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viernes, 28 de agosto de 2009

CAPÍTULO 10: ALL HALLOW'S EVE (9ª parte)

Los alumnos apagaron la iluminación de la torre para no ser vistos desde el bosque y la gran mayoría abandonaron la fiesta a toda prisa para refugiarse en sus dormitorios. En la torre solo se quedó un pequeño grupo que tenía puestos los cinco sentidos en el bosque.

Thomas Rohan seguía mirando por el telescopio. El grupo de jinetes se dispersó y no se oyó nada más.

- Se han ido – confirmó Thomas.

- Deberíamos avisar a los profesores – sugirió Chester.

- Será mejor que lo hagamos cuanto antes – afirmó Jasper -. Id a los dormitorios, será mejor que vean aquí al menor número posible de alumnos.

Oliver y James obligaron a Vera a salir de la torre y ésta obedeció. A Alan le costó trabajo hacer que Akane se fuera, finalmente tuvo que irse con ella ante el temor de que montara un escándalo. Neville cogió a Samantha de la mano para acompañarla y Claire se encargó de sacar de allí a los alumnos que quedaban de Cleaverly. Edward rodeó a Nadine con el brazo en ademán protector y, en cuanto salieron de la torre, la condujo rápidamente a los dormitorios de Nidelty.

- No vayas al bosque ahora – rogó Nadine.

- Mi padre no me dejaría – contestó Edward intentando tranquilizarla.

- Vamos Edward – le instó Alan.

- Sí – contestó -.Ya voy.

Edward alzó una mano inconscientemente y acarició delicadamente la cara de Nadine. Ésta se acaloró con el tacto, si no hubiese tantos testigos delante le habría besado. Edward lo comprendió y le dedicó una traviesa sonrisa.

- ¡Dejadlo ya tortolitos! – sugirió James con tono de burla.

Edward suspiró y se dio la vuelta dejando a una Nadine pasmada en el quicio de la puerta de su dormitorio. No quería dejarla allí sola.

- Deja de pensar en ella un rato – le dijo Emmett al oído.

- Esto no se apaga así como así Em.

- No quiero parecer un idiota insensible, pero deberías hacerlo.

- No puedo evitarlo, estoy preocupado.

- Ella está a salvo en su habitación así que déjalo ya.

Cuando llegaron al salón de la fiesta se encontraron s Brian Manson con su banda apurando las últimas bebidas.

- ¿Se puede saber qué ocurre aquí? – preguntó Brian.

Los alumnos explicaron lo ocurrido. El profesor Manson dejó la bebida y se dirigió corriendo a la torre de astronomía. Cuando llegó se encontró allí con el director Kingsley, con Rupert Hardis, Orzo Strawberry y Madeline Cope discutiendo sobre las medidas a tomar.

- Avisaré a los Guardianes del Concilio – dijo Madeline mientras salía de la torre.

- Yo iré al bosque – declaró un Orzo Strawberry totalmente despejado.

- Y yo – se sumó Brian -. Tengo ganas de encontrarme con Hachan y tener unas palabras con él.

- ¿Por qué? – preguntó Orzo.

- No es asunto tuyo.

viernes, 24 de julio de 2009

CAPÍTULO 9: TÚNELES Y SOMBRAS (4ª parte)

Neville había soñado que el túnel que llevaba a Broke Hills era mayor y se alargaba hasta extremos infinitos. Corría hacia el castillo y no llegaba nunca, una voz suave como un susurro le decía que aquél no era aún sitio para él.

Akane no corría en dirección al castillo porque resbalaba continuamente, había llovido torrencialmente y el túnel estaba encharcado. Las aguas eran frías y sentía calados hasta los huesos.

Bridget llegaba a la salida del túnel y comprobaba que la vegetación había crecido hasta el punto de no dejar abrir las verjas. Su instinto le recomendaba salir de allí cuanto antes pero no podía.

