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viernes, 2 de abril de 2010

CAPÍTULO 20: Armándose (3ª parte)

Alan se había mantenido imperturbable ante los ruidos y los cristales que se rompían continuamente.

- ¡Espíritu! ¡Nos envía la Viajante!

El caos se suspendió.

- ¿Sólo hacía falta eso? – preguntó Nadine a Edward en un susurro mientras le soltaba la mano.

- Ya ves – contestó Edward mientras la volvía a abrazar por detrás.

La palabra Viajante parecía haber hecho efecto.

- Venid – exhortó Alan en un susurro -, despacio.

Cuando Edward y Nadine llegaron a la altura de Alan, este volvió a gritar a la habitación.

- La Viajante necesita los objetos. ¡Nos envía Habib!

La quietud no se interrumpía y, de la oscuridad de la habitación salió en volandas un cofre que se detuvo ante ellos. Alan levantó su tapa con lentitud y cogió la piedra y la espada que necesitaban. Sonrió en silencio mientras los metía en una mochila que llevaba Nadine y se encaminó al vestíbulo. En ese instante, se oyeron ruidos de pelea.

- Pero… ¿qué ocurre aquí? – preguntó Alan.

Cuando Alan, Nadine y Edward llegaron, vieron cómo Oliver y Bridget peleaban con otro chico mientras Vera permanecía inconsciente en el suelo.

lunes, 29 de marzo de 2010

CAPÍTULO 20: Armándose (1ª parte)

Cuando llegaron a Broke Hills no había nadie en las calles, la gente corriente no se atrevía a aventurarse en la oscuridad desde que Saumort había dado señales de seguir existiendo.

- Aquí es – confirmó Alan.

El grupo se había parado frente a una casa de dos plantas y de aspecto abandonado.

- ¿Cuánto tiempo hace que no viene nadie por aquí? – preguntó James.

- ¿Seguro que es aquí? – dudó Bridget.

- Esta casa no parece infranqueable –comentó Oliver – no me creo que nadie haya intentado entrar para robar.

- Yo diría que nadie ha tenido valor suficiente para traspasar la puerta – susurró Nadine refugiándose en Edward.

- ¿Habéis acabado ya? –preguntó Alan con impaciencia.

- Baja esos humos – sugirió Vera con un gesto.

Bridget tenía la carne de gallina. Sabía que alguien, o algo, los observaba.

- Entremos – dijo finalmente Alan mientras traspasaba la puerta.

Cuando accedieron al interior de la casa, Briget comenzó a subir las escaleras.

- Akane dijo que los objetos están en la planta baja – susurró Nadine - ¿adónde vas?

- Arriba también hay algo.

- Será mejor que bajes – dijo Vera -, nos estás asustando a todos.

En cuanto Bridget llegó al lado de Vera la calma aparente se rompió. Un viento frío comenzó a correr por las dependencias provocando violentos portazos. Nadine giraba cada vez que oía un golpe y Edward la detuvo cogiéndola de un brazo para después abrazarla por detrás y apretarla contra él.

- No te dejes llevar por el miedo. Eso es lo que pretende el fantasma.

La ráfaga de viento era cada vez mayor y, en la planta de arriba, comenzaron a oírse gritos, eso hizo que Bridget subiera las escaleras y, sin que Oliver o James pudieran impedirlo, Vera fue detrás, por lo que salieron corriendo detrás de ellas.

miércoles, 24 de marzo de 2010

CAPÍTULO 19: Clandestino (9ª parte)

Cuando el trance concluyó Alan estaba exhausto.

- Los trances consumen mucha energía - se explicó intentando recuperar el aire.

- Ha sido increíble – comentó Vera admirada -. Hemos hablado con ella!. ¿Cómo es posible?

- Eso digo yo – contestó Nadine.

- Lo importante es que ella está bien – terció Alan -. Ahora debemos prepararnos para salir.

- Pero ¿cómo? – preguntó Nadine -. Todas las salidas están vigiladas.

- Eso déjamelo a mí. Lo que debe preocuparnos es cómo conseguir esos objetos.

- ¿Por qué? – preguntó Vera.

-Pues porque la casa en la que están esos objetos está custodiada por un espíritu, y tengo entendido que no es muy amigable.

- ¿Tú cómo sabes tantas cosas? – inquirió Nadine curiosa.

- Por que sí.

- Eres igualito que Akane – contestó Vera mientras se levantaba.

- Se lo voy a decir a Edward y a Bridget– sugirió Nadine.

- Yo a mi hermano y a Oliver.

- Perfecto – dijo Alan -. Os espero aquí en media hora.

Justo media hora después todos estaban en la sala de estudio.

- Hay un pasadizo por el que podemos salir y que no está vigilado.

- ¿Estás seguro? – preguntó James -. No creo que ninguno de los presentes quiera que le expulsen.

- No lo harán – contestó Alan con impaciencia -. Si tienes miedo vuelve por donde has venido.

- Yo no tengo miedo, solo quiero asegurarme – contestó James a la defensiva.

Cuando lograron salir del castillo se dirigieron a Broke Hills. La casa encantada perteneció a Alister Crowly, un hechicero venido a menos que decidió no dejar el mundo a pesar de estar muerto. Estaba al lado de la del panadero Jareth.

lunes, 8 de marzo de 2010

CAPÍTULO 19: Clandestino (4ª parte)

- Vera, ¿qué ocurre? Solo era niebla – dijo Oliver mientras terminaban de bajar la escalera de la torre de astronomía.

- No era nada – contestó entre risas -, sólo eran Edward y Nadine – y continuó riendo.

- ¡Vaya! - exclamó Oliver – los interrumpimos.

- Sí, eso parece, pero bueno, un susto nunca viene mal – terminó Vera entre carcajadas.

- Tengo una idea de donde podemos estar solos – comentó Oliver mientras soltaba a Vera de la mano -, un lugar en el que no nos interrumpirán.

- ¿Dónde me vas a llevar? – peguntó Vera con curiosidad.

Salieron del castillo y se dirigieron al estadio de Quidditch. Oliver era consciente de que James estaba estudiando en la biblioteca y no lo estaría buscando.

- Oliver... – empezó a susurrar Vera - el estadio está a oscuras.

- Ten paciencia y veras – la calmó Oliver.

- Oliver, ¿se puede saber dónde vamos?

- Sígueme, ya no queda nada, es ahí detrás.

Pasado el campo de Quidditch detrás de una arboleda y yendo por un sendero ligeramente escondido, había una pequeña explanada. Estaba apartada y, entre lo pequeña que era y lo poco visible al ojo desde cualquier punto, era perfecta para evadirse.

