- Estamos en la enfermería – dijo Edward. Debió ver a Nadine confusa -. La próxima vez que vayas a desmayarte avisa antes de caer, te podía haber cogido.
Nadine sonrió. Su voz salió lenta y perezosa.
- Atrapaste a Eeeeevaaa.
- Estás drogada ¿lo notas? – y rió -. La han expulsado y se la han llevado sus padres.
- Padres – susurró Nadine. Le tomó un tiempo darse cuenta. ¿Y mi padre? – y trató de levantar la cabeza – Ouch, duele.
- Se asustó mucho pero mis padres lo han tranquilizado, están con él fuera.
- No fue un accidente ¿verdad?
- De ninguna manera. Quería hacerte daño. Por eso la han expulsado.
Nadine notó las manos de Edward en su pelo, unos segundos de dulce y amable presión.
- Descansa. Estaré aquí cuando despiertes.
Nadine asintió adormilada y todo tuvo un color amarillento. Como si estuviera tumbada al sol.
Levantarse no fue tan divertido. Era como tener una antorcha encendida en su espalda. Las medicinas habían dejado de tener efecto. Estaba tratando de incorporarse cuando Esme Pattinson se acercó corriendo para ayudarla.
- No te incorpores todavía. Lo estás haciendo muy bien ¿sabes? Esa quemadura te va a doler, pero si la mantienes limpia, en una semana estarás bien. Tienes suerte de que Elaine estuviera allí para neutralizar la reacción del ajenjo.
Nadine asintió, sin estar segura de ser capaz de hablar sin llorar. Uno de sus lados se sentía caliente y dolorido.
- No puedes irte ya – dijo la sra Pattinson – te quedarás aquí esta noche.
Estaba terminando de acostarse cuando por la puerta aparecieron su padre, Edward y el sr. Pattinson.
Cuando vio la cara de su padre Nadine no pudo evitar hacerle una pregunta.
- ¿Tan mala pinta tengo?
- Increíblemente mal – dijo su padre.
- No hagas caso de tu padre – exclamó el sr Pattinson -. No está tan mal. Ocupa la cuarta parte de tu espalda pero Elaine hizo un buen trabajo.
- Eva tenía más ajenjo escondido – explicó Edward.
- Por eso la han expulsado. No te preocupes hija, no creo que vuelva por aquí.
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viernes, 5 de febrero de 2010
miércoles, 3 de febrero de 2010
CAPITULO 18: Vigila y recluta (3ª parte)
La siguiente clase fue en el invernadero con la profesora Swatch. Edward entró justo cuando la profesora comenzaba a hablar y se situó al lado de Nadine. Ella pensó que él la distraía. Olía muy bien, oscuro y picante, como aquella mañana. Edward le dirigió una sonrisa torcida y una mirada que probablemente mataría a todas las chicas en un radio de cien metros. Se golpeó la mano cuando alcanzaba raíz de heliotropo y se concentró en los detalles del experimento que les proponía la profesora.
Se concentraron tanto en la práctica que ni Nadine ni Edward escucharon pisadas detrás de ellos. Lo primero que Nadine notó fue una quemazón en la parte baja de su espalda. Soltó el polvo de fresno y comenzó a gritar. Edward se giró y sujetó del cuello a una chica que se estaba marchando.
Eva Roderick. Gritó y golpeó a Edward, pero no la soltó y comenzó a levantarla en el aire. Nadine gemía de dolor, tratando de girarse para ver qué pasaba en su espalda y pudo ver que Edward estaba tratando de contenerse. La profesora Swatch llegó corriendo y el resto de los alumnos miraban lo sucedido.
- ¡Oh dios mío! – exclamó la profesora. Cogió un poco de galega que llevaba siempre consigo -. Siéntate en un taburete Nadine. Tú – exclamó señalando a Neville Livingstone – avisa al profesor Pattinson y a su mujer.
Mientras Nadine trataba de respirar, la profesora rompió lo que quedaba de la camisa del uniforme y le frotó la espalda con la galega. Nadine trató de no llorar. La quemazón iba disminuyendo mientras la galega iba haciendo su trabajo. Miró hacia arriba y vio cómo Edward aún sujetaba a Eva, pero los estaban separando el resto de los alumnos.
- ¡Ha sido un accidente! – gritó la chica -. Me he tropezado yo no quería…
- ¡Hoy no trabajamos con ajenjo! – gritó secamente -. No tenías razón alguna para andar por ahí con él. ¿Te duele mucho Nadine?
- Eh… estoy bien – dijo Nadine, aunque en realidad no lo estaba. Se sentía mareada, enferma y comenzaba a tener frío, por lo que trató de taparse.
- No, no podemos dejar que nada te toque la espalda. La quemadura ha afectado a la piel.
La profesora se giró hacia Eva Roderick y levantó un dedo hacia ella.
- Tú vas a hablar ahora mismo con el director. No toleraré este ataque en mi clase. Haré lo posible para que te expulsen. No me importa quienes sean tus padres.