Vera caminaba lentamente, hacía rato que se encontraba perdida y eso que sabía que el túnel tenía una única dirección. Boqueó porque comenzaba a faltarle el aire y cayó de rodillas en medio de la oscuridad.

Nadine temblaba como una hoja. En el túnel, a lo lejos, había aparecido una criatura con el tamaño de un caballo. Una voz delicada con acento extranjero llegó desde detrás de aquella bestia. “Este no es sitio para niñas. Mantén tus pies lejos de aquí… o alimenta el túnel con tu vida”.

Cuando se juntaron en el desayuno decidieron no utilizar de nuevo el pasadizo que los llevara a Broke Hills. Por lo menos en una buena temporada.

Las pesadillas habían conseguido que los cinco tuvieran unas ojeras que delataran su cansancio.

- Edward te está mirando otra vez – le dijo Vera a Nadine.

- Pues no le mires – contestó Nadine apoyando la cabeza en su brazo derecho – yo no pienso hacerlo – y al ver que Vera no apartaba la mirada de la mesa de Cleaverly ,Nadine alzó la cabeza para asegurarse que Vera le hacía caso.

“Parece cansada” pensó Edward y volvió la mirada hacia su desayuno. Sentía cómo los ojos de sus hermanos le observaban y levantó la vista para enfrentarse a sus burlas, la noche anterior se habían ensañado con él y había logrado enfurecerlo hasta el punto de abandonar el dormitorio e ir a descansar a la enfermería.

- Vamos Edward – le riñó Emmett - no trates de resistirte, lo único que logras es parecer un idiota.

- Cállate Em –le dijo a Rosalie mientras le clavaba un codo en las costillas.

- Aw! – se quejó Emmett – eso ha dolido.

- Dejad en paz a Edward – pidió Alice – ya tuvo bastante anoche.

Edward gruño entre los dientes. Emmett no era una persona muy delicada y había logrado que Robert y Jasper colaboraran con él para poder atormentarle, por lo que se levantó de la mesa sin esperarlos para ir a clases. Cuando llegó al aula de Historia vio que Nadine ya estaba allí sentada. Miraba distraídamente el libro y no levantaba la cabeza ante el ruido provocado por los alumnos “sí, estará cansada” pensó de nuevo.

Movió su silla hacia atrás con innecesaria aspereza solo para llamar la atención de Nadine y lo consiguió. Ella no giró la cabeza pero vio como sus manos se movieron nerviosamente. “¿Por qué no se gira? Seguro que la he molestado. Tendré que pedirle disculpas”. Se inclinó hacia delante para hablar con ella pero Robert y Jasper llegaron en ese momento y decidió dejarlo para cuando no hubiese espectadores.

miércoles, 15 de julio de 2009

CAPÍTULO 8: DE ESTA NO TE ESCAPAS (10ª parte)

En la competición de natación Wallace ganó a Weed y Cleaverly a Nidelty, los alumnos de Weed estaban furiosos porque estaban los últimos en todas las clasificaciones. Abbie Taylor, Amy Petterson y Linda Gales se escondían del resto del alumnado para no soportar las miradas, los únicos que no se lo tomaban tan en serio eran Rocío y Alan Knightley, que contestaban con humor los comentarios que les dirigían.

Vera estaba más tranquila porque había salido airosa de su primer partido, Nadine procuraba pensar más en su próxima competición con Wallace y menos en Edward, Bridget se dejaba envolver por Él y Akane logró levantarse a más de 20 metros del suelo con la escoba sin marearse y nadar hasta la mitad del lago sin ahogarse. Estaban de celebración y decidieron salir a escondidas esa noche por los túneles que descubrieron que llevaban a Broke Hills.

- No se lo digas a Percy – le advirtió Akane a Vera.

- No estoy tan mal como para hacer eso – contestó Vera -. No pienso decírselo ni a mi hermano. Solo espero que esta vez no nos sigan.

- Sí claro, tu hermano no, pero Oliver sí ¿verdad? – dijo Bridget con guasa.