- ¡Guau! – exclamó Vera - ¿Cómo… cómo sabías de este lugar?

- Lo encontré hace un año. Viene bien cuando me agobio mucho... por ser capitán de Quidditch. Es mi refugio – Oliver se sentó en la hierba y dando una palmadita al suelo dijo -. Ven, túmbate aquí.

- Es una maravilla – comentó Vera.

- ¿Y a estás más relajada? – preguntó Oliver cariñosamente.

Vera se incorporo y puso su cabeza sobre el pecho de su chico.

- Sí, lo has conseguido – y le dio un beso.

Vera se puso encima de él pensando “si tiene que suceder más vale que sea ahora”.

- ¿Qué haces Vera? – preguntó Oliver nervioso.

- Exactamente lo que parece – y se agachó para besarlo.

Oliver metió una mano debajo de la falda de Vera. Cambió su posición y se puso encima. La besaba y la tocaba con una salvaje energía. No la amó dulcemente, la reclamó como suya.

viernes, 5 de marzo de 2010

CAPÍTULO 19: Clandestino (3ª parte)

El aire se llenó de poder, la niebla fue más y más espesa y Nadine tuvo la sensación de estar respirando el humo de unas bengalas. Perdió el control de sus extremidades y habría caído al suelo sino hubiese sido porque Edward la tenía sujeta.

- ¿Eres tú? – logró preguntar Nadine entre susurros.

- Sí, pero calla.

Nadine calló y sintió la necesidad de meter la cabeza entre las piernas.

- ¡Madre mía qué niebla! – exclamó una voz femenina.

- Si quieres nos vamos a otro sitio – contestó una voz masculina.

- Sí, mejor, la niebla me cala los huesos.

Edward hizo desaparecer la niebla en cuanto se quedaron solos y Nadine emitió un suspiro de desaprobación.

- La próxima vez que vayas a hacer eso avisa por favor – lo amonestó Nadine.

- Lo siento.

- ¿Quiénes eran? - logró preguntar.

Edward sonrió entre dientes.

- Vera y Oliver.

Edward se separó de Nadine para salir de la torre. Nadine tenía que admitir que Edward era impresionante, la forma en que se movía tan seguro de sí mismo. De hecho le estaba prestando más atención a la forma en que se movía, la forma en que su ropa se ajustaba a él, o no lo hacía, como los vaqueros que llevaba, que eran lo suficientemente sueltos como para fantasear que se deslizaban y se caían. Aquello la sonrojó.

Entonces, antes de salir de la torre escuchó un lamento proveniente del bosque que hizo que se girara.

lunes, 1 de marzo de 2010

CAPÍTULO 19: Clandestino (2ª parte)

- Entonces – dijo Edward - ¿Tienes planes para esta noche? Porque de pronto no tengo nada que hacer.

Nadine rió, aunque la forma de sonreír de Edward hizo que se le atragantara el aliento. Le besó y no fue un beso inocente, fue todo menos eso. Edward apoyó su frente contra la de ella y rompió el beso con un gemido, como si se estuviera ahogando.

- Espera – susurró él.

- Cállate – ordenó Nadine.

Edward se calló principalmente porque sus labios estaban unidos de nuevo. Fue un beso más lento al principio y, calido y luego caliente. Nadine pensó que nunca tendría suficiente; la sensación la sacudía como si una corriente la recorriera y encendiera.

- Para – pidió Edward.

Otro húmedo y caliente beso, y las manos de Nadine se pasearon por su cuello, ligeras como una pluma. Sobre sus hombros, acariciando la piel que la ropa dejaba al descubierto… sus manos se detuvieron en su cadera. A Nadine comenzaban a temblarle las rodillas.

Edward lanzó un hechizo al aire y la niebla cubrió de repente la torre.

- ¿Esperas a alguien? – preguntó Nadine entre gemidos.

- A nadie – logró contestar – pero… nunca… se sabe.

La estrechó aún más entre sus brazos, la alzó en vilo y, con unas zancadas apoyó la espalda de Nadine contra una de las paredes de la torre. Edward la reclamaba con su lengua aterciopelada. Justo cuando Nadine decidió que no había nada en el mundo excepto esa boca hábil, él empezó a darle forma al cuerpo de ella con las manos.

Los labios de Edward se quedaron en el cuello de Nadine y sus dientes la rozaron. Ella no tenía miedo, solamente había agarrado la carne por encima de la yugular, lo bastante fuerte para que ella pudiera sentirlo, y no la soltaba.

- Edward – comenzó Nadine -… para… por favor.

Nadine sintió cómo Edward dudaba, la necesidad que tenía se enfrentaba con la razón. Luego lentamente se apartó de ella y giró bruscamente la cabeza hacia la izquierda.

- Viene alguien.

viernes, 5 de febrero de 2010

CAPITULO 18: Vigila y recluta (4ª parte)

- Estamos en la enfermería – dijo Edward. Debió ver a Nadine confusa -. La próxima vez que vayas a desmayarte avisa antes de caer, te podía haber cogido.

Nadine sonrió. Su voz salió lenta y perezosa.

- Atrapaste a Eeeeevaaa.

- Estás drogada ¿lo notas? – y rió -. La han expulsado y se la han llevado sus padres.

- Padres – susurró Nadine. Le tomó un tiempo darse cuenta. ¿Y mi padre? – y trató de levantar la cabeza – Ouch, duele.

- Se asustó mucho pero mis padres lo han tranquilizado, están con él fuera.

- No fue un accidente ¿verdad?

- De ninguna manera. Quería hacerte daño. Por eso la han expulsado.

Nadine notó las manos de Edward en su pelo, unos segundos de dulce y amable presión.

- Descansa. Estaré aquí cuando despiertes.

Nadine asintió adormilada y todo tuvo un color amarillento. Como si estuviera tumbada al sol.

Levantarse no fue tan divertido. Era como tener una antorcha encendida en su espalda. Las medicinas habían dejado de tener efecto. Estaba tratando de incorporarse cuando Esme Pattinson se acercó corriendo para ayudarla.

- No te incorpores todavía. Lo estás haciendo muy bien ¿sabes? Esa quemadura te va a doler, pero si la mantienes limpia, en una semana estarás bien. Tienes suerte de que Elaine estuviera allí para neutralizar la reacción del ajenjo.

Nadine asintió, sin estar segura de ser capaz de hablar sin llorar. Uno de sus lados se sentía caliente y dolorido.