Nadine vio como Edward le susurraba algo a Eva al oído, demasiado bajo para que Nadine pudiera escucharlo, pero no debía ser bueno por la cara que había puesto la chica.
- ¿Profesora? – preguntó Nadine – me mareo… - y se desmayó.
Cuando Nadine despertó, estaba de lado, y notó una ola de calor. Medio dormida. Había alguien sentado a su lado, un chico. Parpadeó varias veces hasta que se dio cuenta de que era Edward. “¿Edward en mi habitación? No, espera, esto no es mi habitación, es otro sitio”
Se concentraron tanto en la práctica que ni Nadine ni Edward escucharon pisadas detrás de ellos. Lo primero que Nadine notó fue una quemazón en la parte baja de su espalda. Soltó el polvo de fresno y comenzó a gritar. Edward se giró y sujetó del cuello a una chica que se estaba marchando.
Eva Roderick. Gritó y golpeó a Edward, pero no la soltó y comenzó a levantarla en el aire. Nadine gemía de dolor, tratando de girarse para ver qué pasaba en su espalda y pudo ver que Edward estaba tratando de contenerse. La profesora Swatch llegó corriendo y el resto de los alumnos miraban lo sucedido.
- ¡Oh dios mío! – exclamó la profesora. Cogió un poco de galega que llevaba siempre consigo -. Siéntate en un taburete Nadine. Tú – exclamó señalando a Neville Livingstone – avisa al profesor Pattinson y a su mujer.
Mientras Nadine trataba de respirar, la profesora rompió lo que quedaba de la camisa del uniforme y le frotó la espalda con la galega. Nadine trató de no llorar. La quemazón iba disminuyendo mientras la galega iba haciendo su trabajo. Miró hacia arriba y vio cómo Edward aún sujetaba a Eva, pero los estaban separando el resto de los alumnos.
- ¡Ha sido un accidente! – gritó la chica -. Me he tropezado yo no quería…
- ¡Hoy no trabajamos con ajenjo! – gritó secamente -. No tenías razón alguna para andar por ahí con él. ¿Te duele mucho Nadine?
- Eh… estoy bien – dijo Nadine, aunque en realidad no lo estaba. Se sentía mareada, enferma y comenzaba a tener frío, por lo que trató de taparse.
- No, no podemos dejar que nada te toque la espalda. La quemadura ha afectado a la piel.
La profesora se giró hacia Eva Roderick y levantó un dedo hacia ella.
- Tú vas a hablar ahora mismo con el director. No toleraré este ataque en mi clase. Haré lo posible para que te expulsen. No me importa quienes sean tus padres.
Nadine vio como Edward le susurraba algo a Eva al oído, demasiado bajo para que Nadine pudiera escucharlo, pero no debía ser bueno por la cara que había puesto la chica.
- ¿Profesora? – preguntó Nadine – me mareo… - y se desmayó.
Cuando Nadine despertó, estaba de lado, y notó una ola de calor. Medio dormida. Había alguien sentado a su lado, un chico. Parpadeó varias veces hasta que se dio cuenta de que era Edward. “¿Edward en mi habitación? No, espera, esto no es mi habitación, es otro sitio”
lunes, 21 de septiembre de 2009
CAPÍTULO 11: ALARMA (8ª parte)
Nadine se despertó pronto como cada día, y, al no poder salir al bosque decidió levantarse e ir a la sala común. Estaba de buen humor a pesar de todo lo sucedido en los últimos días. Todo era culpa de Edward. Oyó ruidos detrás de ella y, al girarse vio a Edmunda.
- Hola Nadine – la saludó -. ¡Qué madrugadora!
- Lo mismo digo.
- ¿Cómo estás? – preguntó Edmunda mientras señalaba el hombro dañado de Nadine.
- Bien, aunque algo molesta, pero podré entrenar.
- Perfecto.
Edward acompañó a Nadine al entrenamiento y ésta no podía evitar echarle una miradita de vez en cuando..
- Estás disminuyendo el ritmo Nadine – le increpó bruscamente Sean Butler de modo que logró que apartara la mirada de Edward -. Así no rebajarás nunca tus marcas. Te distraes con rapidez.
Nadine, avergonzada, incrementó el ritmo. Finalizó la carrera y comprobó que había superado en treinta segundos su última marca. Estaba orgullosa, pero le dolía el hombro.
- Deberías llevar un babero Nadine – dijo Eva Roderick -, así no tropezarías con tus babas cada vez que ves al paliducho ese – y se dio la vuelta dispuesta a meterse en el castillo.
Nadine fue detrás de ella cuando se puso a su altura la agarró del hombro y le dio la vuelta. Se inclinó hacia ella y le confirió a su voz el tono más amenazador del que era capaz.
- Déjame en paz Eva.
- ¡Qué miedo me das! – se burló Eva - ¿Qué me vas a hacer? ¿me vas a pegar?