- ¿Bromeas? Mejor que no se entere, creo que está demasiado obsesionado con el Quidditch, seguro que me castigaría – se lamentó.

- Pues entonces ¿cuándo? – preguntó Akane - ¿ésta noche?

- ¿Adónde vais a ir esta noche? – preguntó de repente Neville que acababa de sentarse al lado de Akane.

- De paseo por el castillo – contestó Bridget - ¿vendrías?

- No sé. Está prohibido. Si nos pillan pueden expulsarnos.

- Será emocionante Neville – comentó Akane - ¡Anímate!

Antes de que Neville contestara se acercó Boromir a la mesa de Nidelty para picar a Nadine. Edward estaba observándolos y se enfureció. ¿Quién habría imaginado que Boromir podría resultarle tan fastidioso si antes no lo había sido? ¿Qué era lo que tenía que hablar con Nadine? Se descubrió pensando que no quería que Boromir hablara con la chica. Ella le sonreía y deseó que esas sonrisas fuesen solo de cortesía. Cuando deseó que él se cayera por las escaleras para no poder andar en una buena temporada, decidió que era mejor salir de allí y se levantó malhumorado.

- Pareces enfermo Edward – le dijo Emmett - ¿te ocurre algo?

Edward apretó los dientes y le hizo una mueca a su hermano.

- Tranquilo – contestó Emmett riéndose.

- ¿Por qué estás de tan mal humor? – preguntó Rosalie.

- Cálmate Ed – dijeron Robert y Alice.

- ¿Es por la chica? – preguntó Jasper.

- ¡No! – exclamó Alice divertida.

- ¡Cállate Alice! – contestó Edward.

- ¿Qué pasa? – preguntó Emmett confundido.

- ¡No me lo puedo creer Edward! – exclamó Rosalie.

- ¿Qué? – siguió preguntando Emmett.

- Pon más atención Emmett – dijo Jasper – a tu hermano le gusta una chica.

- ¡Callaos ya! – gritó Edward mientras salió del comedor corriendo.

viernes, 5 de junio de 2009

CAPÍTULO 7: LOS TUTORES PERSONALES (4ª parte)

Cuando Nadine llegó a su dormitorio Vera, Akane y Bridget aún no habían bajado al comedor para la cena, estaba tan ofuscada que no se percató que Vera y Bridget intentaban hablar con Akane y ésta no les contestaba.

- ¿Tan mal te ha ido? –preguntaba Bridget a Akane mientras miraba de reojo a Nadine “¿y a ésta qué le pasa?”.

- Déjala, no nos lo va a decir – contestó Vera - ¿Nadine?

- Díme.

- ¿Te importa si empezamos mañana?

- ¿Empezar qué? – respondió confundida.

- ¿No te acuerdas? Vas a ayudarme con Historia.

- Ah, eso, es verdad, sí, mañana. Mañana es sábado ¿no? Después del desayuno si quieres. ¿Bridget me ayudarías con química?

- Claro, pero solo si nos cuentas qué ha pasado cuando has salido a correr.

Nadine resopló antes de ir a ducharse les contó rápidamente su carrera con Edward y, durante la cena siguió desahogándose mientras miraba irritada a la mesa de Cleaverly, pero ninguno de los Pattinson la miró, ellos estaban atentos a la mesa de los profesores y a cómo Claris hablaba con Rupert y con el director Kingsley.

- Mi hijo no cree que fuera ningún centauro – comentó Claris.

- Yo tampoco – contestó el director -. Iré a hablar con Nemis después de cenar para ver si algún centauro ha visto algo.

Nemis era el jefe de una comunidad de centauros asentada en los alrededores de Faldon al finalizar la Guerra Fria de Morkor.

- Iremos con usted – sugirió Rupert.

- No Rupert, Nemis tiene muy mal carácter y desconfía de los extraños, Claris vendrá conmigo porque ya lo conoce, es mejor que le digas a tu hija que no vaya al bosque hasta que sepamos quién era ese jinete.

