- Buenas noches - comenzó a hablar el director -. Sé que el comienzo del segundo trimestre va a ser distinto al de los años anteriores. Lo ocurrido en la fiesta de Navidad y, en especial, la muerte de Harry Miller, han sido un golpe duro. Tanto el gobierno como vuestros padres están alarmados. La situación actual es peligrosa - la voz del director se tornaba cada vez más severa - y debemos tomar grandes precauciones. Hemos reforzado todas las medidas de seguridad ya existentes con métodos más potentes. Habrá más guardias del Concilio por la zona...
Los alumnos comenzaron a susurrar mirándose los unos a los otros.
- Silencio, por favor - pidió el director -. Como os decía, aparte del aumento del número de guardias, me he encargado personalmente de potenciar los embrujos protectores. De todos modos, sed cautos, todos podemos descuidarnos y cometer un error. Ateneos a cualquier restricción que os impongan los profesores, por mucho que os molesten, y, en concreto al toque de queda. Nadie, y lo digo alto y claro, nadie saldrá de sus casas por las noches y menos aún de madrugada. Si en algún momento veis algo extraño o sospechoso, acudid inmediatamente a un miembro del profesorado. Si alguno de vosotros - advirtió el director levantando el índice de su mano izquierda - incumple esa norma, será castigado severamente.
Los alumnos miraban al director con una mezcla de asombro y temor. Muy pocos sabían lo que había pasado de verdad, pero todos sabían que Bridget Morgan había estado presente y algunos, creían que había sido la culpable de la muerte de Harry, por eso, cientos de pares de ojos se fijaban en ella.
- Para los que no conocieran demasiado a Harry sólo decirles que era un gran mago y dio su vida por Faldon. Siempre será recordado por nosotros.
El director hizo una pausa y movió la cabeza recorriendo con la mirada toda la sala para que todos los alumnos le prestasen atención.
- Vuestros jefes de casa os repartirán unos folletos con las nuevas medidas de seguridad para que no las "olvidéis" - relajó un poco el gesto -. Pase lo que pase fuera del castillo, quiero que tengáis presente que Faldon Rest siempre ha sido y será el sitio mas seguro en el que podéis estar. Sólo debéis preocuparos por estudiar y por las competiciones deportivas. Ahora, disfrutad de la cena - y concluyó el discurso.
Comenzó a escucharse el ruido de cubiertos y vasos y, poco a poco, voces y risas.
- ¿James? - comenzó a preguntar Roger mientras estiraba un brazo para coger un muslo de pavo - ¿qué dice tu padre de todo esto?
- Pues no está tranquilo, pero creo que nadie en el Ministerio lo está. Hachan La Vey ha entrado en las inmediaciones de Faldon y eso sólo puede significar que Saumort se está fortaleciendo.
- No te ha comentado nada? - inquirió Tom curiosamente.
- No, nada. Está poco en casa y cuando está no queremos agobiarlo.
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lunes, 18 de enero de 2010
miércoles, 13 de enero de 2010
CAPÍTULO 16: Silencio y Muerte (4ª parte)
La llegada a Faldon fue tranquila. En la entrada estaban Billy y Charlie, como siempre esperando y los delegados dirigían a los grupos de cada casa. Pero esta vez no había alegría. La muerte de Harry en Navidad, seguía presente en la memoria de todos. Después de dejar el equipaje en las habitaciones, todos los alumnos bajaron al salón principal para recibir la bienvenida del director.
Cuando Bridget entró en el salón, junto a sus hermanos, todo el mundo se quedó mirándola fijamente. Sabían que se encontraba cerca del lugar en el que habían matado a Harry y estaban prácticamente seguros que lo había visto morir, incluso algunos creían que había tenido algo que ver con ello, y todo porque Hachan y Bud Lote no habían acabado también con ella.
- Me voy con las chicas, gracias chicos, estaré bien – dijo Bridget a sus hermanos visiblemente preocupados.
- ¡Bridget, aquí! – exclamó Akane levantando la mano para que la viera.
- ¿Cómo te encuentras? – preguntó Nadine en un susurro. Todo el mundo las miraba.
- No muy bien, te sentimos Bridget así que no hace falta que nos lo digas– aclaró Vera.
- Lo siento, pero no puedo remediarlo – se disculpó Bridget.
- Tranquila, estaremos contigo – la animó Nadine.
- Gracias, pero quiero estar sola. Este fin de semana iré con mi tía Avelina – dijo Bridget.
- ¿De verdad no quieres que te acompañemos? – preguntó Vera.
- No, necesito estar sola, de verdad. En mi casa, con mis hermanos, no he podido reflexionar sobre lo sucedido – confesó Bridget -. Necesito pensar.
- De acuerdo, pero sabes donde encontrarnos ¿verdad? – pidió Akane.
- Bueno - comenzó Bridget intentando cambiar de tema - ¿y vosotras cómo lo lleváis con vuestros chicos? – preguntó mirando a Vera y Nadine.
- Yo bien – relató Vera con cierta sensación de culpabilidad -, estas Navidades he podido ver más a Oliver con la excusa del Quidditch. He pasado bastante tiempo con él.
- ¿Aún no sospecha nada tu hermano? – interrogó Akane -. ¿Está ciego?
- Sólo nos ve como buenos amigos - susurró Vera -. No quiero ni pensar lo que haría si se enterase. ¿Y tú Nadine?
- No he tenido tu suerte Vera, no nos hemos podido ver, pero sí hemos mantenido contacto, hemos quedado después.
De repente el director apareció.
- Silencio chicos – pidió el Sr Kingsley
Los alumnos se callaron a la espera de las palabras del director.
Cuando Bridget entró en el salón, junto a sus hermanos, todo el mundo se quedó mirándola fijamente. Sabían que se encontraba cerca del lugar en el que habían matado a Harry y estaban prácticamente seguros que lo había visto morir, incluso algunos creían que había tenido algo que ver con ello, y todo porque Hachan y Bud Lote no habían acabado también con ella.
- Me voy con las chicas, gracias chicos, estaré bien – dijo Bridget a sus hermanos visiblemente preocupados.
- ¡Bridget, aquí! – exclamó Akane levantando la mano para que la viera.
- ¿Cómo te encuentras? – preguntó Nadine en un susurro. Todo el mundo las miraba.
- No muy bien, te sentimos Bridget así que no hace falta que nos lo digas– aclaró Vera.
- Lo siento, pero no puedo remediarlo – se disculpó Bridget.
- Tranquila, estaremos contigo – la animó Nadine.
- Gracias, pero quiero estar sola. Este fin de semana iré con mi tía Avelina – dijo Bridget.
- ¿De verdad no quieres que te acompañemos? – preguntó Vera.
- No, necesito estar sola, de verdad. En mi casa, con mis hermanos, no he podido reflexionar sobre lo sucedido – confesó Bridget -. Necesito pensar.
- De acuerdo, pero sabes donde encontrarnos ¿verdad? – pidió Akane.
- Bueno - comenzó Bridget intentando cambiar de tema - ¿y vosotras cómo lo lleváis con vuestros chicos? – preguntó mirando a Vera y Nadine.
- Yo bien – relató Vera con cierta sensación de culpabilidad -, estas Navidades he podido ver más a Oliver con la excusa del Quidditch. He pasado bastante tiempo con él.
- ¿Aún no sospecha nada tu hermano? – interrogó Akane -. ¿Está ciego?
- Sólo nos ve como buenos amigos - susurró Vera -. No quiero ni pensar lo que haría si se enterase. ¿Y tú Nadine?
- No he tenido tu suerte Vera, no nos hemos podido ver, pero sí hemos mantenido contacto, hemos quedado después.
De repente el director apareció.
- Silencio chicos – pidió el Sr Kingsley
Los alumnos se callaron a la espera de las palabras del director.
viernes, 8 de enero de 2010
CAPÍTULO 16: Silencio y Muerte (2ª parte)
La muerte de Harry apareció durante las siguientes semanas en las secciones de sucesos de los periódicos. Hacía mucho tiempo que Saumort no lograba matar a nadie tan escandalosamente y eso preocupaba a la población.
Las vacaciones transcurrieron con tranquilidad relativa y sin que ocurriese nada digno de mencionar en las noticias. Los alumnos volvieron a Faldon Rest. El tren estaba lleno pero solo se oía un leve murmullo desalentador.
Bridget se encontraba en el vagón con sus hermanos. Tenía la cara prácticamente pegada al cristal de la ventana y no se movía. A su lado, le sujetaba la mano su hermana Mona. Nadie hablaba, los cuatros apenas pronunciaban ninguna palabra cuando Bridget estaba cerca, ésta no podía evitar contagiar su tristeza.
MUERTE EN BROKE HILLS
Siguen los rumores sobre la muerte de Harry Miller. Se sabe que Saumort está detrás de ello pero no se sabe con seguridad si el asesinato fue perpetrado por él mismo o por alguno de sus jinetes pálidos. No obstante, fuentes contrastadas de las autoridades y de los Guardias del Concilio han confirmado que el altercado se produjo en las cercanías del bosque de Broke Hills.
Aunque por ahora el portavoz del Ministro se ha negado a confirmar cualquier información acerca del asesinato, cada vez un número mayor de brujos y hechiceros, creen que Saumort está reagrupando sus fuerzas para comenzar una temida ola de terror.
Se desconoce que busca en las inmediaciones del pueblo y de Faldon Rest, pero se teme que sea el anillo de poder que lo ayudaría a asumir el poder del mundo conocido, por eso, el ministro Jackson se ha reunido con Harrison Kingsley, pero se desconoce todo el contenido de su reunión. Únicamente se ha garantizado la seguridad de los alumnos de Faldon Rest.
Por razones obvias, tanto el Ministro como el director Kingsley no pueden dar detalles de sus planes de seguridad, pero se sabe que unidos a los hechizos de protección, se han lanzado encantamientos defensivos, contramaldiciones y hay un destacamento de guardianes del Concilio dedicados de manera exclusiva a la protección del colegio.
Mientras tanto es conveniente que se refuercen las medidas de seguridad. No salgan solos, sobre todo durante la noche. Instalen escapadas de emergencia mágicas en sus domicilios. Si detectan algo sospechoso contacten de inmediato con el Ministerio.
Aunque por ahora el portavoz del Ministro se ha negado a confirmar cualquier información acerca del asesinato, cada vez un número mayor de brujos y hechiceros, creen que Saumort está reagrupando sus fuerzas para comenzar una temida ola de terror.
Se desconoce que busca en las inmediaciones del pueblo y de Faldon Rest, pero se teme que sea el anillo de poder que lo ayudaría a asumir el poder del mundo conocido, por eso, el ministro Jackson se ha reunido con Harrison Kingsley, pero se desconoce todo el contenido de su reunión. Únicamente se ha garantizado la seguridad de los alumnos de Faldon Rest.
Por razones obvias, tanto el Ministro como el director Kingsley no pueden dar detalles de sus planes de seguridad, pero se sabe que unidos a los hechizos de protección, se han lanzado encantamientos defensivos, contramaldiciones y hay un destacamento de guardianes del Concilio dedicados de manera exclusiva a la protección del colegio.
Mientras tanto es conveniente que se refuercen las medidas de seguridad. No salgan solos, sobre todo durante la noche. Instalen escapadas de emergencia mágicas en sus domicilios. Si detectan algo sospechoso contacten de inmediato con el Ministerio.
Las vacaciones transcurrieron con tranquilidad relativa y sin que ocurriese nada digno de mencionar en las noticias. Los alumnos volvieron a Faldon Rest. El tren estaba lleno pero solo se oía un leve murmullo desalentador.
Bridget se encontraba en el vagón con sus hermanos. Tenía la cara prácticamente pegada al cristal de la ventana y no se movía. A su lado, le sujetaba la mano su hermana Mona. Nadie hablaba, los cuatros apenas pronunciaban ninguna palabra cuando Bridget estaba cerca, ésta no podía evitar contagiar su tristeza.
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miércoles, 23 de diciembre de 2009
CAPÍTULO 15: ¿Dulce navidad? (6ª parte)
La fiesta había comenzado y la música que la ambientaba ganaba intensidad por momentos. A un lado del salón estaban las mesas con bebida y comida, y al otro, el baile. Los alumnos y algunos profesores giraban en medio de nieve artificial que caía del techo pero que no los mojaba.
Los alumnos de Wallace, Cleaverly y Nidelty estaban mezclados. Por el contrario, los alumnos de Weed permanecían separados como unos aristócratas rancios, temerosos de contagiarse con el entusiasmo de los demás.
Madeline Cope vigilaba el baile junto con Xera Finch y Elaine Swatch.
- Estas estufas dan tanto calor que parece verano – se quejó la subdirectora.
- No protestes Madeline – dijo el profesor Finch -. Baila conmigo.
- ¿Yo? – preguntó sorprendida -. No gracias.
- Pues entonces baila conmigo Elaine.
La profesora Swatch asintió tímidamente y Xera la cogió delicadamente de una mano, gesto que no pasó desapercibido para la subdirectora, y la condujo a la pista de baile. El director Kingsley se acercó a la subdirectora.
- ¿Qué tal va todo Madeline?
- Bien. De momento – dijo echando una mirada al salón.
- No te preocupes tanto – aconsejó el director.
- ¿Cómo no voy a estar preocupada Harrison? – preguntó alarmada -. Lo más seguro es que haya un espía en el castillo y me pides calma?
