Mostrando entradas con la etiqueta Oliver. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Oliver. Mostrar todas las entradas

lunes, 12 de abril de 2010

CAPITULO 20: Armándose ( 5ª Parte)

A las siete en punto sonó el timbre que anunciaba el final de clase y para Nadine, Edward, Alan, Vera, Oliver y Bridget el momento de encontrarse en el bosque para conjurar energías.

El sol comenzaba a ponerse difuminándose entre las ramas y vegetaciones de los frondosos árboles del Bosque de los Avatares, una ligera brisa anunciaba el final del día formando remolinos en el camino.

- ¿Como piensas entregarle los objetos? – pregunto Bridget a Alan.

- Buena pregunta – contesto sonriendo entre dudas – anoche, tras el toque de queda me escape a la biblioteca y estuve ojeando algunos libros de historia mágica hasta que encontré el Libro de Otto Octavarium.

- ¿Y quien es ese?

- Otto fue un brujo ermitaño que vivió en Dimatra, un pueblo cercano a los Lagos de Pokara. Mucho antes de Saumort, Otto era conocido por sus sabbats. Nunca estuvo claro si eran rituales oscuros o de luz. Su magia y su poder para invocar y traspasar la barrera invisible y sensitiva de lo mortal era requerida tanto por magos oscuros como blancos. Otto nunca se pronunció a favor de ningún bando aunque su muerte dejó serias dudas de que en algún momento, hiciera un pacto con Natasar, deidad antigua de los abismos de Darkerin. Otto murió a los 203 años en plenas facultades mentales y sobrevivió a tres generaciones.

- Vale, todo eso esta muy bien, Alan – interrumpió Vera – pero llevamos diez minutos andando sin saber dónde nos llevas.

- Un poco de paciencia, en realidad, eso solo lo sabe Bridget… - contestó – yo solo sé que gracias a Otto tengo el ritual para comunicarnos con Akane.


Sorprendidos, el resto del grupo miró a Bridget esperando una respuesta. Lejos de parecer extrañada, paró en seco y les miró.

- No sé por qué razón, Alan sabe que yo también conozco el Libro de Otto …

- Si e intuyo que sabes el ritual que planeo llevar a cabo con tu ayuda y la del resto, ¿verdad?

- Me temo que sí – afirmo Bridget – necesitamos un conjuro traslador, según Otto el Portus Morti seria el ideal para hacer llegar la piedra y la espada a Akane.

miércoles, 7 de abril de 2010

CAPITULO 20: Armándose ( 4ª Parte)

Alan y Edward decidieron poner un poco de orden y fueron a separar a Bridget y Oliver de aquel desconocido. Alan agarró con un brazo a Bridget por la cintura, separándola de la pelea mientras enganchaba por el cuello de la camiseta a Oliver y lo empujaba hacia atrás. Edward, fuerte como el mármol, inmovilizo al chico agarrándole con solo dos dedos de la garganta, a la altura de la mandíbula.

- ¿Quien eres? – le preguntó con absoluta frialdad, tanta que su voz carecía de total humanidad.
- Déjame chupasangre o te arrepentirás – gritaba el muchacho intentando escapar – Déjame o …
- ¿O que? - Edward sonreia enseñando sus magnificos y blancos colmillos mientras Nadine le miraba fascinada y “especialmente” emocionada.

Jareth no sabia que responder, intentaba parecer amenazante ante su objetivo pero en el fondo se debatía entre lo moralmente correcto y su deuda mortal con Hachan. Finalmente, les amenazó.

- Salid ahora mismo de esta casa o la próxima vez que volváis no tendré compasión, os estaré esperando y puede que no esté solo.
- Jajaja…No creo que tu situación ahora mismo, sea la mas adecuada para amenazarnos – contesto Alan - ¿sabes?, te vas a venir a dar una vuelta con nosotros y nos vas a contar de qué va todo esto y quién eres.

- Andando… aprendiz de bandido – dijo Edward con sorna mientras le empujaba hacia la puerta de salida.

En ese momento, Jareth se quedó absolutamente rígido con la mirada fija al frente. En segundos, sus ojos se llenaron de negro abismo y su silueta comenzó a vibrar difuminándose hasta desaparecer.

- Pero qué…
- No resultaba amenazante pero esta claro que se sabe algunos trucos para huir …– dijo pensativa Bridget.


Quedaban apenas un par de horas para amanecer así que regresaron al colegio con la piedra y la espada en su poder. Quedaron al día siguiente después de Salud Ambiental para verse, justo a la hora de comer, en el Bosque de los Avatares.

No podían perder más tiempo, tenían que entregar los objetos a la Viajante, Akane McGregor debía volver cuanto antes al mundo mortal, un nuevo ejército de estudiantes estaba a punto de nacer, un ejército clandestino y ella, ya formaba parte de él.

viernes, 2 de abril de 2010

CAPÍTULO 20: Armándose (3ª parte)

Alan se había mantenido imperturbable ante los ruidos y los cristales que se rompían continuamente.

- ¡Espíritu! ¡Nos envía la Viajante!

El caos se suspendió.

- ¿Sólo hacía falta eso? – preguntó Nadine a Edward en un susurro mientras le soltaba la mano.

- Ya ves – contestó Edward mientras la volvía a abrazar por detrás.

La palabra Viajante parecía haber hecho efecto.

- Venid – exhortó Alan en un susurro -, despacio.

Cuando Edward y Nadine llegaron a la altura de Alan, este volvió a gritar a la habitación.

- La Viajante necesita los objetos. ¡Nos envía Habib!

La quietud no se interrumpía y, de la oscuridad de la habitación salió en volandas un cofre que se detuvo ante ellos. Alan levantó su tapa con lentitud y cogió la piedra y la espada que necesitaban. Sonrió en silencio mientras los metía en una mochila que llevaba Nadine y se encaminó al vestíbulo. En ese instante, se oyeron ruidos de pelea.

- Pero… ¿qué ocurre aquí? – preguntó Alan.

