Mostrando entradas con la etiqueta Vera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vera. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de octubre de 2010

Capitulo 21( 4ª Parte)

- ¡¡¡ Qué?!?!?! – gritaron las tres a la vez.

- Un ejército de criaturas del Averno se gesta en esas Colinas. Pude verlos en formación, estaban atados con cadenas, parecían rabiosos ante los gritos de un Jinete al que no pude ver la cara. Gritaba como un loco, cabalgando de un lado a otro con una espada en la mano. Cada palabra suya excitaba más a esos bichos.

El sol dió paso a una luna inmensa, uno de los guardias descubrió mis ojos brillantes en medio de la oscuridad y, por su cuenta, cogió un caballo y decidió venir en mi busca.

En menos de un segundo di media vuelta y corrí con todas mis fuerzas hasta llegar al Torreón vigía de Broke Hills. Forcé la cerradura y entré cerrando de golpe tras de mí. Escuché los cascos del caballo acercarse pero apenas unos segundos más tarde, se alejaron.

- Debiste despistarle o… - respondió atónita Nadine.

- O quizás no pudo continuar adelante, recordad que no solo Faldon tiene escudo protector, hubo que crear otro para proteger al pueblo de Broke, las murallas ya no son suficientes – continuó Bridget.

- ¿Y porque nos lo cuentas a nosotras? – preguntó Vera con mirada incisiva.

- Sé que vosotras estáis mas implicadas con la ola de ataques por parte de las fuerzas oscuras que el resto de alumnos – comenzó a explicarse – Bridget, tu presenciaste la muerte de Harry, Akane fue abducida por Estentores de Saumort y se rumorea que estáis tramando algo fuera de las leyes del Concilio.

- ¡Guauu! Mis felicitaciones a los periodistas clandestinos del Chismorrero– dijo Bridget con ironía.

- John, muchas gracias - Vera se puso seria – aunque sea un rumor tenemos que intentar concienciar al resto que no podremos seguir estudiando ni jugando si Saumort sigue conquistando terreno hasta llegar a nosotros y destruirnos.

- Este viernes hay una reunión clandestina a partir de las ocho en el Potro Trotador – informó Bridget – estamos repartiendo notas con tinta puñetera a todo el colegio menos a los de Weed, ¿quieres venir?

- Por supuesto, contad conmigo.

John Kafka no era un alumno cualquiera, era sobrino nieto del lobo nómada Che, asentado en el Bosque y su bisabuelo, Mijaíl Kafka murió luchando en la Batalla de las Lagrimas Innumerables a manos de uno de los guerreros mas Sanguinarios, Bud Lote. Éste le dejó una marca en la piel que misteriosamente heredaría su descendencia hasta llegar a John.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Capitulo 21( 3ª Parte)

John Kafka apareció semidesnudo, sudoroso y casi sin aliento. La poca ropa que le quedaba estaba rota y apenas podía recuperar el aliento.

Eran las seis de la tarde y las clases habían terminado así que había tiempo de sobra para despejarse con alguna actividad y terminar de estudiar en la Biblioteca.

Nadine, Bridget y Vera se encontraban saliendo de la Casa Nidelty, justo en la Sala común cuando apareció John con los ojos muy abiertos.

- Ay mi madre, John!, que susto nos diste – Dijo Vera casi enfadada.
- ¿Que te ha pasado?...
- Ehh, yoo…yooo..viii…ven-veng. .. – apenas podía hablar.

- Ven, anda… siéntate un momento - Bridget en su estado natural de empatía intento calmarlo – Nadine trae un poco de agua, por favor.

Kafka bebió tranquilamente y abrigado con una manta comenzó a hablar.

- Chicas, ¿os acordáis de la clase de ayer de Metamorfosis Corporal?

- Claro, !ya lo creo! – contestó Nadine – tu transformación fué, sencillamente, brillante.

- Si, cierto – siguió Vera- gracias a ti, Nidelty tiene la nota más alta en Metamorfosis de todo Faldon Rest.

- Bien… - continuó John – pues después de clase, quise aprovechar y poner en práctica la transmutación por mi cuenta.

- ¿Y?... – Bridget ya intuía que aquel “entrenamiento” no había sido del todo bueno pero prefirió preguntar.

- Bueno, después de tres años metamorfoseándome en un lindo gatito y descubrir que de repente puedo transformarme en cualquier otro animal, con solo pensarlo, tenía que lanzarme a la aventura y …

- Venga, deja de enrollarte y ve al grano – interrumpió Vera – y ya de paso espero que nos expliques que pasó con tu ropa… ejem.

- Veréis… me transformé en un fabuloso guepardo, de pelaje suave y mirada feroz – John Kafka no tenia abuela ni lo siguiente – y decidí aprovechar el cielo despejado para correr colina arriba, fue una sensación increíble, corría y corría hasta que me di cuenta que me alejaba demasiado de Broke Hills. El sol estaba a punto de ponerse, me giré y apenas divisé a lo lejos la muralla.

Comencé a sentirme intranquilo pero parte de la naturaleza transmutada me animaba a seguir un rastro que acababa de descubrir. Mi hocico se abrió como dos aspiradoras y con el cuerpo rígido mis pasos se dirigieron a un destino fijo. Las antiguas Cefiras.

No llegué a las puertas de los laberintos, tropecé al trepar por unas rocas y al detenerme para lamer la herida, levanté la cabeza y me di cuenta de donde estaba y de lo más importante ...– John aprovechó para beber agua.

miércoles, 13 de octubre de 2010

CAPITULO 21: Akane, La Liga y... algo mas

En mitad de la noche, serena y vacia, el viento dejo de soplar, los arrullos lejanos del bosque dejaron de sonar y la calma mas inquieta invadió el lugar.