Harrison enarcó las cejas pidiéndole cautela. Los alumnos estaban cerca y podían escucharla.
Vera Gram, que estaba en medio de la sala bailando con Oliver escuchó el último comentario de la subdirectora y cogiendo a Oliver de la mano lo sacó de allí y comenzó a buscar a sus compañeras de habitación.
- ¿Qué te ocurre? – inquirió Oliver.
- Ya te lo contaré – contestó Vera -. Primero quiero encontrar a las demás.
Entre todo el gentío localizó a Akane que bailaba animadamente con Alan, y no muy lejos de ellos se encontraron a Nadine cuya cabeza reposaba en el hombro de Edward, que la atraía hacia sí todo lo que podía.
- Aire – les dijo Akane sacándolos de su ensimismamiento.
- ¿Qué pasa? – preguntó Nadine desconcertada.
- No lo sé – contestó Akane encogiéndose de hombros -. Pregúntaselo a ésta – continuó señalando a Vera.
- ¿Dónde está Bridget? – demandó Vera.
- No lo sé – respondió Nadine.
- ¿Tú qué crees? – dijo Akane.
“Con Harry” pensó Vera.
- Será mejor que la busquemos, tengo que contaros algo que he oído.
Los alumnos de Wallace, Cleaverly y Nidelty estaban mezclados. Por el contrario, los alumnos de Weed permanecían separados como unos aristócratas rancios, temerosos de contagiarse con el entusiasmo de los demás.
Madeline Cope vigilaba el baile junto con Xera Finch y Elaine Swatch.
- Estas estufas dan tanto calor que parece verano – se quejó la subdirectora.
- No protestes Madeline – dijo el profesor Finch -. Baila conmigo.
- ¿Yo? – preguntó sorprendida -. No gracias.
- Pues entonces baila conmigo Elaine.
La profesora Swatch asintió tímidamente y Xera la cogió delicadamente de una mano, gesto que no pasó desapercibido para la subdirectora, y la condujo a la pista de baile. El director Kingsley se acercó a la subdirectora.
- ¿Qué tal va todo Madeline?
- Bien. De momento – dijo echando una mirada al salón.
- No te preocupes tanto – aconsejó el director.
- ¿Cómo no voy a estar preocupada Harrison? – preguntó alarmada -. Lo más seguro es que haya un espía en el castillo y me pides calma?
Harrison enarcó las cejas pidiéndole cautela. Los alumnos estaban cerca y podían escucharla.
Vera Gram, que estaba en medio de la sala bailando con Oliver escuchó el último comentario de la subdirectora y cogiendo a Oliver de la mano lo sacó de allí y comenzó a buscar a sus compañeras de habitación.
- ¿Qué te ocurre? – inquirió Oliver.
- Ya te lo contaré – contestó Vera -. Primero quiero encontrar a las demás.
Entre todo el gentío localizó a Akane que bailaba animadamente con Alan, y no muy lejos de ellos se encontraron a Nadine cuya cabeza reposaba en el hombro de Edward, que la atraía hacia sí todo lo que podía.
- Aire – les dijo Akane sacándolos de su ensimismamiento.
- ¿Qué pasa? – preguntó Nadine desconcertada.
- No lo sé – contestó Akane encogiéndose de hombros -. Pregúntaselo a ésta – continuó señalando a Vera.
- ¿Dónde está Bridget? – demandó Vera.
- No lo sé – respondió Nadine.
- ¿Tú qué crees? – dijo Akane.
“Con Harry” pensó Vera.
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viernes, 18 de diciembre de 2009
CAPITULO 15: Navidad, ¿dulce? Navidad... (3ª Parte)
Después de una mañana ocupada por los entrenamientos, cada alumno se dirigió a las duchas que les correspondían para refrescarse y prepararse. Se sabía que el director informaría sobre la fiesta de navidad, en el caso de que se celebrase. Todos los chicos y chicas estaban deseando que se celebrase, el primer trimestre había sido duro, tanto por los entrenamientos como por los exámenes hechos y por hacer, y el hecho de haber sufrido ataques por parte de Saumort también influía, por eso, necesitaban una celebración frívola que les hiciese olvidar un poco.
El comedor estaba lleno, como siempre, los alumnos de las diferentes casas hablaban un poco sobre los exámenes que quedaba y mucho sobre el final de las competiciones deportivas.
- Chicos, Silencio – pidió el director Kingsley.
- ¡Atención! – exigió la subdirectora - ¡Cállense!
Aunque los dos profesores gritaban, ninguno de los alumnos parecía oírlos.
- Estos niños…- comentó la subdirectora totalmente enojada.
- No te enfades Madeline – sonrió el director – deja que hablen de sus cosas – continuó con tono melancólico recordando que había un traidor en el colegio.
- Si tú lo dices de acuerdo, pero si no se callan no saldremos nunca de aquí Harrison.
- Pues habrá que acaparar su atención de algún modo ¿no crees? – y acto seguido, levantó la mano izquierda – Aturdum.
Todos los alumnos se giraron totalmente aturullados hacia el director.
- Muchas gracias por su atención – comenzó a disertar -. Os aconsejo que os toméis con calma esta semana, os quedan unos cuantos exámenes y necesitáis concentraros.
- Se pensará que estaremos todo el día estudiando – susurró un alumno de Wallace.
El Director lo miró pero siguió hablando.
- Después de que se acabe esta semana, el Viernes, comenzarán los preparativos para la fiesta de Navidad, así que , en unos días, todo habrá finalizado y estaréis en vuestras casas con vuestras familias. Suerte en los exámenes – concluyó el director.
Los alumnos comenzaron a comer.
- No doy abasto, este trimestre no llego – se quejaba James mientras se echaba zumo de piña en su vaso.
- Yo estoy igual que tú, con todo lo ocurrido con el Quidditch no he podido estudiar – contestó Tom.
- Tranquilos, ya no jugamos hasta el próximo año, además estamos en una buena posición en la tabla a la espera de que se juegue el último partido esta tarde, pero ahora nos tenemos que concentrar en los exámenes – dijo Roger
- Yo me tendré que pegar una paliza – comentó James sin ánimo.
El comedor estaba lleno, como siempre, los alumnos de las diferentes casas hablaban un poco sobre los exámenes que quedaba y mucho sobre el final de las competiciones deportivas.
- Chicos, Silencio – pidió el director Kingsley.
- ¡Atención! – exigió la subdirectora - ¡Cállense!
Aunque los dos profesores gritaban, ninguno de los alumnos parecía oírlos.
- Estos niños…- comentó la subdirectora totalmente enojada.
- No te enfades Madeline – sonrió el director – deja que hablen de sus cosas – continuó con tono melancólico recordando que había un traidor en el colegio.
- Si tú lo dices de acuerdo, pero si no se callan no saldremos nunca de aquí Harrison.
- Pues habrá que acaparar su atención de algún modo ¿no crees? – y acto seguido, levantó la mano izquierda – Aturdum.
Todos los alumnos se giraron totalmente aturullados hacia el director.
- Muchas gracias por su atención – comenzó a disertar -. Os aconsejo que os toméis con calma esta semana, os quedan unos cuantos exámenes y necesitáis concentraros.
- Se pensará que estaremos todo el día estudiando – susurró un alumno de Wallace.
El Director lo miró pero siguió hablando.
- Después de que se acabe esta semana, el Viernes, comenzarán los preparativos para la fiesta de Navidad, así que , en unos días, todo habrá finalizado y estaréis en vuestras casas con vuestras familias. Suerte en los exámenes – concluyó el director.
Los alumnos comenzaron a comer.
- No doy abasto, este trimestre no llego – se quejaba James mientras se echaba zumo de piña en su vaso.
- Yo estoy igual que tú, con todo lo ocurrido con el Quidditch no he podido estudiar – contestó Tom.
- Tranquilos, ya no jugamos hasta el próximo año, además estamos en una buena posición en la tabla a la espera de que se juegue el último partido esta tarde, pero ahora nos tenemos que concentrar en los exámenes – dijo Roger
- Yo me tendré que pegar una paliza – comentó James sin ánimo.
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viernes, 11 de diciembre de 2009
CAPÍTULO 14: PACTOS (10ª parte)
Se introdujo en el pasadizo seguido de Brian Manson y Angela Cooper. Su faceta de amable director desapareció para dar paso al gran brujo que llevaba dentro. Percibía una amenaza, pero el peligro se ocultaba.
- No deben quedar más de cuatrocientos metros antes de llegar a la salida del bosque – dijo la profesora Cooper.
Harrison la mandó callar con un gesto de la mano.
- Brian revisa las mazmorras – pidió el director – Angela, vuelve al castillo y trae a Xera.
- Pero… - comenzó a protestar la profesora.
- Pero nada – la cortó de inmediato - ¡Haz lo que te digo! – ordenó en un murmullo.
Una vez solo continuó andando y maldijo en silencio percatándose de que por allí no habría algún modo de escape para alguien como Neville “habrá que cerrar las mazmorras” pensó. Distinguió a lo lejos a alguien ataviado con una vestimenta oscura. El desconocido advirtió la presencia del director y empezó a alejarse.
- ¿No me quieres asustar a mí?
Ya quedaban pocos metros para salir al exterior y Harrison decidió bloquear la salida. La figura oscura parecía nerviosa, se dio la vuelta dispuesto a enfrentarse al director, pero no contó con el inmenso poder del brujo.
- Déjame salir viejo.
- No – contestó con voz profunda.
Harrison levantó su mano izquierda dispuesto a lanzarle un hechizo cuando entró en un estado de semiinconsciencia, con la cabeza caída hacia delante y la barbilla apoyada en el pecho. De repente se notaba agotado, intentó hablar sin éxito, su boca no le obedecía y, finalmente, cayó al suelo, pero no fue cuestión de magia, recibió un golpe en la cabeza de una figura encapuchada que había surgido detrás de él.
- Has tardado – refunfuñó el desconocido.
- Si no hubieses intentado jugar con ese niño no habría pasado nada ¡inútil! – le contestó una voz que provenía de detrás del director – por tu culpa cerrarán el pasadizo y no podréis entrar en el castillo con tanta facilidad.
- Ya encontrarás el modo, siempre lo haces.
- ¿Ah sí? Díme ¿cómo lo voy a lograr? ¿sospecharán de todo el mundo que trabaje en el castillo? ¡Estúpido!
Se oían pasos que venían del castillo
- ¡Vete antes de que nos descubran a los dos! – ordenó la figura detrás del director.
El desconocido logró traspasar la puerta y el personaje que había golpeado al director orbitó fuera del pasadizo a tiempo de que no los descubriesen Xera Finch y Claris Pattinson.
- No deben quedar más de cuatrocientos metros antes de llegar a la salida del bosque – dijo la profesora Cooper.
Harrison la mandó callar con un gesto de la mano.
- Brian revisa las mazmorras – pidió el director – Angela, vuelve al castillo y trae a Xera.
- Pero… - comenzó a protestar la profesora.
- Pero nada – la cortó de inmediato - ¡Haz lo que te digo! – ordenó en un murmullo.
Una vez solo continuó andando y maldijo en silencio percatándose de que por allí no habría algún modo de escape para alguien como Neville “habrá que cerrar las mazmorras” pensó. Distinguió a lo lejos a alguien ataviado con una vestimenta oscura. El desconocido advirtió la presencia del director y empezó a alejarse.
- ¿No me quieres asustar a mí?
Ya quedaban pocos metros para salir al exterior y Harrison decidió bloquear la salida. La figura oscura parecía nerviosa, se dio la vuelta dispuesto a enfrentarse al director, pero no contó con el inmenso poder del brujo.
- Déjame salir viejo.
- No – contestó con voz profunda.
Harrison levantó su mano izquierda dispuesto a lanzarle un hechizo cuando entró en un estado de semiinconsciencia, con la cabeza caída hacia delante y la barbilla apoyada en el pecho. De repente se notaba agotado, intentó hablar sin éxito, su boca no le obedecía y, finalmente, cayó al suelo, pero no fue cuestión de magia, recibió un golpe en la cabeza de una figura encapuchada que había surgido detrás de él.
- Has tardado – refunfuñó el desconocido.
- Si no hubieses intentado jugar con ese niño no habría pasado nada ¡inútil! – le contestó una voz que provenía de detrás del director – por tu culpa cerrarán el pasadizo y no podréis entrar en el castillo con tanta facilidad.
- Ya encontrarás el modo, siempre lo haces.
- ¿Ah sí? Díme ¿cómo lo voy a lograr? ¿sospecharán de todo el mundo que trabaje en el castillo? ¡Estúpido!
Se oían pasos que venían del castillo
- ¡Vete antes de que nos descubran a los dos! – ordenó la figura detrás del director.
El desconocido logró traspasar la puerta y el personaje que había golpeado al director orbitó fuera del pasadizo a tiempo de que no los descubriesen Xera Finch y Claris Pattinson.
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miércoles, 9 de diciembre de 2009
CAPÍTULO 14: PACTOS (9ª parte)
Media hora después de que diesen las diez de la noche, Neville salía de la mazmorra en la que Brian Manson daba las clases de pociones. Había sido castigado por estornudar y esparcir polvo de mandrágora por toda la mazmorra y le tocó limpiarla después de la cena.
Allí abajo no había nadie y estaba muy oscuro. A Neville no le hacía gracia la quietud, por eso se detuvo de golpe cuando vio en la entrada del pasadizo que comunicaba Faldon con el exterior, la silueta de alguien que aguardaba de pie. Los separaban unos veinte metros.
