Al día siguiente comenzaron de nuevo las competiciones de Triatlón y después Tiro con Arco. Nadine estaba eufórica y sabía que Edmunda y ella iban a clasificarse sin problema alguno. Edward la había estado ayudando y lo había notado. Comenzó a correr y al adentrarse en la única parte del bosque en la que se estaba permitido entrar, se desató un infierno.
Un árbol se hizo añicos convirtiéndose en astillas. Nadine tardó un segundo en darse cuenta de lo que ocurría, y entonces se lanzó al suelo tirando al mismo tiempo a Edmunda. Las dos sintieron cómo el barro se filtraba en sus ropas.
- ¿Qué ocurre? – preguntó Edmunda.
- Nos atacan – dijo Sam Morlot que se arrastraba detrás de ellas.
Decidieron cubrirse detrás de unas rocas y, a medio camino, algo golpeó a Nadine y la dejó inconsciente. Un rayo cayó en un árbol cercano y lo partió a la mitad. Cuando Sam y Edmunda intentaron ayudar a Nadine, un hechizo cruzó el aire y los obligó a permanecer quietos.
Algo se acercó a una velocidad imponente y agarró a Nadine sacándola de allí y ocultándola detrás de las rocas e inmediatamente volvió para llevarse a Edmunda y ayudar a Sam. Era Edward.
- Gracias tío – dijo Sam - ¿Los ves?
- No – contestó.
Edward aguzó el oído, pero no había señal de los atacantes, entonces abrazó a Nadine, que se estaba despertando y estaba temblando.
- Tranquila. Quédate quieta.
Nadine desobedeció y fue recompensada con una cortante punzada de dolor que le descendió por la espalda.
- Te dije que no te movieras – la riñó Edward.
Las manos del vampiro se movían con delicadeza mientras las deslizaba por la nuca de Nadine para comprobar si tenía algún chichón.
- ¡Qué manía con tirarme al suelo! – se quejó al seguir notando dolor.
Edward sacó del pantalón una pequeña esfera azul que comenzó a brillar.
- ¿Qué es eso? – preguntó Edmunda.
- Nos ocultará un rato – explicó Edward.
- Espero que el suficiente para que nos saquen de aquí – aventuró Sam.
- Espero – contestó Edward.
El ataque de los pálidos los había pillado desprevenidos a todos. Hachan La Vey había aprendido a ocultar mejor a sus asesinos. Eso no presagiaba nada bueno. Un centauro se acercó al lugar en el que se habían quedado Boromir y Chester.
- El área parece despejada. Iros de aquí ahora mismo.
Un grito estremecedor resonó por el bosque. Boromir y Chester se volvieron y corrieron en dirección al grito dispuestos a luchar. El centauro abrió la boca dispuesto a gritarles, pero luego la cerró con fuerza y los siguió. No llegaron muy lejos, los cogió por los hombros y los apartó a tiempo para que no les alcanzase un hechizo.
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miércoles, 7 de octubre de 2009
viernes, 7 de agosto de 2009
CAPÍTULO 9: TÚNELES Y SOMBRAS (10ª parte)
La confesión de Bridget dejó a sus compañeras pasmadas, les costaba concentrarse y, cada vez que veían a Harry rehuían su mirada.
Vera tuvo un entrenamiento movido. Mike y Tom jugaban a pasarse bludgers y Vera se metió en medio totalmente distraída, de modo que la derribaron y cayó al suelo. Ni siquiera se quejó.
- ¿Estás bien Vera? – preguntó Oliver desde lo alto.
- Sí – contestó mientras se ponía en pie.
- Pues entonces ¡levanta el culo hasta aquí y concéntrate en lo que haces!
- Si señor – murmuró avergonzada.
Akane tragó algo de agua en los entrenamientos en el lago. Ismael O’Kanne aprovechaba los despistes para meterse debajo del agua y enredarle algas en los pies. Alan, que estaba cerca, la ayudaba a desenredarse.
- ¿Se puede saber qué te pasa hoy? – la riñó el entrenador -. ¡Estate atenta!
Akane salió furiosa del lago. Cuando el entrenador se alejó cogió al enano de O’Kanne por los pelos y lo estampó contra un árbol, después cogió unas ramas y lo ató de pies y manos.
Edmunda y Nadine tuvieron también tuvieron un mal día, una por su lesión y la otra por falta de concentración. Eva Roderick aprovechó la distracción de la segunda y deshinchó las ruedas de su bicicleta, de modo que se cayó de al pasar por terreno pedregoso.
- Aww!! – se quejó mientras se levantaba ayudada por Sam Morlot.
- Deberías vigilar más las ruedas – dijo mientras miraba a Eva.
Nadine abandonó el entrenamiento. Edward, que se encontraba observando los entrenamientos se alegró de que los abandonara, si no lo hubiese hecho se habría inventado alguna excusa para arrastrarla al castillo.
Cuando las cuatro chicas se reunieron en el dormitorio, se relataron su mal día, se enseñaron los moretones compitiendo para ver cuál era el mayor y ganó Akane. Ismael había logrado dejarle todas las piernas marcadas.