Ninguno de los allí presentes, se movió de su sitio, mirándose unos a otros se preguntaban si todo aquel sabbath ancestral habría servido de algo o su magia escolar y picardia no habían sido suficiente. .

Pasados unos minutos, la alfombra de hojas de estramonio se empezó a recoger en un pequeño tornado, sobre si mismas envolvieron y alzaron la piedra y la espada hasta hacerlas desaparecer… las hojas comenzaron a caer lentamente ante la mirada expectante de Alan.

- Tiene que haber funcionado – dijo Bridget – Pero no siento nada, ningún tipo de emoción, en este sitio ya queda rastro de magia…
- Entonces el conjuro tuvo que funcionar – aseaguro a Alan – Akane?...sigues ahí?? Akane!


Pero efectivamente, lo único que había allí era un claro del bosque en mitad de la noche. Los seis decidieron regresar al Castillo a través de los pasadizos secretos. Durante el camino apenas hablaron, preocupados andaban cabizbajos.

Los alumnos de Faldon, lideres en la sombra de la cruzada contra Saumort, sabian que necesitaban recuperar a Akane Macgregor, para comenzar a reclutar el ejercito de los buenos, lo que mas tarde se conoceria como La Liga de los Pequeños Magos Extraordinarios.

Mientra… las ordas del Mal, encabezadas por el capitan de brigada Hachan La Vey y su segundo al mando, Bud Lote, han conquistado en su casi totalidad todo el condado de Summerfalls, dejando imbatible , hasta el momento, Faldon Rest y las aldeas cercanas.

Escondidos en su cuartel general, las Minas Morgul, los laberinticos pasillos de las Colinas Cefiras estan atestadas , cada vez en mayor numero, de un poderoso ejercito oscuro de todas las razas imaginables, nacidos en las mismas entrañas de los abismos de Darkerin: Ankilos , Traun y Trololos de las cavernas.

lunes, 19 de abril de 2010

CAPÍTULO 20: Armándose (7ª parte)

- ¡Alan! ¿Me escuchas? – intentaba comunicarse Akane - ¡Alan! Responde de una vez.

- ¿Akane?

- Sí, Alan soy yo – dijo Akane con alivio - ¡Ayúdame!

- ¿Pero cómo? – preguntaba Alan.

- Necesito que coloquéis la piedra y la espada al lado de mi cuerpo…al lado de donde se supone que está…ya sabes en tu dimensión…

- ¿Se puede saber exactamente dónde? Te recuerdo que no te veo – contestó exasperado.

Akane suspiró con tanta fuerza, por la impotencia que le creaba la situación, que logró que el aire rozara la mejilla de Alan.

- Vale, vale, ya sé dónde estás.

- Debéis hacerlo rápido – apremió Akane -. Aquí las cosas se están poniendo color de hormiga.

- Si, lo he entendido – sentenció Alan -. Tranquila.

- ¡Tranquila! ¿cómo esperas que esté tranquila?

Alan hizo una mueca porque la pregunta le dejó un zumbido en los oídos. Cuando el zumbido paró, ya no era capaz de escuchar a Akane.

- ¿Alan? ¿Alan? ¿estás bien? – preguntaron Nadine y Bridget.

- Dejadle que tome aire – sugirió Vera.

- Estoy bien tranquilos – aclaró Alan.

- ¿Qué ha pasado? – inquirió Bridget - ¿Qué te ha dicho?

- Sí eso, ¿qué te ha dicho? – corearon el resto de los presentes.

- Necesitamos dejar aquí la piedra y la espada y recitar de nuevo el conjuro Portus Morti.

- ¿Pero dónde? – preguntó Vera mirando en todas direcciones.

- Pues a mi derecha – y acto seguido Alan se agachó y dejó los objetos -. Ya está. Recitemos de nuevo el conjuro.

Mágicas fuerzas blancas y negras

Atravesando el espacio y la luz

Esté lejos o esté cerca

Los cinco juntos, estando solos, ordenamos

A lo invisible que se nos muestre.

lunes, 12 de abril de 2010

CAPITULO 20: Armándose ( 5ª Parte)

A las siete en punto sonó el timbre que anunciaba el final de clase y para Nadine, Edward, Alan, Vera, Oliver y Bridget el momento de encontrarse en el bosque para conjurar energías.

El sol comenzaba a ponerse difuminándose entre las ramas y vegetaciones de los frondosos árboles del Bosque de los Avatares, una ligera brisa anunciaba el final del día formando remolinos en el camino.

- ¿Como piensas entregarle los objetos? – pregunto Bridget a Alan.

- Buena pregunta – contesto sonriendo entre dudas – anoche, tras el toque de queda me escape a la biblioteca y estuve ojeando algunos libros de historia mágica hasta que encontré el Libro de Otto Octavarium.

- ¿Y quien es ese?

- Otto fue un brujo ermitaño que vivió en Dimatra, un pueblo cercano a los Lagos de Pokara. Mucho antes de Saumort, Otto era conocido por sus sabbats. Nunca estuvo claro si eran rituales oscuros o de luz. Su magia y su poder para invocar y traspasar la barrera invisible y sensitiva de lo mortal era requerida tanto por magos oscuros como blancos. Otto nunca se pronunció a favor de ningún bando aunque su muerte dejó serias dudas de que en algún momento, hiciera un pacto con Natasar, deidad antigua de los abismos de Darkerin. Otto murió a los 203 años en plenas facultades mentales y sobrevivió a tres generaciones.