El desconocido no alteró su postura cuando Neville le habló.
- ¿Hola? ¿quién es usted?
Nada. Silencio. El tipo se mantenía tan estático como una piedra.
- ¿Profesor Manson? – sabía que no era él, pero su mente le decía que era la única opción lógica - ¿es usted profesor?
Neville dio varios pasos continuando su camino pero sin dejar de mirar la figura. Estaba muy nervioso, la situación era muy extraña y siniestra. Aceleró el paso para llegar al final del pasillo y al vestíbulo del castillo donde seguramente estarían Harry, Billy y Charlie.
La silueta entre las sombras inició un lento movimiento hacia el muchacho, y Neville se detuvo como si le hubieran clavado los pies en el suelo, completamente aterrado. Unas décimas de segundo después Neville gritó y echó a correr, jamás había sentido tanto miedo.
Llegó a la puerta del vestíbulo y entró en él. Allí no había nadie, así que cerró la puerta a toda velocidad. Se pasó la mano por la frente para quitarse el sudor y, sin separarse mucho, alcanzó una mesa y una pequeña estantería que utilizó para bloquear la puerta. Después intentó adivinar qué podía estar pasando al otro lado, no se escuchaba nada.
Neville se apartó lentamente de la puerta, temeroso de que cualquier ruido provocado por sus pasos, precipitase algo desagradable y, cuando vio que la mesa y la estantería se movían impulsados por la puerta, decidió no quedarse y corrió despavorido a buscar ayuda.
Harrison Kingsley estaba supervisando los preparativos de la fiesta de navidad con la subdirectora cuando escuchó los gritos de Neville.
- ¿Se puede saber qué te pasa Neville? – preguntó un sorprendido director.
Neville relató lo sucedido e inmediatamente el director decidió bajar a las mazmorras.
- No vayas solo – pidió la profesora Cope.
- Tranquila Madeline, tú lleva al chico a su casa y avisa a los demás.
Cuando el director llegó a la puerta que llevaba a las mazmorras vio la mesa y la estantería que bloqueaban la puerta. Las apartó con un gesto de su mano derecha y, justo en el momento en el que iba a abrir la puerta, llegaron Brian Manson y Angela Cooper.
- No vaya solo director – aconsejó la profesora Cooper.
Harrison no contestó y se limitó a abrir la puerta.
Allí abajo no había nadie y estaba muy oscuro. A Neville no le hacía gracia la quietud, por eso se detuvo de golpe cuando vio en la entrada del pasadizo que comunicaba Faldon con el exterior, la silueta de alguien que aguardaba de pie. Los separaban unos veinte metros.
El desconocido no alteró su postura cuando Neville le habló.
- ¿Hola? ¿quién es usted?
Nada. Silencio. El tipo se mantenía tan estático como una piedra.
- ¿Profesor Manson? – sabía que no era él, pero su mente le decía que era la única opción lógica - ¿es usted profesor?
Neville dio varios pasos continuando su camino pero sin dejar de mirar la figura. Estaba muy nervioso, la situación era muy extraña y siniestra. Aceleró el paso para llegar al final del pasillo y al vestíbulo del castillo donde seguramente estarían Harry, Billy y Charlie.
La silueta entre las sombras inició un lento movimiento hacia el muchacho, y Neville se detuvo como si le hubieran clavado los pies en el suelo, completamente aterrado. Unas décimas de segundo después Neville gritó y echó a correr, jamás había sentido tanto miedo.
Llegó a la puerta del vestíbulo y entró en él. Allí no había nadie, así que cerró la puerta a toda velocidad. Se pasó la mano por la frente para quitarse el sudor y, sin separarse mucho, alcanzó una mesa y una pequeña estantería que utilizó para bloquear la puerta. Después intentó adivinar qué podía estar pasando al otro lado, no se escuchaba nada.
Neville se apartó lentamente de la puerta, temeroso de que cualquier ruido provocado por sus pasos, precipitase algo desagradable y, cuando vio que la mesa y la estantería se movían impulsados por la puerta, decidió no quedarse y corrió despavorido a buscar ayuda.
Harrison Kingsley estaba supervisando los preparativos de la fiesta de navidad con la subdirectora cuando escuchó los gritos de Neville.
- ¿Se puede saber qué te pasa Neville? – preguntó un sorprendido director.
Neville relató lo sucedido e inmediatamente el director decidió bajar a las mazmorras.
- No vayas solo – pidió la profesora Cope.
- Tranquila Madeline, tú lleva al chico a su casa y avisa a los demás.
Cuando el director llegó a la puerta que llevaba a las mazmorras vio la mesa y la estantería que bloqueaban la puerta. Las apartó con un gesto de su mano derecha y, justo en el momento en el que iba a abrir la puerta, llegaron Brian Manson y Angela Cooper.
- No vaya solo director – aconsejó la profesora Cooper.
Harrison no contestó y se limitó a abrir la puerta.
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miércoles, 25 de noviembre de 2009
CAPITULO 14: PACTOS (3ª Parte)
Hachan se enfrentaba al futuro con una sencillez severa. Era un soldado con cicatrices que, a pesar de su astucia, no se veía en otro papel. No deseaba ser Saumort. Dirigía sus fuerzas en su nombre y se daba por satisfecho con eso. Siempre había dejado las maquinaciones “políticas” a Bud Lote, que las entendía mucho mejor que él mismo.
Pero esa noche, su mente se había visto obligada a volverse hacia caminos diferentes a la batalla. El regreso de Lote, a quien suponía muerto, no debería haberlo molestado, pero Bud parecía haber cambiado de una manera que ni siquiera Saumort veía, parecía que tenía unos asuntos en mente diferentes a los de Saumort.
- Hachan, ¿por qué estás merodeando por aquí?
Hachan dio un salto y luego se maldijo a sí mismo en silencio por reaccionar de esa manera.
Como si saliera de las sombras, Bud Lote apareció delante de Hachan. Respiraba hondo mientras avanzaba.
- Cuesta respirar de nuevo – dijo Bud.
Los ojos de Bud atraparon la mirada de Hachan y lo inquietaron.
- Veo muchas cosas prometedoras en ti Hachan.
- Me conformo con servir a Saumort.
- Como yo, amigo. Le serviré de todas las formas que pueda si con eso su sueño se vuelve realidad.
- Por supuesto – asintió Hachan.
- Podrías servirle de una manera más apropiada para ti. Subirías puestos de mando.
La emoción recorrió a Hachan. Se vio a sí mismo dirigiendo ejércitos enteros en nombre de Saumort. Se imaginó su victoria sobre los enemigos, pero seguía sintiéndose inquieto.
- Perdona Bud, pero tengo cosas que hacer.
- Por supuesto, por supuesto.
Hachan se alejó a un paso acelerado sin mirar atrás y sin soltar la empuñadura de su daga.
Mientras tanto, en Elbow, había una reunión de hechiceros y elfos con hombres no mágicos pero conocedores de magia. Lord Kurt Raven, alcalde de Elbow, estaba de pie delante de la mesa en la que se reunía con los hechiceros. Era un hombre alto con un rostro serio.
- ¡Está claro que el origen de todo está en Faldon Rest! Concentraos en esa zona y dejadnos tranquilos – dijo un hombre al lado de Lord Kurt.
Lord Kurt alzó el brazo para que se acallasen las murmuraciones en la sala y miró a Xera Finch.
- Si no sois capaces de ver lo que viene, caminaréis hacia el ocaso – advirtió Xera Finch.
- Cuando llegue el momento, si llega, haremos lo que tengamos que hacer – sentenció Kurt Raven.
- Ese momento se acerca rápidamente – contestó Harrison Kingsley.
- Sabemos movernos con rapidez, mago.
- Supongo, pero hoy se ha abierto un portal para traer a alguien de regreso.
- ¿Cómo sabes eso? – preguntó Lord Kurt.
- Sentí las emanaciones. Si empiezan no pararan y será peor.
- Son malas noticias sin duda – afirmó Lord Kurt.
- Todavía hay alguna esperanza – dijo Xera Finch -. Aún es débil.
- Está bien, contad con nosotros. Pero no pensamos movernos de nuestra comarca.
Pero esa noche, su mente se había visto obligada a volverse hacia caminos diferentes a la batalla. El regreso de Lote, a quien suponía muerto, no debería haberlo molestado, pero Bud parecía haber cambiado de una manera que ni siquiera Saumort veía, parecía que tenía unos asuntos en mente diferentes a los de Saumort.
- Hachan, ¿por qué estás merodeando por aquí?
Hachan dio un salto y luego se maldijo a sí mismo en silencio por reaccionar de esa manera.
Como si saliera de las sombras, Bud Lote apareció delante de Hachan. Respiraba hondo mientras avanzaba.
- Cuesta respirar de nuevo – dijo Bud.
Los ojos de Bud atraparon la mirada de Hachan y lo inquietaron.
- Veo muchas cosas prometedoras en ti Hachan.
- Me conformo con servir a Saumort.
- Como yo, amigo. Le serviré de todas las formas que pueda si con eso su sueño se vuelve realidad.
- Por supuesto – asintió Hachan.
- Podrías servirle de una manera más apropiada para ti. Subirías puestos de mando.
La emoción recorrió a Hachan. Se vio a sí mismo dirigiendo ejércitos enteros en nombre de Saumort. Se imaginó su victoria sobre los enemigos, pero seguía sintiéndose inquieto.
- Perdona Bud, pero tengo cosas que hacer.
- Por supuesto, por supuesto.
Hachan se alejó a un paso acelerado sin mirar atrás y sin soltar la empuñadura de su daga.
Mientras tanto, en Elbow, había una reunión de hechiceros y elfos con hombres no mágicos pero conocedores de magia. Lord Kurt Raven, alcalde de Elbow, estaba de pie delante de la mesa en la que se reunía con los hechiceros. Era un hombre alto con un rostro serio.
- ¡Está claro que el origen de todo está en Faldon Rest! Concentraos en esa zona y dejadnos tranquilos – dijo un hombre al lado de Lord Kurt.
Lord Kurt alzó el brazo para que se acallasen las murmuraciones en la sala y miró a Xera Finch.
- Si no sois capaces de ver lo que viene, caminaréis hacia el ocaso – advirtió Xera Finch.
- Cuando llegue el momento, si llega, haremos lo que tengamos que hacer – sentenció Kurt Raven.
- Ese momento se acerca rápidamente – contestó Harrison Kingsley.
- Sabemos movernos con rapidez, mago.
- Supongo, pero hoy se ha abierto un portal para traer a alguien de regreso.
- ¿Cómo sabes eso? – preguntó Lord Kurt.
- Sentí las emanaciones. Si empiezan no pararan y será peor.
- Son malas noticias sin duda – afirmó Lord Kurt.
- Todavía hay alguna esperanza – dijo Xera Finch -. Aún es débil.
- Está bien, contad con nosotros. Pero no pensamos movernos de nuestra comarca.
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lunes, 26 de octubre de 2009
CAPITULO 13: PROTECCION Y DEFENSA (1ª Parte)
- Buenos días chicos – saludó Xera Finch a sus alumnos – Después del ultimo enfrentamiento con los esbirros de Hachan, me gustaría repasar un poco las nociones básicas de la asignatura.
Al recordar la ultima batalla en el bosque, la clase entera quedo en silencio sepulcral. Hasta los más distraídos callaron y prestaron atención.
- El objetivo de esta asignatura es proporcionar los medios para que todo mago que se precie y que realmente esté luchando por su desenvolvimiento mágico, se pueda defender de las influencias negativas que las entidades tenebrosas puedan ejercer con el objetivo de eliminarlas.
- Los tenebrosos en su acción malévola cuentan con una infinidad de recursos para atacar de diversas maneras. Tenemos que estar alerta, en todo momento.
- Chicos, Saumort cierra filas en torno a Faldon y tenemos que protegernos. En el último claustro de profesores se ha decidido conjurar un hechizo para crear un escudo protector a todo el colegio. Para ello necesitamos magos de alto nivel y de nivel potencial alto, como vosotros, alumnos de tercero y vuestros compañeros de cuarto.
- Así que continuaremos la clase en el patio, los alumnos de cuarto también han interrumpido su clase de Metamorfosis Corporal para reunirse con nosotros. Por favor, no cojan nada y vayan saliendo.
El resto de profesores ya se encontraban en el patio y algunos alumnos de cuarto ya estaban allí.
- Hola hermanita, ¿preparada para darle caña? - le preguntó chistoso David a Bridget Morgan.
- Mmm...…estoy preparada pero siento que los demás no, están nerviosos y un poco excépticos.
- Bueno, estoy convencido que tú lograras cambiar las cosas. Esto es importante, necesitamos concentrar todas las energías posibles para que el escudo se mantenga fuerte.
Bridget Morgan no necesitaba mucho esfuerzo para empatizar sus sensaciones y conseguir que el resto de los allí presentes comenzaran a sentir la suficiente seguridad en si mismos para sellar el circulo de energía que se necesitaba.
Xera Finch, Brian Manson y el Director comenzaron a dibujar en el patio con una tiza un pentaculo enorme. A continuación Rupert Hardis y Xera empezaron a colocar a los alumnos en fila, siguiendo las líneas del dibujo, según su nivel de magia y energía.
