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miércoles, 13 de octubre de 2010

CAPITULO 21: Akane, La Liga y... algo mas

En mitad de la noche, serena y vacia, el viento dejo de soplar, los arrullos lejanos del bosque dejaron de sonar y la calma mas inquieta invadió el lugar.

Ninguno de los allí presentes, se movió de su sitio, mirándose unos a otros se preguntaban si todo aquel sabbath ancestral habría servido de algo o su magia escolar y picardia no habían sido suficiente. .

Pasados unos minutos, la alfombra de hojas de estramonio se empezó a recoger en un pequeño tornado, sobre si mismas envolvieron y alzaron la piedra y la espada hasta hacerlas desaparecer… las hojas comenzaron a caer lentamente ante la mirada expectante de Alan.

- Tiene que haber funcionado – dijo Bridget – Pero no siento nada, ningún tipo de emoción, en este sitio ya queda rastro de magia…
- Entonces el conjuro tuvo que funcionar – aseaguro a Alan – Akane?...sigues ahí?? Akane!


Pero efectivamente, lo único que había allí era un claro del bosque en mitad de la noche. Los seis decidieron regresar al Castillo a través de los pasadizos secretos. Durante el camino apenas hablaron, preocupados andaban cabizbajos.

Los alumnos de Faldon, lideres en la sombra de la cruzada contra Saumort, sabian que necesitaban recuperar a Akane Macgregor, para comenzar a reclutar el ejercito de los buenos, lo que mas tarde se conoceria como La Liga de los Pequeños Magos Extraordinarios.

Mientra… las ordas del Mal, encabezadas por el capitan de brigada Hachan La Vey y su segundo al mando, Bud Lote, han conquistado en su casi totalidad todo el condado de Summerfalls, dejando imbatible , hasta el momento, Faldon Rest y las aldeas cercanas.

Escondidos en su cuartel general, las Minas Morgul, los laberinticos pasillos de las Colinas Cefiras estan atestadas , cada vez en mayor numero, de un poderoso ejercito oscuro de todas las razas imaginables, nacidos en las mismas entrañas de los abismos de Darkerin: Ankilos , Traun y Trololos de las cavernas.

lunes, 12 de abril de 2010

CAPITULO 20: Armándose ( 5ª Parte)

A las siete en punto sonó el timbre que anunciaba el final de clase y para Nadine, Edward, Alan, Vera, Oliver y Bridget el momento de encontrarse en el bosque para conjurar energías.

El sol comenzaba a ponerse difuminándose entre las ramas y vegetaciones de los frondosos árboles del Bosque de los Avatares, una ligera brisa anunciaba el final del día formando remolinos en el camino.

- ¿Como piensas entregarle los objetos? – pregunto Bridget a Alan.

- Buena pregunta – contesto sonriendo entre dudas – anoche, tras el toque de queda me escape a la biblioteca y estuve ojeando algunos libros de historia mágica hasta que encontré el Libro de Otto Octavarium.

- ¿Y quien es ese?

- Otto fue un brujo ermitaño que vivió en Dimatra, un pueblo cercano a los Lagos de Pokara. Mucho antes de Saumort, Otto era conocido por sus sabbats. Nunca estuvo claro si eran rituales oscuros o de luz. Su magia y su poder para invocar y traspasar la barrera invisible y sensitiva de lo mortal era requerida tanto por magos oscuros como blancos. Otto nunca se pronunció a favor de ningún bando aunque su muerte dejó serias dudas de que en algún momento, hiciera un pacto con Natasar, deidad antigua de los abismos de Darkerin. Otto murió a los 203 años en plenas facultades mentales y sobrevivió a tres generaciones.

- Vale, todo eso esta muy bien, Alan – interrumpió Vera – pero llevamos diez minutos andando sin saber dónde nos llevas.

- Un poco de paciencia, en realidad, eso solo lo sabe Bridget… - contestó – yo solo sé que gracias a Otto tengo el ritual para comunicarnos con Akane.


Sorprendidos, el resto del grupo miró a Bridget esperando una respuesta. Lejos de parecer extrañada, paró en seco y les miró.

- No sé por qué razón, Alan sabe que yo también conozco el Libro de Otto …

- Si e intuyo que sabes el ritual que planeo llevar a cabo con tu ayuda y la del resto, ¿verdad?

- Me temo que sí – afirmo Bridget – necesitamos un conjuro traslador, según Otto el Portus Morti seria el ideal para hacer llegar la piedra y la espada a Akane.

miércoles, 7 de abril de 2010

CAPITULO 20: Armándose ( 4ª Parte)

Alan y Edward decidieron poner un poco de orden y fueron a separar a Bridget y Oliver de aquel desconocido. Alan agarró con un brazo a Bridget por la cintura, separándola de la pelea mientras enganchaba por el cuello de la camiseta a Oliver y lo empujaba hacia atrás. Edward, fuerte como el mármol, inmovilizo al chico agarrándole con solo dos dedos de la garganta, a la altura de la mandíbula.

- ¿Quien eres? – le preguntó con absoluta frialdad, tanta que su voz carecía de total humanidad.
- Déjame chupasangre o te arrepentirás – gritaba el muchacho intentando escapar – Déjame o …
- ¿O que? - Edward sonreia enseñando sus magnificos y blancos colmillos mientras Nadine le miraba fascinada y “especialmente” emocionada.

Jareth no sabia que responder, intentaba parecer amenazante ante su objetivo pero en el fondo se debatía entre lo moralmente correcto y su deuda mortal con Hachan. Finalmente, les amenazó.

- Salid ahora mismo de esta casa o la próxima vez que volváis no tendré compasión, os estaré esperando y puede que no esté solo.
- Jajaja…No creo que tu situación ahora mismo, sea la mas adecuada para amenazarnos – contesto Alan - ¿sabes?, te vas a venir a dar una vuelta con nosotros y nos vas a contar de qué va todo esto y quién eres.

- Andando… aprendiz de bandido – dijo Edward con sorna mientras le empujaba hacia la puerta de salida.

En ese momento, Jareth se quedó absolutamente rígido con la mirada fija al frente. En segundos, sus ojos se llenaron de negro abismo y su silueta comenzó a vibrar difuminándose hasta desaparecer.

- Pero qué…
- No resultaba amenazante pero esta claro que se sabe algunos trucos para huir …– dijo pensativa Bridget.


Quedaban apenas un par de horas para amanecer así que regresaron al colegio con la piedra y la espada en su poder. Quedaron al día siguiente después de Salud Ambiental para verse, justo a la hora de comer, en el Bosque de los Avatares.

