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miércoles, 30 de septiembre de 2009

CAPITULO 11: ALARMA (12ª Parte)

Todos estaban preocupados por la reacción de la profesora Rappelson al ver la bola de Eddy y Olga.

- ¿Qué habrá visto la profesora en la bola? – preguntó Nadine.
- No lo sé, pero estaba muy asustada – comentó Bridget.
- ¿Tendrá algo que ver con todo lo que está ocurriendo? – siguió Vera.
- Nunca lo sabremos, pero lo que sí sabemos es que lo que haya visto no tenía buena pinta – sentenció Akane.
- Bueno os dejo que tengo que dejar un libro en la biblioteca, nos vemos en la siguiente clase – dijo Bridget mientras salía.

De repente unos gritos increparon a Vera.

- Bueno, bueno, aquí tenemos a la hermanita, lista para perder y que su casa sea humillada – dijo Emma Gray, golpeadora de Weed
- Eso habrá que verlo, así que no cantéis victoria – contestó Akane haciendo un gesto obsceno con un dedo.
- ¿Qué pasa que siempre te tienen que estar defendiendo?. Si no son tus amigas es él estúpido de hermano – continuó Emma mientras sus compañeras de casa se reían.
- La estúpida eres tú, yo sé defenderme muy bien solita así que limítate a entrenarte y ya nos veremos en el campo – dijo Vera.
- Mira niñata, te vas a comer toda la Bludger, no vas a poder ni hablar – espetó Emma.
- Me río en tu cara de las bobadas que dices – se encaró Vera.
- Chicas, dejadlo ya – ordenó Nadine.
- La otra tuvo que hablar, entre la hija del profesor, la hermana del capitán y la extraña, vaya mierda de casa – dijo Emma mirando a sus compañeras.
- ¿Y tú que pasa que tienes que estar protegida también por tus amiguitas? – contestó Vera -, tú tranquila que yo sola me sé defender.
- ¿Ah sí? ¿estás segura? porque yo creo que estás temblando – aventuró Emma.
- Cuantas más bobadas dices, más estúpida te vuelves ¿sabes? – contestó Vera.

Y al momento, Emma levanto su brazo y cerrando el puño, golpeó a Vera en todo el labio, Vera sintió un fuerte dolor, se tocó y vió que le salía sangre. Al ver lo ocurrido le devolvió el puñetazo en el pómulo provocando que Emma cayera hacia atrás.

- ¡Vera, Emma!, ¡quereis dejarlo ya! – Gritaban Nadine y Akane mientras agarraban a Vera para que no fuera a enfrentarse más a Emma.

- Soltadla, y que venga nuevamente si tiene narices – amenazó Emma.

Las compañeras de Weed de Emma la agarraban también ya que habían visto que al fondo del pasillo la profesora Madeline Cope y el profesor Rupert Hardis venían corriendo para ver lo ocurrido.

- ¿Señoritas que está ocurriendo aquí? – gritaba la Sra Cope.

Los dos profesores vieron tanto a Emma con el pómulo hinchado como a Vera sangrando por el labio.

- ¿Por qué no me sorprende que sea cosa de Vera Gram? – se preguntó el Sr Hardis..
- Ha sido la agresiva de Vera, que ha empezado a increpar a Emma – acusaron las compañeras de Weed
- Pero ¿cómo puedes ser tan falsa, si ha sido Emma quien ha comenzado, viniendo a molestarnos? – la defendió Akane

lunes, 28 de septiembre de 2009

CAPITULO 11: ALARMA (11ª Parte)

Olga y Eddy se quedaron con la boca abierta. No esperaban aquello. Lola se acercó con un gesto turbio en la mirada y durante un par de minutos se limitó a mover sus dedos alrededor de la bola de cristal, aproximando su rostro hasta casi tocar su superficie. Acabó alejando su cara de la esfera, inquieta.

- Una nube oscura se cierne sobre nosotros… - murmuró la profesora Rappelson

Eddy sintió la necesidad de reír ante la interpretación de la profesora por parecerla absurda, pero el rostro grave de Olga hizo que se contuviese.

- Se acabó la clase ¡Todos fuera! – ordenó la profesora.