Comenzó a ponerse el sol, las nubes comenzaron a poblar el cielo abierto y salpicado por las primeras estrellas, una fría niebla manchaba el aire. Kingsley sacó de un saco 5 cristales de cuarzo para colocarlos en el centro, formando un círculo catalizador dentro del que se situarían él y Xera Finch, los magos más poderosos de Faldon.
Estaba a punto de comenzar el ritual….
Al recordar la ultima batalla en el bosque, la clase entera quedo en silencio sepulcral. Hasta los más distraídos callaron y prestaron atención.
- El objetivo de esta asignatura es proporcionar los medios para que todo mago que se precie y que realmente esté luchando por su desenvolvimiento mágico, se pueda defender de las influencias negativas que las entidades tenebrosas puedan ejercer con el objetivo de eliminarlas.
- Los tenebrosos en su acción malévola cuentan con una infinidad de recursos para atacar de diversas maneras. Tenemos que estar alerta, en todo momento.
- Chicos, Saumort cierra filas en torno a Faldon y tenemos que protegernos. En el último claustro de profesores se ha decidido conjurar un hechizo para crear un escudo protector a todo el colegio. Para ello necesitamos magos de alto nivel y de nivel potencial alto, como vosotros, alumnos de tercero y vuestros compañeros de cuarto.
- Así que continuaremos la clase en el patio, los alumnos de cuarto también han interrumpido su clase de Metamorfosis Corporal para reunirse con nosotros. Por favor, no cojan nada y vayan saliendo.
El resto de profesores ya se encontraban en el patio y algunos alumnos de cuarto ya estaban allí.
- Hola hermanita, ¿preparada para darle caña? - le preguntó chistoso David a Bridget Morgan.
- Mmm...…estoy preparada pero siento que los demás no, están nerviosos y un poco excépticos.
- Bueno, estoy convencido que tú lograras cambiar las cosas. Esto es importante, necesitamos concentrar todas las energías posibles para que el escudo se mantenga fuerte.
Bridget Morgan no necesitaba mucho esfuerzo para empatizar sus sensaciones y conseguir que el resto de los allí presentes comenzaran a sentir la suficiente seguridad en si mismos para sellar el circulo de energía que se necesitaba.
Xera Finch, Brian Manson y el Director comenzaron a dibujar en el patio con una tiza un pentaculo enorme. A continuación Rupert Hardis y Xera empezaron a colocar a los alumnos en fila, siguiendo las líneas del dibujo, según su nivel de magia y energía.
Comenzó a ponerse el sol, las nubes comenzaron a poblar el cielo abierto y salpicado por las primeras estrellas, una fría niebla manchaba el aire. Kingsley sacó de un saco 5 cristales de cuarzo para colocarlos en el centro, formando un círculo catalizador dentro del que se situarían él y Xera Finch, los magos más poderosos de Faldon.
Estaba a punto de comenzar el ritual….
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lunes, 12 de octubre de 2009
CAPITULO 12: AL ATAQUE (4ª parte)
Después de la tormenta llega la calma. Las hordas de Saumort, lideradas por la avanzadilla de Hachan La Vey, no lograron llegar hasta Faldon y no hubo que lamentar bajas. Esta vez ganaron la ofensiva pero no era más que una tregua del destino.
Dos días mas tarde, Los Guardianes del Concilio convocaron una reunión secreta en los sótanos del Potro Trotador, en Broke Hills, con el fin de buscar aliados para una guerra que se forjaba lentamente. Pasada la media noche, acudirían con discreción, Harrison Kingsley y Xera Finch representando a Faldon; Nemis, jefe de la manada de centauros; Che y lobito, lobos nómadas asentados recientemente en el bosque dispuestos a luchar y Bill Danag, el dueño del Potro, entregado a la causa.
El Jefe de los Guardianes, Charles Philips expuso los hechos, con semblante muy serio, comenzó:
- Hemos salido airosos de dos tentativas por parte de Hachan pero todos sabemos que no son mas que eso, tentativas. Saumort sigue reclutando soldados y tiene un líder letal y sangriento que no parara hasta encontrar el anillo Indûr. El poder del anillo ciega por completo al señor oscuro que durante años nos ha engañado con una tregua para revivir y reforzar su eterno deseo de dominar la voluntad de todas las criaturas de la tierra conocida.
- Cierto – continuó Harrison – no podemos seguir ignorando que en los últimos años los condados vecinos han sido sometidos a costa de sangre y destrucción. Orion Freaks, Pleasant Green, Yrinor y hasta la fortaleza de Bastad han caído, a pesar de ofrecer resistencia. Debemos buscar aliados…
- Mañana mismo partiré a Trenzor, en las tierras del norte. Estoy convencido que mis hermanos elfos se unirán a la cruzada - dijo Xera Finch, profesor contra la Magia Oscura.
Trenzor era uno de los tres pueblos que conformaban el condado de Summerfalls, junto con Elbow y la ciudad amurallada de Broke Hills.
- Si, con toda seguridad, los Volundir accederán, no solo por lazos de sangre sino porque a ellos también les afecta. A día de hoy, nadie sabe donde yace el anillo de poder... – interrumpió con voz pausada Bill Danag para proseguir - Bien es cierto que a mi raza no nos afecta directamente esta batalla pero por la amistad que nos une con los elfos del norte , mi clan considerará aliarse con vosotros. No deseamos movernos de estas tierras a la fuerza.
- Espero que si finalmente tu clan accede, no rompáis la tregua con los humanos al olor de la sangre derramada en plena contienda… - gruñó Walter Willison clavando sus ojos en el vampiro.
- Tranquilo Walter, tu seras el primero en saberlo… - Bill sonrió sarcásticamente mostrando sus colmillos.
Dos días mas tarde, Los Guardianes del Concilio convocaron una reunión secreta en los sótanos del Potro Trotador, en Broke Hills, con el fin de buscar aliados para una guerra que se forjaba lentamente. Pasada la media noche, acudirían con discreción, Harrison Kingsley y Xera Finch representando a Faldon; Nemis, jefe de la manada de centauros; Che y lobito, lobos nómadas asentados recientemente en el bosque dispuestos a luchar y Bill Danag, el dueño del Potro, entregado a la causa.
El Jefe de los Guardianes, Charles Philips expuso los hechos, con semblante muy serio, comenzó:
- Hemos salido airosos de dos tentativas por parte de Hachan pero todos sabemos que no son mas que eso, tentativas. Saumort sigue reclutando soldados y tiene un líder letal y sangriento que no parara hasta encontrar el anillo Indûr. El poder del anillo ciega por completo al señor oscuro que durante años nos ha engañado con una tregua para revivir y reforzar su eterno deseo de dominar la voluntad de todas las criaturas de la tierra conocida.
- Cierto – continuó Harrison – no podemos seguir ignorando que en los últimos años los condados vecinos han sido sometidos a costa de sangre y destrucción. Orion Freaks, Pleasant Green, Yrinor y hasta la fortaleza de Bastad han caído, a pesar de ofrecer resistencia. Debemos buscar aliados…
- Mañana mismo partiré a Trenzor, en las tierras del norte. Estoy convencido que mis hermanos elfos se unirán a la cruzada - dijo Xera Finch, profesor contra la Magia Oscura.
Trenzor era uno de los tres pueblos que conformaban el condado de Summerfalls, junto con Elbow y la ciudad amurallada de Broke Hills.
- Si, con toda seguridad, los Volundir accederán, no solo por lazos de sangre sino porque a ellos también les afecta. A día de hoy, nadie sabe donde yace el anillo de poder... – interrumpió con voz pausada Bill Danag para proseguir - Bien es cierto que a mi raza no nos afecta directamente esta batalla pero por la amistad que nos une con los elfos del norte , mi clan considerará aliarse con vosotros. No deseamos movernos de estas tierras a la fuerza.
- Espero que si finalmente tu clan accede, no rompáis la tregua con los humanos al olor de la sangre derramada en plena contienda… - gruñó Walter Willison clavando sus ojos en el vampiro.
- Tranquilo Walter, tu seras el primero en saberlo… - Bill sonrió sarcásticamente mostrando sus colmillos.
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viernes, 9 de octubre de 2009
CAPITULO 12: AL ATAQUE (3ª Parte)
- Dejadle esto a los mayores – dijo el centauro, y, en ese momento, se le unieron Orzo Strawberry y Seeley Abott.
- -¡Bichos de mierda! – exclamó Orzo al ver cómo los hechizos de los pálidos lo dejaban todo chamuscado.
- Les enseñaremos lo estúpido que ha sido devastar nuestro bosque – rugió el centauro.
- No seáis imprudentes – sugirió Seely.
No lo escucharon y con un grito se lanzaron a la espesura del bosque.
Se oyeron dos notas en el aire y Seely miró atrás. Era Xera Finch que había hecho sonar un cuerno que conservaba de su última batalla. Casi al instante una ola de flechas disparadas por los alumnos de tiro con arco de Faldon llenaron el cielo. Las saetas cayeron sobre las extremidades de algunos pálidos que salían heridos del bosque.
Un relámpago dorado cayó del cielo. Lo había lanzado Harrison Kingsley y logró que los pálidos corriesen desorientados a un lado y a otro. Acto seguido, un viento pavoroso azotó a los pálidos e hizo que comenzaran a enfrentarse unos pálidos con otros. Madeline Cope sonreía tras comprobar que no había perdido su toque.
El caos dio una oportunidad perfecta a los profesores de Faldon . Brian Manson paralizaba a los que se enfrentaban entre sí. Uno de los pálidos intentó huir y Brian le lanzó una poción a la espalda que hizo que el guerrero cayera fulminado al suelo.
Aún se oía mucho ruido de lucha y Xera Finch ordenó a los alumnos que lanzaran otra lluvia de flechas. En ese momento unas llamas verdes salieron del bosque en dirección al castillo y Elaine Swatch las detuvo hasta que cambiaron de color y se desvanecieron.
Mientras tanto, en el centro del bosque, Nadine permanecía agazapada detrás de las rocas con sus compañeros. Cerró los ojos y se concetró. Edward la miró con preocupación pero luego sintió una presión en la tierra, una presión que avanzaba hacia Hachan La Vey y sus acólitos. De repente, debajo de sus caballos, brotaron todo tipo de raíces que crecían a una velocidad poco natural. Un caballo tropezó y cayó al suelo con su jinete. Otros caballos relinchaban histéricamente cuando sus patas quedaban enredadas y luchaban por mantenerse en pie. Los jinetes caían, se retorcían y luchaban por mantenerse en pie, pero Hachan La Vey había logrado huir.
Llegaron los centauros y algunos profesores acompañados de los guardias del Concilio y las raíces les dejaron el camino abierto. Una vez que los jinetes estaban apresados, Edward tocó suavemente a Nadine y ésta abrió los ojos. Las raíces volvieron a desaparecer de inmediato y los chicos salieron de su escondite.
- -¡Bichos de mierda! – exclamó Orzo al ver cómo los hechizos de los pálidos lo dejaban todo chamuscado.
- Les enseñaremos lo estúpido que ha sido devastar nuestro bosque – rugió el centauro.
- No seáis imprudentes – sugirió Seely.
No lo escucharon y con un grito se lanzaron a la espesura del bosque.
Se oyeron dos notas en el aire y Seely miró atrás. Era Xera Finch que había hecho sonar un cuerno que conservaba de su última batalla. Casi al instante una ola de flechas disparadas por los alumnos de tiro con arco de Faldon llenaron el cielo. Las saetas cayeron sobre las extremidades de algunos pálidos que salían heridos del bosque.
Un relámpago dorado cayó del cielo. Lo había lanzado Harrison Kingsley y logró que los pálidos corriesen desorientados a un lado y a otro. Acto seguido, un viento pavoroso azotó a los pálidos e hizo que comenzaran a enfrentarse unos pálidos con otros. Madeline Cope sonreía tras comprobar que no había perdido su toque.
El caos dio una oportunidad perfecta a los profesores de Faldon . Brian Manson paralizaba a los que se enfrentaban entre sí. Uno de los pálidos intentó huir y Brian le lanzó una poción a la espalda que hizo que el guerrero cayera fulminado al suelo.
Aún se oía mucho ruido de lucha y Xera Finch ordenó a los alumnos que lanzaran otra lluvia de flechas. En ese momento unas llamas verdes salieron del bosque en dirección al castillo y Elaine Swatch las detuvo hasta que cambiaron de color y se desvanecieron.
Mientras tanto, en el centro del bosque, Nadine permanecía agazapada detrás de las rocas con sus compañeros. Cerró los ojos y se concetró. Edward la miró con preocupación pero luego sintió una presión en la tierra, una presión que avanzaba hacia Hachan La Vey y sus acólitos. De repente, debajo de sus caballos, brotaron todo tipo de raíces que crecían a una velocidad poco natural. Un caballo tropezó y cayó al suelo con su jinete. Otros caballos relinchaban histéricamente cuando sus patas quedaban enredadas y luchaban por mantenerse en pie. Los jinetes caían, se retorcían y luchaban por mantenerse en pie, pero Hachan La Vey había logrado huir.
Llegaron los centauros y algunos profesores acompañados de los guardias del Concilio y las raíces les dejaron el camino abierto. Una vez que los jinetes estaban apresados, Edward tocó suavemente a Nadine y ésta abrió los ojos. Las raíces volvieron a desaparecer de inmediato y los chicos salieron de su escondite.
viernes, 2 de octubre de 2009
CAPITULO 11: ALARMA (13ª Parte)
Todas comenzaron a gritar mientras intentaban explicar lo ocurrido. Aquello era igual que un gallinero.