No podían perder más tiempo, tenían que entregar los objetos a la Viajante, Akane McGregor debía volver cuanto antes al mundo mortal, un nuevo ejército de estudiantes estaba a punto de nacer, un ejército clandestino y ella, ya formaba parte de él.

viernes, 29 de enero de 2010

CAPITULO 18: Vigila y recluta



Viernes
07:00 de la mañana

Una niebla densa y húmeda inundaba el Bosque de los Avatares desde que Harry murió a manos de Hachan La Vey. Aun así Nadine Hardis no interrumpió su rutina de salir a correr al amanecer. Ataviada con ropa deportiva decidió añadir a su vestuario un gorro de lana escocesa, orejeras y la bufanda más calentita que encontró en el armario.

Ese día Edward decidió acompañarla, llevaba haciéndolo desde que la descubrió, a comienzo del curso, aunque algunas veces, se quedaba escondido en los árboles, observándola. Ese día, la interceptó justo a la salida del Colegio.

- Buenos días, mi bella atleta
- Buenos días…
- Puedo acompañarla en su carrera matinal?, seria un placer…
- Vale, pero…mmm...
- Pero?
- Nada…ya lo sabrás – terminó diciendo con una sonrisa picara.

A pesar de la niebla estuvieron corriendo durante media hora, Edward tenía una visión extraordinaria y guiaba a Nadine mientras sorteaban árboles y maleza. Llegaron a un claro de flores secas y aplastadas, había restos de una hoguera recién apagada, algo de leña esparcida y restos de huesos irreconocibles apilados junto a la irregular entrada a una cueva. Quienes fueran sus habitantes no estaban en ese momento pero hacia muy poco que acababan de salir. Aun se podía sentir el calor emanando de la cueva.

- Lobos… - dijo Edward olfateando la cueva mientras entraban con sigilo a inspeccionar.
- Lobos?...
- Si, pero no es la madriguera de Lobito y Che…estos huelen diferente, no son de la zona.
- Oh…ahm… - dijo Nadine despreocupada. Se sentía segura con Edward estuviera en la boca del lobo o en el Abismo de Darkerin.
- Quizás debería rastrearlos por si son una amenaza mayor o simplemente lobos nómadas de paso en la comarca.
- Y tiene que ser ahora?... – dijo con voz picara ignorando, a propósito, el casi evidente peligro que podría suponer aquel descubrimiento.

Edward la miró contrariado observando atónito y agradablemente sorprendido como Nadine cada vez estaba mas cerca de su piel, sonriendo por debajo y desabrochando la sudadera de su recién estrenado amante bandido.

- Nadine…pretendes que, que …a-a-aquí… - empezó a tartamudear - ¿te pone especialmente contenta el peligro?
- Mmmm… mas bien lo desconocido – le contestó mientras su mano se deslizada dentro del pantalón de Edward haciéndole gemir de placer – la incertidumbre …
- Aha… mmmm…
- El miedo a que nos puedan pillar – Nadine seguía besándole por el cuello, mordiendo su oreja, susurrándole …


Al cabo de un rato, mientras comenzaban a vestirse escucharon aullidos cercanos, la manada de lobos extranjeros regresaban a su cueva. Edward y Nadine terminaron rápido de vestirse y corrieron hacia el Colegio.

Quedaban menos de cinco minutos para la primera clase del día, Metamorfosis Corporal con Madeleine Cope.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

CAPITULO 15: Navidad, ¿dulce? Navidad... (2ª Parte)

Harry no estaba y entonces recordó que últimamente solía salir a patrullar por las noches, vigilando el bosque de Faldon y alrededores para evitar posibles ataques de los pálidos de Saumort. Solía turnarse con los centauros incluso con Xera Finch en más de una ocasión.

Así que Bridget subió de nuevo y durmió hasta el amanecer.
Al día siguiente, a primera hora, antes del desayuno, comenzaron el día con clase de natación, con Seeley Abott.

Salvo para Akane, nadadora de competición en los intercolegiales, para el resto de sus compañeras de cuarto, era duro levantarse a las 7, sin desayunar, para gastar las energías en nadar.

Pero aquella mañana Bridget se zambulló casi por inercia en la piscina cubierta del Pabellón Norte, como si la ingravidez del agua pudiera desterrar de su mente la pesadilla de la noche anterior.

Comenzaba a amanecer y bajo la luz tenue del sol naciente los alumnos de tercero comenzaron la jornada nadando a crol, brazo y mariposa. El equipo de natación entrenaba en las calles principales mientras que el resto practicaba en las secundarias. Era una piscina enorme, más grande que una olímpica, bien podría parecer un enorme lago. En el fondo se adivinaban los escudos de las cuatro casas de Faldon sobre un imaginario suelo marino, con algas y corales. Las paredes simulaban el paisaje marino en movimiento, un espectáculo mágico casi onírico en el que habitaban mantas, caballitos de mar y toda clase de peces.


A Nadine le encantaba bucear y muchas veces, en mitad de la carrera de calentamiento se zambullía un par de metros y la terminaba buceando hasta la meta. Hacia un par de semanas que había descubierto que no era la única que disfrutaba con aquello, Edward Pattinson se había cruzado por su camino bajo el agua en mas de una ocasión, guiñándole un ojo y haciéndole alguna mueca divertida. Nadine explotaba de risa y con el oxigeno perdido tenia que subir de nuevo a la superficie. Entonces Edward la miraba desde el otro lado de la piscina con media sonrisa, expectante a la reacción de su compañera pero Nadine disimulaba y seguía nadando como si aquellos encuentros bajo el agua solo tuvieran sentido y encanto allí, bajo todos aquellos pies y manos aleteando por encima.

lunes, 24 de agosto de 2009

CAPÍTULO 10: ALL HALLOW'S EVE (7ª parte)

Cerca de la sala de lectura, donde Oliver y Vera seguían “conociéndose”, la fiesta oficial de Halloween se apagaba disimuladamente, los invitados se iban escapando de forma ordenada y discreta hacia la Torre de Astronomía donde ya empezaba la fiesta alternativa de Halloween.

David Morgan había encantado una de las puertas de los baños para que actuase de traslador y así poder aparecer en la Torre sin tener que atravesar los pasillos del Colegio y sortear la vigilancia de los profesores.

La Circle Line, con el profesor Manson a la cabeza, seguía tocando, los alumnos de Weed apenas se daban cuenta que algunos de los alumnos del resto de las Casa nunca volvían de los baños. Entre ellos, se encontraban Nadine y Edward.