- No puedes irte ya – dijo la sra Pattinson – te quedarás aquí esta noche.

Estaba terminando de acostarse cuando por la puerta aparecieron su padre, Edward y el sr. Pattinson.

Cuando vio la cara de su padre Nadine no pudo evitar hacerle una pregunta.

- ¿Tan mala pinta tengo?

- Increíblemente mal – dijo su padre.

- No hagas caso de tu padre – exclamó el sr Pattinson -. No está tan mal. Ocupa la cuarta parte de tu espalda pero Elaine hizo un buen trabajo.

- Eva tenía más ajenjo escondido – explicó Edward.

- Por eso la han expulsado. No te preocupes hija, no creo que vuelva por aquí.

miércoles, 3 de febrero de 2010

CAPITULO 18: Vigila y recluta (3ª parte)

La siguiente clase fue en el invernadero con la profesora Swatch. Edward entró justo cuando la profesora comenzaba a hablar y se situó al lado de Nadine. Ella pensó que él la distraía. Olía muy bien, oscuro y picante, como aquella mañana. Edward le dirigió una sonrisa torcida y una mirada que probablemente mataría a todas las chicas en un radio de cien metros. Se golpeó la mano cuando alcanzaba raíz de heliotropo y se concentró en los detalles del experimento que les proponía la profesora.

Se concentraron tanto en la práctica que ni Nadine ni Edward escucharon pisadas detrás de ellos. Lo primero que Nadine notó fue una quemazón en la parte baja de su espalda. Soltó el polvo de fresno y comenzó a gritar. Edward se giró y sujetó del cuello a una chica que se estaba marchando.

Eva Roderick. Gritó y golpeó a Edward, pero no la soltó y comenzó a levantarla en el aire. Nadine gemía de dolor, tratando de girarse para ver qué pasaba en su espalda y pudo ver que Edward estaba tratando de contenerse. La profesora Swatch llegó corriendo y el resto de los alumnos miraban lo sucedido.

- ¡Oh dios mío! – exclamó la profesora. Cogió un poco de galega que llevaba siempre consigo -. Siéntate en un taburete Nadine. Tú – exclamó señalando a Neville Livingstone – avisa al profesor Pattinson y a su mujer.

Mientras Nadine trataba de respirar, la profesora rompió lo que quedaba de la camisa del uniforme y le frotó la espalda con la galega. Nadine trató de no llorar. La quemazón iba disminuyendo mientras la galega iba haciendo su trabajo. Miró hacia arriba y vio cómo Edward aún sujetaba a Eva, pero los estaban separando el resto de los alumnos.

- ¡Ha sido un accidente! – gritó la chica -. Me he tropezado yo no quería…

- ¡Hoy no trabajamos con ajenjo! – gritó secamente -. No tenías razón alguna para andar por ahí con él. ¿Te duele mucho Nadine?

- Eh… estoy bien – dijo Nadine, aunque en realidad no lo estaba. Se sentía mareada, enferma y comenzaba a tener frío, por lo que trató de taparse.

- No, no podemos dejar que nada te toque la espalda. La quemadura ha afectado a la piel.

La profesora se giró hacia Eva Roderick y levantó un dedo hacia ella.

- Tú vas a hablar ahora mismo con el director. No toleraré este ataque en mi clase. Haré lo posible para que te expulsen. No me importa quienes sean tus padres.

Nadine vio como Edward le susurraba algo a Eva al oído, demasiado bajo para que Nadine pudiera escucharlo, pero no debía ser bueno por la cara que había puesto la chica.

- ¿Profesora? – preguntó Nadine – me mareo… - y se desmayó.

Cuando Nadine despertó, estaba de lado, y notó una ola de calor. Medio dormida. Había alguien sentado a su lado, un chico. Parpadeó varias veces hasta que se dio cuenta de que era Edward. “¿Edward en mi habitación? No, espera, esto no es mi habitación, es otro sitio”

lunes, 1 de febrero de 2010

CAPITULO 18: Vigila y recluta (2ª parte)

La clase de la señora Cope finalizó y Nadine vio que Edward estaba tenso.

- ¿Edward ocurre algo? – preguntó Nadine al ver el rostro de su novio.

- No, no pasa nada – puso las manos en su pelo durante unos segundos de amable y dulce presión -. Sólo tengo unas cosas que hacer antes de la siguiente clase, ¿te importaría que nos veamos después? – contestó Edward y se despidió posando sus labios silenciosamente sobre los de ella.

- Vale – dijo Nadine en un susurro.

Edward salió en busca del profesor Finch, siempre habían tenido buena relación. Lo encontró en el aula de protección contra la magia oscura preparando la siguiente clase.

- Disculpe profesor – comenzó Edward.

- Hola Edward, ¿ocurre algo? – preguntó el profesor dejando unos papeles encima de una mesa.

- Me gustaría hablar con usted, ¿está ocupado?

- Pasa Edward, y siéntate ¿Te ha pasado algo? – preguntó el sr Finch.

- Como le explico profesor… no me ha pasado nada en concreto pero… estoy inquieto por algo que he visto hoy y me gustaría comentarlo con usted – dijo Edward.

- Soy todo oídos, cuéntame – lo animó el profesor.

- Pues… esta mañana salí a correr con Nadine … – explicó Edward.

- Si, lo sé, os vi desde la ventana. Ya sé que soléis quedar por las mañanas – dijo el profesor – os veo.

- Sí, es verdad… - afirmó Edward un poco sorprendido -. El caso es que nos adentramos un poco en el bosque y tomamos una dirección distinta a la de otros días. Encontramos una cueva que me resultó sospechosa. Allí hubo lobos, no los reconocí. Rastreé el lugar y ni el olor me era conocido, y… no sé, pero creo que ustedes, que están haciendo guardia, deberían comprobar esa zona para estar más seguros – finalizó Edward.

- Está bien Edward, me encargaré yo mismo. No te preocupes, no iré solo.

Edward terminó de darle las indicaciones exactas para llegar a la cueva y salió de la clase.

viernes, 22 de enero de 2010

CAPÍTULO 17: Reencuentros y noticias (3ª parte)

Vera tragó saliva y se fue escaleras arriba hacia su habitación. Cerró la puerta y se lanzó encima de las mantas de su cama.

- ¿Ha pasado algo? – susurró Nadine.

- No – contestó Vera -. Es que era demasiado pronto y he decidido volver. ¿Tú adónde vas? – le preguntó cuando vio que se disponía a salir.