Rupert miró nerviosamente a su hija que cenaba totalmente ajena a la conversación, sabía muy bien que no le gustaría que le prohibiesen hacer algo, en eso era igual que su madre.

- Tu padre te está mirando Nadine ¿qué has hecho? – dijo Vera.

- ¿Parece enfadado?- preguntó sin mirar Nadine.

- Está preocupado pero no enfadado – afirmó Bridget antes de que Vera contestase a Nadine.

- Pues no tengo ni idea – comentó Nadine al mismo tiempo que levantaba la cabeza y miraba a su padre con curiosidad.

Cuando su padre se acercó a la mesa Nadine se levantó y se apartó para hablar con él. Edward observó la escena ligeramente aliviado, aquel fin de semana la chica no se acercaría al bosque aunque tuviera que ocuparse de ello personalmente, sin embargo no sabía exactamente cómo hacerlo sin que ella le pateara por el enfado que le provocó al arrastrarla de vuelta al castillo.

- ¿En qué piensas hermano? – preguntó Robert.

- En nada.

- Esa chica te vuelve a mirar otra vez – afirmó Alice.

Edward giró su cabeza lo suficiente para ver cómo Nadine volvía a su sitio en la mesa con los ojos achicados por la cólera.

- Ten cuidado Edward, a lo mejor te lanza a su gatito para que te arañe – bromeó Emmett.

- ¡Muy gracioso Emmett!

- ¿Dónde está el problema Edward? – preguntó Rosalie – seguro que su padre no la dejará acercarse al bosque.

“No es eso lo que me preocupa” pensó Edward.

lunes, 4 de mayo de 2009

CAPÍTULO 6: UN DÍA MÁS (1ª parte)

Nadine había estado soñando toda la noche con el bosque. Paseaba junto a una pequeña gacela y un ruido la sobresaltó y salió corriendo asustada. Los pájaros que había en los árboles también salieron volando batiendo las alas ruidosamente. Sabía que debía salir del bosque pero sin embargo, se adentraba cada vez más en él. El sol dejaba de filtrarse entre las hojas y cada vez era más oscuro, seguía andando hacia delante y se cruzó con un centauro que la observaba y también hablaba pero ella no le oía, sólo le veía mover los labios. Nadine no dejó de andar en ningún momento, cada vez había más árboles y debía caminar con más cuidado para poder sortearlos y llegó un momento en el que paró porque notaba que la seguían. No era capaz de mirar detrás de ella pero notaba un aliento que le abanicaba la nuca y el pánico se apoderó de ella.

- ¡No! – gritó levantando de golpe las sábanas.

Akane roncaba plácidamente y Vera y Bridget estaban profundamente dormidas. Aún no había amanecido así que se vistió y se dirigió al bosque. Estaba nublado y no llovía y no tardó mucho en perder de vista el castillo. Lo único que oía era el ruido que provocaban sus botas en el suelo húmedo y el gorjeo de algunos pájaros. Aflojó el paso cuando divisó a lo lejos dos gacelas. Dejó de respirar durante una fracción de segundo y se acercó con mucho cuidado a las gacelas. La gacela más grande levantó la cabeza y salió corriendo, Benji las perseguía con actitud juguetona.

Ahora le parecía absurdo que el sueño que había tenido la hubiese dejado tan agitada, pero le había parecido tan real que necesitaba borrar de algún modo el miedo que la invadió. Se dio la vuelta y se dirigió al castillo de forma apresurada mientras pasaba entre los árboles a la carrera deseando que empezaran los entrenamientos de triatlón.

Edward Pattinson la observaba desde una distancia prudente. ¿Por qué habría venido tan pronto? No tenía ningún sentido y le provocó más curiosidad. Una vez que la vio desaparecer se adentró más en el bosque y alcanzó a Robert y Emmett, que le acompañaban en la caza esa mañana. Robert reía porque Emmett tenía la camisa rota y ensangrentada, se le había escapado un alce enorme y había tenido que conformarse con un pequeño jabalí que se había rebelado en su contra y le había destrozado la ropa.