- Vale, todo eso esta muy bien, Alan – interrumpió Vera – pero llevamos diez minutos andando sin saber dónde nos llevas.

- Un poco de paciencia, en realidad, eso solo lo sabe Bridget… - contestó – yo solo sé que gracias a Otto tengo el ritual para comunicarnos con Akane.


Sorprendidos, el resto del grupo miró a Bridget esperando una respuesta. Lejos de parecer extrañada, paró en seco y les miró.

- No sé por qué razón, Alan sabe que yo también conozco el Libro de Otto …

- Si e intuyo que sabes el ritual que planeo llevar a cabo con tu ayuda y la del resto, ¿verdad?

- Me temo que sí – afirmo Bridget – necesitamos un conjuro traslador, según Otto el Portus Morti seria el ideal para hacer llegar la piedra y la espada a Akane.

miércoles, 7 de abril de 2010

CAPITULO 20: Armándose ( 4ª Parte)

Alan y Edward decidieron poner un poco de orden y fueron a separar a Bridget y Oliver de aquel desconocido. Alan agarró con un brazo a Bridget por la cintura, separándola de la pelea mientras enganchaba por el cuello de la camiseta a Oliver y lo empujaba hacia atrás. Edward, fuerte como el mármol, inmovilizo al chico agarrándole con solo dos dedos de la garganta, a la altura de la mandíbula.

- ¿Quien eres? – le preguntó con absoluta frialdad, tanta que su voz carecía de total humanidad.
- Déjame chupasangre o te arrepentirás – gritaba el muchacho intentando escapar – Déjame o …
- ¿O que? - Edward sonreia enseñando sus magnificos y blancos colmillos mientras Nadine le miraba fascinada y “especialmente” emocionada.

Jareth no sabia que responder, intentaba parecer amenazante ante su objetivo pero en el fondo se debatía entre lo moralmente correcto y su deuda mortal con Hachan. Finalmente, les amenazó.

- Salid ahora mismo de esta casa o la próxima vez que volváis no tendré compasión, os estaré esperando y puede que no esté solo.
- Jajaja…No creo que tu situación ahora mismo, sea la mas adecuada para amenazarnos – contesto Alan - ¿sabes?, te vas a venir a dar una vuelta con nosotros y nos vas a contar de qué va todo esto y quién eres.

- Andando… aprendiz de bandido – dijo Edward con sorna mientras le empujaba hacia la puerta de salida.

En ese momento, Jareth se quedó absolutamente rígido con la mirada fija al frente. En segundos, sus ojos se llenaron de negro abismo y su silueta comenzó a vibrar difuminándose hasta desaparecer.

- Pero qué…
- No resultaba amenazante pero esta claro que se sabe algunos trucos para huir …– dijo pensativa Bridget.


Quedaban apenas un par de horas para amanecer así que regresaron al colegio con la piedra y la espada en su poder. Quedaron al día siguiente después de Salud Ambiental para verse, justo a la hora de comer, en el Bosque de los Avatares.

No podían perder más tiempo, tenían que entregar los objetos a la Viajante, Akane McGregor debía volver cuanto antes al mundo mortal, un nuevo ejército de estudiantes estaba a punto de nacer, un ejército clandestino y ella, ya formaba parte de él.

viernes, 2 de abril de 2010

CAPÍTULO 20: Armándose (3ª parte)

Alan se había mantenido imperturbable ante los ruidos y los cristales que se rompían continuamente.

- ¡Espíritu! ¡Nos envía la Viajante!

El caos se suspendió.

- ¿Sólo hacía falta eso? – preguntó Nadine a Edward en un susurro mientras le soltaba la mano.

- Ya ves – contestó Edward mientras la volvía a abrazar por detrás.

La palabra Viajante parecía haber hecho efecto.

- Venid – exhortó Alan en un susurro -, despacio.

Cuando Edward y Nadine llegaron a la altura de Alan, este volvió a gritar a la habitación.

- La Viajante necesita los objetos. ¡Nos envía Habib!

La quietud no se interrumpía y, de la oscuridad de la habitación salió en volandas un cofre que se detuvo ante ellos. Alan levantó su tapa con lentitud y cogió la piedra y la espada que necesitaban. Sonrió en silencio mientras los metía en una mochila que llevaba Nadine y se encaminó al vestíbulo. En ese instante, se oyeron ruidos de pelea.

- Pero… ¿qué ocurre aquí? – preguntó Alan.

Cuando Alan, Nadine y Edward llegaron, vieron cómo Oliver y Bridget peleaban con otro chico mientras Vera permanecía inconsciente en el suelo.

miércoles, 31 de marzo de 2010

CAPÍTULO 20: Armándose (2ª parte)

En cuanto el grupo de alumnos de Faldon entró en la casa, Jareth se aproximó lentamente. Sacó una daga de uno de los bolsillos mientras avanzaba deseando que nadie lo viera.

Cuando llegó a la puerta de la casa, comenzó a escuchar gritos y dio un paso atrás. Al mismo tiempo escuchó un estrépito compuesto por cristales rotos y portazos.

- Pero… ¿qué pasa aquí? – se preguntó en voz alta.

Jareth sentía unas ganas enormes de huir, pero las órdenes de Hachan la Vey tenían mayor peso que su miedo, así que entró en la casa de Alister Crowly agarrando fuertemente la daga. Su valor duró poco, pues después de haber dado dos pasos, la puerta por la que acaba de entrar se cerró de golpe y no logró abrirla a pesar de sus esfuerzos.

- ¡Atrapado! – exclamó - ¡me han atrapado!

Mientras, en la planta de arriba, Bridget corría seguida de Vera, Oliver y James.