Cuando Alan, Nadine y Edward llegaron, vieron cómo Oliver y Bridget peleaban con otro chico mientras Vera permanecía inconsciente en el suelo.

miércoles, 31 de marzo de 2010

CAPÍTULO 20: Armándose (2ª parte)

En cuanto el grupo de alumnos de Faldon entró en la casa, Jareth se aproximó lentamente. Sacó una daga de uno de los bolsillos mientras avanzaba deseando que nadie lo viera.

Cuando llegó a la puerta de la casa, comenzó a escuchar gritos y dio un paso atrás. Al mismo tiempo escuchó un estrépito compuesto por cristales rotos y portazos.

- Pero… ¿qué pasa aquí? – se preguntó en voz alta.

Jareth sentía unas ganas enormes de huir, pero las órdenes de Hachan la Vey tenían mayor peso que su miedo, así que entró en la casa de Alister Crowly agarrando fuertemente la daga. Su valor duró poco, pues después de haber dado dos pasos, la puerta por la que acaba de entrar se cerró de golpe y no logró abrirla a pesar de sus esfuerzos.

- ¡Atrapado! – exclamó - ¡me han atrapado!

Mientras, en la planta de arriba, Bridget corría seguida de Vera, Oliver y James.

- No estamos solos –dijo frenando en seco.

- No me digas – contestó James irónicamente mientras cogía aire.

De repente, James sintió como su cuerpo tomaba velocidad y se dirigía a una ventana. El ser que habitaba en la casa lo lanzó a través de ella.

- ¡James! – gritó Vera mientras corría hacia la ventana.

- ¡Para! – ordenó Oliver.

Vera hizo caso omiso de la orden de su novio y, la misma fuerza que había lanzado a su hermano por la ventana la impulsó a ella hacia atrás hasta que se golpeó contra una pared y perdió el conocimiento.

Oliver no pensó y agarrando a Bridget de un brazo y cargando a Vera sobre un hombro bajó las escaleras.

- Tú y tus instintos – se quejó Oliver a Bridget -. Algún día lograrás que nos maten.

Al llegar al vestíbulo se encontraron con un muchacho aterrado que agarraba con fuerza una daga.

- ¿Quién eres tú? – inquirió Oliver y, en cuestión de un segundo, el viento y los golpes cesaron.

lunes, 29 de marzo de 2010

CAPÍTULO 20: Armándose (1ª parte)

Cuando llegaron a Broke Hills no había nadie en las calles, la gente corriente no se atrevía a aventurarse en la oscuridad desde que Saumort había dado señales de seguir existiendo.

- Aquí es – confirmó Alan.

El grupo se había parado frente a una casa de dos plantas y de aspecto abandonado.

- ¿Cuánto tiempo hace que no viene nadie por aquí? – preguntó James.

- ¿Seguro que es aquí? – dudó Bridget.

- Esta casa no parece infranqueable –comentó Oliver – no me creo que nadie haya intentado entrar para robar.

- Yo diría que nadie ha tenido valor suficiente para traspasar la puerta – susurró Nadine refugiándose en Edward.

- ¿Habéis acabado ya? –preguntó Alan con impaciencia.

- Baja esos humos – sugirió Vera con un gesto.

Bridget tenía la carne de gallina. Sabía que alguien, o algo, los observaba.

- Entremos – dijo finalmente Alan mientras traspasaba la puerta.

Cuando accedieron al interior de la casa, Briget comenzó a subir las escaleras.

- Akane dijo que los objetos están en la planta baja – susurró Nadine - ¿adónde vas?

- Arriba también hay algo.

- Será mejor que bajes – dijo Vera -, nos estás asustando a todos.

En cuanto Bridget llegó al lado de Vera la calma aparente se rompió. Un viento frío comenzó a correr por las dependencias provocando violentos portazos. Nadine giraba cada vez que oía un golpe y Edward la detuvo cogiéndola de un brazo para después abrazarla por detrás y apretarla contra él.

- No te dejes llevar por el miedo. Eso es lo que pretende el fantasma.

La ráfaga de viento era cada vez mayor y, en la planta de arriba, comenzaron a oírse gritos, eso hizo que Bridget subiera las escaleras y, sin que Oliver o James pudieran impedirlo, Vera fue detrás, por lo que salieron corriendo detrás de ellas.

miércoles, 24 de marzo de 2010

CAPÍTULO 19: Clandestino (9ª parte)

Cuando el trance concluyó Alan estaba exhausto.

- Los trances consumen mucha energía - se explicó intentando recuperar el aire.

- Ha sido increíble – comentó Vera admirada -. Hemos hablado con ella!. ¿Cómo es posible?

- Eso digo yo – contestó Nadine.

- Lo importante es que ella está bien – terció Alan -. Ahora debemos prepararnos para salir.

- Pero ¿cómo? – preguntó Nadine -. Todas las salidas están vigiladas.

- Eso déjamelo a mí. Lo que debe preocuparnos es cómo conseguir esos objetos.

- ¿Por qué? – preguntó Vera.

-Pues porque la casa en la que están esos objetos está custodiada por un espíritu, y tengo entendido que no es muy amigable.

- ¿Tú cómo sabes tantas cosas? – inquirió Nadine curiosa.

- Por que sí.

- Eres igualito que Akane – contestó Vera mientras se levantaba.

- Se lo voy a decir a Edward y a Bridget– sugirió Nadine.

- Yo a mi hermano y a Oliver.

- Perfecto – dijo Alan -. Os espero aquí en media hora.

Justo media hora después todos estaban en la sala de estudio.

- Hay un pasadizo por el que podemos salir y que no está vigilado.

- ¿Estás seguro? – preguntó James -. No creo que ninguno de los presentes quiera que le expulsen.

- No lo harán – contestó Alan con impaciencia -. Si tienes miedo vuelve por donde has venido.

- Yo no tengo miedo, solo quiero asegurarme – contestó James a la defensiva.