Detrás de Eva se oyó una risotada burlona procedente de una de las amigas de Eva. Nadine redispuso a darle una bofetada, pero alguien la agarró por la espalda, era Edmunda.
- No lo hagas Nadine – le aconsejó.
- ¿Por qué no puedo atizarle? – preguntó.
- Porque ya lo hago yo – e inmediatamente le pegó. No la hirió, pero el puñetazo debió dolerle.
Eva estaba dispuesta a devolverle el golpe, pero se contuvo pues se estaban acercando los componentes de los otros equipos de Triatlón y, por supuesto, Edward , que se colocó delante de Nadine. Boromir cogió a Edmunda de las manos porque estaba dispuesta a darle otro puñetazo y le susurró algo al oído para que se estuviese quieta. Eva comenzó a reírse.
- No sois nadie – les espetó a todos.
Edmunda se desembarazó de Boromir y, antes de que éste pudiese agarrarla de nuevo, se lanzó contra Eva. Eva fue más rápida y salió por patas para esconderse detrás de sus amigas.
- ¿Qué demonios creéis que estáis haciendo? – preguntó Sean Butler que se había acercado – Iros inmediatamente de aquí – gritó chispeando pura furia – y como os vea pelearos otra vez ya os estáis despidiendo de competir el resto del curso.
Eva y sus acompañantes salieron casi a la carrera para meterse en el castillo. Edmunda se deshizo del agarre de Boromir y le dio con el puño en el estómago, pero él apenas se inmutó.
- Esto por agarrarme sin que te lo pida – le dijo Edmunda.
- ¡Qué genio gastas! – exclamo divertido Boromir.
- Hola Nadine – la saludó -. ¡Qué madrugadora!
- Lo mismo digo.
- ¿Cómo estás? – preguntó Edmunda mientras señalaba el hombro dañado de Nadine.
- Bien, aunque algo molesta, pero podré entrenar.
- Perfecto.
Edward acompañó a Nadine al entrenamiento y ésta no podía evitar echarle una miradita de vez en cuando..
- Estás disminuyendo el ritmo Nadine – le increpó bruscamente Sean Butler de modo que logró que apartara la mirada de Edward -. Así no rebajarás nunca tus marcas. Te distraes con rapidez.
Nadine, avergonzada, incrementó el ritmo. Finalizó la carrera y comprobó que había superado en treinta segundos su última marca. Estaba orgullosa, pero le dolía el hombro.
- Deberías llevar un babero Nadine – dijo Eva Roderick -, así no tropezarías con tus babas cada vez que ves al paliducho ese – y se dio la vuelta dispuesta a meterse en el castillo.
Nadine fue detrás de ella cuando se puso a su altura la agarró del hombro y le dio la vuelta. Se inclinó hacia ella y le confirió a su voz el tono más amenazador del que era capaz.
- Déjame en paz Eva.
- ¡Qué miedo me das! – se burló Eva - ¿Qué me vas a hacer? ¿me vas a pegar?
Detrás de Eva se oyó una risotada burlona procedente de una de las amigas de Eva. Nadine redispuso a darle una bofetada, pero alguien la agarró por la espalda, era Edmunda.
- No lo hagas Nadine – le aconsejó.
- ¿Por qué no puedo atizarle? – preguntó.
- Porque ya lo hago yo – e inmediatamente le pegó. No la hirió, pero el puñetazo debió dolerle.
Eva estaba dispuesta a devolverle el golpe, pero se contuvo pues se estaban acercando los componentes de los otros equipos de Triatlón y, por supuesto, Edward , que se colocó delante de Nadine. Boromir cogió a Edmunda de las manos porque estaba dispuesta a darle otro puñetazo y le susurró algo al oído para que se estuviese quieta. Eva comenzó a reírse.
- No sois nadie – les espetó a todos.
Edmunda se desembarazó de Boromir y, antes de que éste pudiese agarrarla de nuevo, se lanzó contra Eva. Eva fue más rápida y salió por patas para esconderse detrás de sus amigas.
- ¿Qué demonios creéis que estáis haciendo? – preguntó Sean Butler que se había acercado – Iros inmediatamente de aquí – gritó chispeando pura furia – y como os vea pelearos otra vez ya os estáis despidiendo de competir el resto del curso.
Eva y sus acompañantes salieron casi a la carrera para meterse en el castillo. Edmunda se deshizo del agarre de Boromir y le dio con el puño en el estómago, pero él apenas se inmutó.
- Esto por agarrarme sin que te lo pida – le dijo Edmunda.
- ¡Qué genio gastas! – exclamo divertido Boromir.
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viernes, 7 de agosto de 2009
CAPÍTULO 9: TÚNELES Y SOMBRAS (10ª parte)
La confesión de Bridget dejó a sus compañeras pasmadas, les costaba concentrarse y, cada vez que veían a Harry rehuían su mirada.
Vera tuvo un entrenamiento movido. Mike y Tom jugaban a pasarse bludgers y Vera se metió en medio totalmente distraída, de modo que la derribaron y cayó al suelo. Ni siquiera se quejó.
