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lunes, 12 de octubre de 2009

CAPITULO 12: AL ATAQUE (4ª parte)

Después de la tormenta llega la calma. Las hordas de Saumort, lideradas por la avanzadilla de Hachan La Vey, no lograron llegar hasta Faldon y no hubo que lamentar bajas. Esta vez ganaron la ofensiva pero no era más que una tregua del destino.

Dos días mas tarde, Los Guardianes del Concilio convocaron una reunión secreta en los sótanos del Potro Trotador, en Broke Hills, con el fin de buscar aliados para una guerra que se forjaba lentamente. Pasada la media noche, acudirían con discreción, Harrison Kingsley y Xera Finch representando a Faldon; Nemis, jefe de la manada de centauros; Che y lobito, lobos nómadas asentados recientemente en el bosque dispuestos a luchar y Bill Danag, el dueño del Potro, entregado a la causa.

El Jefe de los Guardianes, Charles Philips expuso los hechos, con semblante muy serio, comenzó:

- Hemos salido airosos de dos tentativas por parte de Hachan pero todos sabemos que no son mas que eso, tentativas. Saumort sigue reclutando soldados y tiene un líder letal y sangriento que no parara hasta encontrar el anillo Indûr. El poder del anillo ciega por completo al señor oscuro que durante años nos ha engañado con una tregua para revivir y reforzar su eterno deseo de dominar la voluntad de todas las criaturas de la tierra conocida.

- Cierto – continuó Harrison – no podemos seguir ignorando que en los últimos años los condados vecinos han sido sometidos a costa de sangre y destrucción. Orion Freaks, Pleasant Green, Yrinor y hasta la fortaleza de Bastad han caído, a pesar de ofrecer resistencia. Debemos buscar aliados…

- Mañana mismo partiré a Trenzor, en las tierras del norte. Estoy convencido que mis hermanos elfos se unirán a la cruzada - dijo Xera Finch, profesor contra la Magia Oscura.

Trenzor era uno de los tres pueblos que conformaban el condado de Summerfalls, junto con Elbow y la ciudad amurallada de Broke Hills.

- Si, con toda seguridad, los Volundir accederán, no solo por lazos de sangre sino porque a ellos también les afecta. A día de hoy, nadie sabe donde yace el anillo de poder... – interrumpió con voz pausada Bill Danag para proseguir - Bien es cierto que a mi raza no nos afecta directamente esta batalla pero por la amistad que nos une con los elfos del norte , mi clan considerará aliarse con vosotros. No deseamos movernos de estas tierras a la fuerza.

- Espero que si finalmente tu clan accede, no rompáis la tregua con los humanos al olor de la sangre derramada en plena contienda… - gruñó Walter Willison clavando sus ojos en el vampiro.
- Tranquilo Walter, tu seras el primero en saberlo… - Bill sonrió sarcásticamente mostrando sus colmillos.

viernes, 11 de septiembre de 2009

CAPÍTULO 11: ALARMA (4ª parte)

El domingo por la mañana Nadine no pudo quedarse quieta sin saber qué había sido de Benji y decidió salir a escondidas para poder comprobar que el lince estaba bien. Procuró no hacer ruido y, para no ser vista decidió salir por el pasadizo.

- ¿Dónde crees que vas? – preguntó una voz a sus espaldas.

Nadine se dio la vuelta rápidamente y comprobó que era Edward.

- Me has asustado.

- Me alegro, vuelve a tu cuarto – le dijo – ahora – continuó al ver que Nadine no le hacía caso.

- Sólo será un momento – rogó ella.

- No.

- ¿No? – Nadine no supo qué fue lo que le pasó por la cabeza pero se dio la vuelta – pues cógeme si puedes – y echó a correr.

Edward la siguió y cuando la alcanzó ya se encontraba fuera del castillo.

- Por favor Edward – rogó Nadine – sólo serán cinco minutos, en lo que llamo a Benji.

Pero Edward no tuvo tiempo de contestar. Un jinete pálido de Saumort apareció ante ellos y emitió un rugido. Levantó una mano dispuesto a atacar a Edward.

- ¡No! – gritó Nadine mientras apartaba a Edward de un empujón y llamaba al bosque para que la ayudara.

Un viento intenso y repentino golpeo al pálido y lo lanzó, como si fuera una hoja, a varios metros de distancia para chocar contra un árbol. Como si fueran tentáculos, las raíces de los árboles se retorcieron hacia el atacante y lo envolvieron dejándolo inmovilizado. Sin embargo, otro pálido apareció de repente y cayó sobre Nadine tirándola al suelo y lastimándole el hombro en la caída. El pálido soltó un gruñido y se desplomó sobre ella. Nadine parpadeó por el asombro al darse cuenta que estaba muerto. Edward lo había atravesado con algo.

Desde la zona este del bosque llegaron dos centauros sorteando los árboles con agilidad y rapidez. El pálido que había sido atrapado por las raíces de los árboles, logró escapar ya que Nadine había perdido la concentración en su conexión con el bosque.

- ¡Amer ve por allí! – gritó un centauro señalando la dirección en la que había huido el pálido - ¡Asegúrate que no haya más!

Mientras Amer salió persiguiendo al pálido huído, el otro centauro se acercó hasta Nadine y le quitó de encima al pálido muerto.

- Mi destino no es evitar que os maten ¿sabéis?

- Gracias Viren – contestó Edward.

Nadine iba a agradecérselo también, pero al levantarse comenzó a sentirse mareada y no podía hablar.

- ¡Llévatela de aquí! ¡Rápido! – ordenó el centauro -. Yo voy con Amer.

Edward cogió a Nadine en brazos y la llevó a la carrera al castillo. Cuando llegó, ella ya había perdido el conocimiento.