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viernes, 29 de enero de 2010

CAPITULO 18: Vigila y recluta



Viernes
07:00 de la mañana

Una niebla densa y húmeda inundaba el Bosque de los Avatares desde que Harry murió a manos de Hachan La Vey. Aun así Nadine Hardis no interrumpió su rutina de salir a correr al amanecer. Ataviada con ropa deportiva decidió añadir a su vestuario un gorro de lana escocesa, orejeras y la bufanda más calentita que encontró en el armario.

Ese día Edward decidió acompañarla, llevaba haciéndolo desde que la descubrió, a comienzo del curso, aunque algunas veces, se quedaba escondido en los árboles, observándola. Ese día, la interceptó justo a la salida del Colegio.

- Buenos días, mi bella atleta
- Buenos días…
- Puedo acompañarla en su carrera matinal?, seria un placer…
- Vale, pero…mmm...
- Pero?
- Nada…ya lo sabrás – terminó diciendo con una sonrisa picara.

A pesar de la niebla estuvieron corriendo durante media hora, Edward tenía una visión extraordinaria y guiaba a Nadine mientras sorteaban árboles y maleza. Llegaron a un claro de flores secas y aplastadas, había restos de una hoguera recién apagada, algo de leña esparcida y restos de huesos irreconocibles apilados junto a la irregular entrada a una cueva. Quienes fueran sus habitantes no estaban en ese momento pero hacia muy poco que acababan de salir. Aun se podía sentir el calor emanando de la cueva.

- Lobos… - dijo Edward olfateando la cueva mientras entraban con sigilo a inspeccionar.
- Lobos?...
- Si, pero no es la madriguera de Lobito y Che…estos huelen diferente, no son de la zona.
- Oh…ahm… - dijo Nadine despreocupada. Se sentía segura con Edward estuviera en la boca del lobo o en el Abismo de Darkerin.
- Quizás debería rastrearlos por si son una amenaza mayor o simplemente lobos nómadas de paso en la comarca.
- Y tiene que ser ahora?... – dijo con voz picara ignorando, a propósito, el casi evidente peligro que podría suponer aquel descubrimiento.

Edward la miró contrariado observando atónito y agradablemente sorprendido como Nadine cada vez estaba mas cerca de su piel, sonriendo por debajo y desabrochando la sudadera de su recién estrenado amante bandido.

- Nadine…pretendes que, que …a-a-aquí… - empezó a tartamudear - ¿te pone especialmente contenta el peligro?
- Mmmm… mas bien lo desconocido – le contestó mientras su mano se deslizada dentro del pantalón de Edward haciéndole gemir de placer – la incertidumbre …
- Aha… mmmm…
- El miedo a que nos puedan pillar – Nadine seguía besándole por el cuello, mordiendo su oreja, susurrándole …


Al cabo de un rato, mientras comenzaban a vestirse escucharon aullidos cercanos, la manada de lobos extranjeros regresaban a su cueva. Edward y Nadine terminaron rápido de vestirse y corrieron hacia el Colegio.

Quedaban menos de cinco minutos para la primera clase del día, Metamorfosis Corporal con Madeleine Cope.

lunes, 12 de octubre de 2009

CAPITULO 12: AL ATAQUE (4ª parte)

Después de la tormenta llega la calma. Las hordas de Saumort, lideradas por la avanzadilla de Hachan La Vey, no lograron llegar hasta Faldon y no hubo que lamentar bajas. Esta vez ganaron la ofensiva pero no era más que una tregua del destino.

Dos días mas tarde, Los Guardianes del Concilio convocaron una reunión secreta en los sótanos del Potro Trotador, en Broke Hills, con el fin de buscar aliados para una guerra que se forjaba lentamente. Pasada la media noche, acudirían con discreción, Harrison Kingsley y Xera Finch representando a Faldon; Nemis, jefe de la manada de centauros; Che y lobito, lobos nómadas asentados recientemente en el bosque dispuestos a luchar y Bill Danag, el dueño del Potro, entregado a la causa.