- ¿Estás bien Vera? – preguntó Oliver desde lo alto.
- Sí – contestó mientras se ponía en pie.
- Pues entonces ¡levanta el culo hasta aquí y concéntrate en lo que haces!
- Si señor – murmuró avergonzada.
Akane tragó algo de agua en los entrenamientos en el lago. Ismael O’Kanne aprovechaba los despistes para meterse debajo del agua y enredarle algas en los pies. Alan, que estaba cerca, la ayudaba a desenredarse.
- ¿Se puede saber qué te pasa hoy? – la riñó el entrenador -. ¡Estate atenta!
Akane salió furiosa del lago. Cuando el entrenador se alejó cogió al enano de O’Kanne por los pelos y lo estampó contra un árbol, después cogió unas ramas y lo ató de pies y manos.
Edmunda y Nadine tuvieron también tuvieron un mal día, una por su lesión y la otra por falta de concentración. Eva Roderick aprovechó la distracción de la segunda y deshinchó las ruedas de su bicicleta, de modo que se cayó de al pasar por terreno pedregoso.
- Aww!! – se quejó mientras se levantaba ayudada por Sam Morlot.
- Deberías vigilar más las ruedas – dijo mientras miraba a Eva.
Nadine abandonó el entrenamiento. Edward, que se encontraba observando los entrenamientos se alegró de que los abandonara, si no lo hubiese hecho se habría inventado alguna excusa para arrastrarla al castillo.
Cuando las cuatro chicas se reunieron en el dormitorio, se relataron su mal día, se enseñaron los moretones compitiendo para ver cuál era el mayor y ganó Akane. Ismael había logrado dejarle todas las piernas marcadas.
- Lo siento – se disculpó Bridget.
- Bueno – comenzó Akane – no pasa nada, lo dejé inconsciente.
- Yo no le hice nada a la mala bruja de Eva – se lamentó Nadine.
- Tenemos tiempo de devolvérsela - aventuró Vera.
- ¿Cómo lo harías? – preguntó intrigada Nadine.
- No lo sé – continuó Vera –, me duele demasiado todo el cuerpo, pero esa terminará besando el suelo.
Vera tuvo un entrenamiento movido. Mike y Tom jugaban a pasarse bludgers y Vera se metió en medio totalmente distraída, de modo que la derribaron y cayó al suelo. Ni siquiera se quejó.
- ¿Estás bien Vera? – preguntó Oliver desde lo alto.
- Sí – contestó mientras se ponía en pie.
- Pues entonces ¡levanta el culo hasta aquí y concéntrate en lo que haces!
- Si señor – murmuró avergonzada.
Akane tragó algo de agua en los entrenamientos en el lago. Ismael O’Kanne aprovechaba los despistes para meterse debajo del agua y enredarle algas en los pies. Alan, que estaba cerca, la ayudaba a desenredarse.
- ¿Se puede saber qué te pasa hoy? – la riñó el entrenador -. ¡Estate atenta!
Akane salió furiosa del lago. Cuando el entrenador se alejó cogió al enano de O’Kanne por los pelos y lo estampó contra un árbol, después cogió unas ramas y lo ató de pies y manos.
Edmunda y Nadine tuvieron también tuvieron un mal día, una por su lesión y la otra por falta de concentración. Eva Roderick aprovechó la distracción de la segunda y deshinchó las ruedas de su bicicleta, de modo que se cayó de al pasar por terreno pedregoso.
- Aww!! – se quejó mientras se levantaba ayudada por Sam Morlot.
- Deberías vigilar más las ruedas – dijo mientras miraba a Eva.
Nadine abandonó el entrenamiento. Edward, que se encontraba observando los entrenamientos se alegró de que los abandonara, si no lo hubiese hecho se habría inventado alguna excusa para arrastrarla al castillo.
Cuando las cuatro chicas se reunieron en el dormitorio, se relataron su mal día, se enseñaron los moretones compitiendo para ver cuál era el mayor y ganó Akane. Ismael había logrado dejarle todas las piernas marcadas.
- Lo siento – se disculpó Bridget.
- Bueno – comenzó Akane – no pasa nada, lo dejé inconsciente.
- Yo no le hice nada a la mala bruja de Eva – se lamentó Nadine.
- Tenemos tiempo de devolvérsela - aventuró Vera.
- ¿Cómo lo harías? – preguntó intrigada Nadine.
- No lo sé – continuó Vera –, me duele demasiado todo el cuerpo, pero esa terminará besando el suelo.