- ¿Tú qué crees? He quedado con Edward para vernos antes del desayuno.

Nadine llegó a la sala común de Nidelty y Edward ya estaba allí.

- Tenemos que dejar de vernos así – dijo Edward.

- ¿Vernos cómo? – preguntó Nadine recelosa.

- A escondidas.

Edward se sentó en uno de los sofás y extendió la mano hacia Nadine.

- No nos vemos a escondidas – respondió Nadine.

- Si me ven a estas horas por aquí me castigarán – seguía con la mano extendida hacia ella.

Nadine se sentía sin aliento y algo salvaje. Se acomodó al lado de Edward y lanzó un grito ahogado cuando él la levantó y la puso encima de su pecho y, oh Dios mío, la puso encima del resto de su cuerpo.

- Si me castigan que me castiguen con razón – dijo con una sonrisa torcida – te he echado de menos estas vacaciones.

- Yo también - logró contestar Nadine.

Nadine sintió cómo se sonrojaba pero no se apartó de él, finalmente lo besó. Primero fueron besos castos, luego más lascivos, profundos y apremiantes. Parecía que la responsabilidad que siempre pesaba sobre los hombros de Edward se había esfumado, pero tampoco estaba dejándose llevar del todo. Sus manos se movían encima de Nadine, aunque nunca hacia los sitios que ella quería. La acarició por la espalda, por el cuello… mientras deslizaba los dedos por su cuerpo, Nadine gimió y Edward jadeó.

- Tendríamos… tendríamos que… dejarlo – susurró Edward sin aliento.

- Sí – respondió Nadine – probablemente.

No estaban seguros de quién besó a quién esta vez. Quizás fue un cambio en la fuerza de la gravedad.

Edward inmediatamente la sentó bien y se movió al otro extremo del sofá. Su cara estaba ligeramente roja, sus ojos brillaban.

- No –dijo y puso su mano abierta delante de ella cuando Nadine trató de acercarse – Si vuelves a hacer eso de nuevo tendremos problemas.

- Pero – Nadine sintió que se sonrojaba más - ¿por qué?

- Porque sí – contestó Edward casi sin aire.

Nadine cerró los ojos. Quería decirle lo mucho qu ele gustaba hundir los dedos en su pelo, lo mucho que le gustaba que se lo hiciera a ella, lo que le gustaba él, lo que le amaba…

Sus ojos se abrieron de golpe. “No Nadine, no acabas de pensar eso”

miércoles, 13 de enero de 2010

CAPÍTULO 16: Silencio y Muerte (4ª parte)

La llegada a Faldon fue tranquila. En la entrada estaban Billy y Charlie, como siempre esperando y los delegados dirigían a los grupos de cada casa. Pero esta vez no había alegría. La muerte de Harry en Navidad, seguía presente en la memoria de todos. Después de dejar el equipaje en las habitaciones, todos los alumnos bajaron al salón principal para recibir la bienvenida del director.

Cuando Bridget entró en el salón, junto a sus hermanos, todo el mundo se quedó mirándola fijamente. Sabían que se encontraba cerca del lugar en el que habían matado a Harry y estaban prácticamente seguros que lo había visto morir, incluso algunos creían que había tenido algo que ver con ello, y todo porque Hachan y Bud Lote no habían acabado también con ella.

- Me voy con las chicas, gracias chicos, estaré bien – dijo Bridget a sus hermanos visiblemente preocupados.

- ¡Bridget, aquí! – exclamó Akane levantando la mano para que la viera.

- ¿Cómo te encuentras? – preguntó Nadine en un susurro. Todo el mundo las miraba.

- No muy bien, te sentimos Bridget así que no hace falta que nos lo digas– aclaró Vera.

- Lo siento, pero no puedo remediarlo – se disculpó Bridget.

- Tranquila, estaremos contigo – la animó Nadine.

- Gracias, pero quiero estar sola. Este fin de semana iré con mi tía Avelina – dijo Bridget.

- ¿De verdad no quieres que te acompañemos? – preguntó Vera.

- No, necesito estar sola, de verdad. En mi casa, con mis hermanos, no he podido reflexionar sobre lo sucedido – confesó Bridget -. Necesito pensar.

- De acuerdo, pero sabes donde encontrarnos ¿verdad? – pidió Akane.

- Bueno - comenzó Bridget intentando cambiar de tema - ¿y vosotras cómo lo lleváis con vuestros chicos? – preguntó mirando a Vera y Nadine.

- Yo bien – relató Vera con cierta sensación de culpabilidad -, estas Navidades he podido ver más a Oliver con la excusa del Quidditch. He pasado bastante tiempo con él.

- ¿Aún no sospecha nada tu hermano? – interrogó Akane -. ¿Está ciego?

- Sólo nos ve como buenos amigos - susurró Vera -. No quiero ni pensar lo que haría si se enterase. ¿Y tú Nadine?

- No he tenido tu suerte Vera, no nos hemos podido ver, pero sí hemos mantenido contacto, hemos quedado después.

De repente el director apareció.

- Silencio chicos – pidió el Sr Kingsley

Los alumnos se callaron a la espera de las palabras del director.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

CAPÍTULO 15: ¿Dulce navidad? (6ª parte)

La fiesta había comenzado y la música que la ambientaba ganaba intensidad por momentos. A un lado del salón estaban las mesas con bebida y comida, y al otro, el baile. Los alumnos y algunos profesores giraban en medio de nieve artificial que caía del techo pero que no los mojaba.

Los alumnos de Wallace, Cleaverly y Nidelty estaban mezclados. Por el contrario, los alumnos de Weed permanecían separados como unos aristócratas rancios, temerosos de contagiarse con el entusiasmo de los demás.

Madeline Cope vigilaba el baile junto con Xera Finch y Elaine Swatch.

- Estas estufas dan tanto calor que parece verano – se quejó la subdirectora.

- No protestes Madeline – dijo el profesor Finch -. Baila conmigo.

- ¿Yo? – preguntó sorprendida -. No gracias.

- Pues entonces baila conmigo Elaine.

La profesora Swatch asintió tímidamente y Xera la cogió delicadamente de una mano, gesto que no pasó desapercibido para la subdirectora, y la condujo a la pista de baile. El director Kingsley se acercó a la subdirectora.

- ¿Qué tal va todo Madeline?

- Bien. De momento – dijo echando una mirada al salón.

- No te preocupes tanto – aconsejó el director.

- ¿Cómo no voy a estar preocupada Harrison? – preguntó alarmada -. Lo más seguro es que haya un espía en el castillo y me pides calma?