El Jefe de los Guardianes, Charles Philips expuso los hechos, con semblante muy serio, comenzó:

- Hemos salido airosos de dos tentativas por parte de Hachan pero todos sabemos que no son mas que eso, tentativas. Saumort sigue reclutando soldados y tiene un líder letal y sangriento que no parara hasta encontrar el anillo Indûr. El poder del anillo ciega por completo al señor oscuro que durante años nos ha engañado con una tregua para revivir y reforzar su eterno deseo de dominar la voluntad de todas las criaturas de la tierra conocida.

- Cierto – continuó Harrison – no podemos seguir ignorando que en los últimos años los condados vecinos han sido sometidos a costa de sangre y destrucción. Orion Freaks, Pleasant Green, Yrinor y hasta la fortaleza de Bastad han caído, a pesar de ofrecer resistencia. Debemos buscar aliados…

- Mañana mismo partiré a Trenzor, en las tierras del norte. Estoy convencido que mis hermanos elfos se unirán a la cruzada - dijo Xera Finch, profesor contra la Magia Oscura.

Trenzor era uno de los tres pueblos que conformaban el condado de Summerfalls, junto con Elbow y la ciudad amurallada de Broke Hills.

- Si, con toda seguridad, los Volundir accederán, no solo por lazos de sangre sino porque a ellos también les afecta. A día de hoy, nadie sabe donde yace el anillo de poder... – interrumpió con voz pausada Bill Danag para proseguir - Bien es cierto que a mi raza no nos afecta directamente esta batalla pero por la amistad que nos une con los elfos del norte , mi clan considerará aliarse con vosotros. No deseamos movernos de estas tierras a la fuerza.

- Espero que si finalmente tu clan accede, no rompáis la tregua con los humanos al olor de la sangre derramada en plena contienda… - gruñó Walter Willison clavando sus ojos en el vampiro.
- Tranquilo Walter, tu seras el primero en saberlo… - Bill sonrió sarcásticamente mostrando sus colmillos.

miércoles, 7 de octubre de 2009

CAPITULO 12: AL ATAQUE (2ª Parte)

Al día siguiente comenzaron de nuevo las competiciones de Triatlón y después Tiro con Arco. Nadine estaba eufórica y sabía que Edmunda y ella iban a clasificarse sin problema alguno. Edward la había estado ayudando y lo había notado. Comenzó a correr y al adentrarse en la única parte del bosque en la que se estaba permitido entrar, se desató un infierno.

Un árbol se hizo añicos convirtiéndose en astillas. Nadine tardó un segundo en darse cuenta de lo que ocurría, y entonces se lanzó al suelo tirando al mismo tiempo a Edmunda. Las dos sintieron cómo el barro se filtraba en sus ropas.

- ¿Qué ocurre? – preguntó Edmunda.
- Nos atacan – dijo Sam Morlot que se arrastraba detrás de ellas.

Decidieron cubrirse detrás de unas rocas y, a medio camino, algo golpeó a Nadine y la dejó inconsciente. Un rayo cayó en un árbol cercano y lo partió a la mitad. Cuando Sam y Edmunda intentaron ayudar a Nadine, un hechizo cruzó el aire y los obligó a permanecer quietos.
Algo se acercó a una velocidad imponente y agarró a Nadine sacándola de allí y ocultándola detrás de las rocas e inmediatamente volvió para llevarse a Edmunda y ayudar a Sam. Era Edward.

- Gracias tío – dijo Sam - ¿Los ves?
- No – contestó.

Edward aguzó el oído, pero no había señal de los atacantes, entonces abrazó a Nadine, que se estaba despertando y estaba temblando.
- Tranquila. Quédate quieta.
Nadine desobedeció y fue recompensada con una cortante punzada de dolor que le descendió por la espalda.