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lunes, 6 de julio de 2009
CAPÍTULO 8: DE ESTA NO TE ESCAPAS (6ª parte)
A la mañana siguiente todo eran rumores, pero como no habían encontrado a nadie la mayoría de los alumnos se concentraron en las competiciones de triatlón entre Wallace y Weed y entre Nidelty y Cleaverly. Nadine y su compañera de equipo, Edmunda Dantes, confiaban en ganar a Thomas Rohan y a Sam Morlot, y Boromir Tirith y Stephen Law sabían que ganarían a Eva Roderick y Logan Warker, Logan siempre había sido muy lento. Estaba lloviendo desde el amanecer y el circuito por el que tendrían que correr a pie y con bicicleta estaba completamente embarrado, por lo que redujeron la distancia de las carreras a 1800 metros de natación, 30km de ciclismo y 12km de carrera a pie.
Nadine se encontraba en forma, pero Edmunda tenía dolorida la rodilla izquierda y no estaba segura de aguantar el ritmo hasta el final. Thomas y Sam sabían que Edmunda tenía molestias y no pensaban emplearse a fondo en la competición de natación para darlo todo en ciclismo y el minimaraton, pero no contaban con la afinidad de Nadine con la naturaleza y su velocidad.
Edmunda no abandonó la competición y llegó detrás de Sam y por delante de Thomas, pero al terminar cayó al suelo totalmente agotada. Nadine se tumbó junto a ella riendo por la victoria y se quedaron allí para ver quién ganaba entre Wallace y Weed. Boromir llegaba a la meta fresco como una rosa seguido por Stephen. Eva tardó bastante en aparecer tenía enredadas en las piernas varias raíces.
- Tendrían que sancionarla – les dijo Boromir una vez recuperado el aliento -Le lanzó a Stephen una red de raíces de roble para hacerlo caer, me alegro que le saliera mal.
- Sí – afirmó Stephen – se ha metido un trompazo impresionante. Creo que se ha roto un diente.
- ¿Qué me decís de Logan? – preguntó Edmunda levantándose del suelo.
- Ese abandonó a la mitad del lago – rió Stephen-. Yo no sé qué hace compitiendo.
- Así que la semana que viene nos toca a nosotros ¿no? – le dijo Nadine a Boromir.
- Os vais a enterar de lo que es bueno señoritas – contestó Boromir sonriendo.
- Sí claro – continuó Edmunda – eso será si me superas a mí bonito.
Boromir le dio un empujón amistoso y volvieron al castillo rodeados por sus compañeros de casa y recibiendo las felicitaciones del profesor Butler. Rupert abrazó a su hija y ésta se encontraba feliz hasta que vio a Edward y sus hermanos con Sam y Thomas. Sintió un dolor repentino de estómago cuando comprendió la actitud grosera de Edward con ella, debió haber notado que no le quitaba ojo de encima, que estaba obsesionada con él, y como no quería darle esperanzas se comportaba como un impertinente. Estaba claro que él no estaba interesado en ella “pues claro que no Nadine, él es interesante y tú no, él es misterioso y tú un libro abierto que cualquiera puede leer”. Caminaba cabizbaja cuando se le acercaron Vera, Bridget y Akane.
- ¿Qué te pasa? – le preguntó Akane.
- Nada – contestó Nadine – reorganizando ideas.
- Estuviste increíble – la felicitó Vera.
- Gracias, no fue fácil. Lo malo viene ahora, Boromir y Stephen parecen invencibles, pero prefiero no pensar en ello hasta mañana.
- Yo no estaría tan segura – dijo Bridget.
- ¿Por qué lo dices? – preguntó Nadine con curiosidad.
- Has impresionado a Boromir, no esperaba que tuvieses buenos tiempos – rió Bridget – creo que verte correr le ha asustado.
- ¡Bobadas! – exclamó Nadine sonrojada -. Bueno Vera. Tú eres la próxima. ¿Nerviosa por tu primer partido? Yo estaba hecha un flan antes de competir.
Nadine se encontraba en forma, pero Edmunda tenía dolorida la rodilla izquierda y no estaba segura de aguantar el ritmo hasta el final. Thomas y Sam sabían que Edmunda tenía molestias y no pensaban emplearse a fondo en la competición de natación para darlo todo en ciclismo y el minimaraton, pero no contaban con la afinidad de Nadine con la naturaleza y su velocidad.
Edmunda no abandonó la competición y llegó detrás de Sam y por delante de Thomas, pero al terminar cayó al suelo totalmente agotada. Nadine se tumbó junto a ella riendo por la victoria y se quedaron allí para ver quién ganaba entre Wallace y Weed. Boromir llegaba a la meta fresco como una rosa seguido por Stephen. Eva tardó bastante en aparecer tenía enredadas en las piernas varias raíces.
- Tendrían que sancionarla – les dijo Boromir una vez recuperado el aliento -Le lanzó a Stephen una red de raíces de roble para hacerlo caer, me alegro que le saliera mal.
- Sí – afirmó Stephen – se ha metido un trompazo impresionante. Creo que se ha roto un diente.
- ¿Qué me decís de Logan? – preguntó Edmunda levantándose del suelo.
- Ese abandonó a la mitad del lago – rió Stephen-. Yo no sé qué hace compitiendo.