Harrison enarcó las cejas pidiéndole cautela. Los alumnos estaban cerca y podían escucharla.

Vera Gram, que estaba en medio de la sala bailando con Oliver escuchó el último comentario de la subdirectora y cogiendo a Oliver de la mano lo sacó de allí y comenzó a buscar a sus compañeras de habitación.

- ¿Qué te ocurre? – inquirió Oliver.

- Ya te lo contaré – contestó Vera -. Primero quiero encontrar a las demás.

Entre todo el gentío localizó a Akane que bailaba animadamente con Alan, y no muy lejos de ellos se encontraron a Nadine cuya cabeza reposaba en el hombro de Edward, que la atraía hacia sí todo lo que podía.

- Aire – les dijo Akane sacándolos de su ensimismamiento.

- ¿Qué pasa? – preguntó Nadine desconcertada.

- No lo sé – contestó Akane encogiéndose de hombros -. Pregúntaselo a ésta – continuó señalando a Vera.

- ¿Dónde está Bridget? – demandó Vera.

- No lo sé – respondió Nadine.

- ¿Tú qué crees? – dijo Akane.

“Con Harry pensó Vera.

- Será mejor que la busquemos, tengo que contaros algo que he oído.

lunes, 19 de octubre de 2009

CAPÍTULO 12: AL ATAQUE (7ª parte)

Vera estaba algo más animada en la cena, pero no demasiado. El simple hecho de saber que desconectaría de todo durante un buen rato con Percy le servía para no pensar en otras cosas.

- Vera, ¿Cómo lo llevas? – preguntó Nadine mientras saboreaba el pastel de chocolate en la cena

- Bueno… un poco mejor, pero aún no he hablado con Oliver – se lamentó.

- ¿Y cuándo piensas hacerlo? porque imagino que no querrás dejar el Quidditch, ¿no? – preguntó Akane.

- No, sólo fue un impulso ya hablaré con él – dijo jugando con su tarta mientras observaba de reojo como Oliver comía su tarta pensativo.

- Será mejor que lo arregléis pronto – aconsejó Bridget -. Se le nota afectado.

Vera no contestó y siguió jugando con la tarta, pensando en Oliver y en todo lo que quería hablar con él.

Una vez que acabó la cena, todo el mundo subió a sus casas. Todos tenían tareas pendientes, unos se iban a la biblioteca, otros preferían sus cuartos y el resto las salas comunes. Vera no tenía ganas de bajar a la sala común, había demasiada gente. Sus compañeras decidieron dejarla sola. Nadine se fue con Edward a Cleaverly para intentar estudiar juntos.

- ¡Qué empalagosos estáis! – se quejó Akane.

- ¡Envidiosa¡ - bromeó Bridget - ¿quieres que te ayude?

- No hace falta. Creo que voy a molestar un rato a Alan – y salió corriendo.

Deseaba saber algo de Oliver, saber cómo se sentía, así que cerro los ojos y concentrándose fue buscando la voz del capitán de Quidditch de Nidelty por todo el castillo. Sabía que no era una buena idea y, en el fondo no le gustaba, pero extrañaba escuchar su voz. Finalmente lo encontró en la biblioteca junto con James y Roger, hablando en susurros acerca de que le estaba costando encontrar un sustituto de Vera.

- Puff, no se cómo voy a encontrar tan rápido un cazador. Mañana son las pruebas, sólo espero que los aspirantes estén en plenas condiciones ¡Madre mía! ¡tenemos que jugar con Weed! ¡maldita sea Vera! ¿por qué justo en este partido? – se preguntaba Oliver totalmente resignado.

- Oliver – protestó James - ¡deja ya a mi hermana! Es la mejor cazadora que te vas a encontrar en este colegio y lo sabes. ¿Te has molestado en preguntar qué le pasó? Nooo claro, tú sólo le gritaste. Sé que a mi hermana le pierden las formas, pero también sé que no fue la causante de lo ocurrido.

- Cálmate James – aconsejó Roger -. James tiene razón Oliver.

Oliver no tuvo tiempo de responder porque la profesora Swatch, que estaba haciendo guardia en la biblioteca, los mandó callar.

Vera dejó de escuchar. Estaba totalmente desanimada al comprobar que Oliver estaba decepcionado con ella. No podía creer que creyese que tenía la culpa, así que comenzó a hacer los deberes que tenía pendientes antes de bajar a la sala común donde había quedado con Percy.

viernes, 9 de octubre de 2009

CAPITULO 12: AL ATAQUE (3ª Parte)

- Dejadle esto a los mayores – dijo el centauro, y, en ese momento, se le unieron Orzo Strawberry y Seeley Abott.

- -¡Bichos de mierda! – exclamó Orzo al ver cómo los hechizos de los pálidos lo dejaban todo chamuscado.
- Les enseñaremos lo estúpido que ha sido devastar nuestro bosque – rugió el centauro.
- No seáis imprudentes – sugirió Seely.

No lo escucharon y con un grito se lanzaron a la espesura del bosque.

Se oyeron dos notas en el aire y Seely miró atrás. Era Xera Finch que había hecho sonar un cuerno que conservaba de su última batalla. Casi al instante una ola de flechas disparadas por los alumnos de tiro con arco de Faldon llenaron el cielo. Las saetas cayeron sobre las extremidades de algunos pálidos que salían heridos del bosque.

Un relámpago dorado cayó del cielo. Lo había lanzado Harrison Kingsley y logró que los pálidos corriesen desorientados a un lado y a otro. Acto seguido, un viento pavoroso azotó a los pálidos e hizo que comenzaran a enfrentarse unos pálidos con otros. Madeline Cope sonreía tras comprobar que no había perdido su toque.

El caos dio una oportunidad perfecta a los profesores de Faldon . Brian Manson paralizaba a los que se enfrentaban entre sí. Uno de los pálidos intentó huir y Brian le lanzó una poción a la espalda que hizo que el guerrero cayera fulminado al suelo.

Aún se oía mucho ruido de lucha y Xera Finch ordenó a los alumnos que lanzaran otra lluvia de flechas. En ese momento unas llamas verdes salieron del bosque en dirección al castillo y Elaine Swatch las detuvo hasta que cambiaron de color y se desvanecieron.