- No estamos solos –dijo frenando en seco.

- No me digas – contestó James irónicamente mientras cogía aire.

De repente, James sintió como su cuerpo tomaba velocidad y se dirigía a una ventana. El ser que habitaba en la casa lo lanzó a través de ella.

- ¡James! – gritó Vera mientras corría hacia la ventana.

- ¡Para! – ordenó Oliver.

Vera hizo caso omiso de la orden de su novio y, la misma fuerza que había lanzado a su hermano por la ventana la impulsó a ella hacia atrás hasta que se golpeó contra una pared y perdió el conocimiento.

Oliver no pensó y agarrando a Bridget de un brazo y cargando a Vera sobre un hombro bajó las escaleras.

- Tú y tus instintos – se quejó Oliver a Bridget -. Algún día lograrás que nos maten.

Al llegar al vestíbulo se encontraron con un muchacho aterrado que agarraba con fuerza una daga.

- ¿Quién eres tú? – inquirió Oliver y, en cuestión de un segundo, el viento y los golpes cesaron.

lunes, 29 de marzo de 2010

CAPÍTULO 20: Armándose (1ª parte)

Cuando llegaron a Broke Hills no había nadie en las calles, la gente corriente no se atrevía a aventurarse en la oscuridad desde que Saumort había dado señales de seguir existiendo.

- Aquí es – confirmó Alan.

El grupo se había parado frente a una casa de dos plantas y de aspecto abandonado.

- ¿Cuánto tiempo hace que no viene nadie por aquí? – preguntó James.

- ¿Seguro que es aquí? – dudó Bridget.

- Esta casa no parece infranqueable –comentó Oliver – no me creo que nadie haya intentado entrar para robar.

- Yo diría que nadie ha tenido valor suficiente para traspasar la puerta – susurró Nadine refugiándose en Edward.

- ¿Habéis acabado ya? –preguntó Alan con impaciencia.

- Baja esos humos – sugirió Vera con un gesto.

Bridget tenía la carne de gallina. Sabía que alguien, o algo, los observaba.

- Entremos – dijo finalmente Alan mientras traspasaba la puerta.

Cuando accedieron al interior de la casa, Briget comenzó a subir las escaleras.

- Akane dijo que los objetos están en la planta baja – susurró Nadine - ¿adónde vas?

- Arriba también hay algo.

- Será mejor que bajes – dijo Vera -, nos estás asustando a todos.

En cuanto Bridget llegó al lado de Vera la calma aparente se rompió. Un viento frío comenzó a correr por las dependencias provocando violentos portazos. Nadine giraba cada vez que oía un golpe y Edward la detuvo cogiéndola de un brazo para después abrazarla por detrás y apretarla contra él.

- No te dejes llevar por el miedo. Eso es lo que pretende el fantasma.

La ráfaga de viento era cada vez mayor y, en la planta de arriba, comenzaron a oírse gritos, eso hizo que Bridget subiera las escaleras y, sin que Oliver o James pudieran impedirlo, Vera fue detrás, por lo que salieron corriendo detrás de ellas.

miércoles, 24 de marzo de 2010

CAPÍTULO 19: Clandestino (9ª parte)

Cuando el trance concluyó Alan estaba exhausto.

- Los trances consumen mucha energía - se explicó intentando recuperar el aire.

- Ha sido increíble – comentó Vera admirada -. Hemos hablado con ella!. ¿Cómo es posible?

- Eso digo yo – contestó Nadine.

- Lo importante es que ella está bien – terció Alan -. Ahora debemos prepararnos para salir.

- Pero ¿cómo? – preguntó Nadine -. Todas las salidas están vigiladas.

- Eso déjamelo a mí. Lo que debe preocuparnos es cómo conseguir esos objetos.

- ¿Por qué? – preguntó Vera.

-Pues porque la casa en la que están esos objetos está custodiada por un espíritu, y tengo entendido que no es muy amigable.

- ¿Tú cómo sabes tantas cosas? – inquirió Nadine curiosa.

- Por que sí.

- Eres igualito que Akane – contestó Vera mientras se levantaba.

- Se lo voy a decir a Edward y a Bridget– sugirió Nadine.

- Yo a mi hermano y a Oliver.

- Perfecto – dijo Alan -. Os espero aquí en media hora.

Justo media hora después todos estaban en la sala de estudio.

- Hay un pasadizo por el que podemos salir y que no está vigilado.

- ¿Estás seguro? – preguntó James -. No creo que ninguno de los presentes quiera que le expulsen.

- No lo harán – contestó Alan con impaciencia -. Si tienes miedo vuelve por donde has venido.

- Yo no tengo miedo, solo quiero asegurarme – contestó James a la defensiva.

Cuando lograron salir del castillo se dirigieron a Broke Hills. La casa encantada perteneció a Alister Crowly, un hechicero venido a menos que decidió no dejar el mundo a pesar de estar muerto. Estaba al lado de la del panadero Jareth.

lunes, 22 de marzo de 2010

CAPÍTULO 19: Clandestino (8ª parte)

Mientras esto ocurría, Akane continuaba su periplo en otra dimensión.

- ¿Está seguro de que funcionó? – preguntó la chica.

- Pues claro – contestó el capitán Navar -. Tu amigo te ha visto y oído, pero no es fácil que le crean.

- ¿Entonces? ¿Qué hago?

- Debes atravesar el bosque. Solo podrás salir por allí.

- ¿Cómo? – preguntó alterada.

- Iré parte del camino contigo, el resto lo harás sola – suspiró -. Necesitaras algunas cosas. Kadriya te acompañará a ver a Habib, es la persona que más tiempo lleva aquí.