- Así que la semana que viene nos toca a nosotros ¿no? – le dijo Nadine a Boromir.
- Os vais a enterar de lo que es bueno señoritas – contestó Boromir sonriendo.
- Sí claro – continuó Edmunda – eso será si me superas a mí bonito.
Boromir le dio un empujón amistoso y volvieron al castillo rodeados por sus compañeros de casa y recibiendo las felicitaciones del profesor Butler. Rupert abrazó a su hija y ésta se encontraba feliz hasta que vio a Edward y sus hermanos con Sam y Thomas. Sintió un dolor repentino de estómago cuando comprendió la actitud grosera de Edward con ella, debió haber notado que no le quitaba ojo de encima, que estaba obsesionada con él, y como no quería darle esperanzas se comportaba como un impertinente. Estaba claro que él no estaba interesado en ella “pues claro que no Nadine, él es interesante y tú no, él es misterioso y tú un libro abierto que cualquiera puede leer”. Caminaba cabizbaja cuando se le acercaron Vera, Bridget y Akane.
- ¿Qué te pasa? – le preguntó Akane.
- Nada – contestó Nadine – reorganizando ideas.
- Estuviste increíble – la felicitó Vera.
- Gracias, no fue fácil. Lo malo viene ahora, Boromir y Stephen parecen invencibles, pero prefiero no pensar en ello hasta mañana.
- Yo no estaría tan segura – dijo Bridget.
- ¿Por qué lo dices? – preguntó Nadine con curiosidad.
- Has impresionado a Boromir, no esperaba que tuvieses buenos tiempos – rió Bridget – creo que verte correr le ha asustado.
- ¡Bobadas! – exclamó Nadine sonrojada -. Bueno Vera. Tú eres la próxima. ¿Nerviosa por tu primer partido? Yo estaba hecha un flan antes de competir.
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lunes, 15 de junio de 2009
CAPÍTULO 7: LOS TUTORES PERSONALES (8ª parte)
Nadine llegó corriendo a la sala común de Nidelty para no llegar tarde a su clase particular con Bridget ya que, por el camino, se había encontrado con Boromir y la entretuvo contándole que el lunes por la tarde tendría lugar la primera carrera clasificatoria para formar el equipo de triatlón de Faldon para los intercolegiales y había visto como Eva Roderick perseguía al profesor Butler halagándolo continuamente para que le confesara cuál sería el recorrido y tener, de ese modo, ventaja sobre el resto de los alumnos.
- Menos mal que no lo ha conseguido –dijo Boromir -, pero seguro que esa arpía tiene planeado algo, estate atenta.
Bridget esperaba a Nadine y, cuando ésta llegó a la sala, la condujo inmediatamente a la planta baja para después bajar un tramo muy empinado de escaleras y, finalmente, atravesar un pasillo muy oscuro que las llevó directamente a las mazmorras. Nadine abrió los ojos con sorpresa.
- ¿No estaba prohibido el acceso a las mazmorras? – preguntó con curiosidad.
- Sí – contestó Bridget -, pero no están muy vigiladas y son perfectas para practicar magia.
Se pararon frente a una de las mazmorras más pequeñas. Tenía una inscripción en el marco interior de la puerta que Nadine no lograba descifrar. Bridget, que percibió su confusión le explicó que se trataba de una criptolengua muy antigua y que estaba en desuso llamada “quendarin”. Una especie de hechizo protector contra el mal. “Esto debió ser un escondite” pensó Nadine mientras desplegaba en una mesa que había en el centro sus utensilios para preparar pociones.
Después de media hora de cortar hojas de galega, y semillas negras de hamamelis y mezclarlas con líquen de Islandia, Bridget le preguntó a Nadine qué faltaba.
- ¿Mirra? – preguntó tímidamente
- Para eso ya está el líquen de Islandia que protege de las malas intenciones de los demás. Piensa, las hojas de galega protege de la energía negativa del odio, las semillas de hamamelis potencian esa protección.
- Mucha protección.
- Demasiada, contrarréstala con algo, sino corres el riesgo de que no se te acerque nadie.
- ¿Marrubio? – se atrevió a insinuar.
- Bien, pero es mejor jugo de clemenules, si no, no habrá quién se la trague.
- Sí claro – asintió – podría usarla el lunes para que Eva Roderick no me mate a zancadillas o algo por el estilo.
- Pídele a Ana Saints que te eche las cartas y así lo sabrás, es muy buena con el tarot.
- ¿Sí? – curioseó -. Me vendrá bien para recuperarme del suspenso de Tarot – resopló.
- No te preocupes, Ana es buena, muy buena. Su abuela es una de las brujas con mayor dominio de la simbología hermética – comentó mientras recogía – Leonie Candau. Vino una vez a visitarla y …simplemente fue asombroso. Creo que estudió con el director Kingsley.
Nadine no esperó y salió de las mazmorras en busca de Ana Saints, la encontró en la sala común de Cleaverly y aceptó ayudarla de inmediato.