Los alumnos recogieron sus libros y salieron de allí totalmente confusos. La profesora Rappelson y dejó la puerta bloqueada con un hechizo. Corría por los pasillos en dirección al despacho del director sin hacer caso de los cuchicheos que se estaban provocando con su carrera.

- Lola ¿por qué corres? – le preguntó el director Kingsley.

Lola frenó bruscamente y tropezó. Hubiese caído al suelo si no hubiese sido porque Harrison Kingsley la sujetó de un brazo.

- ¿Qué ocurre Lola? – le preguntó preocupado.

Lola no contestó porque estaban rodeados de gente y, cogiendo del brazo al director, lo arrastró a su despacho.

- Lola, muchas grcias por guiarme – le dijo mientras intentaba soltarse – pero sé dónde está mi despacho.

- Ya lo sé – contestó la profesora, pero no lo soltó hasta que entraron y cerraron la puerta.

- ¿Y bien? – preguntó el director con tono impaciente.

Lola relató lo ocurrido en su clase.

- ¿Qué fue lo que viste? – inquirió el director.

- No fue sólo lo que vi, también lo que oí – hizo una pausa para coger aire y continuar -. Eran unos chillidos muy agudos. Me pusieron la carne de gallina.

La alarma en la cara de Lola era evidente. “Mal asunto” pensó el director al ver que ella agarraba ansiosamente el amuleto que siempre llevaba al cuello.

Lola contó que a los chillidos se unieron unas imágenes que enturbiaron sus ojos.

- Me dije a mí misma que todo era tan irreal como un sueño, pero no pude calmarme y terminé la clase. Había lápidas y huesos por todas partes. Eran espíritus de muertos inocentes Harrison.

- ¿Qué crees que significa? – preguntó el director.

- Es un aviso, una advertencia.

Lola cerró los ojos con fuerza y se llevó las manos a los oídos para frenar el recuerdo de los gritos, y se repitió mentalmente que aquello era sólo un aviso. Harrison le puso las manos en los hombros en un gesto tranquilizador.

- Tranquila Lola.

viernes, 25 de septiembre de 2009

CAPITULO 11: ALARMA (10ª Parte)

- No te preocupes cielito. Tienes toda la razón, estas bolas de cristal cuestan demasiado y es un esfuerzo extra para vuestros bolsillos pero piensa que son para toda la vida.

Lola continuó hablando para toda la clase.

- Un mago que se precie de serlo, debe poseer una de ellas, sus energías confluyen y se confabulan con el universo propio de la bola. Las que tenéis entre vuestras manos están hechas en Kelpe, el pueblo más recóndito al sur de Mauritania. Allí. antiguos druidas celtas, exiliados de su país, encontraron una fuente de energía paralela que lograron concentrar en los cristales de una roca llamada Skizo.
- Por ese motivo, las bolas de cristal también son nombradas como piedras de energía – hizo un gesto profundo, inspirando con los ojos cerrados y la cejas arqueadas para proseguir – Bien, chicos, intentad sincronizar vuestras energías con la esfera.
- Debemos entablar contacto directo entre el cristal y las palmas de las manos. Abrazadla con intención e intensidad, cerrad los ojos por un momento y respirad lentamente. Vuestro diminuto universo debe encontrar el camino hasta vuestras manos para descender con firmeza y fluir, por fin, dentro de la bola de energía. De esa manera, la piedra se convertirá en un oráculo que solo responderá ante vosotros.

Con más o menos interés cada alumno intentó hacerse con su bola, tocándola, acariciándola y mirándola de reojo mientras realizada el ritual.

Olga Caves y Eddy McFlurry, alumnos de Weed, estaban muy concentrados en sus bolas de energía, mantenían sus manos pegadas al cristal, arrugando la expresión de su cara, concentrados y mirando de reojo al resto de la clase. De repente Olga comenzó a tiritar incontroladamente y Eddy comenzó a farfullar algo una y otra vez y como si fuera un disco rayado los dos empezaron a hablar, con los ojos abiertos y en blanco:

- Piedra caliente… - repetía Eddy.
- Aju…Aju…. – contestaba Olga sin parar.

El cristal de sus esferas comenzó a teñirse de oscuridad….