- Te dije que no te movieras – la riñó Edward.
Las manos del vampiro se movían con delicadeza mientras las deslizaba por la nuca de Nadine para comprobar si tenía algún chichón.
- ¡Qué manía con tirarme al suelo! – se quejó al seguir notando dolor.
Edward sacó del pantalón una pequeña esfera azul que comenzó a brillar.
- ¿Qué es eso? – preguntó Edmunda.
- Nos ocultará un rato – explicó Edward.
- Espero que el suficiente para que nos saquen de aquí – aventuró Sam.
- Espero – contestó Edward.

El ataque de los pálidos los había pillado desprevenidos a todos. Hachan La Vey había aprendido a ocultar mejor a sus asesinos. Eso no presagiaba nada bueno. Un centauro se acercó al lugar en el que se habían quedado Boromir y Chester.

- El área parece despejada. Iros de aquí ahora mismo.

Un grito estremecedor resonó por el bosque. Boromir y Chester se volvieron y corrieron en dirección al grito dispuestos a luchar. El centauro abrió la boca dispuesto a gritarles, pero luego la cerró con fuerza y los siguió. No llegaron muy lejos, los cogió por los hombros y los apartó a tiempo para que no les alcanzase un hechizo.

lunes, 7 de septiembre de 2009

CAPÍTULO 11: ALARMA (2ª parte)

- Parece un perro – susurró Luther.

- ¿Un perro? –le preguntó Wal - ¿has visto esas patas?

- ¡Hombre lobo! – exclamó Luther.

El animal tenía unos ojos dorados que desprendían una inteligencia perturbadora. Era negro como el carbón con una mancha blanca en el hocico. El lobo se tumbó y comenzó a transformarse. Wal y Luther se quedaron quietos esperando a que terminara porque sabían que podía ser peligroso. Cuando terminó, el hombre se levantó y Wal y Luther se relajaron.

- ¿Qué haces aquí Che? – preguntó Wal.

El hombre lobo levantó la mano pidiendo un minuto de respiro.

- Si no te das prisa vas a coger frío – dijo Luther mientras se reía.

Che le dirigió un gesto obsceno.

- Os fuisteis demasiado rápido y no había terminado de hablar.

- Ese “lobito” que va contigo tiene la culpa – se explicó Wal.

- Es lobo desde hace pocos meses, aún no sabe controlarse – contestó Che mientras hacía una pausa para coger aire.

- Como no acabes rápido te vas a congelar ¿te has dado cuenta de que estás desnudo? – continuó Luther.

- Seré rápido. Alguien de este castillo está pasando información acerca de los alumnos y sus habilidades, solo sé que es una mujer.

Luther y Wal se miraron sin asombro.

- No me sorprende – dijo Wal -. ¿Cómo lo sabes?

- El “lobito” tiene un buen oído – y acto seguido salió corriendo mientras se transformaba de nuevo en lobo.

Cuando se acercaron al castillo el jefe Philips iba en su busca acompañado de Harrison Kingsley. Wal y Luther les contaron lo ocurrido y el jefe miró al castillo pensativo.

- ¿Qué hacemos jefe? – preguntó Luther.

- Vosotros quedaros en el castillo esta noche – ordenó.

- ¿Cómo? – preguntó enfadado Wal - ¡Cuidando niños!

El jefe Philips le dirigió una mirada imponiéndole silencio.

- Vamos Wal- dijo Luther tirándole de un brazo -. Son solo unos niños.

miércoles, 17 de junio de 2009

Capitulo 7: Los Tutores Personales (9ª Parte)

Bridget aprovechó que quedaba una hora para comer y subió a la azotea, donde la esperaba Claire Collins para repasar la asignatura de Tarot. Su abuela, Avantasia Collins, daba cursos intensivos de tarot en la residencia de ancianos de Normer Mountains, en Irlanda del Norte. Claire acudía a esos cursos desde pequeña así que dominaba la materia.

- Hola Claire, ¿que tal?

- Hola Bri, muy bien, ¿lista para mejorar ese suspenso?

- Ains...si. He traído el tablero y las cartas. No entiendo que me ha pasado este año…

- Tranquila, sé que no es tu fuerte pero acabamos de empezar el curso así que vamos a repasar poco a poco, ¿vale?