- Menos mal que no lo ha conseguido –dijo Boromir -, pero seguro que esa arpía tiene planeado algo, estate atenta.
Bridget esperaba a Nadine y, cuando ésta llegó a la sala, la condujo inmediatamente a la planta baja para después bajar un tramo muy empinado de escaleras y, finalmente, atravesar un pasillo muy oscuro que las llevó directamente a las mazmorras. Nadine abrió los ojos con sorpresa.
- ¿No estaba prohibido el acceso a las mazmorras? – preguntó con curiosidad.
- Sí – contestó Bridget -, pero no están muy vigiladas y son perfectas para practicar magia.
Se pararon frente a una de las mazmorras más pequeñas. Tenía una inscripción en el marco interior de la puerta que Nadine no lograba descifrar. Bridget, que percibió su confusión le explicó que se trataba de una criptolengua muy antigua y que estaba en desuso llamada “quendarin”. Una especie de hechizo protector contra el mal. “Esto debió ser un escondite” pensó Nadine mientras desplegaba en una mesa que había en el centro sus utensilios para preparar pociones.
Después de media hora de cortar hojas de galega, y semillas negras de hamamelis y mezclarlas con líquen de Islandia, Bridget le preguntó a Nadine qué faltaba.
- ¿Mirra? – preguntó tímidamente
- Para eso ya está el líquen de Islandia que protege de las malas intenciones de los demás. Piensa, las hojas de galega protege de la energía negativa del odio, las semillas de hamamelis potencian esa protección.
- Mucha protección.
- Demasiada, contrarréstala con algo, sino corres el riesgo de que no se te acerque nadie.
- ¿Marrubio? – se atrevió a insinuar.
- Bien, pero es mejor jugo de clemenules, si no, no habrá quién se la trague.
- Sí claro – asintió – podría usarla el lunes para que Eva Roderick no me mate a zancadillas o algo por el estilo.
- Pídele a Ana Saints que te eche las cartas y así lo sabrás, es muy buena con el tarot.
- ¿Sí? – curioseó -. Me vendrá bien para recuperarme del suspenso de Tarot – resopló.
- No te preocupes, Ana es buena, muy buena. Su abuela es una de las brujas con mayor dominio de la simbología hermética – comentó mientras recogía – Leonie Candau. Vino una vez a visitarla y …simplemente fue asombroso. Creo que estudió con el director Kingsley.
Nadine no esperó y salió de las mazmorras en busca de Ana Saints, la encontró en la sala común de Cleaverly y aceptó ayudarla de inmediato.
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miércoles, 20 de mayo de 2009
CAPÍTULO 6: UN DÍA MÁS (8ª parte)
Los entrenamientos de los diferentes deportes comenzaron por la tarde y los alumnos estaban excitados ante la idea. Nadine esperaba que el profesor Butler no fuese demasiado duro, empezaban por la natación en el lago y de las tres modalidades que tocaba el triatlón era la que menos le entusiasmaba. Vera dividía la agitación que sentía entre pasar media hora a solas con Oliver y entrenar con el equipo de Nidelty por primera vez. Bridget se encontraba relajada pues había estado practicando unos ejercicios de concentración que le había recomendado Harry todo el verano y sabía que su puntería sería estupenda. Akane escondía algo porque estaba muy callada y no se burló de Vera.
Cuando Nadine llegó al lago había bastante alboroto. Se habían juntado los equipos de triatlón de las cuatro casas y también los de natación. Todos llevaban un albornoz, unas chanclas y gafas. Eva Roderick, que formaba parte del equipo de Triatlón de Weed, estaba deseando que Boromir Tirith se quitase el albornoz y lo miraba obsesivamente, el rubio de Wallace ni siquiera la miraba a pesar de saber que era el objetivo de sus sucios pensamientos. A Nadine le sorprendió ver allí a Akane.
- ¿Era esto lo que nos ocultabas en el dormitorio?- le preguntó.
- Yo… yo no oculto nada – se defendió Akane -. Es que…decidí que ya era hora de perderle el miedo al agua.
Alan Knightley la miraba subrepticiamente con el único ojo que le quedaba. Su compañero Ismael no paraba de hablar y lo estaba cansando así que se apartó de su lado y miró primero al lago, cuyas aguas se movían mansamente y después a las montañas neblinosas que lo rodeaban. Cuando volvió a mirar a Akane comprobó que continuaba hablando con Nadine.
- Mis padres murieron ahogados.
- Lo siento – se apresuró a contestar Nadine -. ¿Estás segura que ésta es la mejor manera?
- Sí… creo… no sé… a lo mejor debería irme.
En ese momento aparecieron Sean Butler y Seeley Abott, los entrenadores de Triatlón y Natación respectivamente y dividieron los grupos, supieron en ese momento que los entrenamientos de natación y triatlon en lago serían conjuntos.
- ¿Sabíais que Sean Butler fue Ironman dos años seguidos? – murmuró Boromir mientras huía de Eva Roderick.