Cuando lograron salir del castillo se dirigieron a Broke Hills. La casa encantada perteneció a Alister Crowly, un hechicero venido a menos que decidió no dejar el mundo a pesar de estar muerto. Estaba al lado de la del panadero Jareth.

lunes, 8 de marzo de 2010

CAPÍTULO 19: Clandestino (4ª parte)

- Vera, ¿qué ocurre? Solo era niebla – dijo Oliver mientras terminaban de bajar la escalera de la torre de astronomía.

- No era nada – contestó entre risas -, sólo eran Edward y Nadine – y continuó riendo.

- ¡Vaya! - exclamó Oliver – los interrumpimos.

- Sí, eso parece, pero bueno, un susto nunca viene mal – terminó Vera entre carcajadas.

- Tengo una idea de donde podemos estar solos – comentó Oliver mientras soltaba a Vera de la mano -, un lugar en el que no nos interrumpirán.

- ¿Dónde me vas a llevar? – peguntó Vera con curiosidad.

Salieron del castillo y se dirigieron al estadio de Quidditch. Oliver era consciente de que James estaba estudiando en la biblioteca y no lo estaría buscando.

- Oliver... – empezó a susurrar Vera - el estadio está a oscuras.

- Ten paciencia y veras – la calmó Oliver.

- Oliver, ¿se puede saber dónde vamos?

- Sígueme, ya no queda nada, es ahí detrás.

Pasado el campo de Quidditch detrás de una arboleda y yendo por un sendero ligeramente escondido, había una pequeña explanada. Estaba apartada y, entre lo pequeña que era y lo poco visible al ojo desde cualquier punto, era perfecta para evadirse.

- ¡Guau! – exclamó Vera - ¿Cómo… cómo sabías de este lugar?

- Lo encontré hace un año. Viene bien cuando me agobio mucho... por ser capitán de Quidditch. Es mi refugio – Oliver se sentó en la hierba y dando una palmadita al suelo dijo -. Ven, túmbate aquí.

- Es una maravilla – comentó Vera.

- ¿Y a estás más relajada? – preguntó Oliver cariñosamente.

Vera se incorporo y puso su cabeza sobre el pecho de su chico.

- Sí, lo has conseguido – y le dio un beso.

Vera se puso encima de él pensando “si tiene que suceder más vale que sea ahora”.

- ¿Qué haces Vera? – preguntó Oliver nervioso.

- Exactamente lo que parece – y se agachó para besarlo.

Oliver metió una mano debajo de la falda de Vera. Cambió su posición y se puso encima. La besaba y la tocaba con una salvaje energía. No la amó dulcemente, la reclamó como suya.

viernes, 5 de marzo de 2010

CAPÍTULO 19: Clandestino (3ª parte)

El aire se llenó de poder, la niebla fue más y más espesa y Nadine tuvo la sensación de estar respirando el humo de unas bengalas. Perdió el control de sus extremidades y habría caído al suelo sino hubiese sido porque Edward la tenía sujeta.

- ¿Eres tú? – logró preguntar Nadine entre susurros.

- Sí, pero calla.

Nadine calló y sintió la necesidad de meter la cabeza entre las piernas.

- ¡Madre mía qué niebla! – exclamó una voz femenina.

- Si quieres nos vamos a otro sitio – contestó una voz masculina.

- Sí, mejor, la niebla me cala los huesos.

Edward hizo desaparecer la niebla en cuanto se quedaron solos y Nadine emitió un suspiro de desaprobación.

- La próxima vez que vayas a hacer eso avisa por favor – lo amonestó Nadine.

- Lo siento.

- ¿Quiénes eran? - logró preguntar.

Edward sonrió entre dientes.

- Vera y Oliver.

Edward se separó de Nadine para salir de la torre. Nadine tenía que admitir que Edward era impresionante, la forma en que se movía tan seguro de sí mismo. De hecho le estaba prestando más atención a la forma en que se movía, la forma en que su ropa se ajustaba a él, o no lo hacía, como los vaqueros que llevaba, que eran lo suficientemente sueltos como para fantasear que se deslizaban y se caían. Aquello la sonrojó.

Entonces, antes de salir de la torre escuchó un lamento proveniente del bosque que hizo que se girara.

lunes, 22 de febrero de 2010

CAPÍTULO 18: Vigila y recluta (11ª parte)

- ¿Qué ocurre Alan? - preguntó Vera.

- Akane me ha visitado en sueños, creo… no sé… ha sido todo muy real…

- ¿Y? – siguió Vera con ansiedad.

Alan agitó la cabeza para poder despejarse.

- Dijo… que estaba en una especie de … dimensión que convive con la nuestra.

- ¿Una dimensión paralela? – inquirió Oliver

Alan asintió.

- Alan – comenzó Vera -, a veces utilizas un lenguaje muy adulto ¿sabías?

Alan no dijo nada.

- La comunicación espiritual consume mucha energía Akane – dijo Kadriya.

Akane asentía, el hecho de haberse comunicado con Alan la tenía agotada y decidió permanecer en silencio mientras tragaba saliva con nerviosismo.

- Has aprendido rápido – comentó el capitán Navarr -. Te has comunicado con tu amigo de maravilla.

- No ha sido demasiado difícil – declaro Akane -. Sólo hay que concentrarse.

- No te lo tomes a la ligera niña – la amonestó el Capitán -. Eres inexperta y el Mal lo sabe.

- No la asustes más Ruggero – dijo Kadriya en un tono conciliador -. Deberás tener mucho cuidado cuando contactes con tu amigo, de lo contrario, el pobre tendrá que escuchar eternamente los lamentos de este lado.

Akane sintió un escalofrío. La incómoda ansiedad se había quedado en sus pulmones.

- Hace poco tiempo – comenzó a relatar Kadriya -, de la parte más oscura de esta dimensión, un ser lóbrego, fue invocado desde tu lado.

- ¿Y qué tiene que ver eso conmigo? – preguntó Akane.

Kadriya le hizo un gesto al capitán Navar para que tuviese paciencia.

- Debe volver a este lado Akane. El hecho de que se encuentre en tu mundo puede desequilibrar la balanza entre las dos dimensiones de modo que se desate el caos.