Edward aprovechó un corto apagón de luz para robarle un beso a su diosa griega y susurrarle:
- Agárrate de mi mano, ahora nos toca a nosotros.

Nadine acertó a darle la mano, sorprendida y emocionada y salieron corriendo hacia los baños. En menos de dos minutos se encontraban riéndose en la Torre de Astronomía junto a Neville y Samantha que ya llevaban en buen rato allí. El resto de los Pattinson, David y Travis Morgan y algunos Erasmus se unieron minutos mas tarde. Solo faltaban, la Novia Cadáver y María Antonieta. Akake McGregor y Bridget Morgan, respectivamente, aun seguían haciéndole los coros a la Circle Line y brindando ya con la cuarta Diademita de la noche. Alan Knightley se acerco a ellas por detrás, agarrandolas por la cintura y acercandolas hacia su cuerpo las aviso sutilmente que debían irse:

- Señorita Cadáver y Señorita Antonieta, les recuerdo que la “fiesta” sigue allí donde se juntan las estrellas y constelaciones y que para llegar debemos acudir a los tan limpios excusados de esta nuestra adorada Escuela.
- ¿Por que hablas con tanto misterio, Alan? – contesto Akane gritando - ¡¡ya sabemos donde esta la fiesta clandestina!!
- Sshh… ¿quieres hablar mas bajito?...o ¿quieres que los de Weed nos vuelvan a arruinar la fiesta? – saltó enseguida Alan.
- Tranquilos, los demás están mas borrachos que nosotras y con los gritos de Brian Manson no se han enterado – le tranquilizó Bridget.
- Ufff..., menos mal… - suspiro aliviado Alan, consciente que su huida era una traición a su Casa- Saldré primero y en dos o tres minutos vosotras, ¿de acuerdo?
- Vale – asintió Bri.
- Porque tu lo digas… y si son cinco minutos ¿Qué?
- Akane, deja de beber, ahora – Alan, salió andando y silbando de la fiesta, guiñándoles un ojo antes de salir por la puerta.


A los pocos minutos, las chicas de Nidelty salieron a retocarse el maquillaje hacia los baños. Estaban a punto de entrar en el traslador cuando Bridget sujetó a Akane de un brazo y la giró.

- Espera, yo no voy.
- ¿Por qué?
- Me voy de viaje con Harry, esta noche
- ¿Cómo?
- Si, lo llevamos planeando hace tiempo. Esta mañana antes del desayuno, mientras colocábamos los hechizos protectores en la Torre de Astronomía, lo decidimos. Seria hoy, lleva meses perfeccionando la técnica de orbitar.
- Vamos, que te vas a escapar, jijiji.
- Bueno, oficialmente me voy a pasar el fin de semana con mi tía Avelina, al pueblo. Tengo permiso firmado de mi padre para un par de visitas familiares al año.
- Ajajá, lo tienes todo controlado. ¿Y donde os vais?
- A Santa Fe, México, volveremos el domingo.
- Pues nos vemos el domingo. Disfruta y no te preocupes, ya me encargo de decírselo a Vera y Nadine. Por cierto, ¿donde esta Vera?...

miércoles, 17 de junio de 2009

Capitulo 7: Los Tutores Personales (9ª Parte)

Bridget aprovechó que quedaba una hora para comer y subió a la azotea, donde la esperaba Claire Collins para repasar la asignatura de Tarot. Su abuela, Avantasia Collins, daba cursos intensivos de tarot en la residencia de ancianos de Normer Mountains, en Irlanda del Norte. Claire acudía a esos cursos desde pequeña así que dominaba la materia.

- Hola Claire, ¿que tal?

- Hola Bri, muy bien, ¿lista para mejorar ese suspenso?

- Ains...si. He traído el tablero y las cartas. No entiendo que me ha pasado este año…

- Tranquila, sé que no es tu fuerte pero acabamos de empezar el curso así que vamos a repasar poco a poco, ¿vale?

Bridget asintió resignada y sentándose delante de la novia de su hermano, al otro lado del tablero, intentó concentrarse.


- Veras, cuando se consulta al Tarot, no son las cartas las que hay que leer: lo que debe leerse es la propia vida. Los símbolos no se resuelven en situaciones, sino que sugieren el significado de las mismas. Por eso, las cartas transmiten lo que hay de más inmediato en la experiencia básica, que es siempre nosotros mismos, nuestras pasiones sordas, nuestros deseos inconscientes, para destilarlo en comprensión, en conciencia. Precisamente tú, mi querida Bri, deberías canalizar tu don empático cuando eches las cartas a alguien. Empatiza con sus deseos y las cartas, al descubierto, contaran el resto, construirán al instante lo que anhela la persona que acude a ti o incluso lo que tu misma percibes y no sabes descifrar por ser algo intangible.

- Por ejemplo… saca una carta – Claire Collins mostraba la baraja esotérica abierta en abanico antes las manos de Bridget.

- Vale, allá voy…

- Umm, has sacado la carta de los Enamorados, invertida.

- Oh!..y eso ¿es bueno, malo?

- Bueno, es evidente que Los Enamorados significa amor, la unión de los opuestos, atracción pero cuando sale invertida, todo lo contrario: fracaso, amor desgraciado, tentación peligrosa. Ejem…nos conocemos desde hace tiempo, ¿quieres contarme algo?

- ¿Yo?, no. No tengo ni idea porque ha salido esta carta. Eh.. Probablemente sea culpa de Nadine Hardis, esta perdidamente enamorada de Edward Pattinson y acabo de estar con ella ayudándola con Pociones. La profunda sensación que le produce ese chico se habrá quedado titilando en mis sentidos. No he desconectado.

- Por supuesto Bridget Morgan, será eso…

Con vampiros, Bridget no lograba empatizar así que ignoraba que no estaba engañando en absoluto a Claire con su historieta. Aun así, se centraron en la tutoría hasta que llegó la hora de comer. Iba a ser un día intensivo, se había propuesto concentrar sus tutorías el mismo día y de esa manera aprovechar todo el domingo para estudiar.

Chester Red se había ofrecido a ayudarla en los últimos entrenamientos de Tiro con Arco y pactaron en quedar en la cabaña de Billy Watters, uno de los Guardianes, después de comer. Billy ofreció su casa para que pudieran practicar otra de las asignaturas que Bridget había suspendido, Transformación. Una vez allí, Chester le explicó la transformación avanzada, teoría y riesgos. Bridget titubeó al principio y después de una cuantas malformaciones, consiguió transformarse en un simpático conejo.