A Nadine casi le dio un vahído al escucharlo y otro al ver el cuerpo de Boromir al quitarse el albornoz. Eva la vio y le deseó los doce dolores al ver que Boromir sonreía pagado de sí mismo por la admiración que despertaba.
Akane no tenía ganas de mojarse y se daba media vuelta para salir de allí cuando el entrenador Abott la cogió del brazo derecho y sin ningún miramiento la lanzó al agua. Akane comenzó a bracear desesperada y cuando empezó a hundirse alguien la sacó del lago, era el entrenador Abott.
- ¿Sabes nadar? – le preguntó, y al ver que ella no respondía se dirigió al resto de los nadadores - ¿quién la ayuda?
Alan se dirigió rápidamente a la orilla, si se quedaba más tiempo al lado de Ismael O’Kanne terminaría ahogándolo, aquel niñato no se callaba ni debajo del agua. Akane no le miró con buenos ojos cuando vio que el voluntario para ayudarla era el tuerto que la había mandado callar en la clase del profesor Finch.
- No necesito tu ayuda.
- ¿Ah no? – contestó Alan – juraría que te han tenido que sacar del agua porque te ahogabas.
Akane estuvo a punto de lanzarle unos cuantos improperios, pero se lo pensó mejor y quitándose el albornoz se lanzó de nuevo al agua. Después le dirigió una mirada asesina y le gritó:
- ¿A qué esperas cíclope? ¿a que te salga un ojo nuevo?
Alan sonrió y se tiró al agua dispuesto a hacerle unas cuantas aguadillas. Mientras tanto, no muy lejos de allí comenzarían los entrenamientos de Quiddittch.
Cuando Nadine llegó al lago había bastante alboroto. Se habían juntado los equipos de triatlón de las cuatro casas y también los de natación. Todos llevaban un albornoz, unas chanclas y gafas. Eva Roderick, que formaba parte del equipo de Triatlón de Weed, estaba deseando que Boromir Tirith se quitase el albornoz y lo miraba obsesivamente, el rubio de Wallace ni siquiera la miraba a pesar de saber que era el objetivo de sus sucios pensamientos. A Nadine le sorprendió ver allí a Akane.
- ¿Era esto lo que nos ocultabas en el dormitorio?- le preguntó.
- Yo… yo no oculto nada – se defendió Akane -. Es que…decidí que ya era hora de perderle el miedo al agua.
Alan Knightley la miraba subrepticiamente con el único ojo que le quedaba. Su compañero Ismael no paraba de hablar y lo estaba cansando así que se apartó de su lado y miró primero al lago, cuyas aguas se movían mansamente y después a las montañas neblinosas que lo rodeaban. Cuando volvió a mirar a Akane comprobó que continuaba hablando con Nadine.
- Mis padres murieron ahogados.
- Lo siento – se apresuró a contestar Nadine -. ¿Estás segura que ésta es la mejor manera?
- Sí… creo… no sé… a lo mejor debería irme.
En ese momento aparecieron Sean Butler y Seeley Abott, los entrenadores de Triatlón y Natación respectivamente y dividieron los grupos, supieron en ese momento que los entrenamientos de natación y triatlon en lago serían conjuntos.
- ¿Sabíais que Sean Butler fue Ironman dos años seguidos? – murmuró Boromir mientras huía de Eva Roderick.
A Nadine casi le dio un vahído al escucharlo y otro al ver el cuerpo de Boromir al quitarse el albornoz. Eva la vio y le deseó los doce dolores al ver que Boromir sonreía pagado de sí mismo por la admiración que despertaba.
Akane no tenía ganas de mojarse y se daba media vuelta para salir de allí cuando el entrenador Abott la cogió del brazo derecho y sin ningún miramiento la lanzó al agua. Akane comenzó a bracear desesperada y cuando empezó a hundirse alguien la sacó del lago, era el entrenador Abott.
- ¿Sabes nadar? – le preguntó, y al ver que ella no respondía se dirigió al resto de los nadadores - ¿quién la ayuda?
Alan se dirigió rápidamente a la orilla, si se quedaba más tiempo al lado de Ismael O’Kanne terminaría ahogándolo, aquel niñato no se callaba ni debajo del agua. Akane no le miró con buenos ojos cuando vio que el voluntario para ayudarla era el tuerto que la había mandado callar en la clase del profesor Finch.
- No necesito tu ayuda.
- ¿Ah no? – contestó Alan – juraría que te han tenido que sacar del agua porque te ahogabas.
Akane estuvo a punto de lanzarle unos cuantos improperios, pero se lo pensó mejor y quitándose el albornoz se lanzó de nuevo al agua. Después le dirigió una mirada asesina y le gritó:
- ¿A qué esperas cíclope? ¿a que te salga un ojo nuevo?
Alan sonrió y se tiró al agua dispuesto a hacerle unas cuantas aguadillas. Mientras tanto, no muy lejos de allí comenzarían los entrenamientos de Quiddittch.
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