- Pero… yo no…

- No hay discusión posible – la cortó el capitán -. En cuanto contactes de nuevo con tu amigo debes avisarle que Bud Lote ha vuelto de entre los muertos.

viernes, 19 de febrero de 2010

CAPITULO 18: Vigila y recluta (10ª parte)

Oliver tenía cara de asombro.

- ¿Por qué dices eso? Sé que lo mío es una teoría, pero tú pareces muy segura.

- ¿Tú crees? – contestó nerviosamente.

- ¿Qué ocurre Vera? – preguntó Oliver totalmente extrañado.

- Esto… - Vera paró a pensar - …no, no es posible – dijo para sí misma.

- Tú me ocultas algo – la acusó Oliver suavemente.

- Es algo sobre mí – respondió Vera algo avergonzada -. No lo sabe prácticamente nadie – e hizo una pausa para inspirar, pero no habló.

- ¿Qué te ocurre? – preguntó el chico alarmado.

- Yo… yo tengo un poder. Puedo escuchar muchas cosas y desde muy lejos. A kilómetros.

El chico alzó las cejas por la sorpresa. Vera no habló para que lo asimilase. Después de un interminable minuto Oliver bajó las cejas y habló.

- ¿En serio?

Vera asintió para afirmar su confesión.

- ¿Desde cuando?

- Desde siempre. ¿No te has fijado algunas mañanas en mis ojeras? Me cuesta mucho descansar. Los ruidos me desvelan continuamente. Tengo que concentrarme mucho para poder descansar.

- Ahora entiendo – dijo Oliver.

- ¿Qué entiendes?

- Muchas cosas. Pero, lo que no me cabe en la cabeza es ¿por qué os atacan a vosotras cuatro?

- No lo sé pero… supongo que… no, no puedo contarlo.

- ¿Por qué? – se detuvo a pensar -. ¡Ellas también tienen poderes!

- Oliver habla más bajo – pidió Vera mirando a todos lados.

- ¿Qué hacen? – inquirió con curiosidad. Al ver que Vera no hablaba habló con suavidad -. No se lo diré a nadie, de verdad.

- Bueno, pero no se lo digas a nadie, ni siquiera a James.

- ¡Vaya! Sí que es un secreto.

- Bridget es empática y Nadine domina la naturaleza.

- Por eso siempre está en el bosque – sentenció Oliver.

El silencio se apoderó de los dos. Vera no era capaz de mirar a Oliver a la cara. No estaba segura de querer saber lo que estaba pensando. Finalmente, el capitán de Quidditch de Nidelty habló.

- ¿Quién os considera una amenaza para atacaros?

- No lo sé, pero creo que tiene que ver con unos ruidos extraños y unas conversaciones que no he logrado entender. Creo que hay algún espía de Saumort infiltrado en Faldon.

Oliver se acercó a Vera y la rodeó con un brazo.

- No te preocupes, no permitiré que te pase nada.

De repente, la puerta del aula se abrió. Era Alan Knightley, y parecía preocupado.

miércoles, 17 de febrero de 2010

CAPITULO 18: Vigila y recluta (9ª parte)

Al día siguiente, tras la noche en la que Akane cayó en un extraño trance, amaneció un sol espléndido. Todo el mundo hablaba de lo sucedido la noche anterior. Era todo tan extraño que había desviado la atención del ataque a Nadine Hardis en la clase de Botánica.

La presencia de los guardas del Concilio se notaba y Bridget sentía escalofríos ante tantas emociones e incertidumbre. Vera caminaba a su lado con gesto de miedo. Enfocaba con sus ojos a cualquiera que se cruzara por su camino.

- Hola – las saludó Oliver.

Vera se volvió sorprendida. Sintió ganas de cogerle la mano, pero se contuvo.

- ¿Qué tal? – continuó el chico ante el silencio de las dos amigas.

Bridget y Vera se encogieron de hombros.

- No muy bien – contestó Vera.

- No – confirmó Bridget – nada bien. Vera – continuó dirigiéndose a la chica en voz baja – necesito silencio, creo que me iré a la torre de astronomía.

- De acuerdo contestó Vera.

Una vez solos, Oliver y Vera avanzaban por los pasillos. Oliver trataba de bromear con Vera, pero no era muy convincente.

- ¿Hay algo que pueda hacer para animarte? – su voz sonaba suave y amable.

Vera negó con un gesto. Cuando pasaron por el aula de transformaciones, Oliver la cogió de una mano y la metió allí.

- No te voy a dejar sola.

- ¿Estás de broma? – preguntó Vera asombrada.

- No. De acuerdo que durante las clases no puedo, pero he convencido a tu hermano que no conviene dejarte sola.

- Pero… ¡no puedes estar siempre conmigo!

La verdad era que la idea le encantaba, pero tenía miedo que su hermano se enterase de algo.

- Me da igual lo que pienses. Son demasiadas coincidencias. Primero Nadine, después Akane…

- No. Te equivocas – comentó Vera -. Primero fue Bridget, en el bosque, en la fiesta de Navidad… ya solo… ya solo quedo yo.

viernes, 22 de enero de 2010

CAPÍTULO 17: Reencuentros y noticias (3ª parte)

Vera tragó saliva y se fue escaleras arriba hacia su habitación. Cerró la puerta y se lanzó encima de las mantas de su cama.

- ¿Ha pasado algo? – susurró Nadine.

- No – contestó Vera -. Es que era demasiado pronto y he decidido volver. ¿Tú adónde vas? – le preguntó cuando vio que se disponía a salir.

- ¿Tú qué crees? He quedado con Edward para vernos antes del desayuno.

Nadine llegó a la sala común de Nidelty y Edward ya estaba allí.

- Tenemos que dejar de vernos así – dijo Edward.

- ¿Vernos cómo? – preguntó Nadine recelosa.

- A escondidas.

Edward se sentó en uno de los sofás y extendió la mano hacia Nadine.