Recorrieron un pequeño sendero que los condujo a una pequeña cabaña. Llamaron a la puerta y la abrió un hombre con barba y una chilaba granate.

- Hola, Ruggero. Veo que vienes acompañado.

- Sí Habib – afirmó el capitán -. Es Akane y va a ayudarnos.

Akane sintió cómo Habib la recorrió con la mirada.

- Vaya, eres muy joven para estar aquí.

- Por eso quiero irme – contestó Akane.

Habib sonrió.

- Creo que lo conseguirás, pero necesitarás ayuda del otro lado.

- ¿Por qué?

- Debes tener en tu poder unos objetos que se encuentran en tu mundo. Una piedra que actúa como brújula y una espada que es capaz de dañar la carne muerta. Deben conseguírtelos y traspasarlos aquí.

- Pero… ¿cómo?

Alan Knightley se encontraba en una sala de estudio intentando convencer a Nadine y a Vera de que Akane hablaba con él cuando entró en un estado de semiinconsciencia.

- ¡Alan! - gritó Nadine -. ¿Te pasa algo?

De repente Alan comenzó a hablar con una voz desconocida.

- Soy yoooooo. Akaaaaaneeeeeee.

- ¡Madre mía! – exclamó Vera -. Decía la verdad, se comunica con Akane.

lunes, 8 de marzo de 2010

CAPÍTULO 19: Clandestino (4ª parte)

- Vera, ¿qué ocurre? Solo era niebla – dijo Oliver mientras terminaban de bajar la escalera de la torre de astronomía.

- No era nada – contestó entre risas -, sólo eran Edward y Nadine – y continuó riendo.

- ¡Vaya! - exclamó Oliver – los interrumpimos.

- Sí, eso parece, pero bueno, un susto nunca viene mal – terminó Vera entre carcajadas.

- Tengo una idea de donde podemos estar solos – comentó Oliver mientras soltaba a Vera de la mano -, un lugar en el que no nos interrumpirán.

- ¿Dónde me vas a llevar? – peguntó Vera con curiosidad.

Salieron del castillo y se dirigieron al estadio de Quidditch. Oliver era consciente de que James estaba estudiando en la biblioteca y no lo estaría buscando.

- Oliver... – empezó a susurrar Vera - el estadio está a oscuras.

- Ten paciencia y veras – la calmó Oliver.

- Oliver, ¿se puede saber dónde vamos?

- Sígueme, ya no queda nada, es ahí detrás.

Pasado el campo de Quidditch detrás de una arboleda y yendo por un sendero ligeramente escondido, había una pequeña explanada. Estaba apartada y, entre lo pequeña que era y lo poco visible al ojo desde cualquier punto, era perfecta para evadirse.

- ¡Guau! – exclamó Vera - ¿Cómo… cómo sabías de este lugar?

- Lo encontré hace un año. Viene bien cuando me agobio mucho... por ser capitán de Quidditch. Es mi refugio – Oliver se sentó en la hierba y dando una palmadita al suelo dijo -. Ven, túmbate aquí.

- Es una maravilla – comentó Vera.

- ¿Y a estás más relajada? – preguntó Oliver cariñosamente.

Vera se incorporo y puso su cabeza sobre el pecho de su chico.

- Sí, lo has conseguido – y le dio un beso.

Vera se puso encima de él pensando “si tiene que suceder más vale que sea ahora”.

- ¿Qué haces Vera? – preguntó Oliver nervioso.

- Exactamente lo que parece – y se agachó para besarlo.

Oliver metió una mano debajo de la falda de Vera. Cambió su posición y se puso encima. La besaba y la tocaba con una salvaje energía. No la amó dulcemente, la reclamó como suya.

viernes, 5 de marzo de 2010

CAPÍTULO 19: Clandestino (3ª parte)

El aire se llenó de poder, la niebla fue más y más espesa y Nadine tuvo la sensación de estar respirando el humo de unas bengalas. Perdió el control de sus extremidades y habría caído al suelo sino hubiese sido porque Edward la tenía sujeta.

- ¿Eres tú? – logró preguntar Nadine entre susurros.

- Sí, pero calla.

Nadine calló y sintió la necesidad de meter la cabeza entre las piernas.

- ¡Madre mía qué niebla! – exclamó una voz femenina.

- Si quieres nos vamos a otro sitio – contestó una voz masculina.

- Sí, mejor, la niebla me cala los huesos.

Edward hizo desaparecer la niebla en cuanto se quedaron solos y Nadine emitió un suspiro de desaprobación.

- La próxima vez que vayas a hacer eso avisa por favor – lo amonestó Nadine.

- Lo siento.

- ¿Quiénes eran? - logró preguntar.

Edward sonrió entre dientes.

- Vera y Oliver.

Edward se separó de Nadine para salir de la torre. Nadine tenía que admitir que Edward era impresionante, la forma en que se movía tan seguro de sí mismo. De hecho le estaba prestando más atención a la forma en que se movía, la forma en que su ropa se ajustaba a él, o no lo hacía, como los vaqueros que llevaba, que eran lo suficientemente sueltos como para fantasear que se deslizaban y se caían. Aquello la sonrojó.

Entonces, antes de salir de la torre escuchó un lamento proveniente del bosque que hizo que se girara.

lunes, 22 de febrero de 2010

CAPÍTULO 18: Vigila y recluta (11ª parte)

- ¿Qué ocurre Alan? - preguntó Vera.

- Akane me ha visitado en sueños, creo… no sé… ha sido todo muy real…

- ¿Y? – siguió Vera con ansiedad.