Bridget asintió resignada y sentándose delante de la novia de su hermano, al otro lado del tablero, intentó concentrarse.


- Veras, cuando se consulta al Tarot, no son las cartas las que hay que leer: lo que debe leerse es la propia vida. Los símbolos no se resuelven en situaciones, sino que sugieren el significado de las mismas. Por eso, las cartas transmiten lo que hay de más inmediato en la experiencia básica, que es siempre nosotros mismos, nuestras pasiones sordas, nuestros deseos inconscientes, para destilarlo en comprensión, en conciencia. Precisamente tú, mi querida Bri, deberías canalizar tu don empático cuando eches las cartas a alguien. Empatiza con sus deseos y las cartas, al descubierto, contaran el resto, construirán al instante lo que anhela la persona que acude a ti o incluso lo que tu misma percibes y no sabes descifrar por ser algo intangible.

- Por ejemplo… saca una carta – Claire Collins mostraba la baraja esotérica abierta en abanico antes las manos de Bridget.

- Vale, allá voy…

- Umm, has sacado la carta de los Enamorados, invertida.

- Oh!..y eso ¿es bueno, malo?

- Bueno, es evidente que Los Enamorados significa amor, la unión de los opuestos, atracción pero cuando sale invertida, todo lo contrario: fracaso, amor desgraciado, tentación peligrosa. Ejem…nos conocemos desde hace tiempo, ¿quieres contarme algo?

- ¿Yo?, no. No tengo ni idea porque ha salido esta carta. Eh.. Probablemente sea culpa de Nadine Hardis, esta perdidamente enamorada de Edward Pattinson y acabo de estar con ella ayudándola con Pociones. La profunda sensación que le produce ese chico se habrá quedado titilando en mis sentidos. No he desconectado.

- Por supuesto Bridget Morgan, será eso…

Con vampiros, Bridget no lograba empatizar así que ignoraba que no estaba engañando en absoluto a Claire con su historieta. Aun así, se centraron en la tutoría hasta que llegó la hora de comer. Iba a ser un día intensivo, se había propuesto concentrar sus tutorías el mismo día y de esa manera aprovechar todo el domingo para estudiar.

Chester Red se había ofrecido a ayudarla en los últimos entrenamientos de Tiro con Arco y pactaron en quedar en la cabaña de Billy Watters, uno de los Guardianes, después de comer. Billy ofreció su casa para que pudieran practicar otra de las asignaturas que Bridget había suspendido, Transformación. Una vez allí, Chester le explicó la transformación avanzada, teoría y riesgos. Bridget titubeó al principio y después de una cuantas malformaciones, consiguió transformarse en un simpático conejo.

A última hora de la tarde, solo le faltaba la tutoría de Adivinación con la profesora Rappelson. Llegó un poco tarde pero Lola la esperaba sonriente en su despacho, fumando semillas molidas de mandrágora, vetadas en el colegio y tejiendo un jersey de lana. Al entrar, la profesora levanto la cabeza, señaló una silla para que Bridget tomara asiento y despues de un más que pausado parpadeo, Lola Rappelson se centro y empezó a hablar:

- El problema no está en aquello que no se sabe, sino en aquello que se cree se sabe, pero se sabe mal…

La profesora acabó su jersey y la tutoría, hora y media mas tarde, Bridget Morgan hizo lo que pudo para llegar a su habitación antes del toque de queda, apuró los minutos y la felicidad pasajera de haber fumado mandrágora para estar con Él, una noche mas.

viernes, 24 de abril de 2009

CAPÍTULO 5: CACHIMBA Y MACARENA (6ª parte)

Oliver respiró tranquilo cuando el profesor Hardis salió de la casa acompañado por un sorprendido Claris. El riesgo había desaparecido, podrían hacer la fiesta y habían logrado irritar en un tiempo record a Weed, lo que le proporcionaba más ímpetu a la hora de enfrentarse a ellos en los partidos de Quidditch, no se cansaba de pincharlos, nunca era suficiente. Esperaba que los demás lo vieran del mismo modo ya que en ocasiones se dejaba llevar por su carácter.