- No nos vemos a escondidas – respondió Nadine.

- Si me ven a estas horas por aquí me castigarán – seguía con la mano extendida hacia ella.

Nadine se sentía sin aliento y algo salvaje. Se acomodó al lado de Edward y lanzó un grito ahogado cuando él la levantó y la puso encima de su pecho y, oh Dios mío, la puso encima del resto de su cuerpo.

- Si me castigan que me castiguen con razón – dijo con una sonrisa torcida – te he echado de menos estas vacaciones.

- Yo también - logró contestar Nadine.

Nadine sintió cómo se sonrojaba pero no se apartó de él, finalmente lo besó. Primero fueron besos castos, luego más lascivos, profundos y apremiantes. Parecía que la responsabilidad que siempre pesaba sobre los hombros de Edward se había esfumado, pero tampoco estaba dejándose llevar del todo. Sus manos se movían encima de Nadine, aunque nunca hacia los sitios que ella quería. La acarició por la espalda, por el cuello… mientras deslizaba los dedos por su cuerpo, Nadine gimió y Edward jadeó.

- Tendríamos… tendríamos que… dejarlo – susurró Edward sin aliento.

- Sí – respondió Nadine – probablemente.

No estaban seguros de quién besó a quién esta vez. Quizás fue un cambio en la fuerza de la gravedad.

Edward inmediatamente la sentó bien y se movió al otro extremo del sofá. Su cara estaba ligeramente roja, sus ojos brillaban.

- No –dijo y puso su mano abierta delante de ella cuando Nadine trató de acercarse – Si vuelves a hacer eso de nuevo tendremos problemas.

- Pero – Nadine sintió que se sonrojaba más - ¿por qué?

- Porque sí – contestó Edward casi sin aire.

Nadine cerró los ojos. Quería decirle lo mucho qu ele gustaba hundir los dedos en su pelo, lo mucho que le gustaba que se lo hiciera a ella, lo que le gustaba él, lo que le amaba…

Sus ojos se abrieron de golpe. “No Nadine, no acabas de pensar eso”

miércoles, 20 de enero de 2010

CAPÍTULO 17: Reencuentros y noticias (2ª parte)

La cena terminó con tranquilidad, los alumnos estaban cansados y sólo deseaban marcharse a sus cuartos para descansar.

En la sala común de Nidelty, Claris Pattinson esperaba a los alumnos para explicar a fondo las últimas normas, al finalizar la charla todos los alumnos se retiraron a sus cuartos.

- No sé si estoy más cansada por el viaje o por las charlas... ¿De verdad es necesario que nos lo repitan todo tantas veces? – preguntó Akane.

- Resultan pesados, pero lo hacen con buena intención. A mí lo que me cansa de verdad es que mañana empiezan las clases – protestó Vera tirada en la cama.

- Sí, ¡qué pereza! con lo bien que se está de vacaciones – dijo Nadine.

- No tengo ganas de nada... – comentó Akane -. No me pondría ni el pijama.

- Yo me quedaría dormida si estuviese de pie – le contestó Vera mientras abría los ojos con dificultad.

Todas miraron a Bridget. Desde que había entrado en el dormitorio se había quedado sentada en su cama y estaba mirando, ausente, por la ventana.

- Bridget, acuéstate, estás muy cansada – pidió Nadine entre bostezos -. ¿Has dormido algo estos días?

- No mucho – contestó y se dio la vuelta para mirarlas – Perdonadme – dijo al verlas completamente derrotadas -. Aún tengo descontrolada la empatía. Creo que estáis cansadas por mi culpa. Será mejor que durmamos.

Nadie fue capaz de decir nada. Se metieron debajo de las sábanas y se quedaron dormidas de inmediato. Ni siquiera los ronquidos de Akane sirvieron para despertarlas.

A la mañana siguiente, Vera fue la primera en despertar. Salió de su habitación y se encontró con Oliver. Llevaba una camiseta ancha, pantalones deportivos, iba descalzo, y sintió un caluroso cosquilleo dentro de ella. Esa debía ser la ropa que usaba para dormir. O… quizás era menos que eso.


- Hola – dijo Vera.

- Eh… hola… ¿descansaste? – preguntó Oliver.

- Sí, estoy perfecta – contestó - ¿tienes algo que decirme para que hayas tenido que salir sin vestirte?

- Pues… es que… he estado pensado… que… me gustaría que esta tarde después del entrenamiento te quedaras conmigo – pidió Oliver completamente ruborizado.

- Vale, pero ¿para qué? – preguntó Vera.

- Tú simplemente no quedes con nadie después del entrenamiento ¿de acuerdo?

- De acuerdo Oliver.

miércoles, 13 de enero de 2010

CAPÍTULO 16: Silencio y Muerte (4ª parte)

La llegada a Faldon fue tranquila. En la entrada estaban Billy y Charlie, como siempre esperando y los delegados dirigían a los grupos de cada casa. Pero esta vez no había alegría. La muerte de Harry en Navidad, seguía presente en la memoria de todos. Después de dejar el equipaje en las habitaciones, todos los alumnos bajaron al salón principal para recibir la bienvenida del director.

Cuando Bridget entró en el salón, junto a sus hermanos, todo el mundo se quedó mirándola fijamente. Sabían que se encontraba cerca del lugar en el que habían matado a Harry y estaban prácticamente seguros que lo había visto morir, incluso algunos creían que había tenido algo que ver con ello, y todo porque Hachan y Bud Lote no habían acabado también con ella.

- Me voy con las chicas, gracias chicos, estaré bien – dijo Bridget a sus hermanos visiblemente preocupados.

- ¡Bridget, aquí! – exclamó Akane levantando la mano para que la viera.

- ¿Cómo te encuentras? – preguntó Nadine en un susurro. Todo el mundo las miraba.

- No muy bien, te sentimos Bridget así que no hace falta que nos lo digas– aclaró Vera.

- Lo siento, pero no puedo remediarlo – se disculpó Bridget.

- Tranquila, estaremos contigo – la animó Nadine.