Alan agitó la cabeza para poder despejarse.

- Dijo… que estaba en una especie de … dimensión que convive con la nuestra.

- ¿Una dimensión paralela? – inquirió Oliver

Alan asintió.

- Alan – comenzó Vera -, a veces utilizas un lenguaje muy adulto ¿sabías?

Alan no dijo nada.

- La comunicación espiritual consume mucha energía Akane – dijo Kadriya.

Akane asentía, el hecho de haberse comunicado con Alan la tenía agotada y decidió permanecer en silencio mientras tragaba saliva con nerviosismo.

- Has aprendido rápido – comentó el capitán Navarr -. Te has comunicado con tu amigo de maravilla.

- No ha sido demasiado difícil – declaro Akane -. Sólo hay que concentrarse.

- No te lo tomes a la ligera niña – la amonestó el Capitán -. Eres inexperta y el Mal lo sabe.

- No la asustes más Ruggero – dijo Kadriya en un tono conciliador -. Deberás tener mucho cuidado cuando contactes con tu amigo, de lo contrario, el pobre tendrá que escuchar eternamente los lamentos de este lado.

Akane sintió un escalofrío. La incómoda ansiedad se había quedado en sus pulmones.

- Hace poco tiempo – comenzó a relatar Kadriya -, de la parte más oscura de esta dimensión, un ser lóbrego, fue invocado desde tu lado.

- ¿Y qué tiene que ver eso conmigo? – preguntó Akane.

Kadriya le hizo un gesto al capitán Navar para que tuviese paciencia.

- Debe volver a este lado Akane. El hecho de que se encuentre en tu mundo puede desequilibrar la balanza entre las dos dimensiones de modo que se desate el caos.

- Pero… yo no…

- No hay discusión posible – la cortó el capitán -. En cuanto contactes de nuevo con tu amigo debes avisarle que Bud Lote ha vuelto de entre los muertos.

viernes, 19 de febrero de 2010

CAPITULO 18: Vigila y recluta (10ª parte)

Oliver tenía cara de asombro.

- ¿Por qué dices eso? Sé que lo mío es una teoría, pero tú pareces muy segura.

- ¿Tú crees? – contestó nerviosamente.

- ¿Qué ocurre Vera? – preguntó Oliver totalmente extrañado.

- Esto… - Vera paró a pensar - …no, no es posible – dijo para sí misma.

- Tú me ocultas algo – la acusó Oliver suavemente.

- Es algo sobre mí – respondió Vera algo avergonzada -. No lo sabe prácticamente nadie – e hizo una pausa para inspirar, pero no habló.

- ¿Qué te ocurre? – preguntó el chico alarmado.

- Yo… yo tengo un poder. Puedo escuchar muchas cosas y desde muy lejos. A kilómetros.

El chico alzó las cejas por la sorpresa. Vera no habló para que lo asimilase. Después de un interminable minuto Oliver bajó las cejas y habló.

- ¿En serio?

Vera asintió para afirmar su confesión.

- ¿Desde cuando?

- Desde siempre. ¿No te has fijado algunas mañanas en mis ojeras? Me cuesta mucho descansar. Los ruidos me desvelan continuamente. Tengo que concentrarme mucho para poder descansar.

- Ahora entiendo – dijo Oliver.

- ¿Qué entiendes?

- Muchas cosas. Pero, lo que no me cabe en la cabeza es ¿por qué os atacan a vosotras cuatro?

- No lo sé pero… supongo que… no, no puedo contarlo.

- ¿Por qué? – se detuvo a pensar -. ¡Ellas también tienen poderes!

- Oliver habla más bajo – pidió Vera mirando a todos lados.

- ¿Qué hacen? – inquirió con curiosidad. Al ver que Vera no hablaba habló con suavidad -. No se lo diré a nadie, de verdad.

- Bueno, pero no se lo digas a nadie, ni siquiera a James.

- ¡Vaya! Sí que es un secreto.

- Bridget es empática y Nadine domina la naturaleza.

- Por eso siempre está en el bosque – sentenció Oliver.

El silencio se apoderó de los dos. Vera no era capaz de mirar a Oliver a la cara. No estaba segura de querer saber lo que estaba pensando. Finalmente, el capitán de Quidditch de Nidelty habló.

- ¿Quién os considera una amenaza para atacaros?

- No lo sé, pero creo que tiene que ver con unos ruidos extraños y unas conversaciones que no he logrado entender. Creo que hay algún espía de Saumort infiltrado en Faldon.

Oliver se acercó a Vera y la rodeó con un brazo.

- No te preocupes, no permitiré que te pase nada.

De repente, la puerta del aula se abrió. Era Alan Knightley, y parecía preocupado.

miércoles, 17 de febrero de 2010

CAPITULO 18: Vigila y recluta (9ª parte)

Al día siguiente, tras la noche en la que Akane cayó en un extraño trance, amaneció un sol espléndido. Todo el mundo hablaba de lo sucedido la noche anterior. Era todo tan extraño que había desviado la atención del ataque a Nadine Hardis en la clase de Botánica.

La presencia de los guardas del Concilio se notaba y Bridget sentía escalofríos ante tantas emociones e incertidumbre. Vera caminaba a su lado con gesto de miedo. Enfocaba con sus ojos a cualquiera que se cruzara por su camino.

- Hola – las saludó Oliver.

Vera se volvió sorprendida. Sintió ganas de cogerle la mano, pero se contuvo.

- ¿Qué tal? – continuó el chico ante el silencio de las dos amigas.

Bridget y Vera se encogieron de hombros.

- No muy bien – contestó Vera.