- ¡Basta ya! ¡Emma y Vera id al despacho del director ahora mismo! – ordenó la Sra Cope - os acompañaré a vuestra siguiente clase para decirle a vuestros profesores que estás dos alumnas no podrán asistir hoy a clase y con vosotras ya hablaremos – siguió diciendo la profesora -. Sr Hardis, acompañe a estas dos delincuentes al despacho del director, por favor.
- Sí, no se preocupe, ahora mismo iremos aunque antes pasaremos por la enfermería – dijo el Sr Hardis, observando las heridas de las alumnas.
- De acuerdo, nos vemos en el despacho, buscaré al director – contestó la profesora
Las dos alumnas caminaron en silencio en dirección a la enfermería. Al llegar, Esme Pattinson estaba colocando unas cajas y, al ver a las chicas se asustó.
- ¿Qué ha pasado? – exclamó.
- Una pelea callejera en los pasillos del colegio – relató el Sr Hardis.
Esme miró las magulladuras y heridas de las dos chicas y sé quedo más tranquila al comprobar que no eran más que rasguños.
- Emma, ven conmigo, voy a darte una bolsa con hielos – dijo Esme.
Las dos salieron del cuarto dejando al profesor y a Vera solos.
- Bueno “my friendo”, te encuentro nuevamente en un altercado – comenzó a hablar el Sr Rupert mientras Vera agarraba un pañuelo y lo apretaba contra su labio.
- No fue culpa mía, ya se lo dijeron, vinieron a molestarnos y ella me golpeó primero, yo sólo me defendí … – dijo Vera.
- Shhh a mi no me tienes que contar lo ocurrido, ahora lo escucharé mientras se lo contáis al director – la cortó el Sr Hardis
- Le contaré lo mismo que a usted – dijo Vera de mal genio.
Llegaron Esme y Emma que sostenía una bolsa de hielo pegada a su pómulo.
- Bien Emma, ya está, te dolerá un poco hasta que baje la hinchazón – explicó -. A ver Vera, déjame ver tu labio.
Vera sé quito el pañuelo, tenía el labio también hinchado y un pequeño corte.
- ¿Pero qué os habéis hecho? – preguntó Esme -, te voy a dar unos puntos para cerrarte el corte, te dolerá un poco pero se te pasará enseguida.
Tras curar a Vera las dos alumnas salieron con el profesor Hardis y fueron al despacho del director. Harrison. Kingsley las estaba esperando con la Sra Cope y los dos jefes de las casas, tanto de Nidelty, Claris Pattinson, como Angela Cooper, de Weed
- Sentaos – ordenó el director - Me parece bochornoso lo que ha ocurrido hoy en los pasillos del colegio. ¡Dos alumnas pegándose! No sé cual puede ser el motivo para llegar a las manos – las amonestaba el director -. Vera ¿dígame qué ocurrió?
- Habíamos salido de clase y yo estaba con Akane y Nadine hablando cuando vino Emma a increparme por el próximo partido de Quidditch – explicó Vera.
- ¿Quieres decirme que todo esto ha sido por un partido de Quidditch?, Emma, ¿Es eso cierto? – le preguntó mirándola fíjamente a los ojos.
Emma, no levantó la mirada del suelo y solamente susurró un “sí”.
- Muy bien señoritas, como veo que todo esto es por una disputa deportiva, sólo me cabe deciros que no vais a jugar el próximo partido, estáis sancionadas.
- ¡No, Por favor! – pidió Vera completamente atónita.
- ¡No, director! – rogó Emma.
- Callaos y no respondáis al director – las riñó la Sra Cope.
- ¿Estáis de acuerdo, Claris y Angela, con que vuestras dos alumnas no jueguen en el próximo partido? – preguntó el director
- Si, yo estoy de acuerdo – confirmó Claris.
- Si, yo también estoy de acuerdo – dijo Angela.
- Muy bien ahora iros a vuestras casas, ya no iréis a última clase – terminó el director
Emma marchó con Angela Cooper y Vera acompañada de Claris.
- Lo siento profesor, pero me insultó y sólo me defendí, nada más – se disculpó Vera con Claris.
- Vera, lo que has hecho está mal, por mucho que te molesten debes guardar las formas, aunque tú no hayas comenzado la pelea no debes seguirle el juego – aconsejó Claris.
- Sí, tiene toda la razón – reconoció Vera.
- Aún así, creo que dejarte sin jugar el partido de Quidditch contra Weed es un buen castigo y sé que recapacitarás sobre lo ocurrido, vete a mi aula de Salud ambiental, ire a buscar a Oliver Wood para que le cuentes lo ocurrido y para que sepa que no podrás jugar contra Weed.
“¡Mierda Oliver!” pensó Vera al escuchar las palabras del profesor
- De acuerdo, allí estaré – dijo Vera y salió hacia el aula.
- ¡Basta ya! ¡Emma y Vera id al despacho del director ahora mismo! – ordenó la Sra Cope - os acompañaré a vuestra siguiente clase para decirle a vuestros profesores que estás dos alumnas no podrán asistir hoy a clase y con vosotras ya hablaremos – siguió diciendo la profesora -. Sr Hardis, acompañe a estas dos delincuentes al despacho del director, por favor.
- Sí, no se preocupe, ahora mismo iremos aunque antes pasaremos por la enfermería – dijo el Sr Hardis, observando las heridas de las alumnas.
- De acuerdo, nos vemos en el despacho, buscaré al director – contestó la profesora
Las dos alumnas caminaron en silencio en dirección a la enfermería. Al llegar, Esme Pattinson estaba colocando unas cajas y, al ver a las chicas se asustó.
- ¿Qué ha pasado? – exclamó.
- Una pelea callejera en los pasillos del colegio – relató el Sr Hardis.
Esme miró las magulladuras y heridas de las dos chicas y sé quedo más tranquila al comprobar que no eran más que rasguños.
- Emma, ven conmigo, voy a darte una bolsa con hielos – dijo Esme.
Las dos salieron del cuarto dejando al profesor y a Vera solos.
- Bueno “my friendo”, te encuentro nuevamente en un altercado – comenzó a hablar el Sr Rupert mientras Vera agarraba un pañuelo y lo apretaba contra su labio.
- No fue culpa mía, ya se lo dijeron, vinieron a molestarnos y ella me golpeó primero, yo sólo me defendí … – dijo Vera.
- Shhh a mi no me tienes que contar lo ocurrido, ahora lo escucharé mientras se lo contáis al director – la cortó el Sr Hardis
- Le contaré lo mismo que a usted – dijo Vera de mal genio.
Llegaron Esme y Emma que sostenía una bolsa de hielo pegada a su pómulo.
- Bien Emma, ya está, te dolerá un poco hasta que baje la hinchazón – explicó -. A ver Vera, déjame ver tu labio.
Vera sé quito el pañuelo, tenía el labio también hinchado y un pequeño corte.
- ¿Pero qué os habéis hecho? – preguntó Esme -, te voy a dar unos puntos para cerrarte el corte, te dolerá un poco pero se te pasará enseguida.
Tras curar a Vera las dos alumnas salieron con el profesor Hardis y fueron al despacho del director. Harrison. Kingsley las estaba esperando con la Sra Cope y los dos jefes de las casas, tanto de Nidelty, Claris Pattinson, como Angela Cooper, de Weed
- Sentaos – ordenó el director - Me parece bochornoso lo que ha ocurrido hoy en los pasillos del colegio. ¡Dos alumnas pegándose! No sé cual puede ser el motivo para llegar a las manos – las amonestaba el director -. Vera ¿dígame qué ocurrió?
- Habíamos salido de clase y yo estaba con Akane y Nadine hablando cuando vino Emma a increparme por el próximo partido de Quidditch – explicó Vera.
- ¿Quieres decirme que todo esto ha sido por un partido de Quidditch?, Emma, ¿Es eso cierto? – le preguntó mirándola fíjamente a los ojos.
Emma, no levantó la mirada del suelo y solamente susurró un “sí”.
- Muy bien señoritas, como veo que todo esto es por una disputa deportiva, sólo me cabe deciros que no vais a jugar el próximo partido, estáis sancionadas.
- ¡No, Por favor! – pidió Vera completamente atónita.
- ¡No, director! – rogó Emma.
- Callaos y no respondáis al director – las riñó la Sra Cope.
- ¿Estáis de acuerdo, Claris y Angela, con que vuestras dos alumnas no jueguen en el próximo partido? – preguntó el director
- Si, yo estoy de acuerdo – confirmó Claris.
- Si, yo también estoy de acuerdo – dijo Angela.
- Muy bien ahora iros a vuestras casas, ya no iréis a última clase – terminó el director
Emma marchó con Angela Cooper y Vera acompañada de Claris.
- Lo siento profesor, pero me insultó y sólo me defendí, nada más – se disculpó Vera con Claris.
- Vera, lo que has hecho está mal, por mucho que te molesten debes guardar las formas, aunque tú no hayas comenzado la pelea no debes seguirle el juego – aconsejó Claris.
- Sí, tiene toda la razón – reconoció Vera.
- Aún así, creo que dejarte sin jugar el partido de Quidditch contra Weed es un buen castigo y sé que recapacitarás sobre lo ocurrido, vete a mi aula de Salud ambiental, ire a buscar a Oliver Wood para que le cuentes lo ocurrido y para que sepa que no podrás jugar contra Weed.
“¡Mierda Oliver!” pensó Vera al escuchar las palabras del profesor
- De acuerdo, allí estaré – dijo Vera y salió hacia el aula.
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lunes, 28 de septiembre de 2009
CAPITULO 11: ALARMA (11ª Parte)
Olga y Eddy se quedaron con la boca abierta. No esperaban aquello. Lola se acercó con un gesto turbio en la mirada y durante un par de minutos se limitó a mover sus dedos alrededor de la bola de cristal, aproximando su rostro hasta casi tocar su superficie. Acabó alejando su cara de la esfera, inquieta.
- Una nube oscura se cierne sobre nosotros… - murmuró la profesora Rappelson
Eddy sintió la necesidad de reír ante la interpretación de la profesora por parecerla absurda, pero el rostro grave de Olga hizo que se contuviese.
- Se acabó la clase ¡Todos fuera! – ordenó la profesora.
Los alumnos recogieron sus libros y salieron de allí totalmente confusos. La profesora Rappelson y dejó la puerta bloqueada con un hechizo. Corría por los pasillos en dirección al despacho del director sin hacer caso de los cuchicheos que se estaban provocando con su carrera.
- Lola ¿por qué corres? – le preguntó el director Kingsley.
Lola frenó bruscamente y tropezó. Hubiese caído al suelo si no hubiese sido porque Harrison Kingsley la sujetó de un brazo.
- ¿Qué ocurre Lola? – le preguntó preocupado.
Lola no contestó porque estaban rodeados de gente y, cogiendo del brazo al director, lo arrastró a su despacho.
- Lola, muchas grcias por guiarme – le dijo mientras intentaba soltarse – pero sé dónde está mi despacho.
- Ya lo sé – contestó la profesora, pero no lo soltó hasta que entraron y cerraron la puerta.
- ¿Y bien? – preguntó el director con tono impaciente.
Lola relató lo ocurrido en su clase.
- ¿Qué fue lo que viste? – inquirió el director.
- No fue sólo lo que vi, también lo que oí – hizo una pausa para coger aire y continuar -. Eran unos chillidos muy agudos. Me pusieron la carne de gallina.
La alarma en la cara de Lola era evidente. “Mal asunto” pensó el director al ver que ella agarraba ansiosamente el amuleto que siempre llevaba al cuello.
Lola contó que a los chillidos se unieron unas imágenes que enturbiaron sus ojos.
- Me dije a mí misma que todo era tan irreal como un sueño, pero no pude calmarme y terminé la clase. Había lápidas y huesos por todas partes. Eran espíritus de muertos inocentes Harrison.
- ¿Qué crees que significa? – preguntó el director.
- Es un aviso, una advertencia.
Lola cerró los ojos con fuerza y se llevó las manos a los oídos para frenar el recuerdo de los gritos, y se repitió mentalmente que aquello era sólo un aviso. Harrison le puso las manos en los hombros en un gesto tranquilizador.
- Tranquila Lola.
- Una nube oscura se cierne sobre nosotros… - murmuró la profesora Rappelson
Eddy sintió la necesidad de reír ante la interpretación de la profesora por parecerla absurda, pero el rostro grave de Olga hizo que se contuviese.
- Se acabó la clase ¡Todos fuera! – ordenó la profesora.
Los alumnos recogieron sus libros y salieron de allí totalmente confusos. La profesora Rappelson y dejó la puerta bloqueada con un hechizo. Corría por los pasillos en dirección al despacho del director sin hacer caso de los cuchicheos que se estaban provocando con su carrera.
- Lola ¿por qué corres? – le preguntó el director Kingsley.
Lola frenó bruscamente y tropezó. Hubiese caído al suelo si no hubiese sido porque Harrison Kingsley la sujetó de un brazo.
- ¿Qué ocurre Lola? – le preguntó preocupado.
Lola no contestó porque estaban rodeados de gente y, cogiendo del brazo al director, lo arrastró a su despacho.
- Lola, muchas grcias por guiarme – le dijo mientras intentaba soltarse – pero sé dónde está mi despacho.