- Gracias, pero quiero estar sola. Este fin de semana iré con mi tía Avelina – dijo Bridget.

- ¿De verdad no quieres que te acompañemos? – preguntó Vera.

- No, necesito estar sola, de verdad. En mi casa, con mis hermanos, no he podido reflexionar sobre lo sucedido – confesó Bridget -. Necesito pensar.

- De acuerdo, pero sabes donde encontrarnos ¿verdad? – pidió Akane.

- Bueno - comenzó Bridget intentando cambiar de tema - ¿y vosotras cómo lo lleváis con vuestros chicos? – preguntó mirando a Vera y Nadine.

- Yo bien – relató Vera con cierta sensación de culpabilidad -, estas Navidades he podido ver más a Oliver con la excusa del Quidditch. He pasado bastante tiempo con él.

- ¿Aún no sospecha nada tu hermano? – interrogó Akane -. ¿Está ciego?

- Sólo nos ve como buenos amigos - susurró Vera -. No quiero ni pensar lo que haría si se enterase. ¿Y tú Nadine?

- No he tenido tu suerte Vera, no nos hemos podido ver, pero sí hemos mantenido contacto, hemos quedado después.

De repente el director apareció.

- Silencio chicos – pidió el Sr Kingsley

Los alumnos se callaron a la espera de las palabras del director.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

CAPÍTULO 15: ¿Dulce navidad? (6ª parte)

La fiesta había comenzado y la música que la ambientaba ganaba intensidad por momentos. A un lado del salón estaban las mesas con bebida y comida, y al otro, el baile. Los alumnos y algunos profesores giraban en medio de nieve artificial que caía del techo pero que no los mojaba.

Los alumnos de Wallace, Cleaverly y Nidelty estaban mezclados. Por el contrario, los alumnos de Weed permanecían separados como unos aristócratas rancios, temerosos de contagiarse con el entusiasmo de los demás.

Madeline Cope vigilaba el baile junto con Xera Finch y Elaine Swatch.

- Estas estufas dan tanto calor que parece verano – se quejó la subdirectora.

- No protestes Madeline – dijo el profesor Finch -. Baila conmigo.

- ¿Yo? – preguntó sorprendida -. No gracias.

- Pues entonces baila conmigo Elaine.

La profesora Swatch asintió tímidamente y Xera la cogió delicadamente de una mano, gesto que no pasó desapercibido para la subdirectora, y la condujo a la pista de baile. El director Kingsley se acercó a la subdirectora.

- ¿Qué tal va todo Madeline?

- Bien. De momento – dijo echando una mirada al salón.

- No te preocupes tanto – aconsejó el director.

- ¿Cómo no voy a estar preocupada Harrison? – preguntó alarmada -. Lo más seguro es que haya un espía en el castillo y me pides calma?

Harrison enarcó las cejas pidiéndole cautela. Los alumnos estaban cerca y podían escucharla.

Vera Gram, que estaba en medio de la sala bailando con Oliver escuchó el último comentario de la subdirectora y cogiendo a Oliver de la mano lo sacó de allí y comenzó a buscar a sus compañeras de habitación.

- ¿Qué te ocurre? – inquirió Oliver.

- Ya te lo contaré – contestó Vera -. Primero quiero encontrar a las demás.

Entre todo el gentío localizó a Akane que bailaba animadamente con Alan, y no muy lejos de ellos se encontraron a Nadine cuya cabeza reposaba en el hombro de Edward, que la atraía hacia sí todo lo que podía.

- Aire – les dijo Akane sacándolos de su ensimismamiento.

- ¿Qué pasa? – preguntó Nadine desconcertada.

- No lo sé – contestó Akane encogiéndose de hombros -. Pregúntaselo a ésta – continuó señalando a Vera.

- ¿Dónde está Bridget? – demandó Vera.

- No lo sé – respondió Nadine.

- ¿Tú qué crees? – dijo Akane.

“Con Harry pensó Vera.

- Será mejor que la busquemos, tengo que contaros algo que he oído.

lunes, 7 de diciembre de 2009

CAPÍTULO 14: PACTOS (8ª parte)

Oliver se adelantó y distrajo a Adam, pero no lo suficiente para que su tiro no entrase por el aro. Los jugadores de Weed miraban expectantes y en ese momento Julian, recuperado de su caída, atrapó la Quaffle.

- ¡Bien Julian! – gritó Oliver.

- Bravo – coreaban las gradas.

Los gritos fueron apagándose porque las miradas de todo el mundo fueron a parar a Mya y Eddy. Estaban golpeándose con los brazos.

- No la conseguirás – dijo ella.

- ¿Y quién me lo va a impedir? ¿una niñita como tú? – le contestó Eddy intentando desestabilizarla.

- Pues sí. Esta niñita te dará una paliza.

La lucha era cada vez mayor. Eddy estaba más cerca de la Snitch, entonces Mya se pegó a Eddy y le golpeó con el hombro de modo que él chico perdió el equilibrio, se abalanzó y cogió la Snitch.

- ¿Qué pasa Eddy? – preguntó Mya mirando para abajo - ¿te gusta la lección de esta niñita?

El estadio estaba eufórico.

- ¡Esto hay que celebrarlo! – gritó un James entusiasmado - ¡Te quiero Mya! – le dijo mientras la levantaba por los aires.

En el vestuario de Nidelty todo era una fiesta. Vera apareció gritando de júbilo.

- ¡Sois los más grandes! ¡Sabía que lo conseguiríais!. Julian estuviste fantástico.

- ¡Pues sí! – dijo Roger – pero tú Mya – continuó dirigiéndose a ella – tú – y la cogió en brazos – tú estuviste espectacular.

- ¡Eh! ¡Suéltame! – gritó avergonzada.

- Déjala en el suelo – lo amonestó James, y cuando Roger la dejó en el suelo la cogió él – es míaaaa!!!!! – y la sacó del vestuario seguidos por Mike y Tom.

- ¿Oliver no vienes? – preguntaron Julian y Roger.