De repente sonó la puerta. Era Lupita. Venía huyendo de Amy Petterson, que en un ataque de furia había decidido quemar las cortinas de su habitación con las botellas de tequila que había traído de México. Roger le pasó un brazo por los hombros y la hizo entrar. Oliver se sintió culpable y salió de la habitación sin decir adónde iba. Nanuk miró a James porque estaba confuso y James se limitó a encogerse de hombros.

- Será mejor que vayamos subiendo a la torre – dijo James -. No hagáis mucho ruido, no quiero que Claris se entere de nada.

Mientras, en la habitación de Akane, Bridget, Nadine y Vera se mascaba tensión. Vera no sabía si Oliver le prestaría atención y si lograría hablarle de algo que no fuese Quidditch. Bridget se preguntaba si sería capaz de escaparse, sin que nadie la viera, para estar con Él y hacer una visita a las mazmorras. Nadine se preguntaba si Edward Pattinson iría y la intimidaría como había hecho a lo largo del día con sus miradas, si lo hacía se iría corriendo de la torre a esconderse debajo de las sábanas de su cama. Akane disfrutaba viendo a sus compañeras presas de los nervios, esto es mejor que “Corazón Salvaje”.

En la casa de los Wallace estaban celebrando la pelea que habían tenido con los Weed cuando apareció Oliver. Les explicó que se celebraba una fiesta en la torre Norte y que estaban todos invitados. Boromir y Chester no lo miraron con buena cara y Oliver temió por un momento que le atizaran un puñetazo, pero no lo hicieron. Se disculpó por haberlos engañado y prometió compensarlos. Finalmente aceptaron las disculpas y prometieron no faltar.

En cuanto salió de Wallace chocó con Lucas Router que se dirigía a la enfermería a por tiritas para tapar los cortes que le habían hecho entre Charlie Rivers y Ben Foolish con los posters de la habitación de Amy. Lo invitó a la fiesta en la torre.

- Gracias Oliver, pero la próxima vez avisa que quieres tenderles una trampa a Weed, si colaboramos todos saldrá mejor y no tendremos que pedirle a la Sra Pattinson que nos cure las heridas.

Oliver se disculpó nuevamente y corrió hacia la torre. Cuando llegó ya estaban allí todos los Erasmus. A Rocío se le había pasado el susto rápidamente gracias al medio litro de rebujito que se había bebido según subía las escaleras. Lupita seguía nerviosa y abrazada a Roger. Nanuk estaba terminando de colocar unos sillones que había subido. Sudaba porque pesaban y se atusó el pelo, el movimiento que hizo distrajo a Rocío de pegar otro chupito de rebujito.

- Ozú, ¡qué pelo más bonito tienes pisha!

Nanuk sonrió.

- Viene de parte de padre.

Amel encendía la cachimba bajo la atenta mirada de Sima Quian que había subido a la torre ataviada con una diadema con antenas y con un ramo de rosas para repartir entre los asistentes a la fiesta. Cuando Amel terminó de encender la cachimba le dio una calada y expulsó el humo con sensación de alivio.

Giancarlo ya estaba pinchando la música con Tamara Robinson. No paraba de decirle cosas en italiano y Tamara reía contestándole en galés.

- ¡Menuda panda de empalagosos! –dijo Akane.

Oliver se dio la vuelta y sonrió. Vera iba la última. Estaba emocionada, ansiaba disfrutarla, y si era al lado de Oliver mejor. Cuando llegó a la torre y lo vio se quedó parada disfrutando de la visión durante unos segundos y después fue a beber algo.

miércoles, 22 de abril de 2009

CAPÍTULO 5: CACHIMBA Y MACARENA (5ª parte)

Oliver no tuvo que llegar a la caseta para encontrarse a Billy y a Charlie, éstos estaban simulando una pelea, era una auténtica lucha de poderes, un cojo contra un miope sin gafas, Charlie no salió ileso porque Billy utilizaba el bastón y Billy se llevó unos cuantos arañazos.