- Eso te pasa por trasnochar Emmett - le decía Robert entre carcajadas.

Emmett le dirigió una mirada envenenada a Robert y le propinó un puñetazo en la mandíbula que no le hizo ningún daño.

- No te enfades Emmett – le espetó Edward –, te tenemos dicho que no abuses de las Diademitas.

Emmett rió con sus hermanos.

- Ya lo sé, pero reconoced que fue una buena fiesta.

- Sí – admitió Robert.

- Estuvo bien, la verdad – dijo Edward totalmente pensativo.

Emmett y Robert se miraron y sonrieron maliciosamente.

- Me gustaría saber qué hace esa chica para tenerte tan distraído. Debería hablar con ella para saber cómo lo hace y así me quedo con tus presas.

Edward le rugió a su hermano.

- Suave Edward – le dijeron sus hermanos.

- Será mejor que volvamos, van a dar las siete – contestó Edward y salió disparado al castillo.

Emmett y Robert iban detrás a un ritmo más lento. No les apetecía aguantar el mal humor de Edward.

miércoles, 15 de abril de 2009

CAPÍTULO 5: CACHIMBA Y MACARENA (2ª parte)

James, Oliver y David repartieron las cocretas con sorpresa. Vera tenía dos porque su hermano y Oliver le dieron una cada uno, así que le dio una a Akane.

- ¿A quién más se las vais a dar? – le preguntó Vera a James.

- Ya lo verás – dijo James mientras le daba una cocreta a Nadine -. Esta es para ti – le dijo guiñándole un ojo.

Nadine aceptó la cocreta con una sonrisa preguntándose si debía ir a la fiesta. Bridget estaba comiéndose la que le había dado su hermano David cuando vio que la profesora Cooper se había fijado en su mesa.

- ¡Cuidado que la Cooper nos vigila!

James y Oliver se fueron a sus sitios de costumbre y David se fue con Claire, que estaba sentada con los Pattinson, a terminar de repartir las cocretas que le quedaban.

- No sé qué ponerme – exclamó Vera pensando en Oliver.

- Ponte una bolsa de papel en la cabeza – contestó Akane entre dientes.

- Y tú un bozal – replicó Vera.

- ¡Aquí lo que realmente importa es que me tengo que arreglar los pies !– dijo Bridget entre risas para calmar el ambiente.

Angela Cooper seguía sin dejar de mirar a la mesa de Nidelty. Sabía que tramaban algo y sabía que no era bueno si James Gram estaba en medio. Le hizo una seña a Abbie Taylor para que se acercara y ésta se levantó inmediatamente. Le susurró algo al oído y Abbie asintió para volver a sentarse después en su mesa y murmurar con Amy Petterson y Linda Gales, las otras dos animadoras de Weed.

- Las brujas acaban de empezar a cotillear – dijo Emmett Pattinson.

Los hermanos Pattinson se giraron todos para ver cómo Abbie se sentaba en las rodillas de Sam Connors y Amy Petterson se sentaba al lado del capitán de Quidditch de Weed, mirando a Oliver Wood.

- Esas chicas tienen la mente muy sucia – comentó Robert -. ¿Qué estarán tramando?

En ese momento, David Morgan les habló de la fiesta de bienvenida a los Erasmus y los Pattinson ataron cabos. Emmett no se quería perder la diversión y Robert quería comprobar cómo las animadoras de Weed estropearían la fiesta. Edward sintió un impulso extraño que no terminaba de entender, quería hacer algo respecto a los sentimientos mezquinos de las animadoras, pero… ¿por qué?

- Yo también voy – dijo Edward.

- ¿Por qué? – preguntó Emmett.

- Puede ser divertido.