- Lo siento – se disculpó Bridget.
- Bueno – comenzó Akane – no pasa nada, lo dejé inconsciente.
- Yo no le hice nada a la mala bruja de Eva – se lamentó Nadine.
- Tenemos tiempo de devolvérsela - aventuró Vera.
- ¿Cómo lo harías? – preguntó intrigada Nadine.
- No lo sé – continuó Vera –, me duele demasiado todo el cuerpo, pero esa terminará besando el suelo.
Vera tuvo un entrenamiento movido. Mike y Tom jugaban a pasarse bludgers y Vera se metió en medio totalmente distraída, de modo que la derribaron y cayó al suelo. Ni siquiera se quejó.
- ¿Estás bien Vera? – preguntó Oliver desde lo alto.
- Sí – contestó mientras se ponía en pie.
- Pues entonces ¡levanta el culo hasta aquí y concéntrate en lo que haces!
- Si señor – murmuró avergonzada.
Akane tragó algo de agua en los entrenamientos en el lago. Ismael O’Kanne aprovechaba los despistes para meterse debajo del agua y enredarle algas en los pies. Alan, que estaba cerca, la ayudaba a desenredarse.
- ¿Se puede saber qué te pasa hoy? – la riñó el entrenador -. ¡Estate atenta!
Akane salió furiosa del lago. Cuando el entrenador se alejó cogió al enano de O’Kanne por los pelos y lo estampó contra un árbol, después cogió unas ramas y lo ató de pies y manos.
Edmunda y Nadine tuvieron también tuvieron un mal día, una por su lesión y la otra por falta de concentración. Eva Roderick aprovechó la distracción de la segunda y deshinchó las ruedas de su bicicleta, de modo que se cayó de al pasar por terreno pedregoso.
- Aww!! – se quejó mientras se levantaba ayudada por Sam Morlot.
- Deberías vigilar más las ruedas – dijo mientras miraba a Eva.
Nadine abandonó el entrenamiento. Edward, que se encontraba observando los entrenamientos se alegró de que los abandonara, si no lo hubiese hecho se habría inventado alguna excusa para arrastrarla al castillo.
Cuando las cuatro chicas se reunieron en el dormitorio, se relataron su mal día, se enseñaron los moretones compitiendo para ver cuál era el mayor y ganó Akane. Ismael había logrado dejarle todas las piernas marcadas.
- Lo siento – se disculpó Bridget.
- Bueno – comenzó Akane – no pasa nada, lo dejé inconsciente.
- Yo no le hice nada a la mala bruja de Eva – se lamentó Nadine.
- Tenemos tiempo de devolvérsela - aventuró Vera.
- ¿Cómo lo harías? – preguntó intrigada Nadine.
- No lo sé – continuó Vera –, me duele demasiado todo el cuerpo, pero esa terminará besando el suelo.
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lunes, 6 de julio de 2009
CAPÍTULO 8: DE ESTA NO TE ESCAPAS (6ª parte)
A la mañana siguiente todo eran rumores, pero como no habían encontrado a nadie la mayoría de los alumnos se concentraron en las competiciones de triatlón entre Wallace y Weed y entre Nidelty y Cleaverly. Nadine y su compañera de equipo, Edmunda Dantes, confiaban en ganar a Thomas Rohan y a Sam Morlot, y Boromir Tirith y Stephen Law sabían que ganarían a Eva Roderick y Logan Warker, Logan siempre había sido muy lento. Estaba lloviendo desde el amanecer y el circuito por el que tendrían que correr a pie y con bicicleta estaba completamente embarrado, por lo que redujeron la distancia de las carreras a 1800 metros de natación, 30km de ciclismo y 12km de carrera a pie.
Nadine se encontraba en forma, pero Edmunda tenía dolorida la rodilla izquierda y no estaba segura de aguantar el ritmo hasta el final. Thomas y Sam sabían que Edmunda tenía molestias y no pensaban emplearse a fondo en la competición de natación para darlo todo en ciclismo y el minimaraton, pero no contaban con la afinidad de Nadine con la naturaleza y su velocidad.
Edmunda no abandonó la competición y llegó detrás de Sam y por delante de Thomas, pero al terminar cayó al suelo totalmente agotada. Nadine se tumbó junto a ella riendo por la victoria y se quedaron allí para ver quién ganaba entre Wallace y Weed. Boromir llegaba a la meta fresco como una rosa seguido por Stephen. Eva tardó bastante en aparecer tenía enredadas en las piernas varias raíces.
- Tendrían que sancionarla – les dijo Boromir una vez recuperado el aliento -Le lanzó a Stephen una red de raíces de roble para hacerlo caer, me alegro que le saliera mal.
- Sí – afirmó Stephen – se ha metido un trompazo impresionante. Creo que se ha roto un diente.
- ¿Qué me decís de Logan? – preguntó Edmunda levantándose del suelo.