- No vale Billy – protestó Charlie – la próxima vez sin bastón.

Billy reía por lo que Oliver aprovechó para comentarles que en Weed se había roto la puerta de uno de los dormitorios de las chicas y que al intentar arreglarla la habían desencajado por lo que ahora no podían cerrarla. Los guardianes del castillo se encaminaron hacia la carpintería para coger las herramientas necesarias mientras se iban quejando de los alumnos y del poco cuidado que tenían con las cosas que no eran suyas.

Oliver sonreía maliciosamente, por el camino a su dormitorio cuando se encontró con James. Éste iba casi corriendo.

- ¿Avisaste ya a todo el mundo? - preguntó Oliver.

- Sí – asintió James – y la he retrasado una hora para asegurarnos que no nos descubren.

- Bien, perfecto.

- ¿Qué le dijiste a los guardianes?

- Que Amy Petterson había destrozado la puerta de su habitación – admitió entre risas.

Cuando llegaron a su habitación ya no había rastro de una posible fiesta. Incluso Roger y Nanuk estaban tumbados en sus camas. No tardaron en llegar alumnos de otras casas preguntando por la fiesta. Oliver se disculpó por el falso rumor. Su actuación fue tan convincente que los alumnos se dirigieron enfadados a Weed para pedir explicaciones.

- ¡Qué buen actor eres! – exclamó Roger entre risas.

- Pues sí, jajaja, la verdad es que lo soy – dijo entre risas -. Espero que protesten y hagan mucho, mucho ruido.

Amy Petterson estaba cepillándose el pelo cuando escuchó un murmullo en el pasillo. Al abrir la puerta se encontró con un grupo de alumnos muy enfadados porque les había mentido. Chester Redd y Boromir Tirith eran dos alumnos de Wallace bastante grandes que intimidaban con su presencia y, en un arranque de genio le arrancaron la puerta de la habitación.

- Pues yo sin mi fiesta no me quedo – justificó Chester – ¡Chicos la fiesta es aquí!

Y, sin que Amy pudiera frenarlos, entraron alrededor de veinticinco alumnos descolocándolo todo y armando jaleo. Amy buscaba a Lupita con la cara desencajada por la furia, pero no la veía entre tanto gentío. Aparecieron Abbie y Sam Connors y cuando éste último intentó echarlos se encontró con el armario de cuatro cuerpos de Boromir, que se le echó encima tirándolo al suelo. Inmediatamente aparecieron más alumnos de Weed y se armó una gran pelea. Charlie Rivers se llevó un pellizco en la axila de Lucas Router que le hizo chillar como una niña pequeña. Eddie McFlurry recibió un puñetazo de alguien en la mejilla que le dejó la marca de un anillo.

Cuando Charlie y Billy se acercaban escucharon el griterío, Rupert Hardis y Angela Cooper también lo habían escuchado y se acercaban corriendo. Al llegar se encontraron la pelea y lograron separarlos pero como no se callaban Rupert lanzó un hechizo Silentium y todos cerraron la boca.

Finalmente dejó hablar a Abbie Taylor, a la que le sangraba el labio por un bofetón, y le contó que todo era un error porque la fiesta era en Nidelty, en ese momento Boromir se revolvía y Rupert le dejó hablar también. Boromir explicó que no era cierto y que no había ninguna fiesta. Abbie comenzó a insultarlo y Angela Cooper le selló la boca para que no continuara. Escupía vitriolo por los ojos al darse cuenta que no había logrado dejar en ridículo a la casa de Nidelty.

Rupert los castigó a todos y se dirigió después a Nidelty para comprobar si lo que decían las alumnas de Weed acerca de una fiesta clandestina era cierto. Cuando llego todas las habitaciones estaban tranquilas y los alumnos estaban algunos estudiando y otros hablando, pero no había ninguna fiesta.