Mientras tanto, en el centro del bosque, Nadine permanecía agazapada detrás de las rocas con sus compañeros. Cerró los ojos y se concetró. Edward la miró con preocupación pero luego sintió una presión en la tierra, una presión que avanzaba hacia Hachan La Vey y sus acólitos. De repente, debajo de sus caballos, brotaron todo tipo de raíces que crecían a una velocidad poco natural. Un caballo tropezó y cayó al suelo con su jinete. Otros caballos relinchaban histéricamente cuando sus patas quedaban enredadas y luchaban por mantenerse en pie. Los jinetes caían, se retorcían y luchaban por mantenerse en pie, pero Hachan La Vey había logrado huir.

Llegaron los centauros y algunos profesores acompañados de los guardias del Concilio y las raíces les dejaron el camino abierto. Una vez que los jinetes estaban apresados, Edward tocó suavemente a Nadine y ésta abrió los ojos. Las raíces volvieron a desaparecer de inmediato y los chicos salieron de su escondite.

miércoles, 7 de octubre de 2009

CAPITULO 12: AL ATAQUE (2ª Parte)

Al día siguiente comenzaron de nuevo las competiciones de Triatlón y después Tiro con Arco. Nadine estaba eufórica y sabía que Edmunda y ella iban a clasificarse sin problema alguno. Edward la había estado ayudando y lo había notado. Comenzó a correr y al adentrarse en la única parte del bosque en la que se estaba permitido entrar, se desató un infierno.

Un árbol se hizo añicos convirtiéndose en astillas. Nadine tardó un segundo en darse cuenta de lo que ocurría, y entonces se lanzó al suelo tirando al mismo tiempo a Edmunda. Las dos sintieron cómo el barro se filtraba en sus ropas.

- ¿Qué ocurre? – preguntó Edmunda.
- Nos atacan – dijo Sam Morlot que se arrastraba detrás de ellas.

Decidieron cubrirse detrás de unas rocas y, a medio camino, algo golpeó a Nadine y la dejó inconsciente. Un rayo cayó en un árbol cercano y lo partió a la mitad. Cuando Sam y Edmunda intentaron ayudar a Nadine, un hechizo cruzó el aire y los obligó a permanecer quietos.
Algo se acercó a una velocidad imponente y agarró a Nadine sacándola de allí y ocultándola detrás de las rocas e inmediatamente volvió para llevarse a Edmunda y ayudar a Sam. Era Edward.

- Gracias tío – dijo Sam - ¿Los ves?
- No – contestó.

Edward aguzó el oído, pero no había señal de los atacantes, entonces abrazó a Nadine, que se estaba despertando y estaba temblando.
- Tranquila. Quédate quieta.
Nadine desobedeció y fue recompensada con una cortante punzada de dolor que le descendió por la espalda.

- Te dije que no te movieras – la riñó Edward.
Las manos del vampiro se movían con delicadeza mientras las deslizaba por la nuca de Nadine para comprobar si tenía algún chichón.
- ¡Qué manía con tirarme al suelo! – se quejó al seguir notando dolor.
Edward sacó del pantalón una pequeña esfera azul que comenzó a brillar.
- ¿Qué es eso? – preguntó Edmunda.
- Nos ocultará un rato – explicó Edward.
- Espero que el suficiente para que nos saquen de aquí – aventuró Sam.
- Espero – contestó Edward.

El ataque de los pálidos los había pillado desprevenidos a todos. Hachan La Vey había aprendido a ocultar mejor a sus asesinos. Eso no presagiaba nada bueno. Un centauro se acercó al lugar en el que se habían quedado Boromir y Chester.

- El área parece despejada. Iros de aquí ahora mismo.

Un grito estremecedor resonó por el bosque. Boromir y Chester se volvieron y corrieron en dirección al grito dispuestos a luchar. El centauro abrió la boca dispuesto a gritarles, pero luego la cerró con fuerza y los siguió. No llegaron muy lejos, los cogió por los hombros y los apartó a tiempo para que no les alcanzase un hechizo.

lunes, 21 de septiembre de 2009

CAPÍTULO 11: ALARMA (8ª parte)

Nadine se despertó pronto como cada día, y, al no poder salir al bosque decidió levantarse e ir a la sala común. Estaba de buen humor a pesar de todo lo sucedido en los últimos días. Todo era culpa de Edward. Oyó ruidos detrás de ella y, al girarse vio a Edmunda.

- Hola Nadine – la saludó -. ¡Qué madrugadora!

- Lo mismo digo.

- ¿Cómo estás? – preguntó Edmunda mientras señalaba el hombro dañado de Nadine.

- Bien, aunque algo molesta, pero podré entrenar.

- Perfecto.

Edward acompañó a Nadine al entrenamiento y ésta no podía evitar echarle una miradita de vez en cuando..

- Estás disminuyendo el ritmo Nadine – le increpó bruscamente Sean Butler de modo que logró que apartara la mirada de Edward -. Así no rebajarás nunca tus marcas. Te distraes con rapidez.

Nadine, avergonzada, incrementó el ritmo. Finalizó la carrera y comprobó que había superado en treinta segundos su última marca. Estaba orgullosa, pero le dolía el hombro.

- Deberías llevar un babero Nadine – dijo Eva Roderick -, así no tropezarías con tus babas cada vez que ves al paliducho ese – y se dio la vuelta dispuesta a meterse en el castillo.

Nadine fue detrás de ella cuando se puso a su altura la agarró del hombro y le dio la vuelta. Se inclinó hacia ella y le confirió a su voz el tono más amenazador del que era capaz.

- Déjame en paz Eva.

- ¡Qué miedo me das! – se burló Eva - ¿Qué me vas a hacer? ¿me vas a pegar?

Detrás de Eva se oyó una risotada burlona procedente de una de las amigas de Eva. Nadine redispuso a darle una bofetada, pero alguien la agarró por la espalda, era Edmunda.

- No lo hagas Nadine – le aconsejó.

- ¿Por qué no puedo atizarle? – preguntó.

- Porque ya lo hago yo – e inmediatamente le pegó. No la hirió, pero el puñetazo debió dolerle.

Eva estaba dispuesta a devolverle el golpe, pero se contuvo pues se estaban acercando los componentes de los otros equipos de Triatlón y, por supuesto, Edward , que se colocó delante de Nadine. Boromir cogió a Edmunda de las manos porque estaba dispuesta a darle otro puñetazo y le susurró algo al oído para que se estuviese quieta. Eva comenzó a reírse.

- No sois nadie – les espetó a todos.

Edmunda se desembarazó de Boromir y, antes de que éste pudiese agarrarla de nuevo, se lanzó contra Eva. Eva fue más rápida y salió por patas para esconderse detrás de sus amigas.