- Ya lo sé – contestó la profesora, pero no lo soltó hasta que entraron y cerraron la puerta.
- ¿Y bien? – preguntó el director con tono impaciente.
Lola relató lo ocurrido en su clase.
- ¿Qué fue lo que viste? – inquirió el director.
- No fue sólo lo que vi, también lo que oí – hizo una pausa para coger aire y continuar -. Eran unos chillidos muy agudos. Me pusieron la carne de gallina.
La alarma en la cara de Lola era evidente. “Mal asunto” pensó el director al ver que ella agarraba ansiosamente el amuleto que siempre llevaba al cuello.
Lola contó que a los chillidos se unieron unas imágenes que enturbiaron sus ojos.
- Me dije a mí misma que todo era tan irreal como un sueño, pero no pude calmarme y terminé la clase. Había lápidas y huesos por todas partes. Eran espíritus de muertos inocentes Harrison.
- ¿Qué crees que significa? – preguntó el director.
- Es un aviso, una advertencia.
Lola cerró los ojos con fuerza y se llevó las manos a los oídos para frenar el recuerdo de los gritos, y se repitió mentalmente que aquello era sólo un aviso. Harrison le puso las manos en los hombros en un gesto tranquilizador.
- Tranquila Lola.
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miércoles, 23 de septiembre de 2009
CAPITULO 11: ALARMA (9ª Parte)
Tras lo ocurrido a Nadine, el director Kingsley no pasó por alto la irresponsabilidad de los encargados de velar por la seguridad del colegio, los Guardianes del Concilio, Wall y Luther que bajo la supervisión de Charles Philips debían vigilar no solo las estancias de Faldon sino los alrededores del complejo académico. No fue así y casi le cuesta la vida a una alumna de Nidelty. El director mantuvo una larga e intensa reunión con el jefe Philips para que no volviera a repetirse la misma situación.
A pesar de todo, el curso tenía que continuar. Después de los entrenamientos, las clases continuaron con normalidad. Casi al atardecer, con la caída del sol, los alumnos terminaban la jornada del martes con la clase de adivinación. Eran las seis de la tarde y comenzaba a llover, un rayo espeluznante atravesó las colinas de Broke Hills, a lo lejos, desviando la mirada atenta de la clase.
- Chicos, chicos…por favor, presten atención, solo ha sido un rayo, ¿de acuerdo? - intentó tranquilizar los ánimos la profesora Lola Rappelson.
- Veamos, este año, por fin….utilizaremos las bolas de cristal individuales. Hasta ahora hemos estado usando la de la clase para todos, pero los resultados eran meramente orientativos. Este año, os hemos sugerido comprar vuestra propia bola para que las prácticas sean reales y certeras.
- Y para sacarnos mas dinero, no te… - soltó de repente Akane sin pensar.
- ¡No te jode! – continuó la profesora sorprendiendo al resto de alumnos – jajajaja…
Akane se quedó con los ojos abiertos y mordiéndose el labio, en un gesto característico de ella, preguntándose porque habría dicho algo así en voz alta. ¿Acaso ya no controlaba su mal genio en clase?, ¿Por qué Lola Rappelson había terminado su inoportuna frase?
- Lo siento profesora…Eh…yo…no quise… - comenzó a disculparse Akane bajando la mirada y rehuyendo la del resto de la clase.
A pesar de todo, el curso tenía que continuar. Después de los entrenamientos, las clases continuaron con normalidad. Casi al atardecer, con la caída del sol, los alumnos terminaban la jornada del martes con la clase de adivinación. Eran las seis de la tarde y comenzaba a llover, un rayo espeluznante atravesó las colinas de Broke Hills, a lo lejos, desviando la mirada atenta de la clase.
- Chicos, chicos…por favor, presten atención, solo ha sido un rayo, ¿de acuerdo? - intentó tranquilizar los ánimos la profesora Lola Rappelson.
- Veamos, este año, por fin….utilizaremos las bolas de cristal individuales. Hasta ahora hemos estado usando la de la clase para todos, pero los resultados eran meramente orientativos. Este año, os hemos sugerido comprar vuestra propia bola para que las prácticas sean reales y certeras.
- Y para sacarnos mas dinero, no te… - soltó de repente Akane sin pensar.
- ¡No te jode! – continuó la profesora sorprendiendo al resto de alumnos – jajajaja…
Akane se quedó con los ojos abiertos y mordiéndose el labio, en un gesto característico de ella, preguntándose porque habría dicho algo así en voz alta. ¿Acaso ya no controlaba su mal genio en clase?, ¿Por qué Lola Rappelson había terminado su inoportuna frase?
- Lo siento profesora…Eh…yo…no quise… - comenzó a disculparse Akane bajando la mirada y rehuyendo la del resto de la clase.
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lunes, 7 de septiembre de 2009
CAPÍTULO 11: ALARMA (2ª parte)
- Parece un perro – susurró Luther.
- ¿Un perro? –le preguntó Wal - ¿has visto esas patas?
- ¡Hombre lobo! – exclamó Luther.
El animal tenía unos ojos dorados que desprendían una inteligencia perturbadora. Era negro como el carbón con una mancha blanca en el hocico. El lobo se tumbó y comenzó a transformarse. Wal y Luther se quedaron quietos esperando a que terminara porque sabían que podía ser peligroso. Cuando terminó, el hombre se levantó y Wal y Luther se relajaron.
- ¿Qué haces aquí Che? – preguntó Wal.
El hombre lobo levantó la mano pidiendo un minuto de respiro.
- Si no te das prisa vas a coger frío – dijo Luther mientras se reía.
Che le dirigió un gesto obsceno.
- Os fuisteis demasiado rápido y no había terminado de hablar.
- Ese “lobito” que va contigo tiene la culpa – se explicó Wal.
- Es lobo desde hace pocos meses, aún no sabe controlarse – contestó Che mientras hacía una pausa para coger aire.
- Como no acabes rápido te vas a congelar ¿te has dado cuenta de que estás desnudo? – continuó Luther.
- Seré rápido. Alguien de este castillo está pasando información acerca de los alumnos y sus habilidades, solo sé que es una mujer.
Luther y Wal se miraron sin asombro.
- No me sorprende – dijo Wal -. ¿Cómo lo sabes?
- El “lobito” tiene un buen oído – y acto seguido salió corriendo mientras se transformaba de nuevo en lobo.
Cuando se acercaron al castillo el jefe Philips iba en su busca acompañado de Harrison Kingsley. Wal y Luther les contaron lo ocurrido y el jefe miró al castillo pensativo.
- ¿Qué hacemos jefe? – preguntó Luther.
- Vosotros quedaros en el castillo esta noche – ordenó.
- ¿Cómo? – preguntó enfadado Wal - ¡Cuidando niños!
El jefe Philips le dirigió una mirada imponiéndole silencio.
- Vamos Wal- dijo Luther tirándole de un brazo -. Son solo unos niños.
- ¿Un perro? –le preguntó Wal - ¿has visto esas patas?
- ¡Hombre lobo! – exclamó Luther.
El animal tenía unos ojos dorados que desprendían una inteligencia perturbadora. Era negro como el carbón con una mancha blanca en el hocico. El lobo se tumbó y comenzó a transformarse. Wal y Luther se quedaron quietos esperando a que terminara porque sabían que podía ser peligroso. Cuando terminó, el hombre se levantó y Wal y Luther se relajaron.
- ¿Qué haces aquí Che? – preguntó Wal.
El hombre lobo levantó la mano pidiendo un minuto de respiro.
- Si no te das prisa vas a coger frío – dijo Luther mientras se reía.
Che le dirigió un gesto obsceno.
- Os fuisteis demasiado rápido y no había terminado de hablar.
- Ese “lobito” que va contigo tiene la culpa – se explicó Wal.
- Es lobo desde hace pocos meses, aún no sabe controlarse – contestó Che mientras hacía una pausa para coger aire.
- Como no acabes rápido te vas a congelar ¿te has dado cuenta de que estás desnudo? – continuó Luther.
- Seré rápido. Alguien de este castillo está pasando información acerca de los alumnos y sus habilidades, solo sé que es una mujer.
Luther y Wal se miraron sin asombro.
- No me sorprende – dijo Wal -. ¿Cómo lo sabes?
- El “lobito” tiene un buen oído – y acto seguido salió corriendo mientras se transformaba de nuevo en lobo.
Cuando se acercaron al castillo el jefe Philips iba en su busca acompañado de Harrison Kingsley. Wal y Luther les contaron lo ocurrido y el jefe miró al castillo pensativo.
- ¿Qué hacemos jefe? – preguntó Luther.
- Vosotros quedaros en el castillo esta noche – ordenó.
- ¿Cómo? – preguntó enfadado Wal - ¡Cuidando niños!
El jefe Philips le dirigió una mirada imponiéndole silencio.
- Vamos Wal- dijo Luther tirándole de un brazo -. Son solo unos niños.
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viernes, 28 de agosto de 2009
CAPÍTULO 10: ALL HALLOW'S EVE (9ª parte)
Los alumnos apagaron la iluminación de la torre para no ser vistos desde el bosque y la gran mayoría abandonaron la fiesta a toda prisa para refugiarse en sus dormitorios. En la torre solo se quedó un pequeño grupo que tenía puestos los cinco sentidos en el bosque.
Thomas Rohan seguía mirando por el telescopio. El grupo de jinetes se dispersó y no se oyó nada más.
- Se han ido – confirmó Thomas.
- Deberíamos avisar a los profesores – sugirió Chester.
- Será mejor que lo hagamos cuanto antes – afirmó Jasper -. Id a los dormitorios, será mejor que vean aquí al menor número posible de alumnos.
Oliver y James obligaron a Vera a salir de la torre y ésta obedeció. A Alan le costó trabajo hacer que Akane se fuera, finalmente tuvo que irse con ella ante el temor de que montara un escándalo. Neville cogió a Samantha de la mano para acompañarla y Claire se encargó de sacar de allí a los alumnos que quedaban de Cleaverly. Edward rodeó a Nadine con el brazo en ademán protector y, en cuanto salieron de la torre, la condujo rápidamente a los dormitorios de Nidelty.
- No vayas al bosque ahora – rogó Nadine.
- Mi padre no me dejaría – contestó Edward intentando tranquilizarla.
- Vamos Edward – le instó Alan.
- Sí – contestó -.Ya voy.
Edward alzó una mano inconscientemente y acarició delicadamente la cara de Nadine. Ésta se acaloró con el tacto, si no hubiese tantos testigos delante le habría besado. Edward lo comprendió y le dedicó una traviesa sonrisa.
- ¡Dejadlo ya tortolitos! – sugirió James con tono de burla.
Edward suspiró y se dio la vuelta dejando a una Nadine pasmada en el quicio de la puerta de su dormitorio. No quería dejarla allí sola.
- Deja de pensar en ella un rato – le dijo Emmett al oído.
- Esto no se apaga así como así Em.
- No quiero parecer un idiota insensible, pero deberías hacerlo.
- No puedo evitarlo, estoy preocupado.
- Ella está a salvo en su habitación así que déjalo ya.
Cuando llegaron al salón de la fiesta se encontraron s Brian Manson con su banda apurando las últimas bebidas.
- ¿Se puede saber qué ocurre aquí? – preguntó Brian.
Los alumnos explicaron lo ocurrido. El profesor Manson dejó la bebida y se dirigió corriendo a la torre de astronomía. Cuando llegó se encontró allí con el director Kingsley, con Rupert Hardis, Orzo Strawberry y Madeline Cope discutiendo sobre las medidas a tomar.
- Avisaré a los Guardianes del Concilio – dijo Madeline mientras salía de la torre.
- Yo iré al bosque – declaró un Orzo Strawberry totalmente despejado.
- Y yo – se sumó Brian -. Tengo ganas de encontrarme con Hachan y tener unas palabras con él.
- ¿Por qué? – preguntó Orzo.
- No es asunto tuyo.
Thomas Rohan seguía mirando por el telescopio. El grupo de jinetes se dispersó y no se oyó nada más.
- Se han ido – confirmó Thomas.
- Deberíamos avisar a los profesores – sugirió Chester.
- Será mejor que lo hagamos cuanto antes – afirmó Jasper -. Id a los dormitorios, será mejor que vean aquí al menor número posible de alumnos.
Oliver y James obligaron a Vera a salir de la torre y ésta obedeció. A Alan le costó trabajo hacer que Akane se fuera, finalmente tuvo que irse con ella ante el temor de que montara un escándalo. Neville cogió a Samantha de la mano para acompañarla y Claire se encargó de sacar de allí a los alumnos que quedaban de Cleaverly. Edward rodeó a Nadine con el brazo en ademán protector y, en cuanto salieron de la torre, la condujo rápidamente a los dormitorios de Nidelty.
- No vayas al bosque ahora – rogó Nadine.
- Mi padre no me dejaría – contestó Edward intentando tranquilizarla.
- Vamos Edward – le instó Alan.
- Sí – contestó -.Ya voy.
Edward alzó una mano inconscientemente y acarició delicadamente la cara de Nadine. Ésta se acaloró con el tacto, si no hubiese tantos testigos delante le habría besado. Edward lo comprendió y le dedicó una traviesa sonrisa.
- ¡Dejadlo ya tortolitos! – sugirió James con tono de burla.
Edward suspiró y se dio la vuelta dejando a una Nadine pasmada en el quicio de la puerta de su dormitorio. No quería dejarla allí sola.