A última hora de la tarde, solo le faltaba la tutoría de Adivinación con la profesora Rappelson. Llegó un poco tarde pero Lola la esperaba sonriente en su despacho, fumando semillas molidas de mandrágora, vetadas en el colegio y tejiendo un jersey de lana. Al entrar, la profesora levanto la cabeza, señaló una silla para que Bridget tomara asiento y despues de un más que pausado parpadeo, Lola Rappelson se centro y empezó a hablar:

- El problema no está en aquello que no se sabe, sino en aquello que se cree se sabe, pero se sabe mal…

La profesora acabó su jersey y la tutoría, hora y media mas tarde, Bridget Morgan hizo lo que pudo para llegar a su habitación antes del toque de queda, apuró los minutos y la felicidad pasajera de haber fumado mandrágora para estar con Él, una noche mas.

viernes, 24 de abril de 2009

CAPÍTULO 5: CACHIMBA Y MACARENA (6ª parte)

Oliver respiró tranquilo cuando el profesor Hardis salió de la casa acompañado por un sorprendido Claris. El riesgo había desaparecido, podrían hacer la fiesta y habían logrado irritar en un tiempo record a Weed, lo que le proporcionaba más ímpetu a la hora de enfrentarse a ellos en los partidos de Quidditch, no se cansaba de pincharlos, nunca era suficiente. Esperaba que los demás lo vieran del mismo modo ya que en ocasiones se dejaba llevar por su carácter.

De repente sonó la puerta. Era Lupita. Venía huyendo de Amy Petterson, que en un ataque de furia había decidido quemar las cortinas de su habitación con las botellas de tequila que había traído de México. Roger le pasó un brazo por los hombros y la hizo entrar. Oliver se sintió culpable y salió de la habitación sin decir adónde iba. Nanuk miró a James porque estaba confuso y James se limitó a encogerse de hombros.

- Será mejor que vayamos subiendo a la torre – dijo James -. No hagáis mucho ruido, no quiero que Claris se entere de nada.

Mientras, en la habitación de Akane, Bridget, Nadine y Vera se mascaba tensión. Vera no sabía si Oliver le prestaría atención y si lograría hablarle de algo que no fuese Quidditch. Bridget se preguntaba si sería capaz de escaparse, sin que nadie la viera, para estar con Él y hacer una visita a las mazmorras. Nadine se preguntaba si Edward Pattinson iría y la intimidaría como había hecho a lo largo del día con sus miradas, si lo hacía se iría corriendo de la torre a esconderse debajo de las sábanas de su cama. Akane disfrutaba viendo a sus compañeras presas de los nervios, esto es mejor que “Corazón Salvaje”.

En la casa de los Wallace estaban celebrando la pelea que habían tenido con los Weed cuando apareció Oliver. Les explicó que se celebraba una fiesta en la torre Norte y que estaban todos invitados. Boromir y Chester no lo miraron con buena cara y Oliver temió por un momento que le atizaran un puñetazo, pero no lo hicieron. Se disculpó por haberlos engañado y prometió compensarlos. Finalmente aceptaron las disculpas y prometieron no faltar.

En cuanto salió de Wallace chocó con Lucas Router que se dirigía a la enfermería a por tiritas para tapar los cortes que le habían hecho entre Charlie Rivers y Ben Foolish con los posters de la habitación de Amy. Lo invitó a la fiesta en la torre.

- Gracias Oliver, pero la próxima vez avisa que quieres tenderles una trampa a Weed, si colaboramos todos saldrá mejor y no tendremos que pedirle a la Sra Pattinson que nos cure las heridas.

Oliver se disculpó nuevamente y corrió hacia la torre. Cuando llegó ya estaban allí todos los Erasmus. A Rocío se le había pasado el susto rápidamente gracias al medio litro de rebujito que se había bebido según subía las escaleras. Lupita seguía nerviosa y abrazada a Roger. Nanuk estaba terminando de colocar unos sillones que había subido. Sudaba porque pesaban y se atusó el pelo, el movimiento que hizo distrajo a Rocío de pegar otro chupito de rebujito.

- Ozú, ¡qué pelo más bonito tienes pisha!

Nanuk sonrió.

- Viene de parte de padre.

Amel encendía la cachimba bajo la atenta mirada de Sima Quian que había subido a la torre ataviada con una diadema con antenas y con un ramo de rosas para repartir entre los asistentes a la fiesta. Cuando Amel terminó de encender la cachimba le dio una calada y expulsó el humo con sensación de alivio.

Giancarlo ya estaba pinchando la música con Tamara Robinson. No paraba de decirle cosas en italiano y Tamara reía contestándole en galés.

- ¡Menuda panda de empalagosos! –dijo Akane.

Oliver se dio la vuelta y sonrió. Vera iba la última. Estaba emocionada, ansiaba disfrutarla, y si era al lado de Oliver mejor. Cuando llegó a la torre y lo vio se quedó parada disfrutando de la visión durante unos segundos y después fue a beber algo.

miércoles, 15 de abril de 2009

CAPÍTULO 5: CACHIMBA Y MACARENA (2ª parte)

James, Oliver y David repartieron las cocretas con sorpresa. Vera tenía dos porque su hermano y Oliver le dieron una cada uno, así que le dio una a Akane.

- ¿A quién más se las vais a dar? – le preguntó Vera a James.

- Ya lo verás – dijo James mientras le daba una cocreta a Nadine -. Esta es para ti – le dijo guiñándole un ojo.

Nadine aceptó la cocreta con una sonrisa preguntándose si debía ir a la fiesta. Bridget estaba comiéndose la que le había dado su hermano David cuando vio que la profesora Cooper se había fijado en su mesa.

- ¡Cuidado que la Cooper nos vigila!

James y Oliver se fueron a sus sitios de costumbre y David se fue con Claire, que estaba sentada con los Pattinson, a terminar de repartir las cocretas que le quedaban.

- No sé qué ponerme – exclamó Vera pensando en Oliver.

- Ponte una bolsa de papel en la cabeza – contestó Akane entre dientes.

- Y tú un bozal – replicó Vera.

- ¡Aquí lo que realmente importa es que me tengo que arreglar los pies !– dijo Bridget entre risas para calmar el ambiente.

Angela Cooper seguía sin dejar de mirar a la mesa de Nidelty. Sabía que tramaban algo y sabía que no era bueno si James Gram estaba en medio. Le hizo una seña a Abbie Taylor para que se acercara y ésta se levantó inmediatamente. Le susurró algo al oído y Abbie asintió para volver a sentarse después en su mesa y murmurar con Amy Petterson y Linda Gales, las otras dos animadoras de Weed.