- No – confirmó Bridget – nada bien. Vera – continuó dirigiéndose a la chica en voz baja – necesito silencio, creo que me iré a la torre de astronomía.

- De acuerdo contestó Vera.

Una vez solos, Oliver y Vera avanzaban por los pasillos. Oliver trataba de bromear con Vera, pero no era muy convincente.

- ¿Hay algo que pueda hacer para animarte? – su voz sonaba suave y amable.

Vera negó con un gesto. Cuando pasaron por el aula de transformaciones, Oliver la cogió de una mano y la metió allí.

- No te voy a dejar sola.

- ¿Estás de broma? – preguntó Vera asombrada.

- No. De acuerdo que durante las clases no puedo, pero he convencido a tu hermano que no conviene dejarte sola.

- Pero… ¡no puedes estar siempre conmigo!

La verdad era que la idea le encantaba, pero tenía miedo que su hermano se enterase de algo.

- Me da igual lo que pienses. Son demasiadas coincidencias. Primero Nadine, después Akane…

- No. Te equivocas – comentó Vera -. Primero fue Bridget, en el bosque, en la fiesta de Navidad… ya solo… ya solo quedo yo.

miércoles, 10 de febrero de 2010

CAPITULO 18: Vigila y recluta (6ª parte)

Bridget intentaba reanimar a Akane mientras Vera, impotente y sin saber qué hacer, salió del cuarto a buscar ayuda. En la sala común se topó con Mary, la delegada de Nidelty. A Vera le extrañó que estuviese levantada, no era hora de hacer guardia, pero no lo pensó demasiado.

- ¡Akane se ha desmayado! – gritó Vera.

- ¿Qué le ha pasado? – dijo Mary asustada.

- Vete a mi cuarto – pidió Vera -, Nadine y Bridget están intentando despertarla, yo iré en busca de ayuda.

Habían pasado dos horas desde medianoche, por lo que Vera supuso que los profesores estarían en sus habitaciones. Vera llegó rápidamente al dormitorio de los Pattinson, ¿qué mejor que el médico del colegio para ayudarla, pensó.

- Profesor, profesor – decía mientras golpeaba fuertemente la puerta - profesor Pattinson, abra la puerta, es urgente – pedía a gritos.

- Ya voy… un momento – se oía desde dentro.

Claris Pattinson abrió la puerta. Llevaba una bata para tapar su pijama y parpadeaba intentando despejarse.

- ¿Vera? ¿qué ocurre?

- Profesor es urgente. Akane se ha… se ha desmayado… no sé…, está inconsciente y no podemos despertarla. ¡Corra! ¡Rápido!

Claris avisó a su esposa y los tres salieron corriendo hacía la habitación de Vera, donde casi todos los alumnos se arremolinaban después de haberse despertado por los gritos que daban Bridget para despertar a Akane.

Una vez en el cuarto, Claris y Esme examinaron a Akane, que seguía inconsciente y sin realizar movimientos voluntarios. Llegaron la profesora Cope y Xera Finch, alarmados por el barullo.

- ¿Qué ocurre, por qué hay tanto jaleo aquí? – preguntó la Sra. Cope - ¡Volved inmediatamente a vuestros dormitorios! ¡Ahora!

Los alumnos comenzaron a dispersarse pero lentamente para ver si lograban enterarse de algo.

- ¿Qué es lo que pasa? – inquirió asombrado Xera Finch.

- Rápido Xera coge a Akane - pidió el Sr. Pattinson - está sin conocimiento y no responde. Tenemos que llevarla urgentemente a la enfermería.

lunes, 8 de febrero de 2010

CAPITULO 18: Vigila y recluta (5ª Parte)





Medianoche en el jardín del Bien y del Mal, un claro dentro del bosque de los Avatares.
Akane McGregor se escapó sonámbula guiada por el espectro conocido de su tutor, Ambros, que ávido en sus movimientos la señalaba el camino a seguir.

Una vez en el jardín, con los ojos bien abiertos, sin pestañear, exhalando el frío helado de invierno, se sentó en la tierra mojada y su semblante cambio de inmediato. En segundos se vio rodeada de cinco Estentores de la Muerte. Jinetes sin alma leales a Saumort, dominados mentalmente por Hachan la Vey que habían conseguido atravesar el escudo protector de la zona y ahora concentraban su energía en aquella inocente alumna de Nidelty. Conocedores del poder de Akane, extendieron sus brazos señalándola, con las palmas hacia arriba y comenzaron a alimentarse de su poder, bebiendo y atrayendo con sus manos, no solo su don sino su alma…

En aquel trance, Akane se despertó desorientada y horrorizada, su vida huía sin permiso hacia la oscuridad y apenas tenia fuerzas para lanzarles una bola de energía. De repente, todo aquel holocausto nocturno desapareció, cerro los ojos. Ya solo había silencio y oscuridad.

Se despertó gritando y sudando en su cama, Vera y Bridget se levantaron corriendo hacia su cama.

- Akane…tranquila…solo era una pesadilla – Bridget intentaba empatizar para que se relajase pero en seguida se dio cuenta que no servia de nada. Akane ya no estaba allí.
- Esta pálida …y fría – apunto Vera- Akane mírame….¿que te pasa?.

Akane las miro a las dos con la cara desencajada y, sollozando, empezó a decir cosas sin sentido.

- Redimir el sueño que estigma mi ser, monstruos del dolor flagelan mi alma, como despertar si me encuentro atrapada, como despertar si me encuentro atormentada. Rostros que giran a mí alrededor, los círculos del miedo, seres aterradores del odio…. Despiértame por dentro, que no puedo despertar, tengo que abrir mis ojos en este sueño voraz que me va a matar....