Abbie, Amy y Linda se habían acercado poco a poco a todos los alumnos de 3º y 4º de Weed sondeando a todos hasta que Rocío MªGonzález y Lupita Ferrer, las Erasmus de España y Mexico, confesaron, Rocío antes que Lupita, que había una fiesta para ellas esa noche. Abbie fue a decírselo de inmediato a la profesora Cooper y ésta sin inmutarse fue a hablar con Rupert Hardis. Rupert estaba intentando comprender algo de lo que le decía Lola Rappelson y agradeció que Angela lo sacase de allí.

- Discúlpeme profesor Hardis.

- Llámeme Rupert.

Angela sonrió exhibiendo unos dientes blancos y perfectos.

- Perdona Rupert, solamente te quería pedir un favor.

- Adelante.

- ¿Podrías sustituirme en la vigilancia esta noche? Tengo que preparar unas cosas para la clase de mañana y no podré hacerlo si hago la ronda. Yo haré la tuya mañana.

- Sí claro no te preocupes.

“Este es más tonto de lo que pensaba” pensó Angela “ya verás cuando te enteres de que tu hijita está de fiesta clandestina”. Siguió hablando unos minutos más con él disimulando el desprecio que sentía. No le había caído bien, ella quería haber sido la profesora de Historia de la Magia y aquel pusilánime le había arrebatado el puesto.

miércoles, 25 de marzo de 2009

CAPÍTULO 4: LAS CLASES (3ª parte)

Nadine observaba fijamente la mesa de Cleaverly. En el momento que Vera se levantó para hablar con su hermano se topó con los ojos de Edward Pattinson, éste le clavaba la mirada con una expresión contrariada y Nadine se sonrojó. “¿Qué le pasa? ¿por qué me mira así?”. No podía evitar sentirse incómoda con Edward mirándola de aquel modo.

Edward observó cómo Nadine bajaba la mirada, la expresión de sus ojos era de sorpresa. Parecía frágil y estaba claro que era tímida, no la había visto abrir la boca más que una vez en todo el desayuno. Apartó también la vista de ella y se sintió mejor, le irritaba perder el tiempo intentando descifrar lo que había visto por la mañana.

- ¿Qué pasa? – murmuró Robert - ¿por qué la miras tanto?

- ¿Se ha vuelto a tropezar contigo? – dijo Emmett riendo suavemente.

- No – contestó Edward secamente.

Robert sabía que Edward estaba disimulando su inquietud y no insistió. Sabía que cuando estuviese dispuesto le explicaría qué era lo que le turbaba. Miró a Nadine durante un par de segundos pero no vio nada especial, solamente jugaba nerviosamente con una cuchara y unos cereales.

“Creo que voy a dejar de desayunar cereales. ¿Me seguirá mirando?” pensó Nadine, y se atrevió a mirar de reojo hacia la mesa de Cleaverly. Edward era pálido y tenía el pelo dorado y despeinado, su gemelo tenía un aire más despreocupado y menos blanquecino pero era igual de bello. Sus otros hermanos también lo eran. El más grandote reía abiertamente cuando Robert la miró durante los dos segundos más largos de su vida hasta ese día, él no parecía tan desconcertado como su gemelo y apartó la mirada de inmediato.

- ¿Nadine? ¿a quién miras? – le pregunto Bridget sacándola de su ensimismamiento.

- ¿Eh? – fue lo único que pudo contestar.

- ¿A quién miras? - repitió Bridget con media sonrisa porque ya sabía a quien miraba, “a los Pattinson, ¿y quién no lo ha hecho nunca?”

- A nadie – respondió Nadine en un susurro.

Bridget sentía la timidez de Nadine y le habría gustado decirle algo para lograr que aquello no le resultara tan difícil pero no sabía qué palabras ayudarían a calmarla así que optó por concentrarse y lograr que Nadine se sintiese más tranquila. El efecto fue inmediato.