- Deja de pensar en ella un rato – le dijo Emmett al oído.
- Esto no se apaga así como así Em.
- No quiero parecer un idiota insensible, pero deberías hacerlo.
- No puedo evitarlo, estoy preocupado.
- Ella está a salvo en su habitación así que déjalo ya.
Cuando llegaron al salón de la fiesta se encontraron s Brian Manson con su banda apurando las últimas bebidas.
- ¿Se puede saber qué ocurre aquí? – preguntó Brian.
Los alumnos explicaron lo ocurrido. El profesor Manson dejó la bebida y se dirigió corriendo a la torre de astronomía. Cuando llegó se encontró allí con el director Kingsley, con Rupert Hardis, Orzo Strawberry y Madeline Cope discutiendo sobre las medidas a tomar.
- Avisaré a los Guardianes del Concilio – dijo Madeline mientras salía de la torre.
- Yo iré al bosque – declaró un Orzo Strawberry totalmente despejado.
- Y yo – se sumó Brian -. Tengo ganas de encontrarme con Hachan y tener unas palabras con él.
- ¿Por qué? – preguntó Orzo.
- No es asunto tuyo.
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lunes, 17 de agosto de 2009
CAPÍTULO 10: ALL HALLOW'S EVE (4ª parte)
Nadine le hizo caso y entró de nuevo en el castillo.
Una vez asumida la confesión de Bridget, Akane,Vera y Nadine se concentraron en la fiesta de Halloween. Vera estaba algo preocupada porque desde el beso, después del partido, Oliver no había hecho ningún otro intento de acercamiento. Akane, extrañamente decidida, le anunció a Alan, sin darle opcion de respuesta, que la iba a acompañar a la fiesta.Alan se quedo atonito cuando recibió la noticia, Akane no era precisamente dulce pero su manera imperativa de pedirle que la acompañara le gustó. Bridget planeaba la post fiesta con Harry y Nadine no sabía si sugerirle a Edward que debían ir disfrazados del mismo tema.
- ¿En qué piensas? – le preguntó Edward una mañana después del desayuno.
- En el disfraz –contestó Nadine con los nervios a flor de piel….y, por encima de todo, fascinada, como de costumbre siempre que se encontraba cerca de él.
- ¿Quieres que vayamos igual? – preguntó Edward con la amabilidad en los labios y la burla en los ojos.
- ¿Te importaría? –preguntó ella tímidamente.
- No – contestó entre risas -. Te lo iba a pedir después.
La mañana de la fiesta, el colegio se despertó eufórico, todos esperaban la diversión. Ese año el profesor Manson cantaría con su banda la “Circle Line” en la fiesta oficial y, teniendo en cuenta la estética del profesor y su carácter, sabían que se hablaría durante mucho tiempo sobre ello.
La fiesta extraoficial estaba a punto. Se había invitado a todo el alumnado exceptuando a la gran mayoría de Weed, no iban a permitir que intentaran estropeársela y con la ayuda de los elfos y de Harry habían puesto hechizos defensores contra indeseables en la torre de astronomía, que lugar pactado para la fiesta.
El director Kingsley sabía que habría una fiesta no oficial.
- Pero eso está prohibido Harrison – protestó la profesora Cope.
- Vamos Madeline, recuerda en lo que pensabas cuando tenías su edad, ¿en qué pensabas? – le preguntó el director.
- En estudiar, por supuesto – contestó dignamente.
- Pues no es eso lo que he oído – se burló el director.
Madeline se sonrojó y le hizo prometer al profesor Kingsley que por lo menos dejase claro que no debían extralimitarse.
- Por supuesto Madeline, por supuesto, lo haré ahora en el desayuno.
Una vez que marcó unas directrices sobre el comportamiento que se esperaba, los alumnos se dirigieron a sus habitaciones. El profesor Hardis apartó a Vera y Bridget a un lado.
- Vamos a ver “my friends” espero no encontrarme con vosotras esta noche y no tener que firmar ningún parte de guerra en el que estéis implicadas, me habéis entendido, ¿verdad?. En cuanto acabe la fiesta os quiero en vuestra habitación, y no quiero escándalos.
Vera y Bridget asintieron con la cabeza y se dirigieron a su dormitorio donde se lo contaron a sus compañeras.
- Nadine, creo que tu padre nos va a tener bien vigiladas toda la noche –comentó Vera- No sé cómo vamos a escabullirnos a la fiesta de los chicos sin que nos vean.
- Nos ha llamado “my friends”, que fuerte, nos tiene en su punto de mira.-exclamó Bridget- Pues yo no me la voy a perder que para algo me he preparado el disfraz de Mª Antonieta y mis hermanos se han currado la alternativa, que la oficial, salvo ver como canta el profesor Manson, va a ser un peñazo…
- No os preocupéis -dijo Nadine- Ya se me ocurrirá algo para distraer a mi padre.
Una vez asumida la confesión de Bridget, Akane,Vera y Nadine se concentraron en la fiesta de Halloween. Vera estaba algo preocupada porque desde el beso, después del partido, Oliver no había hecho ningún otro intento de acercamiento. Akane, extrañamente decidida, le anunció a Alan, sin darle opcion de respuesta, que la iba a acompañar a la fiesta.Alan se quedo atonito cuando recibió la noticia, Akane no era precisamente dulce pero su manera imperativa de pedirle que la acompañara le gustó. Bridget planeaba la post fiesta con Harry y Nadine no sabía si sugerirle a Edward que debían ir disfrazados del mismo tema.
- ¿En qué piensas? – le preguntó Edward una mañana después del desayuno.
- En el disfraz –contestó Nadine con los nervios a flor de piel….y, por encima de todo, fascinada, como de costumbre siempre que se encontraba cerca de él.
- ¿Quieres que vayamos igual? – preguntó Edward con la amabilidad en los labios y la burla en los ojos.
- ¿Te importaría? –preguntó ella tímidamente.
- No – contestó entre risas -. Te lo iba a pedir después.
La mañana de la fiesta, el colegio se despertó eufórico, todos esperaban la diversión. Ese año el profesor Manson cantaría con su banda la “Circle Line” en la fiesta oficial y, teniendo en cuenta la estética del profesor y su carácter, sabían que se hablaría durante mucho tiempo sobre ello.
La fiesta extraoficial estaba a punto. Se había invitado a todo el alumnado exceptuando a la gran mayoría de Weed, no iban a permitir que intentaran estropeársela y con la ayuda de los elfos y de Harry habían puesto hechizos defensores contra indeseables en la torre de astronomía, que lugar pactado para la fiesta.
El director Kingsley sabía que habría una fiesta no oficial.
- Pero eso está prohibido Harrison – protestó la profesora Cope.
- Vamos Madeline, recuerda en lo que pensabas cuando tenías su edad, ¿en qué pensabas? – le preguntó el director.
- En estudiar, por supuesto – contestó dignamente.
- Pues no es eso lo que he oído – se burló el director.
Madeline se sonrojó y le hizo prometer al profesor Kingsley que por lo menos dejase claro que no debían extralimitarse.
- Por supuesto Madeline, por supuesto, lo haré ahora en el desayuno.
Una vez que marcó unas directrices sobre el comportamiento que se esperaba, los alumnos se dirigieron a sus habitaciones. El profesor Hardis apartó a Vera y Bridget a un lado.
- Vamos a ver “my friends” espero no encontrarme con vosotras esta noche y no tener que firmar ningún parte de guerra en el que estéis implicadas, me habéis entendido, ¿verdad?. En cuanto acabe la fiesta os quiero en vuestra habitación, y no quiero escándalos.
Vera y Bridget asintieron con la cabeza y se dirigieron a su dormitorio donde se lo contaron a sus compañeras.
- Nadine, creo que tu padre nos va a tener bien vigiladas toda la noche –comentó Vera- No sé cómo vamos a escabullirnos a la fiesta de los chicos sin que nos vean.
- Nos ha llamado “my friends”, que fuerte, nos tiene en su punto de mira.-exclamó Bridget- Pues yo no me la voy a perder que para algo me he preparado el disfraz de Mª Antonieta y mis hermanos se han currado la alternativa, que la oficial, salvo ver como canta el profesor Manson, va a ser un peñazo…
- No os preocupéis -dijo Nadine- Ya se me ocurrirá algo para distraer a mi padre.
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viernes, 19 de junio de 2009
CAPÍTULO 7: LOS TUTORES PERSONALES (10ª parte)
Las recuperaciones de Akane también fueron seguidas. Vera le pidió a Mya que la ayudase con vuelo porque si lo hacía ella sabía que terminarían como poco a escobazo limpio. Mya era más paciente que Vera y después de siete intentos consiguió que Akane despegase los pies del suelo más de diez metros sin marearse y caer de bruces. El director Kingsley las observaba desde su despacho y movía la cabeza de un lado a otro. No entendía cómo era posible que la hija de William McGregor no fuese capaz de volar teniendo en cuenta los antecedentes de excelentes voladores que había en el clan McGregor. El tío de William y tío abuelo de Akane, Alasdair McGregor, había estudiado con él y era famoso por las carreras que hacía en un bosque de secuoyas que había a pocos kilómetros de Faldon. Alasdair fue el único participante de aquellas carreras que no se hizo ni un rasguño y enseñó a su sobrino William a volar de la misma manera. Si William no estuviese muerto probablemente Akane no tendría estos problemas.
Harrison se sentó en la mesa de su despacho dándole vueltas a su encuentro con Nemis, el jefe de los centauros. Como grandes astrólogos preveían la proximidad de nuevas batallas con la oscuridad y estaban alerta. Habían divisado que cerca de la cueva de los lobos había movimiento pero cuando llegaban no había nadie, sólo veían huellas de cascos de caballos. Claris estaba prácticamente seguro de que se trataba de jinetes pálidos e hizo un trato con los centauros, mientras los centauros vigilaban desde el suelo, él y su familia lo harían desde lo alto de los árboles.
- ¡Ayyy! – se oyó en el exterior.
El director Kingsley se giró y al mirar por la ventana comprobó cómo Akane se había vuelto a caer y se frotaba la cabeza.
- ¡Me van a salir chichones! – le gritaba a Mya que reía por lo cómica que resultaba en esa situación.
- No te quejes tanto, todos nos hemos caído alguna vez – le contestó Mya.
- No sabes nadar, no sabes volar – dijo una voz a la espalada de Akane.
Akane se giró bruscamente dispuesta a insultar a quien había pronunciado esas palabras, pero al ver que era Alan Knightley se mordió la lengua recordando que si no hubiese sido por él, en estos momentos estaría en el fondo del lago.
- ¿Tú qué haces aquí?
- Me he acercado porque me llamaban la atención unos alaridos y cuando he visto que eras tú no he podido evitar la tentación de venir a reirme de ti un rato.
- Lárgate cíclope, tengo muchas cosas que hacer.
- Si te quedas con ella – empezó Mya – te lo agradezco, tengo que entrenar para los partidos de la semana que viene.
- Tranquila, la acompañaré dentro y me aseguraré que no rompa nada.
Akane lo miró furiosa.
- Déjame tranquila, tengo mucho que estudiar.
- ¿Ah sí? – preguntó curiosamente - ¿el qué?
- Transformaciones. Suspendí.
- Ah. Yo puedo ayudarte si quieres. Ayer transformé a Ben Foolish en un mapache.
- ¿Por qué?- preguntó sorprendida.
- Dijo algo sobre el hueco de mi ojo – y señaló el parche -. Estuvo toda la tarde lamiéndose las patas, y por la noche, después de devolverlo a su estado humano, seguía lamiéndose las manos.
- ¿Me enseñarás a hacer eso? – preguntó Akane mientras sonreía ante la perspectiva.
- Pues claro.
La clase particular de Transformaciones resultó más divertida que la de vuelo y lamentó que acabase cuando Mary, la delegada de Nidelty fue a buscarla para darle clases de Salud Ambiental.
- Claris me dijo que te ayudara – se explicó.
Akane se despidió de Alan y siguió a Mary, con un poco de suerte terminarían antes de comer y tendría la tarde libre ara vaguear.
Harrison se sentó en la mesa de su despacho dándole vueltas a su encuentro con Nemis, el jefe de los centauros. Como grandes astrólogos preveían la proximidad de nuevas batallas con la oscuridad y estaban alerta. Habían divisado que cerca de la cueva de los lobos había movimiento pero cuando llegaban no había nadie, sólo veían huellas de cascos de caballos. Claris estaba prácticamente seguro de que se trataba de jinetes pálidos e hizo un trato con los centauros, mientras los centauros vigilaban desde el suelo, él y su familia lo harían desde lo alto de los árboles.
- ¡Ayyy! – se oyó en el exterior.
El director Kingsley se giró y al mirar por la ventana comprobó cómo Akane se había vuelto a caer y se frotaba la cabeza.
- ¡Me van a salir chichones! – le gritaba a Mya que reía por lo cómica que resultaba en esa situación.
- No te quejes tanto, todos nos hemos caído alguna vez – le contestó Mya.
- No sabes nadar, no sabes volar – dijo una voz a la espalada de Akane.
Akane se giró bruscamente dispuesta a insultar a quien había pronunciado esas palabras, pero al ver que era Alan Knightley se mordió la lengua recordando que si no hubiese sido por él, en estos momentos estaría en el fondo del lago.
- ¿Tú qué haces aquí?
- Me he acercado porque me llamaban la atención unos alaridos y cuando he visto que eras tú no he podido evitar la tentación de venir a reirme de ti un rato.