- Las brujas acaban de empezar a cotillear – dijo Emmett Pattinson.

Los hermanos Pattinson se giraron todos para ver cómo Abbie se sentaba en las rodillas de Sam Connors y Amy Petterson se sentaba al lado del capitán de Quidditch de Weed, mirando a Oliver Wood.

- Esas chicas tienen la mente muy sucia – comentó Robert -. ¿Qué estarán tramando?

En ese momento, David Morgan les habló de la fiesta de bienvenida a los Erasmus y los Pattinson ataron cabos. Emmett no se quería perder la diversión y Robert quería comprobar cómo las animadoras de Weed estropearían la fiesta. Edward sintió un impulso extraño que no terminaba de entender, quería hacer algo respecto a los sentimientos mezquinos de las animadoras, pero… ¿por qué?

- Yo también voy – dijo Edward.

- ¿Por qué? – preguntó Emmett.

- Puede ser divertido.

Abbie, Amy y Linda se habían acercado poco a poco a todos los alumnos de 3º y 4º de Weed sondeando a todos hasta que Rocío MªGonzález y Lupita Ferrer, las Erasmus de España y Mexico, confesaron, Rocío antes que Lupita, que había una fiesta para ellas esa noche. Abbie fue a decírselo de inmediato a la profesora Cooper y ésta sin inmutarse fue a hablar con Rupert Hardis. Rupert estaba intentando comprender algo de lo que le decía Lola Rappelson y agradeció que Angela lo sacase de allí.

- Discúlpeme profesor Hardis.

- Llámeme Rupert.

Angela sonrió exhibiendo unos dientes blancos y perfectos.

- Perdona Rupert, solamente te quería pedir un favor.

- Adelante.

- ¿Podrías sustituirme en la vigilancia esta noche? Tengo que preparar unas cosas para la clase de mañana y no podré hacerlo si hago la ronda. Yo haré la tuya mañana.

- Sí claro no te preocupes.

“Este es más tonto de lo que pensaba” pensó Angela “ya verás cuando te enteres de que tu hijita está de fiesta clandestina”. Siguió hablando unos minutos más con él disimulando el desprecio que sentía. No le había caído bien, ella quería haber sido la profesora de Historia de la Magia y aquel pusilánime le había arrebatado el puesto.

lunes, 6 de abril de 2009

CAPÍTULO 4: LAS CLASES (8ª parte)

El profesor Finch no estaba en el aula cuando los alumnos llegaron. Todos se sentaron y sacaron el libro de “Protección de 3º” poniéndolo encima de la mesa. “Cada año engorda más” pensó Nadine “al paso que vamos el año que viene tendremos que llevarlo en un carro en lugar de en una mochila”. Oyó el ruido de las sillas del pupitre de detrás e inconscientemente se volvió para mirar quién se sentaba esperando que fuera alguien conocido con quien hablar ya que nadie se había sentado con ella.

Edward y Robert se sentaron detrás de Nadine y ésta vez los dos la miraban fijamente. Sus otros dos hermanos de su misma edad, Jasper y Alice, se sentaron en el pupitre que estaba a la izquierda de Nadine y también la miraban. Jasper se veía tenso y en los ojos de Alice había un pícaro interés, pero en los gemelos Nadine no veía la misma curiosidad. Nadine buscó a Bridget con los ojos para pedirle auxilio cuando el profesor Finch entró en el aula con Akane y Neville.

- Piensas demasiado en las plantas cuando conjuras las bolas Neville – decía el profesor – por eso te han salido albóndigas vegetarianas.

Neville se sentó con Nadine y ésta respiró aliviada porque ya no se sentía tan sola y desamparada ante las miradas de los Pattinson.

- Buenos días chicos. He visto las bolas que han estado lanzando Akane y Neville y creo que pueden servir para comenzar la clase de hoy.

Neville levantó la cabeza preocupado y murmuró a Nadine:

- Como me pida repetirlo seguro que me salen más albóndigas.

Nadine le sonrió para tranquilizarlo.

- Pues las guardamos para bombardear a McFlurry cuando lo veamos – y consiguió que Neville riera.

- Lo más importante para conjurar, hechizar o hacer sortilegios – comenzó el profesor Finch – es la concentración. Hasta las palabras más sencillas requieren de una gran fuerza mental para que se consiga el objetivo. Por eso, para protegernos contra la magia oscura debéis ser muy rápidos en concentración o vuestro adversario hará lo que quiera con vosotros.

Akane resopló porque las palabras del profesor le recordaron a Ambros y su insistencia para que fuese más rápida en todo. El resoplido hizo que un estudiante que estaba sentado un par de pupitres más adelante, se diera la vuelta y la mandara callar. Akane no sabía si abría los ojos como platos porque la había mandado callar o porque el chico llevaba un parche en el ojo derecho. “¿Cómo se atreve el tuerto este a mandarme callar?” pensó totalmente indignada mientras miraba nuevamente al profesor.

- Las palabras hay que decirlas de la manera apropiada, en el instante preciso con la fe y la convicción apropiadas. Recordad que cuando os enfrenteis al mal vuestro destino dependerá de lo que decís y lo que pensáis.

“Esto parece más Lógica Mágica que Protección contra la Magia Oscura” pensó Vera, y acto seguido levantó la mano.

- Díme Vera.

- ¿Qué hacemos si nos han lanzado un hechizo silenciador y no podemos hablar?

- Usa tu fuerza mental Vera, si no puedes pronunciar las palabras puedes pensarlas.

Vera hizo una mueca porque sabía que ese nivel de magia era muy difícil de alcanzar y la mayoría de la gente desistía al pasar los años y no conseguirlo.

La clase acabó después de una hora de debate acerca de las diferencias entre conjuros y hechizos y de la importancia de los elementos naturales en cualquiera de los dos. Los Pattinson apenas dieron su parecer y cuando lo hacían parecían sentenciar en lugar de dar su opinión. A Nadine se le erizaba el vello de la nuca cada vez que Edward hablaba.