Nadine se sintió de repente calmada y no sabía por qué razón teniendo en cuenta que hasta hacía tan solo medio minuto aparte de desgraciada estaba hundida en la vergüenza pero decidió no pensarlo demasiado y aprovechó la sensación para echar un último vistazo a la mesa de Cleaverly. Le alivió que ninguno de los Pattinson le devolviera la mirada. Vio como todos se levantaron al mismo tiempo abandonando el comedor para ir, probablemente, a clase.

- ¿Sabes que la primera clase es con tu padre Nadine? – preguntó Vera.

- Sí – respondió Nadine dándose cuenta de que en lo que llevaba de mañana aún no había pensado en él. ¿Querría decir que ya se le estaba pasando el enfado?

viernes, 20 de febrero de 2009

CAPÍTULO 2: EL TREN (1ª parte)

Después de una breve conversación Akane quiso ir al restaurante a comer algo y Nadine decidió acompañarla para no volver a quedarse sola.

“La chica nueva no habla demasiado”, pensó Akane, “mejor, así no tengo que esforzarme en ser agradable con ella, no me apetece”.

Según caminaban juntas algunos estudiantes las miraban con descaro. Nadine sabía que tendría que soportar esas miradas y algunos comentarios insidiosos durante un tiempo y no le gustaba. Akane estaba acostumbrada a las miradas desde la muerte de sus padres y las ignoraba pero en el fondo no dejaban de fastidiarla.

-¡Eh tú cretino! ¿qué estás mirando?- le espetó a un muchacho mientras le hacía un gesto grosero -. Niñato!.

-¿Eres siempre así? – le preguntó Nadine.

Akane no contestó y Nadine decidió no preguntar más, estaba claro que el tacto no era la mejor característica de esa chica. Decidió seguir andando a su lado mirando de reojo los compartimentos y deseando que se le pegase un poco del descaro de su compañera para no tener que apartar la mirada cada vez que las cabezas se giraban para verla.

Entonces pasó al lado del compartimento en el que estaban el chico pálido con el que chocó, su gemelo y los otros chicos que habían subido con ellos al tren. Sí, definitivamente eran todos muy guapos. El que parecía mayor era alto y fuerte y reía mientras la chica que tenía enfrente lo miraba embobada. Otro de los chicos era rubio y estaba muy serio y cogía de la mano a la otra chica. Y después estaban los dos gemelos. Uno era más pálido que el otro. Los gemelos miraron a Nadine y Akane pero no lo hicieron como borregos embobados al igual que el resto de los pasajeros del tren, el pálido se volvió hacia sus hermanos y murmuró algo mientras reía. Nadine miró hacia abajo sintiendo que la sangre le subía a las mejillas, ”seguro que se ríe de nuestro choque” pensó. Akane vio la cara de Nadine y le dijo:

- Son los Pattinson, los hijos de un profesor y la enfermera de Faldon. En realidad no son sus hijos, son adoptados. El mayor es Emmett y la chica que tiene enfrente se llama Rosalie, es su novia, el rubio es Jasper y la chica morena a la que coge la mano es Alice también son novios y los gemelos son Robert y Edward, Edward es el más blanco, y no me preguntes más que no tengo ganas de seguir hablando.

Nadine no iba a seguir preguntando, la vergüenza de recordar el choque con Edward se juntó con la provocada por la risa de éste al estar contándoles la anécdota con la torpe chica nueva que no sabe ni por dónde anda. Se limitó a volver la cabeza hacia la ventana y sonrió al ver a Benji corriendo al lado del tren.

- Pero, ¿de dónde ha salido ese bicho? – preguntó Akane.

- Es mío – contestó Nadine.

- Ah- ¡qué rara es esta tía! ¡un lince de mascota!, y encima lo mata a correr hasta que lleguemos a Faldon Rest, a lo mejor es una psicópata obsesionada con correr, ¡ay mi madre!¿por qué se me tienen que juntar siempre los más raros?.