Neville había soñado que el túnel que llevaba a Broke Hills era mayor y se alargaba hasta extremos infinitos. Corría hacia el castillo y no llegaba nunca, una voz suave como un susurro le decía que aquél no era aún sitio para él.
Akane no corría en dirección al castillo porque resbalaba continuamente, había llovido torrencialmente y el túnel estaba encharcado. Las aguas eran frías y sentía calados hasta los huesos.
Bridget llegaba a la salida del túnel y comprobaba que la vegetación había crecido hasta el punto de no dejar abrir las verjas. Su instinto le recomendaba salir de allí cuanto antes pero no podía.
Vera caminaba lentamente, hacía rato que se encontraba perdida y eso que sabía que el túnel tenía una única dirección. Boqueó porque comenzaba a faltarle el aire y cayó de rodillas en medio de la oscuridad.
Nadine temblaba como una hoja. En el túnel, a lo lejos, había aparecido una criatura con el tamaño de un caballo. Una voz delicada con acento extranjero llegó desde detrás de aquella bestia. “Este no es sitio para niñas. Mantén tus pies lejos de aquí… o alimenta el túnel con tu vida”.
Cuando se juntaron en el desayuno decidieron no utilizar de nuevo el pasadizo que los llevara a Broke Hills. Por lo menos en una buena temporada.
Las pesadillas habían conseguido que los cinco tuvieran unas ojeras que delataran su cansancio.
- Edward te está mirando otra vez – le dijo Vera a Nadine.
- Pues no le mires – contestó Nadine apoyando la cabeza en su brazo derecho – yo no pienso hacerlo – y al ver que Vera no apartaba la mirada de la mesa de Cleaverly ,Nadine alzó la cabeza para asegurarse que Vera le hacía caso.
“Parece cansada” pensó Edward y volvió la mirada hacia su desayuno. Sentía cómo los ojos de sus hermanos le observaban y levantó la vista para enfrentarse a sus burlas, la noche anterior se habían ensañado con él y había logrado enfurecerlo hasta el punto de abandonar el dormitorio e ir a descansar a la enfermería.
- Vamos Edward – le riñó Emmett - no trates de resistirte, lo único que logras es parecer un idiota.
- Cállate Em –le dijo a Rosalie mientras le clavaba un codo en las costillas.
- Aw! – se quejó Emmett – eso ha dolido.
- Dejad en paz a Edward – pidió Alice – ya tuvo bastante anoche.
Edward gruño entre los dientes. Emmett no era una persona muy delicada y había logrado que Robert y Jasper colaboraran con él para poder atormentarle, por lo que se levantó de la mesa sin esperarlos para ir a clases. Cuando llegó al aula de Historia vio que Nadine ya estaba allí sentada. Miraba distraídamente el libro y no levantaba la cabeza ante el ruido provocado por los alumnos “sí, estará cansada” pensó de nuevo.
Movió su silla hacia atrás con innecesaria aspereza solo para llamar la atención de Nadine y lo consiguió. Ella no giró la cabeza pero vio como sus manos se movieron nerviosamente. “¿Por qué no se gira? Seguro que la he molestado. Tendré que pedirle disculpas”. Se inclinó hacia delante para hablar con ella pero Robert y Jasper llegaron en ese momento y decidió dejarlo para cuando no hubiese espectadores.
Akane no corría en dirección al castillo porque resbalaba continuamente, había llovido torrencialmente y el túnel estaba encharcado. Las aguas eran frías y sentía calados hasta los huesos.
Bridget llegaba a la salida del túnel y comprobaba que la vegetación había crecido hasta el punto de no dejar abrir las verjas. Su instinto le recomendaba salir de allí cuanto antes pero no podía.
Vera caminaba lentamente, hacía rato que se encontraba perdida y eso que sabía que el túnel tenía una única dirección. Boqueó porque comenzaba a faltarle el aire y cayó de rodillas en medio de la oscuridad.
Nadine temblaba como una hoja. En el túnel, a lo lejos, había aparecido una criatura con el tamaño de un caballo. Una voz delicada con acento extranjero llegó desde detrás de aquella bestia. “Este no es sitio para niñas. Mantén tus pies lejos de aquí… o alimenta el túnel con tu vida”.
Cuando se juntaron en el desayuno decidieron no utilizar de nuevo el pasadizo que los llevara a Broke Hills. Por lo menos en una buena temporada.
Las pesadillas habían conseguido que los cinco tuvieran unas ojeras que delataran su cansancio.
- Edward te está mirando otra vez – le dijo Vera a Nadine.
- Pues no le mires – contestó Nadine apoyando la cabeza en su brazo derecho – yo no pienso hacerlo – y al ver que Vera no apartaba la mirada de la mesa de Cleaverly ,Nadine alzó la cabeza para asegurarse que Vera le hacía caso.
“Parece cansada” pensó Edward y volvió la mirada hacia su desayuno. Sentía cómo los ojos de sus hermanos le observaban y levantó la vista para enfrentarse a sus burlas, la noche anterior se habían ensañado con él y había logrado enfurecerlo hasta el punto de abandonar el dormitorio e ir a descansar a la enfermería.
- Vamos Edward – le riñó Emmett - no trates de resistirte, lo único que logras es parecer un idiota.
- Cállate Em –le dijo a Rosalie mientras le clavaba un codo en las costillas.
- Aw! – se quejó Emmett – eso ha dolido.
- Dejad en paz a Edward – pidió Alice – ya tuvo bastante anoche.
Edward gruño entre los dientes. Emmett no era una persona muy delicada y había logrado que Robert y Jasper colaboraran con él para poder atormentarle, por lo que se levantó de la mesa sin esperarlos para ir a clases. Cuando llegó al aula de Historia vio que Nadine ya estaba allí sentada. Miraba distraídamente el libro y no levantaba la cabeza ante el ruido provocado por los alumnos “sí, estará cansada” pensó de nuevo.
Movió su silla hacia atrás con innecesaria aspereza solo para llamar la atención de Nadine y lo consiguió. Ella no giró la cabeza pero vio como sus manos se movieron nerviosamente. “¿Por qué no se gira? Seguro que la he molestado. Tendré que pedirle disculpas”. Se inclinó hacia delante para hablar con ella pero Robert y Jasper llegaron en ese momento y decidió dejarlo para cuando no hubiese espectadores.