- ¿Qué demonios creéis que estáis haciendo? – preguntó Sean Butler que se había acercado – Iros inmediatamente de aquí – gritó chispeando pura furia – y como os vea pelearos otra vez ya os estáis despidiendo de competir el resto del curso.

Eva y sus acompañantes salieron casi a la carrera para meterse en el castillo. Edmunda se deshizo del agarre de Boromir y le dio con el puño en el estómago, pero él apenas se inmutó.

- Esto por agarrarme sin que te lo pida – le dijo Edmunda.

- ¡Qué genio gastas! – exclamo divertido Boromir.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

CAPÍTULO 11: ALARMA (6ª parte)

- Akane, espera! – gritó Vera.

Pero Akane fue más rápida y llegó antes de que Vera la cogiera por el brazo. Cuando vio a Edward frenó en seco al verlo allí.

- ¡Uy! … Hola Edward – saludó Akane con una timidez insólita en ella.

- ¡Hola! – contestó Edward mostrando su mejor sonrisa.

Detrás de Akane bajaban a toda prisa Vera y Bridget, ésta última ya había regresado de su “permiso familiar”.

- ¡Hola Chicos! - dijeron al unísono.

- Akane te dije que esperases que no estaba sola – riñó Vera a Akane en susurros.

- Si me hubieses dicho que era Edward no habría bajado idiota – contestó en el mismo tono.

- Callaos ya – ordenó Bridget - ¿Nadine, cómo te encuentras?

- Mejor – contestó haciendo una mueca - sólo tengo que reposar un poco, estoy algo mareada pero bien – cuando sus compañeras la miraron incrédulamente lo repitió - la madre de Edward me ha dicho que estoy bien.

- Deberías de subir a tu dormitorio para descansar – le aconsejó Edward con dulzura.

- Pero estoy bien aquí – protestó Nadine. Sabía que en cuanto subiese al cuarto Edward se marcharía.

- Nadine… no seas cabezota, sube a descasar – al ver que Nadine negaba con la cabeza lo intentó de otro modo – Chicas por favor ayudadla, yo no puedo subir. Ya nos veremos mañana ¿de acuerdo? – le dijo Edward.

- Si, será lo mejor, Nadine tienes que descansar – Vera

Edward se despidió con un beso dulce en la mejilla de Nadine pidiéndole que no hiciera más locuras y le recordó que estaría vigilándola. Las chicas la ayudaron a subir a la habitación y, tras ayudarla a cambiarse, la metieron en la cama para que pudiera descansar, pero Nadine quería saber si Benji estaba bien por lo que le pidió a Vera que aguzara el oído para escucharle.

- Tranquila Nadine, Benji está bien, no debes preocuparte, ahora lo que tienes que hacer es que descansar, no debiste bajar al bosque – la amonestó Vera.

- Déjala descansar pesada – dijo Akane.

- ¿Bridget como te fue en México? – preguntó Nadine amodorrada.

- Muy bien pero ahora lo importante es que descanses, ya te contaré – contestó Bridget de modo cariñoso

Cuando salieron del cuarto se dirigieron a la sala común.

- ¡VIVA MÉXICO! – gritó de repente Vera.

- ¡VIVA! – coreó Akane.

- Cuenta ¿qué tal por aquellos lugares? – preguntó Vera.

- Me lo he pasado muy bien, la verdad es que me ha dado mucha pena regresar. Harry quería que nos fugásemos, pero no puedo. Estos días con él han sido maravillosos, imagináoslo… - contó Bridget entre suspiros.

- Menos mal que has estado fuera estos días, porque ha sido horrible estar aquí – se quejó Vera.

- Todo el día encerradas y sin salir – continuó Akane.

En ese momento Oliver y James entraron en la sala.

- ¿Qué tal está Nadine? Ya nos hemos enterado de lo que ha pasado, no se habla de otra cosa en el castillo – preguntó James.

- Está bien – comentó Bridget – ahora está en el dormitorio descansando.

- ¡Menos mal! – exclamó James -. Bueno, yo os dejo que hoy todavía no me he duchado.

- ¡Guarro! – exclamó Akane.

- Vera ¿podemos hablar a solas? – preguntó Oliver.

- Sí claro, nos vemos después chicas.

Vera y Oliver salieron a los jardines para estar solos.

lunes, 14 de septiembre de 2009

CAPÍTULO 11: ALARMA (5ª parte)

Cuando Edward entró con Nadine en el castillo se encontró con el profesor Finch, que se disponía a salir en aquel momento.

- ¿Qué ha ocurrido? ¿está herida?

- Nos atacaron en el bosque.

- Llévala a la enfermería cuanto antes, es mejor que no os vea nadie – le ordenó el profesor Finch al mismo tiempo que salía del castillo.

Finch llevaba a la espalda el Arco de la Victoria, y, a medida que se acercaba al bosque comenzó a entonar una letanía guerrera y se introdujo con pies livianos en el bosque. A lo lejos vio cómo varios centauros galopaban con un furor demente, como si corriera fuego por sus venas y recordó su última batalla y sus sonidos.

- Xera.

El elfo se dio la vuelta y vio llegar a Sean Butler acompañado de Seeley Abott y los saludó con un movimiento de cabeza, después les hizo señas en dirección al lugar al que se dirigían los centauros y se dirigieron allí.

Mientras tanto, en la enfermería del castillo, Nadine abrió los ojos y se encontró con la señora Pattinson.

- Hola – saludó la enfermera – has sufrido un leve desmayo. Tu brazo está magullado, pero no te preocupes, no es nada.

Nadine intentó incorporarse pero la señora Pattinson no la dejó.

- Quédate tendida un minutito cielo.

- ¿Y Edward? – preguntó preocupada.

- Mi hijo está bien, y muchas gracias. Siempre le ha gustado hacerse el héroe.

En ese momento entró el padre de Nadine. Estaba tan enfadado que Nadine sopesó la idea de desmayarse de nuevo.

- Estoy bien papá.

- Está bien Rupert – confirmó la señora Pattinson -. Sólo necesita descansar.

Nadine se levantó de la cama y Rupert le rodeó la espalda con un brazo mientras la conducía a la puerta de la enfermería. Caminaron en silencio, Nadine iba ensimismada pensando en Edward, y Rupert intentando calmarse y dejar de mirar a su hija con preocupación. Finalmente la dejó en la puerta de Nidelty. Nadine entró en la sala común y se encontró a Edward. Llegó a su altura, paró y lo miró a la cara. Un profundo pesar se aposentaba en sus ojos.