Cuando salieron de las aulas muchos alumnos fueron rápidamente a sus respectivas casas a dejar los libros y cambiarse de ropa. Aquella tarde no habría más clases porque tendrían lugar las pruebas para crear los equipos de los diferentes deportes que formaban los juegos intercolegiales y en especial para formar los nuevos equipos de Quidditch. Todas las pruebas comenzarían poco después de la comida.

viernes, 3 de abril de 2009

CAPÍTULO 4: LAS CLASES (7ª parte)

Mientras iban a la siguiente clase Vera iba planeando la venganza contra McFlurry, Nadine iba a su lado avergonzada aún por el asunto de las orejas. Neville Linvingstone se acercó a ella y le contó las bromas que le habían gastado a él otros años para que no se sintiera peor. “Eres un buen chico, pero deberías aprender a cerrar la boca un poco” pensó Nadine mientras le dedicaba una mirada tierna y se tapaba media cara con una carpeta para que no la viese sonrojada.

- Neville, eres un pesado – le espetó Akane.

- Lo siento – contestó el muchacho mirando al suelo.

- No pidas perdón – le contestó Akane - ¿qué te dije el año pasado?¿es que no has practicado nada este verano?

- La verdad es que no - dijo Neville – mi abuela no me dejó.

- ¿Tu abuela? – exclamó Akane – pero ¿qué te he enseñado yo?

Y para la sorpresa de todos, incluido el propio Neville, Akane le palmeó el hombro amistosamente. En ese momento unos alumnos empezaron a rebuznar según pasaban al lado de Vera y Nadine. Las dos abrieron los ojos como platos.

- Pero ¿cómo se han enterado tan rápido? – preguntó Nadine.

- Seguro que ha sido Abbie Taylor – contestó Bridget mientras los seguía con la mirada.

- ¡Mala bruja! – afirmó Vera.

Mientras tanto Akane les estaba tirando a los alumnos que habían rebuznado unas bolas hechas de una plasta verde y maloliente que había hecho aparecer con un hechizo “viridis odor”. Neville intentaba ayudarla pero únicamente le salían unas especies de albóndigas vegetarianas que apestaban a ajo.

- ¡Qué más da Neville! ¡lánzaselas! – le gritó Vera que también estaba conjurando bolas.

Los chicos que rebuznaron huyeron despavoridos por el pasillo y Akane y Neville salieron corriendo detrás de ellos tirándoles más y más bolas verdes y gritando “no huyáis cobardes, a por ellos Neville!!”. Vera, Bridget y Nadine reían y volvieron a andar de camino al aula de Protección Contra la Magia Oscura. Cuando se acercaban al aula Nadine vio a los gemelos Pattinson y a otros de sus dos hermanos y bajó la cabeza para mirar al suelo “no tengo porqué sentirme cohibida”.

- Nadine ¿qué te pasa? – preguntó Vera.

“Yo sé qué le pasa” pensó Bridget “lo que no entiendo es por qué tiene tanta vergüenza”

- Nada – le contestó Nadine a Vera.

- No te preocupes Nadine – le susurró Bridget – sólo siente curiosidad por ti.

- ¿Por mí?

- Sí – contestó Bridget -. Lo que no te puedo decir es lo que provoca esa curiosidad, a tanto no llego.

- ¿Cómo sabes eso? – preguntó Nadine.

- Es que Bridget es empática - intermedió Vera.

- Sí, lo sientoooo tooooodo – contestó Bridget entre risas.

lunes, 30 de marzo de 2009

CAPÍTULO 4: LAS CLASES (5ª parte)

El padre de Nadine entró en el aula y se dirigió a mesa. Después de presentarse a la clase comenzó a hablar.

- Comenzaremos el curso hablando del “Libro de los Fragmentos Perdidos” es donde mejor se explica el inicio de Saumort.

Akane dio un ligero respingo al escuchar ese nombre, no le resultaba agradable escucharlo y no sabía si aguantaría mucho tiempo sentada allí.

- Como ya sabréis Saumort es el gran mago oscuro que por su ambición y sus ansias por la dominación del mundo le llevó a fabricar un anillo para esclavizar al resto de los seres vivos del mundo mágico.

Akane se revolvía en su asiento y Bridget notaba su tensión. Nadine tampoco estaba tranquila y ya no era por las miradas de Edward, Bridget también lo sentía. Se vio obligada a concentrarse en el cielo que veía por la ventana para no ponerse igual de nerviosa que sus dos compañeras.

- Disculpe señorita, pero la clase se está dando aquí dentro, no en la ventana – le dijo Rupert a Bridget.

“Pues empiezo bien” pensó Bridget,”como estas dos no se calmen un poco terminará castigándome y no he hecho nada”.

- De acuerdo que él sólo no pudo fabricarlo y que no se sabe quién colaboró, pero se sabe perfectamente que se forjó en el volcán de Druithland que en la actualidad está vigilado por los Guardianes Naur para que no vuelva a forjar otro anillo igual.

Akane estaba a punto de levantarse de la silla y salir corriendo.

- Hubo una batalla muy dura hace dieciocho años y se perdió el anillo, de ahí que los Naur vigilen el volcán. Saumort está intentando desde entonces localizar el anillo dejando detrás de él una ola de violencia.

“No aguanto más” pensó Akane y se levantó de la silla y salió del aula. La clase entera se quedó sorprendida y Rupert salió detrás de Akane. Cuando Nadine se dio la vuelta para ver qué pasaba se encontró con los ojos de Edward, tenían un punto de curiosidad que ella no entendía. Se dio la vuelta inmediatamente y, a pesar de que todo el mundo miraba hacia la puerta ella decidió no hacerlo.

- ¿Qué le habrá pasado? – preguntó Neville.

- Ni idea, no la conozco demasiado.

- ¿Por qué Edward Pattinson te mira de ese modo?

- No lo sé Neville.

- Parece que está enfadado ¿le has hecho algo?

- Yo no le he hecho nada Neville.

- Pues no te mira bien.

- Neville, si no dejas de hacerme preguntas te meto el libro de Historia por la boca para que te calles.

Nadine escuchó una risita detrás de ella, no quería mirar pero sabía de donde venía “¿qué se ha creído?” y se dio la vuelta dispuesta a fulminar con la mirada al gemelo pálido, pero cuando lo hizo éste ya se había dado la vuelta y miraba a la puerta como el resto de los alumnos. Le pidió disculpas a Neville por haberle hablado mal y éste las aceptó. En ese momento sintió que algo le daba en la cabeza, era una bola de papel que le había lanzado Vera.

- ¿Qué ha pasado? - preguntó Vera.

Nadine hizo un gesto encogiéndose de hombros mientras movía los labios sin emitir ningún sonido “ni idea”.

viernes, 27 de marzo de 2009

CAPÍTULO 4: LAS CLASES (4ª parte)

Se encaminaron hacia el aula de Historia de la Magia, el padre de Nadine no debía haber llegado porque veía desde lejos que los alumnos entraban y salían continuamente “¡qué extraño mi padre es muy puntual!” y antes de acabar el pensamiento lo vio llegar corriendo a lo lejos con su maletín en una mano y un montón de papeles en la otra. Nadine se apartó a un lado para poder saludarlo.