- Lárgate cíclope, tengo muchas cosas que hacer.
- Si te quedas con ella – empezó Mya – te lo agradezco, tengo que entrenar para los partidos de la semana que viene.
- Tranquila, la acompañaré dentro y me aseguraré que no rompa nada.
Akane lo miró furiosa.
- Déjame tranquila, tengo mucho que estudiar.
- ¿Ah sí? – preguntó curiosamente - ¿el qué?
- Transformaciones. Suspendí.
- Ah. Yo puedo ayudarte si quieres. Ayer transformé a Ben Foolish en un mapache.
- ¿Por qué?- preguntó sorprendida.
- Dijo algo sobre el hueco de mi ojo – y señaló el parche -. Estuvo toda la tarde lamiéndose las patas, y por la noche, después de devolverlo a su estado humano, seguía lamiéndose las manos.
- ¿Me enseñarás a hacer eso? – preguntó Akane mientras sonreía ante la perspectiva.
- Pues claro.
La clase particular de Transformaciones resultó más divertida que la de vuelo y lamentó que acabase cuando Mary, la delegada de Nidelty fue a buscarla para darle clases de Salud Ambiental.
- Claris me dijo que te ayudara – se explicó.
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lunes, 15 de junio de 2009
CAPÍTULO 7: LOS TUTORES PERSONALES (8ª parte)
Nadine llegó corriendo a la sala común de Nidelty para no llegar tarde a su clase particular con Bridget ya que, por el camino, se había encontrado con Boromir y la entretuvo contándole que el lunes por la tarde tendría lugar la primera carrera clasificatoria para formar el equipo de triatlón de Faldon para los intercolegiales y había visto como Eva Roderick perseguía al profesor Butler halagándolo continuamente para que le confesara cuál sería el recorrido y tener, de ese modo, ventaja sobre el resto de los alumnos.
- Menos mal que no lo ha conseguido –dijo Boromir -, pero seguro que esa arpía tiene planeado algo, estate atenta.
Bridget esperaba a Nadine y, cuando ésta llegó a la sala, la condujo inmediatamente a la planta baja para después bajar un tramo muy empinado de escaleras y, finalmente, atravesar un pasillo muy oscuro que las llevó directamente a las mazmorras. Nadine abrió los ojos con sorpresa.
- ¿No estaba prohibido el acceso a las mazmorras? – preguntó con curiosidad.
- Sí – contestó Bridget -, pero no están muy vigiladas y son perfectas para practicar magia.
Se pararon frente a una de las mazmorras más pequeñas. Tenía una inscripción en el marco interior de la puerta que Nadine no lograba descifrar. Bridget, que percibió su confusión le explicó que se trataba de una criptolengua muy antigua y que estaba en desuso llamada “quendarin”. Una especie de hechizo protector contra el mal. “Esto debió ser un escondite” pensó Nadine mientras desplegaba en una mesa que había en el centro sus utensilios para preparar pociones.
Después de media hora de cortar hojas de galega, y semillas negras de hamamelis y mezclarlas con líquen de Islandia, Bridget le preguntó a Nadine qué faltaba.
- ¿Mirra? – preguntó tímidamente
- Para eso ya está el líquen de Islandia que protege de las malas intenciones de los demás. Piensa, las hojas de galega protege de la energía negativa del odio, las semillas de hamamelis potencian esa protección.
- Mucha protección.
- Demasiada, contrarréstala con algo, sino corres el riesgo de que no se te acerque nadie.
- ¿Marrubio? – se atrevió a insinuar.
- Bien, pero es mejor jugo de clemenules, si no, no habrá quién se la trague.
- Sí claro – asintió – podría usarla el lunes para que Eva Roderick no me mate a zancadillas o algo por el estilo.
- Pídele a Ana Saints que te eche las cartas y así lo sabrás, es muy buena con el tarot.
- ¿Sí? – curioseó -. Me vendrá bien para recuperarme del suspenso de Tarot – resopló.
- No te preocupes, Ana es buena, muy buena. Su abuela es una de las brujas con mayor dominio de la simbología hermética – comentó mientras recogía – Leonie Candau. Vino una vez a visitarla y …simplemente fue asombroso. Creo que estudió con el director Kingsley.
Nadine no esperó y salió de las mazmorras en busca de Ana Saints, la encontró en la sala común de Cleaverly y aceptó ayudarla de inmediato.
- Menos mal que no lo ha conseguido –dijo Boromir -, pero seguro que esa arpía tiene planeado algo, estate atenta.
Bridget esperaba a Nadine y, cuando ésta llegó a la sala, la condujo inmediatamente a la planta baja para después bajar un tramo muy empinado de escaleras y, finalmente, atravesar un pasillo muy oscuro que las llevó directamente a las mazmorras. Nadine abrió los ojos con sorpresa.
- ¿No estaba prohibido el acceso a las mazmorras? – preguntó con curiosidad.
- Sí – contestó Bridget -, pero no están muy vigiladas y son perfectas para practicar magia.
Se pararon frente a una de las mazmorras más pequeñas. Tenía una inscripción en el marco interior de la puerta que Nadine no lograba descifrar. Bridget, que percibió su confusión le explicó que se trataba de una criptolengua muy antigua y que estaba en desuso llamada “quendarin”. Una especie de hechizo protector contra el mal. “Esto debió ser un escondite” pensó Nadine mientras desplegaba en una mesa que había en el centro sus utensilios para preparar pociones.
Después de media hora de cortar hojas de galega, y semillas negras de hamamelis y mezclarlas con líquen de Islandia, Bridget le preguntó a Nadine qué faltaba.
- ¿Mirra? – preguntó tímidamente
- Para eso ya está el líquen de Islandia que protege de las malas intenciones de los demás. Piensa, las hojas de galega protege de la energía negativa del odio, las semillas de hamamelis potencian esa protección.
- Mucha protección.
- Demasiada, contrarréstala con algo, sino corres el riesgo de que no se te acerque nadie.
- ¿Marrubio? – se atrevió a insinuar.
- Bien, pero es mejor jugo de clemenules, si no, no habrá quién se la trague.
- Sí claro – asintió – podría usarla el lunes para que Eva Roderick no me mate a zancadillas o algo por el estilo.
- Pídele a Ana Saints que te eche las cartas y así lo sabrás, es muy buena con el tarot.
- ¿Sí? – curioseó -. Me vendrá bien para recuperarme del suspenso de Tarot – resopló.
- No te preocupes, Ana es buena, muy buena. Su abuela es una de las brujas con mayor dominio de la simbología hermética – comentó mientras recogía – Leonie Candau. Vino una vez a visitarla y …simplemente fue asombroso. Creo que estudió con el director Kingsley.
Nadine no esperó y salió de las mazmorras en busca de Ana Saints, la encontró en la sala común de Cleaverly y aceptó ayudarla de inmediato.
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Sean Butler
viernes, 5 de junio de 2009
CAPÍTULO 7: LOS TUTORES PERSONALES (4ª parte)
Cuando Nadine llegó a su dormitorio Vera, Akane y Bridget aún no habían bajado al comedor para la cena, estaba tan ofuscada que no se percató que Vera y Bridget intentaban hablar con Akane y ésta no les contestaba.
- ¿Tan mal te ha ido? –preguntaba Bridget a Akane mientras miraba de reojo a Nadine “¿y a ésta qué le pasa?”.
- Déjala, no nos lo va a decir – contestó Vera - ¿Nadine?
- Díme.
- ¿Te importa si empezamos mañana?
- ¿Empezar qué? – respondió confundida.
- ¿No te acuerdas? Vas a ayudarme con Historia.
- Ah, eso, es verdad, sí, mañana. Mañana es sábado ¿no? Después del desayuno si quieres. ¿Bridget me ayudarías con química?
- Claro, pero solo si nos cuentas qué ha pasado cuando has salido a correr.
Nadine resopló antes de ir a ducharse les contó rápidamente su carrera con Edward y, durante la cena siguió desahogándose mientras miraba irritada a la mesa de Cleaverly, pero ninguno de los Pattinson la miró, ellos estaban atentos a la mesa de los profesores y a cómo Claris hablaba con Rupert y con el director Kingsley.
- Mi hijo no cree que fuera ningún centauro – comentó Claris.
- Yo tampoco – contestó el director -. Iré a hablar con Nemis después de cenar para ver si algún centauro ha visto algo.
Nemis era el jefe de una comunidad de centauros asentada en los alrededores de Faldon al finalizar la Guerra Fria de Morkor.
- Iremos con usted – sugirió Rupert.
- No Rupert, Nemis tiene muy mal carácter y desconfía de los extraños, Claris vendrá conmigo porque ya lo conoce, es mejor que le digas a tu hija que no vaya al bosque hasta que sepamos quién era ese jinete.
Rupert miró nerviosamente a su hija que cenaba totalmente ajena a la conversación, sabía muy bien que no le gustaría que le prohibiesen hacer algo, en eso era igual que su madre.
- Tu padre te está mirando Nadine ¿qué has hecho? – dijo Vera.
- ¿Parece enfadado?- preguntó sin mirar Nadine.
- Está preocupado pero no enfadado – afirmó Bridget antes de que Vera contestase a Nadine.
- Pues no tengo ni idea – comentó Nadine al mismo tiempo que levantaba la cabeza y miraba a su padre con curiosidad.
Cuando su padre se acercó a la mesa Nadine se levantó y se apartó para hablar con él. Edward observó la escena ligeramente aliviado, aquel fin de semana la chica no se acercaría al bosque aunque tuviera que ocuparse de ello personalmente, sin embargo no sabía exactamente cómo hacerlo sin que ella le pateara por el enfado que le provocó al arrastrarla de vuelta al castillo.
- ¿En qué piensas hermano? – preguntó Robert.
- En nada.
- Esa chica te vuelve a mirar otra vez – afirmó Alice.
Edward giró su cabeza lo suficiente para ver cómo Nadine volvía a su sitio en la mesa con los ojos achicados por la cólera.
- Ten cuidado Edward, a lo mejor te lanza a su gatito para que te arañe – bromeó Emmett.
- ¡Muy gracioso Emmett!
- ¿Dónde está el problema Edward? – preguntó Rosalie – seguro que su padre no la dejará acercarse al bosque.
“No es eso lo que me preocupa” pensó Edward.
- ¿Tan mal te ha ido? –preguntaba Bridget a Akane mientras miraba de reojo a Nadine “¿y a ésta qué le pasa?”.
- Déjala, no nos lo va a decir – contestó Vera - ¿Nadine?
- Díme.
- ¿Te importa si empezamos mañana?
- ¿Empezar qué? – respondió confundida.
- ¿No te acuerdas? Vas a ayudarme con Historia.
- Ah, eso, es verdad, sí, mañana. Mañana es sábado ¿no? Después del desayuno si quieres. ¿Bridget me ayudarías con química?
- Claro, pero solo si nos cuentas qué ha pasado cuando has salido a correr.
Nadine resopló antes de ir a ducharse les contó rápidamente su carrera con Edward y, durante la cena siguió desahogándose mientras miraba irritada a la mesa de Cleaverly, pero ninguno de los Pattinson la miró, ellos estaban atentos a la mesa de los profesores y a cómo Claris hablaba con Rupert y con el director Kingsley.
- Mi hijo no cree que fuera ningún centauro – comentó Claris.
- Yo tampoco – contestó el director -. Iré a hablar con Nemis después de cenar para ver si algún centauro ha visto algo.
Nemis era el jefe de una comunidad de centauros asentada en los alrededores de Faldon al finalizar la Guerra Fria de Morkor.
- Iremos con usted – sugirió Rupert.
- No Rupert, Nemis tiene muy mal carácter y desconfía de los extraños, Claris vendrá conmigo porque ya lo conoce, es mejor que le digas a tu hija que no vaya al bosque hasta que sepamos quién era ese jinete.
Rupert miró nerviosamente a su hija que cenaba totalmente ajena a la conversación, sabía muy bien que no le gustaría que le prohibiesen hacer algo, en eso era igual que su madre.
- Tu padre te está mirando Nadine ¿qué has hecho? – dijo Vera.
- ¿Parece enfadado?- preguntó sin mirar Nadine.
- Está preocupado pero no enfadado – afirmó Bridget antes de que Vera contestase a Nadine.
- Pues no tengo ni idea – comentó Nadine al mismo tiempo que levantaba la cabeza y miraba a su padre con curiosidad.
Cuando su padre se acercó a la mesa Nadine se levantó y se apartó para hablar con él. Edward observó la escena ligeramente aliviado, aquel fin de semana la chica no se acercaría al bosque aunque tuviera que ocuparse de ello personalmente, sin embargo no sabía exactamente cómo hacerlo sin que ella le pateara por el enfado que le provocó al arrastrarla de vuelta al castillo.
- ¿En qué piensas hermano? – preguntó Robert.
- En nada.
- Esa chica te vuelve a mirar otra vez – afirmó Alice.
Edward giró su cabeza lo suficiente para ver cómo Nadine volvía a su sitio en la mesa con los ojos achicados por la cólera.
- Ten cuidado Edward, a lo mejor te lanza a su gatito para que te arañe – bromeó Emmett.
- ¡Muy gracioso Emmett!
- ¿Dónde está el problema Edward? – preguntó Rosalie – seguro que su padre no la dejará acercarse al bosque.
“No es eso lo que me preocupa” pensó Edward.
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