- Pareces cansado – murmuró.

- Lo sient…

Nadine apoyó con suavidad los dedos en los labios de Edward para hacerle callar.

- No necesito que te disculpes.

Al instante Edward colocó una mano detrás de la cabeza de ella y sus labios se unieron suavemente. La besó lánguidamente antes de inclinarse para levantar su cuerpo menudo y apoyarlo contra el suyo. Edward la sentó dulcemente en el sofá. En ese momento escuchó un ruido proveniente de los dormitorios de las chicas y se levantó.

- Quédate, por favor. No te vayas.

viernes, 11 de septiembre de 2009

CAPÍTULO 11: ALARMA (4ª parte)

El domingo por la mañana Nadine no pudo quedarse quieta sin saber qué había sido de Benji y decidió salir a escondidas para poder comprobar que el lince estaba bien. Procuró no hacer ruido y, para no ser vista decidió salir por el pasadizo.

- ¿Dónde crees que vas? – preguntó una voz a sus espaldas.

Nadine se dio la vuelta rápidamente y comprobó que era Edward.

- Me has asustado.

- Me alegro, vuelve a tu cuarto – le dijo – ahora – continuó al ver que Nadine no le hacía caso.

- Sólo será un momento – rogó ella.

- No.

- ¿No? – Nadine no supo qué fue lo que le pasó por la cabeza pero se dio la vuelta – pues cógeme si puedes – y echó a correr.

Edward la siguió y cuando la alcanzó ya se encontraba fuera del castillo.

- Por favor Edward – rogó Nadine – sólo serán cinco minutos, en lo que llamo a Benji.

Pero Edward no tuvo tiempo de contestar. Un jinete pálido de Saumort apareció ante ellos y emitió un rugido. Levantó una mano dispuesto a atacar a Edward.

- ¡No! – gritó Nadine mientras apartaba a Edward de un empujón y llamaba al bosque para que la ayudara.

Un viento intenso y repentino golpeo al pálido y lo lanzó, como si fuera una hoja, a varios metros de distancia para chocar contra un árbol. Como si fueran tentáculos, las raíces de los árboles se retorcieron hacia el atacante y lo envolvieron dejándolo inmovilizado. Sin embargo, otro pálido apareció de repente y cayó sobre Nadine tirándola al suelo y lastimándole el hombro en la caída. El pálido soltó un gruñido y se desplomó sobre ella. Nadine parpadeó por el asombro al darse cuenta que estaba muerto. Edward lo había atravesado con algo.

Desde la zona este del bosque llegaron dos centauros sorteando los árboles con agilidad y rapidez. El pálido que había sido atrapado por las raíces de los árboles, logró escapar ya que Nadine había perdido la concentración en su conexión con el bosque.

- ¡Amer ve por allí! – gritó un centauro señalando la dirección en la que había huido el pálido - ¡Asegúrate que no haya más!

Mientras Amer salió persiguiendo al pálido huído, el otro centauro se acercó hasta Nadine y le quitó de encima al pálido muerto.

- Mi destino no es evitar que os maten ¿sabéis?

- Gracias Viren – contestó Edward.

Nadine iba a agradecérselo también, pero al levantarse comenzó a sentirse mareada y no podía hablar.

- ¡Llévatela de aquí! ¡Rápido! – ordenó el centauro -. Yo voy con Amer.

Edward cogió a Nadine en brazos y la llevó a la carrera al castillo. Cuando llegó, ella ya había perdido el conocimiento.

viernes, 28 de agosto de 2009

CAPÍTULO 10: ALL HALLOW'S EVE (9ª parte)

Los alumnos apagaron la iluminación de la torre para no ser vistos desde el bosque y la gran mayoría abandonaron la fiesta a toda prisa para refugiarse en sus dormitorios. En la torre solo se quedó un pequeño grupo que tenía puestos los cinco sentidos en el bosque.

Thomas Rohan seguía mirando por el telescopio. El grupo de jinetes se dispersó y no se oyó nada más.

- Se han ido – confirmó Thomas.

- Deberíamos avisar a los profesores – sugirió Chester.

- Será mejor que lo hagamos cuanto antes – afirmó Jasper -. Id a los dormitorios, será mejor que vean aquí al menor número posible de alumnos.

Oliver y James obligaron a Vera a salir de la torre y ésta obedeció. A Alan le costó trabajo hacer que Akane se fuera, finalmente tuvo que irse con ella ante el temor de que montara un escándalo. Neville cogió a Samantha de la mano para acompañarla y Claire se encargó de sacar de allí a los alumnos que quedaban de Cleaverly. Edward rodeó a Nadine con el brazo en ademán protector y, en cuanto salieron de la torre, la condujo rápidamente a los dormitorios de Nidelty.

- No vayas al bosque ahora – rogó Nadine.

- Mi padre no me dejaría – contestó Edward intentando tranquilizarla.

- Vamos Edward – le instó Alan.

- Sí – contestó -.Ya voy.

Edward alzó una mano inconscientemente y acarició delicadamente la cara de Nadine. Ésta se acaloró con el tacto, si no hubiese tantos testigos delante le habría besado. Edward lo comprendió y le dedicó una traviesa sonrisa.

- ¡Dejadlo ya tortolitos! – sugirió James con tono de burla.

Edward suspiró y se dio la vuelta dejando a una Nadine pasmada en el quicio de la puerta de su dormitorio. No quería dejarla allí sola.

- Deja de pensar en ella un rato – le dijo Emmett al oído.

- Esto no se apaga así como así Em.

- No quiero parecer un idiota insensible, pero deberías hacerlo.

- No puedo evitarlo, estoy preocupado.

- Ella está a salvo en su habitación así que déjalo ya.

Cuando llegaron al salón de la fiesta se encontraron s Brian Manson con su banda apurando las últimas bebidas.

- ¿Se puede saber qué ocurre aquí? – preguntó Brian.

Los alumnos explicaron lo ocurrido. El profesor Manson dejó la bebida y se dirigió corriendo a la torre de astronomía. Cuando llegó se encontró allí con el director Kingsley, con Rupert Hardis, Orzo Strawberry y Madeline Cope discutiendo sobre las medidas a tomar.

- Avisaré a los Guardianes del Concilio – dijo Madeline mientras salía de la torre.

- Yo iré al bosque – declaró un Orzo Strawberry totalmente despejado.

- Y yo – se sumó Brian -. Tengo ganas de encontrarme con Hachan y tener unas palabras con él.

- ¿Por qué? – preguntó Orzo.

- No es asunto tuyo.