- Hola.

- Hola hija, ¿qué tal tu primera noche en el colegio?

- Bueno, no descansé demasiado, una de mis compañeras ronca bastante – dijo riéndose, su padre también roncaba pero él no lo admitía, lo suyo era respiración fuerte.

- ¿Has ido ya al bosque? – preguntó Rupert en un susurro.

- Sí – contestó Nadine en el mismo tono y mirando a su alrededor – parece tranquilo, no entiendo la prohibición.

- Entra ya, no vaya a ser que piensen que te llevas bien conmigo – dijo Rupert.

Nadine entró buscando un sitio en el qué sentarse. Sólo había un asiento libre y quien se sentaba al lado no era ninguna de sus compañeras de habitación. Vera estaba sentada con la única chica del equipo de Quidditch de Nidelty. Reconoció de espaldas a Bridget y Akane que se sentaban juntas en el último pupitre, justo delante de ellas estaban los gemelos Pattinson. Nadine miró furtivamente a Edward mientras caminaba por el pasillo y advirtió que según pasaba se le tensaron los músculos del antebrazo y apretaba un puño, su hermano giró la cabeza hacia él y le murmuró algo al oído pero Edward no se relajó por lo que Nadine siguió andando mirando al suelo hasta que llegó al pupitre libre que, por casualidad estaba delante de la mesa de los gemelos y se sentó.

- Eh, hola. Soy Neville Livingstone, ¿tú eres Nadine?

- Sí – contestó Nadine. Sabía que no tenía que sentirse cohibida pero la mirada que notaba que se le estaba clavando en la nuca se lo impedía.

- ¿Te ocurre algo? – preguntó Neville.

- No, ¿por qué?

- Por que te estaba preguntando qué tal se te da la Historia.

Nadine sintió que las orejas le ardían, no sabía qué era peor, si que la odiasen nada más verla o que la considerasen una idiota, seguro que los gemelos habían oído la pregunta de Neville.

- No se me da mal, pero hay veces que me da dolor de cabeza – contestó mientras se prometía a sí misma que no prestaría atención a los ojos que la miraban.

miércoles, 25 de marzo de 2009

CAPÍTULO 4: LAS CLASES (3ª parte)

Nadine observaba fijamente la mesa de Cleaverly. En el momento que Vera se levantó para hablar con su hermano se topó con los ojos de Edward Pattinson, éste le clavaba la mirada con una expresión contrariada y Nadine se sonrojó. “¿Qué le pasa? ¿por qué me mira así?”. No podía evitar sentirse incómoda con Edward mirándola de aquel modo.

Edward observó cómo Nadine bajaba la mirada, la expresión de sus ojos era de sorpresa. Parecía frágil y estaba claro que era tímida, no la había visto abrir la boca más que una vez en todo el desayuno. Apartó también la vista de ella y se sintió mejor, le irritaba perder el tiempo intentando descifrar lo que había visto por la mañana.

- ¿Qué pasa? – murmuró Robert - ¿por qué la miras tanto?

- ¿Se ha vuelto a tropezar contigo? – dijo Emmett riendo suavemente.

- No – contestó Edward secamente.

Robert sabía que Edward estaba disimulando su inquietud y no insistió. Sabía que cuando estuviese dispuesto le explicaría qué era lo que le turbaba. Miró a Nadine durante un par de segundos pero no vio nada especial, solamente jugaba nerviosamente con una cuchara y unos cereales.

“Creo que voy a dejar de desayunar cereales. ¿Me seguirá mirando?” pensó Nadine, y se atrevió a mirar de reojo hacia la mesa de Cleaverly. Edward era pálido y tenía el pelo dorado y despeinado, su gemelo tenía un aire más despreocupado y menos blanquecino pero era igual de bello. Sus otros hermanos también lo eran. El más grandote reía abiertamente cuando Robert la miró durante los dos segundos más largos de su vida hasta ese día, él no parecía tan desconcertado como su gemelo y apartó la mirada de inmediato.

- ¿Nadine? ¿a quién miras? – le pregunto Bridget sacándola de su ensimismamiento.

- ¿Eh? – fue lo único que pudo contestar.

- ¿A quién miras? - repitió Bridget con media sonrisa porque ya sabía a quien miraba, “a los Pattinson, ¿y quién no lo ha hecho nunca?”

- A nadie – respondió Nadine en un susurro.

Bridget sentía la timidez de Nadine y le habría gustado decirle algo para lograr que aquello no le resultara tan difícil pero no sabía qué palabras ayudarían a calmarla así que optó por concentrarse y lograr que Nadine se sintiese más tranquila. El efecto fue inmediato.

Nadine se sintió de repente calmada y no sabía por qué razón teniendo en cuenta que hasta hacía tan solo medio minuto aparte de desgraciada estaba hundida en la vergüenza pero decidió no pensarlo demasiado y aprovechó la sensación para echar un último vistazo a la mesa de Cleaverly. Le alivió que ninguno de los Pattinson le devolviera la mirada. Vio como todos se levantaron al mismo tiempo abandonando el comedor para ir, probablemente, a clase.

- ¿Sabes que la primera clase es con tu padre Nadine? – preguntó Vera.

- Sí – respondió Nadine dándose cuenta de que en lo que llevaba de mañana aún no había pensado en él. ¿Querría decir que ya se le estaba pasando el enfado?

viernes, 20 de marzo de 2009

CAPÍTULO 4: LAS CLASES (1ª parte)

Nadine necesitaba despejarse, se despertó tan pronto que decidió ir al bosque a correr y a ver a Benji. Aún no había terminado de amanecer, el viento nocturno había alejado las nubes dejando algún rastro diseminado y no podía avistar del todo el bosque. Parecía amenazador, oscuro y no se estaba quieto. Los millones de hojas de los árboles murmuraban meciéndose en el viento.

- Calma – susurró Nadine acariciando el tronco de un árbol.

Había árboles muy antiguos y resultaban espectrales en la semioscuridad del amanecer.

- Sois perfectos para asustar a la gente – dijo en voz alta. “Mejor así, cuanta menos gente venga, mejor”.

Nadine comenzó a llamar a Benji abriéndose paso con lentitud dentro del bosque. Migajas de luz se filtraban hasta el suelo y las hojas secas crujían a su paso.

