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viernes, 24 de abril de 2009

CAPÍTULO 5: CACHIMBA Y MACARENA (6ª parte)

Oliver respiró tranquilo cuando el profesor Hardis salió de la casa acompañado por un sorprendido Claris. El riesgo había desaparecido, podrían hacer la fiesta y habían logrado irritar en un tiempo record a Weed, lo que le proporcionaba más ímpetu a la hora de enfrentarse a ellos en los partidos de Quidditch, no se cansaba de pincharlos, nunca era suficiente. Esperaba que los demás lo vieran del mismo modo ya que en ocasiones se dejaba llevar por su carácter.

De repente sonó la puerta. Era Lupita. Venía huyendo de Amy Petterson, que en un ataque de furia había decidido quemar las cortinas de su habitación con las botellas de tequila que había traído de México. Roger le pasó un brazo por los hombros y la hizo entrar. Oliver se sintió culpable y salió de la habitación sin decir adónde iba. Nanuk miró a James porque estaba confuso y James se limitó a encogerse de hombros.

- Será mejor que vayamos subiendo a la torre – dijo James -. No hagáis mucho ruido, no quiero que Claris se entere de nada.

Mientras, en la habitación de Akane, Bridget, Nadine y Vera se mascaba tensión. Vera no sabía si Oliver le prestaría atención y si lograría hablarle de algo que no fuese Quidditch. Bridget se preguntaba si sería capaz de escaparse, sin que nadie la viera, para estar con Él y hacer una visita a las mazmorras. Nadine se preguntaba si Edward Pattinson iría y la intimidaría como había hecho a lo largo del día con sus miradas, si lo hacía se iría corriendo de la torre a esconderse debajo de las sábanas de su cama. Akane disfrutaba viendo a sus compañeras presas de los nervios, esto es mejor que “Corazón Salvaje”.

En la casa de los Wallace estaban celebrando la pelea que habían tenido con los Weed cuando apareció Oliver. Les explicó que se celebraba una fiesta en la torre Norte y que estaban todos invitados. Boromir y Chester no lo miraron con buena cara y Oliver temió por un momento que le atizaran un puñetazo, pero no lo hicieron. Se disculpó por haberlos engañado y prometió compensarlos. Finalmente aceptaron las disculpas y prometieron no faltar.

En cuanto salió de Wallace chocó con Lucas Router que se dirigía a la enfermería a por tiritas para tapar los cortes que le habían hecho entre Charlie Rivers y Ben Foolish con los posters de la habitación de Amy. Lo invitó a la fiesta en la torre.

- Gracias Oliver, pero la próxima vez avisa que quieres tenderles una trampa a Weed, si colaboramos todos saldrá mejor y no tendremos que pedirle a la Sra Pattinson que nos cure las heridas.

Oliver se disculpó nuevamente y corrió hacia la torre. Cuando llegó ya estaban allí todos los Erasmus. A Rocío se le había pasado el susto rápidamente gracias al medio litro de rebujito que se había bebido según subía las escaleras. Lupita seguía nerviosa y abrazada a Roger. Nanuk estaba terminando de colocar unos sillones que había subido. Sudaba porque pesaban y se atusó el pelo, el movimiento que hizo distrajo a Rocío de pegar otro chupito de rebujito.

- Ozú, ¡qué pelo más bonito tienes pisha!

Nanuk sonrió.

- Viene de parte de padre.

Amel encendía la cachimba bajo la atenta mirada de Sima Quian que había subido a la torre ataviada con una diadema con antenas y con un ramo de rosas para repartir entre los asistentes a la fiesta. Cuando Amel terminó de encender la cachimba le dio una calada y expulsó el humo con sensación de alivio.

Giancarlo ya estaba pinchando la música con Tamara Robinson. No paraba de decirle cosas en italiano y Tamara reía contestándole en galés.

- ¡Menuda panda de empalagosos! –dijo Akane.

Oliver se dio la vuelta y sonrió. Vera iba la última. Estaba emocionada, ansiaba disfrutarla, y si era al lado de Oliver mejor. Cuando llegó a la torre y lo vio se quedó parada disfrutando de la visión durante unos segundos y después fue a beber algo.

viernes, 17 de abril de 2009

CAPÍTULO 5: CACHIMBA Y MACARENA (3ª parte)

Cuando terminó la cena todo el mundo fue a los dormitorios, la fiesta era secreta, pero las Beedles de Weed se habían encargado de decírselo a medio colegio, por lo que se habían asegurado que hubiese más invitados de los esperados. Abbie estaba en su dormitorio con Sam mientras sus compañeras esperaban en la sala común.

- Habrá tanto ruido – le decía Abbie a Sam mientras le mordisqueaba la oreja izquierda – que si no se entera el Sr Pattinson vendrán o Charlie o Billy.

- ¿Ah sí? – le contestó Sam mientras bajaba las manos por la espalda de Abbie.

- Sí – murmuró contra la garganta de Sam.

Sam sujetaba a Abbie de unos de sus mechones rubios y tiraba de él a cada beso, forzándola a pegarse más y más a él, insaciable. Era todo totalmente físico. Mientras se besaban ella examinaba cada milímetro de su cuerpo en el espejo admirando la instantánea tan sexy que proyectaban. Después lo empujó encima de la cama y se despatarró encima de Sam demostrando las ventajas de ser animadora y el por qué los chicos las tenían en tan alta estima.

Mientras tanto en la sala común de Cleaverly, Amel Azziz, el Erasmus de Marruecos, tenía dificultades para esconder la cachimba que llevaba a la fiesta. No era una cachimba grande pero no podía disimularla entre sus ropas y no estaba seguro de poder sobornar a los delegados de su casa para que hiciesen la vista gorda.

En Wallace, Giancarlo Tortellini estaba terminando de escoger la música que iba a pinchar. No estaba seguro de las mezclas que iba a hacer y si les gustarían a los asistentes, por lo que pidió ayuda a Tamara Robinson. Le gustaba aquella chica. Estuvieron ensayando en la habitación de Giancarlo, escogiendo discos, riendo y pinchando la música para comprobar cómo quedaba. Lo pasaban de miedo escogiendo temas anticuados de una selección de vinilos que tenía Giancarlo, que luego mezclaban con lo que tenía almacenado Tamara en su Ipod para los ensayos de las animadoras.

En Nidelty los nervios se apoderaban de sus ocupantes, Oliver y James llevaban toda la tarde intentando dar esquinazo a Percy. Mary no suponía ningún problema, James sólo tenía que mirarla fijamente a los ojos para hacer con ella lo que quisiera, pero intentar sacar del escondite las bebidas no era fácil con el delegado pululando alrededor.

- Si no le hubieses quemado el pelo el año pasado no te perseguiría – le soltó Oliver a James tras esconderse detrás de una columna.

- Claro – protestó James – seguro que no tiene nada que ver el que te guste despejar las quaffles hacia su cara en los partidos.

Oliver sonrió mientras se asomaba.

- Ahí está otra vez – se quejó Oliver.

- ¿Y si le invitamos a la fiesta? – sugirió James.

- Ni loco – le dijo Oliver dirigiéndole una mirada con fiereza.

- Calma Oliver, mira ya se va.

Oliver se giró hacia donde estaba Percy y vio que había desaparecido. Salieron del escondite corriendo hacia su dormitorio con las últimas bebidas.