Acto seguido, cerro los ojos y se desplomo sobre la cama. No los volvió a abrir.

viernes, 22 de enero de 2010

CAPÍTULO 17: Reencuentros y noticias (3ª parte)

Vera tragó saliva y se fue escaleras arriba hacia su habitación. Cerró la puerta y se lanzó encima de las mantas de su cama.

- ¿Ha pasado algo? – susurró Nadine.

- No – contestó Vera -. Es que era demasiado pronto y he decidido volver. ¿Tú adónde vas? – le preguntó cuando vio que se disponía a salir.

- ¿Tú qué crees? He quedado con Edward para vernos antes del desayuno.

Nadine llegó a la sala común de Nidelty y Edward ya estaba allí.

- Tenemos que dejar de vernos así – dijo Edward.

- ¿Vernos cómo? – preguntó Nadine recelosa.

- A escondidas.

Edward se sentó en uno de los sofás y extendió la mano hacia Nadine.

- No nos vemos a escondidas – respondió Nadine.

- Si me ven a estas horas por aquí me castigarán – seguía con la mano extendida hacia ella.

Nadine se sentía sin aliento y algo salvaje. Se acomodó al lado de Edward y lanzó un grito ahogado cuando él la levantó y la puso encima de su pecho y, oh Dios mío, la puso encima del resto de su cuerpo.

- Si me castigan que me castiguen con razón – dijo con una sonrisa torcida – te he echado de menos estas vacaciones.

- Yo también - logró contestar Nadine.

Nadine sintió cómo se sonrojaba pero no se apartó de él, finalmente lo besó. Primero fueron besos castos, luego más lascivos, profundos y apremiantes. Parecía que la responsabilidad que siempre pesaba sobre los hombros de Edward se había esfumado, pero tampoco estaba dejándose llevar del todo. Sus manos se movían encima de Nadine, aunque nunca hacia los sitios que ella quería. La acarició por la espalda, por el cuello… mientras deslizaba los dedos por su cuerpo, Nadine gimió y Edward jadeó.

- Tendríamos… tendríamos que… dejarlo – susurró Edward sin aliento.

- Sí – respondió Nadine – probablemente.

No estaban seguros de quién besó a quién esta vez. Quizás fue un cambio en la fuerza de la gravedad.

Edward inmediatamente la sentó bien y se movió al otro extremo del sofá. Su cara estaba ligeramente roja, sus ojos brillaban.

- No –dijo y puso su mano abierta delante de ella cuando Nadine trató de acercarse – Si vuelves a hacer eso de nuevo tendremos problemas.

- Pero – Nadine sintió que se sonrojaba más - ¿por qué?

- Porque sí – contestó Edward casi sin aire.

Nadine cerró los ojos. Quería decirle lo mucho qu ele gustaba hundir los dedos en su pelo, lo mucho que le gustaba que se lo hiciera a ella, lo que le gustaba él, lo que le amaba…

Sus ojos se abrieron de golpe. “No Nadine, no acabas de pensar eso”

miércoles, 20 de enero de 2010

CAPÍTULO 17: Reencuentros y noticias (2ª parte)

La cena terminó con tranquilidad, los alumnos estaban cansados y sólo deseaban marcharse a sus cuartos para descansar.

En la sala común de Nidelty, Claris Pattinson esperaba a los alumnos para explicar a fondo las últimas normas, al finalizar la charla todos los alumnos se retiraron a sus cuartos.

- No sé si estoy más cansada por el viaje o por las charlas... ¿De verdad es necesario que nos lo repitan todo tantas veces? – preguntó Akane.

- Resultan pesados, pero lo hacen con buena intención. A mí lo que me cansa de verdad es que mañana empiezan las clases – protestó Vera tirada en la cama.

- Sí, ¡qué pereza! con lo bien que se está de vacaciones – dijo Nadine.

- No tengo ganas de nada... – comentó Akane -. No me pondría ni el pijama.

- Yo me quedaría dormida si estuviese de pie – le contestó Vera mientras abría los ojos con dificultad.

Todas miraron a Bridget. Desde que había entrado en el dormitorio se había quedado sentada en su cama y estaba mirando, ausente, por la ventana.

- Bridget, acuéstate, estás muy cansada – pidió Nadine entre bostezos -. ¿Has dormido algo estos días?

- No mucho – contestó y se dio la vuelta para mirarlas – Perdonadme – dijo al verlas completamente derrotadas -. Aún tengo descontrolada la empatía. Creo que estáis cansadas por mi culpa. Será mejor que durmamos.

Nadie fue capaz de decir nada. Se metieron debajo de las sábanas y se quedaron dormidas de inmediato. Ni siquiera los ronquidos de Akane sirvieron para despertarlas.

A la mañana siguiente, Vera fue la primera en despertar. Salió de su habitación y se encontró con Oliver. Llevaba una camiseta ancha, pantalones deportivos, iba descalzo, y sintió un caluroso cosquilleo dentro de ella. Esa debía ser la ropa que usaba para dormir. O… quizás era menos que eso.


- Hola – dijo Vera.

- Eh… hola… ¿descansaste? – preguntó Oliver.

- Sí, estoy perfecta – contestó - ¿tienes algo que decirme para que hayas tenido que salir sin vestirte?

- Pues… es que… he estado pensado… que… me gustaría que esta tarde después del entrenamiento te quedaras conmigo – pidió Oliver completamente ruborizado.

- Vale, pero ¿para qué? – preguntó Vera.

- Tú simplemente no quedes con nadie después del entrenamiento ¿de acuerdo?

- De acuerdo Oliver.