- Sí, ahora voy.

Vera se quedó allí. No quería dejar a su capitán solo.

- Te dije que ganaríamos - dijo Vera acercándose lentamente a él.

- Sí, lo dijiste – contestó Oliver mientras la cogía por la cintura -. ¿No me das un premio?

- Por supuesto capitán.

Oliver sintió la lengua de Vera y lo hizo jadear.

- ¿Tienes idea de lo bien que sabes? – preguntó Vera.

Oliver dejó caer su cabeza y comenzó a besarla al tiempo que la empujaba hacia una mesa y la tumbó.

- Eres hermosa, tan suave…- susurró mientras comenzaba a quitarle la ropa.

Vera sintió la respiración de Oliver encima de su piel.

- Oliver…

Oliver sonrió.

- Si hubiera sabido que esto ocurriría, habría arreglado este escenario – deslizó sus manos por las piernas de Vera – la próxima vez lo remediaré.

- Oliver.. yo nunca… he hecho esto.

- No te lastimaré Vera, a mi me pasa lo mismo.

viernes, 4 de diciembre de 2009

CAPÍTULO 14: PACTOS (7ª parte)

En el vestuario los momentos previos al partido transcurrían sin nervios, incluso Julian estaba tranquilo sin embargo, en las gradas, el ambiente estaba caldeado. El estadio estaba lleno con los colores de las dos casas. El profesor Seeley Abott, que actuaba de árbitro, dudaba que sus tímpanos pudiesen soportar tanto ruido.

- ¡Vera aquí! – gritó Bridget haciendo señas a Vera hacia el sitio que le habían reservado.

Sonó el pitido del comienzo del partido y Mya y Eddy volaron rápidamente hacia la snitch. El profesor soltó las Bludgers y por último la Quaffle. Adam Cole cogió la Quaffle de inmediato y Julian, con la emoción del partido no paraba de moverse distrayendo a Oliver que no paraba de dar instrucciones desde los aros. El partido estaba siendo muy reñido e igualado. Las bludgers chocaban contra los jugadores haciéndoles perder el equilibrio, los gritos de los dos porteros colocando a los jugadores se confundían con los gritos de ánimo de las gradas.

Entre tanto ruido Mya y Eddy luchaban por alcanzar la snitch.

- ¡Cuidado Julian! – gritó Roger.

Una de las bludger golpeó a Julian que cayó sin sentido.

- ¡Uno menos! – jaleó Roland.

- ¡T-R-A-M-P-O-S-O! – gritó Vera.

- Calma Vera – pidió Percy.

- ¡Cálmate tú soso!- le contestó Akane.

James pudo coger la Quaffle que había soltado Julian antes de caer.

- ¡Mierda! ¡Tom, Mike escoltadme! – gritó James con furia mientras avanzaba hacia la portería.

La fuerza y la rabia de James avanzando con furia hacia la portería de Weed estaba siendo acompañada por sus golpeadores, y en pocos segundos se posicionó delante de la portería de Weed, frenó medio segundo y, cogiendo impulso, lanzó la Quaffle temiendo que se desviase la pelota, pero antes de que Lourdes pudiera alcanzar la pelota, Roger apareció y, con un leve toque, logró que la pelota entrara por uno de los aros. El profesor Abott pitó fuertemente dando por bueno el tanto y la grada vitoreó el tanto haciendo la ola.

Weed sacó rápidamente para poder igualar el tanteo. Mientras, Mya y Eddy seguían su lucha particular por la snitch.

Oliver comenzó a gritar ya que todo su equipo aún seguía celebrando el tanto de Roger y le habían dejado sólo en la portería, Adam y Thalie iban pasándose la Quaffle rápidamente y, de repente, los dos se quedaron delante del Oliver, Adam quería ser el que la lanzará.

- Te la vas a comer enterita Wood – gritó Adam.

- ¡Lánzala ya y no te pongas nervioso como la última vez! Gritó Oliver entre risas.

- Como quieras – contestó Adam – tu equipo y tú sois unos perdedores –y lanzó la pelota.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

CAPÍTULO 14: PACTOS (6ª parte)

Esa noche no fue fácil para Vera. Escuchó susurros de nuevo, pero no logró descifrarlos. Las voces le resultaban familiares pero no lograba asociarlas a nadie, una de ellas parecía realmente enojada y eso le intrigaba, debía averiguar a quién pertenecían. Por la mañana, cuando despertó, parecía ausente.

- ¿Vera estás bien? – preguntó Nadine.

- No he podido dormir bien – confesó.

- ¿Por mi culpa? – preguntó Akane.

- No, ya ni te oigo.

- ¿Entonces? ¿es por el partido? –inquirió Akane.

- Nooo.

- ¿Ocurre algo? – dijo Bridget.

- Es que… llevo varias noches escuchando voces y… quiero hablarlo con vosotras, pero en otro momento… y tranquila Bridget, no eres tú a la que escucho cuando bajas a ver a Harry. Me voy que he quedado para desayunar con el equipo.

Cuando Vera salió del cuarto lo hizo corriendo y, al llegar a la sala común chocó con un niño de primer curso.

- ¿Por qué no miras por dónde vas? –se quejó el chico.

- Lo siento, es que tengo prisa – se disculpó Vera, y, al ver que estaba bien siguió corriendo.

Cuando llegó al comedor todos sus compañeros ya estaban allí.

- El que no vayas a jugar hoy no quiere decir que puedas llegar tarde – la riñó Julian.

- Tú a callar o te tragas la escoba – le dijo James.

- ¡Basta! – ordenó Mya -. Las disputas para el partido.

- Perdonadme – se disculpó Vera – dormí fatal y me ha costado levantarme, pero os apoyaré como una loca desde las gradas.

Ese desayuno no servía para calmar los nervios, se mascaba la tensión en el ambiente y eso que estaban solos sin la presencia de Weed. Había mucha expectativa por la suspensión de las dos jugadoras y por comprobar cómo lo hacían los suplentes.