- Ese abandonó a la mitad del lago – rió Stephen-. Yo no sé qué hace compitiendo.
- Así que la semana que viene nos toca a nosotros ¿no? – le dijo Nadine a Boromir.
- Os vais a enterar de lo que es bueno señoritas – contestó Boromir sonriendo.
- Sí claro – continuó Edmunda – eso será si me superas a mí bonito.
Boromir le dio un empujón amistoso y volvieron al castillo rodeados por sus compañeros de casa y recibiendo las felicitaciones del profesor Butler. Rupert abrazó a su hija y ésta se encontraba feliz hasta que vio a Edward y sus hermanos con Sam y Thomas. Sintió un dolor repentino de estómago cuando comprendió la actitud grosera de Edward con ella, debió haber notado que no le quitaba ojo de encima, que estaba obsesionada con él, y como no quería darle esperanzas se comportaba como un impertinente. Estaba claro que él no estaba interesado en ella “pues claro que no Nadine, él es interesante y tú no, él es misterioso y tú un libro abierto que cualquiera puede leer”. Caminaba cabizbaja cuando se le acercaron Vera, Bridget y Akane.
- ¿Qué te pasa? – le preguntó Akane.
- Nada – contestó Nadine – reorganizando ideas.
- Estuviste increíble – la felicitó Vera.
- Gracias, no fue fácil. Lo malo viene ahora, Boromir y Stephen parecen invencibles, pero prefiero no pensar en ello hasta mañana.
- Yo no estaría tan segura – dijo Bridget.
- ¿Por qué lo dices? – preguntó Nadine con curiosidad.
- Has impresionado a Boromir, no esperaba que tuvieses buenos tiempos – rió Bridget – creo que verte correr le ha asustado.
- ¡Bobadas! – exclamó Nadine sonrojada -. Bueno Vera. Tú eres la próxima. ¿Nerviosa por tu primer partido? Yo estaba hecha un flan antes de competir.
Nadine se encontraba en forma, pero Edmunda tenía dolorida la rodilla izquierda y no estaba segura de aguantar el ritmo hasta el final. Thomas y Sam sabían que Edmunda tenía molestias y no pensaban emplearse a fondo en la competición de natación para darlo todo en ciclismo y el minimaraton, pero no contaban con la afinidad de Nadine con la naturaleza y su velocidad.
Edmunda no abandonó la competición y llegó detrás de Sam y por delante de Thomas, pero al terminar cayó al suelo totalmente agotada. Nadine se tumbó junto a ella riendo por la victoria y se quedaron allí para ver quién ganaba entre Wallace y Weed. Boromir llegaba a la meta fresco como una rosa seguido por Stephen. Eva tardó bastante en aparecer tenía enredadas en las piernas varias raíces.
- Tendrían que sancionarla – les dijo Boromir una vez recuperado el aliento -Le lanzó a Stephen una red de raíces de roble para hacerlo caer, me alegro que le saliera mal.
- Sí – afirmó Stephen – se ha metido un trompazo impresionante. Creo que se ha roto un diente.
- ¿Qué me decís de Logan? – preguntó Edmunda levantándose del suelo.
- Ese abandonó a la mitad del lago – rió Stephen-. Yo no sé qué hace compitiendo.
- Así que la semana que viene nos toca a nosotros ¿no? – le dijo Nadine a Boromir.
- Os vais a enterar de lo que es bueno señoritas – contestó Boromir sonriendo.
- Sí claro – continuó Edmunda – eso será si me superas a mí bonito.
Boromir le dio un empujón amistoso y volvieron al castillo rodeados por sus compañeros de casa y recibiendo las felicitaciones del profesor Butler. Rupert abrazó a su hija y ésta se encontraba feliz hasta que vio a Edward y sus hermanos con Sam y Thomas. Sintió un dolor repentino de estómago cuando comprendió la actitud grosera de Edward con ella, debió haber notado que no le quitaba ojo de encima, que estaba obsesionada con él, y como no quería darle esperanzas se comportaba como un impertinente. Estaba claro que él no estaba interesado en ella “pues claro que no Nadine, él es interesante y tú no, él es misterioso y tú un libro abierto que cualquiera puede leer”. Caminaba cabizbaja cuando se le acercaron Vera, Bridget y Akane.
- ¿Qué te pasa? – le preguntó Akane.
- Nada – contestó Nadine – reorganizando ideas.
- Estuviste increíble – la felicitó Vera.
- Gracias, no fue fácil. Lo malo viene ahora, Boromir y Stephen parecen invencibles, pero prefiero no pensar en ello hasta mañana.
- Yo no estaría tan segura – dijo Bridget.
- ¿Por qué lo dices? – preguntó Nadine con curiosidad.
- Has impresionado a Boromir, no esperaba que tuvieses buenos tiempos – rió Bridget – creo que verte correr le ha asustado.
- ¡Bobadas! – exclamó Nadine sonrojada -. Bueno Vera. Tú eres la próxima. ¿Nerviosa por tu primer partido? Yo estaba hecha un flan antes de competir.
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