- ¡Por fín! ¡aquí estás! – se agachó al encontrar al lince - ¿dónde estabas? ¿por qué te has metido tan adentro eh?

Acarició el lomo del animal con suavidad y oyó un ruido no muy lejos. Era un gruñido suave. Dirigió su mirada en la dirección de la que provenía, sus ojos se habituaron a la leve oscuridad pero no vio nada. Por precaución se dio la vuelta para volver a Faldon. Sonrió al pasar al lado del árbol que había acariciado al entrar.

- Ves – dijo – con un poco de calma se curan mejor las heridas.

Volvió a pasar los dedos con suavidad por un corte que se le había hecho al árbol con un objeto cortante de gran tamaño y a medida que los retiraba el corte cicatrizaba y se cerraba. Salió del bosque y comenzó a correr en dirección al castillo, si no se daba prisa se perdería el desayuno.

Alguien la observaba correr desde la copa de un árbol. Edward se había enfadado cuando el lince lo interrumpió en la caza, solo pretendía darle un susto y que no se acercase a él la próxima vez que se adentrara en el bosque. Era un animal demasiado pequeño para poder alimentarse y no habría servido de nada matarlo, pero un susto no le habría venido mal, entonces, apareció esa niña y volvió a ser interrumpido, no pudo evitar gruñir y deseó asustarla también a ella pero se quedó en lo alto del árbol observándola.

Le sorprendió que anduviese con tanta tranquilidad después de haber oído su gruñido. Sí, había sido suave, pero lo suficiente para que se hubiese asustado, todos se asustaban al oír esos ruidos, y más si estaban solos, pero ella no lo hizo. Entonces vió cómo acariciaba al árbol y lograba que se cerrara la herida.

¿Quién era esa chica? ¿Qué hacía en Faldon?

viernes, 20 de febrero de 2009

CAPÍTULO 2: EL TREN (1ª parte)

Después de una breve conversación Akane quiso ir al restaurante a comer algo y Nadine decidió acompañarla para no volver a quedarse sola.

“La chica nueva no habla demasiado”, pensó Akane, “mejor, así no tengo que esforzarme en ser agradable con ella, no me apetece”.

Según caminaban juntas algunos estudiantes las miraban con descaro. Nadine sabía que tendría que soportar esas miradas y algunos comentarios insidiosos durante un tiempo y no le gustaba. Akane estaba acostumbrada a las miradas desde la muerte de sus padres y las ignoraba pero en el fondo no dejaban de fastidiarla.

-¡Eh tú cretino! ¿qué estás mirando?- le espetó a un muchacho mientras le hacía un gesto grosero -. Niñato!.

-¿Eres siempre así? – le preguntó Nadine.

Akane no contestó y Nadine decidió no preguntar más, estaba claro que el tacto no era la mejor característica de esa chica. Decidió seguir andando a su lado mirando de reojo los compartimentos y deseando que se le pegase un poco del descaro de su compañera para no tener que apartar la mirada cada vez que las cabezas se giraban para verla.

Entonces pasó al lado del compartimento en el que estaban el chico pálido con el que chocó, su gemelo y los otros chicos que habían subido con ellos al tren. Sí, definitivamente eran todos muy guapos. El que parecía mayor era alto y fuerte y reía mientras la chica que tenía enfrente lo miraba embobada. Otro de los chicos era rubio y estaba muy serio y cogía de la mano a la otra chica. Y después estaban los dos gemelos. Uno era más pálido que el otro. Los gemelos miraron a Nadine y Akane pero no lo hicieron como borregos embobados al igual que el resto de los pasajeros del tren, el pálido se volvió hacia sus hermanos y murmuró algo mientras reía. Nadine miró hacia abajo sintiendo que la sangre le subía a las mejillas, ”seguro que se ríe de nuestro choque” pensó. Akane vio la cara de Nadine y le dijo:

- Son los Pattinson, los hijos de un profesor y la enfermera de Faldon. En realidad no son sus hijos, son adoptados. El mayor es Emmett y la chica que tiene enfrente se llama Rosalie, es su novia, el rubio es Jasper y la chica morena a la que coge la mano es Alice también son novios y los gemelos son Robert y Edward, Edward es el más blanco, y no me preguntes más que no tengo ganas de seguir hablando.

Nadine no iba a seguir preguntando, la vergüenza de recordar el choque con Edward se juntó con la provocada por la risa de éste al estar contándoles la anécdota con la torpe chica nueva que no sabe ni por dónde anda. Se limitó a volver la cabeza hacia la ventana y sonrió al ver a Benji corriendo al lado del tren.

- Pero, ¿de dónde ha salido ese bicho? – preguntó Akane.

- Es mío – contestó Nadine.

- Ah- ¡qué rara es esta tía! ¡un lince de mascota!, y encima lo mata a correr hasta que lleguemos a Faldon Rest, a lo mejor es una psicópata obsesionada con correr, ¡ay mi madre!¿por qué se me tienen que juntar siempre los más raros?.

lunes, 2 de febrero de 2009

CAPÍTULO 1: PROMOCIÓN 2011 (4ª parte)


El tren comenzó a moverse y Nadine seguía sin querer estar con su padre así que decidió pasear por el tren para ir conociendo las caras que iba a tener que soportar ese año. Caminaba arrastrando los pies y miraba de reojo deseando no llamar la atención para que no la vieran. Los compartimentos estaban llenos de niños y no tan niños, ninguno le llamaba especialmente la atención. Hubo uno en el que iban dos chicas y dos chicos, le llamó la atención la chica que estaba al lado de la ventana acariciando a su gato y el chico que tenía enfrente leía mientras la otra pareja jugaba, la chica que jugaba la vio y exclamó algo que Nadine no llegó a escuchar porque huyó ruborizada.

La vergüenza de que la hubiesen pillado mirando la tenía tan distraída que no se dio cuenta de que tenía delante a uno de los gemelos tan guapos que la dejaron tan maravillada cuando subían al tren. Chocó con él y cuando se percató de quién era huyó más rápido todavía. “¿Es que esto no acabará nunca?” pensó deseando que el tren no fuese tan grande. Frenó delante de otro compartimento en el que había más gente y parecían todos distraídos dentro de conversaciones y bromas así que paró para coger algo de aire pero un chico de los que estaba allí gritó algo de carne fresca y Nadine deseando morirse salió corriendo y se metió en una cabina donde había sentada una chica sola.

- ¿Te importa que me siente aquí?

- Haz lo que quieras.

Nadine se sentó para poder recuperar la respiración. Mucha gente nueva, demasiada, pensó.