- Bueno equipo – comenzó Oliver -. Sabéis lo importante que es el partido de hoy. Julian deja de mirar a Vera. Como iba diciendo, el partido de hoy es importante, hemos trabajado muy duro, estamos por encima y tenemos que machacarlos.

- ¡Sí a machacarlos! – gritó Julian con énfasis.

- Julian o te calmas o no juegas – le advirtió Oliver.

- Sí jefe.

lunes, 30 de noviembre de 2009

CAPÍTULO 14: PACTOS (5ª parte)

Los murmullos invadían el salón, estaba siendo muy ruidosa y eso alteraba el estado de Vera, que ya tenía suficiente con las burlas de Weed por no poder estar en el partido del día siguiente. Se levantó de su sitio para hablar con su equipo.

- Hola chicos.

- Hola Vera – la saludó Mya -. ¡Jo! Mañana te echaremos de menos.

- Bueno, tenéis a Julian“¿he dicho yo eso?” se preguntó a sí misma.

- El puesto es tuyo Vera – respondió su hermano-. No quiero a ese tío cerca de mí más de lo necesario es decir, mañana.

- Eso lo dices porque te ha dado un pelotazo hoy – rió Mya.

- Pues tú tampoco saliste bien parada – contestó James.

- Eso fue porque me distrajo la sarta de obscenidades que soltaste.

- Vale ya – los interrumpió Oliver -. Id a descansar que mañana tenéis que estar fresquitos.

- Puff – se quejó Roger – no tengo ganas de dormir.

- He dicho a descansar, no dormir. Si no recuerdo mal Roger, el año pasado te dejaron ko a base de golpes.

- Tranquilo jefe – contestó Roger mientras se levantaba -. Tus deseos son órdenes para mí.

- Vera – dijo Mike -. Deberías bajar con nosotros al vestuario, aunque no juegues eres del equipo. Además, nos animará tu apoyo.

- Gracias –contestó Vera sonrojada.

- Bueno – interrumpió Mya -. Vamos a descansar.

- ¿Puedo descansar contigo Mya? – preguntó alegremente James.

- Ni lo sueñes – contestó ella.

Cuando salieron del comedor, la mesa de Nidelty los aplaudió y los jugadores saludaron. Incluso Wallace los jaleaba.

Mientras se encaminaban a su casa Oliver le hizo un gesto a Vera para que se retrasara. Cuando estuvieron solos se acercó a ella.

- ¿Te apetece quedarte un rato conmigo? – preguntó Oliver juguetonamente.

- Pues claro –sonrió Vera.

Oliver la agarró por la cintura mientras paseaban por los pasillos. Cuando llegaron a un balcón desde el que se divisaban los aros del campo de Quidditch pararon.

- Todo saldrá bien Oliver, estoy segura de que ganaréis.

- Siempre me preocupo. El año pasado no jugamos muy bien.

- No. No lo hicisteis – dijo mientras se abrazaba a él.

- ¿Y tú? ¿qué tal las clases? ¿sigues agobiada? He visto que Percy te ha vuelto a ayudar.

- Sí – contestó a secas.

- No te lo pregunto por agobiarte. Sólo quiero que sepas que yo puedo ayudarte también.

- Lo sé – dijo Vera -, pero mejor no, seguro que me distraerías - y lo besó.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

CAPITULO 13: PROTECCION Y DEFENSA (11ª parte)

- ¿De qué quieres hablar? – preguntó Vera reticente.

- Pues… esto yo…

Vera se impacientaba.

- Si vas a decirme que Julian se queda en el equipo no tengo nada en contra – Vera no podía creer que una mentira como esa saliese de su boca.

- No es eso – contestó Oliver -. No soporto a Julian.

- ¿Entonces?

- Yo… quería pedirte perdón por ponerme hecho una furia cuando me enteré que te castigaron. – no pudo evitar mirarse los pies al terminar la frase.

Vera se quedó muda, no esperaba una excusa por parte de Oliver, pero finalmente habló.

- La verdad es que te comportaste como un idiota.

Oliver suspiró. Sabía que había hablado como un energúmeno y no había pensado bien en lo que había sucedido.

- ¿Por qué me echaste en cara lo que pasó? – preguntó Vera dolida - ¿en qué se distingue de tus enfrentamientos con los de Weed?

- En nada – admitió avergonzado -. No pude evitarlo.

- Pues deberías.

- Lo sé – hizo una pausa para coger aire -. Te he echado de menos.

Vera volvía a sorprenderse.

- No es lo que esperabas ¿no? – preguntó Oliver.

Vera seguía callada.

- ¿No estarás buscando una excusa para salir corriendo verdad?

- ¿Yo? ¿por qué?

Cuando Oliver estuvo seguro de que Vera no saldría huyendo se acercó a ella.

- Perdóname.

Vera se sentía abrumada. Oliver la agarró y deslizó una de sus manos por la espalda de Vera.

- Perdóname, por favor – su voz estaba llena de algo que sonaba a temor.

- No sé – susurró Vera.

Oliver la ciñó más contra él y el pulso de Vera se aceleró más cuando vio que la cabeza de Oliver se inclinaba y sintió sus labios rastreándole el cuello.

- Por favor – suplicó de nuevo Oliver.

Vera sintió que su corazón se detenía mientras él besaba delicadamente la piel de su cuello.

- Por favor Vera – volvió a pedir.

La petición de Oliver pasó como una droga por las venas de Vera, entonces los labios calientes de él se posaron sobre los de ella y la cubrió con un beso mientras sus brazos la presionaban contra él. La tensión de Vera desapareció y sus manos se desplazaron de la cintura de Oliver hacia su espalda como si no estuviese segura de por qué estaba respondiendo de esa manera. Oliver dejó caer la cabeza para acercar su boca al oído de Vera y seguir pidiéndole perdón.

- Perdóname – pidió de nuevo.

Se oía ruido lejano de gente que se acercaba al vestuario pero Oliver no la soltaba.

- De acuerdo – asintió finalmente Vera, y antes de que entrase nadie en los vestuarios se separaron.