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lunes, 21 de septiembre de 2009

CAPÍTULO 11: ALARMA (8ª parte)

Nadine se despertó pronto como cada día, y, al no poder salir al bosque decidió levantarse e ir a la sala común. Estaba de buen humor a pesar de todo lo sucedido en los últimos días. Todo era culpa de Edward. Oyó ruidos detrás de ella y, al girarse vio a Edmunda.

- Hola Nadine – la saludó -. ¡Qué madrugadora!

- Lo mismo digo.

- ¿Cómo estás? – preguntó Edmunda mientras señalaba el hombro dañado de Nadine.

- Bien, aunque algo molesta, pero podré entrenar.

- Perfecto.

Edward acompañó a Nadine al entrenamiento y ésta no podía evitar echarle una miradita de vez en cuando..

- Estás disminuyendo el ritmo Nadine – le increpó bruscamente Sean Butler de modo que logró que apartara la mirada de Edward -. Así no rebajarás nunca tus marcas. Te distraes con rapidez.

Nadine, avergonzada, incrementó el ritmo. Finalizó la carrera y comprobó que había superado en treinta segundos su última marca. Estaba orgullosa, pero le dolía el hombro.

- Deberías llevar un babero Nadine – dijo Eva Roderick -, así no tropezarías con tus babas cada vez que ves al paliducho ese – y se dio la vuelta dispuesta a meterse en el castillo.

Nadine fue detrás de ella cuando se puso a su altura la agarró del hombro y le dio la vuelta. Se inclinó hacia ella y le confirió a su voz el tono más amenazador del que era capaz.

- Déjame en paz Eva.

- ¡Qué miedo me das! – se burló Eva - ¿Qué me vas a hacer? ¿me vas a pegar?

Detrás de Eva se oyó una risotada burlona procedente de una de las amigas de Eva. Nadine redispuso a darle una bofetada, pero alguien la agarró por la espalda, era Edmunda.

- No lo hagas Nadine – le aconsejó.

- ¿Por qué no puedo atizarle? – preguntó.

- Porque ya lo hago yo – e inmediatamente le pegó. No la hirió, pero el puñetazo debió dolerle.

Eva estaba dispuesta a devolverle el golpe, pero se contuvo pues se estaban acercando los componentes de los otros equipos de Triatlón y, por supuesto, Edward , que se colocó delante de Nadine. Boromir cogió a Edmunda de las manos porque estaba dispuesta a darle otro puñetazo y le susurró algo al oído para que se estuviese quieta. Eva comenzó a reírse.

- No sois nadie – les espetó a todos.

Edmunda se desembarazó de Boromir y, antes de que éste pudiese agarrarla de nuevo, se lanzó contra Eva. Eva fue más rápida y salió por patas para esconderse detrás de sus amigas.

- ¿Qué demonios creéis que estáis haciendo? – preguntó Sean Butler que se había acercado – Iros inmediatamente de aquí – gritó chispeando pura furia – y como os vea pelearos otra vez ya os estáis despidiendo de competir el resto del curso.

Eva y sus acompañantes salieron casi a la carrera para meterse en el castillo. Edmunda se deshizo del agarre de Boromir y le dio con el puño en el estómago, pero él apenas se inmutó.

- Esto por agarrarme sin que te lo pida – le dijo Edmunda.

- ¡Qué genio gastas! – exclamo divertido Boromir.

lunes, 14 de septiembre de 2009

CAPÍTULO 11: ALARMA (5ª parte)

Cuando Edward entró con Nadine en el castillo se encontró con el profesor Finch, que se disponía a salir en aquel momento.

- ¿Qué ha ocurrido? ¿está herida?

- Nos atacaron en el bosque.

- Llévala a la enfermería cuanto antes, es mejor que no os vea nadie – le ordenó el profesor Finch al mismo tiempo que salía del castillo.

Finch llevaba a la espalda el Arco de la Victoria, y, a medida que se acercaba al bosque comenzó a entonar una letanía guerrera y se introdujo con pies livianos en el bosque. A lo lejos vio cómo varios centauros galopaban con un furor demente, como si corriera fuego por sus venas y recordó su última batalla y sus sonidos.

- Xera.

El elfo se dio la vuelta y vio llegar a Sean Butler acompañado de Seeley Abott y los saludó con un movimiento de cabeza, después les hizo señas en dirección al lugar al que se dirigían los centauros y se dirigieron allí.

Mientras tanto, en la enfermería del castillo, Nadine abrió los ojos y se encontró con la señora Pattinson.

- Hola – saludó la enfermera – has sufrido un leve desmayo. Tu brazo está magullado, pero no te preocupes, no es nada.

Nadine intentó incorporarse pero la señora Pattinson no la dejó.

- Quédate tendida un minutito cielo.

- ¿Y Edward? – preguntó preocupada.

- Mi hijo está bien, y muchas gracias. Siempre le ha gustado hacerse el héroe.

En ese momento entró el padre de Nadine. Estaba tan enfadado que Nadine sopesó la idea de desmayarse de nuevo.

- Estoy bien papá.

- Está bien Rupert – confirmó la señora Pattinson -. Sólo necesita descansar.

Nadine se levantó de la cama y Rupert le rodeó la espalda con un brazo mientras la conducía a la puerta de la enfermería. Caminaron en silencio, Nadine iba ensimismada pensando en Edward, y Rupert intentando calmarse y dejar de mirar a su hija con preocupación. Finalmente la dejó en la puerta de Nidelty. Nadine entró en la sala común y se encontró a Edward. Llegó a su altura, paró y lo miró a la cara. Un profundo pesar se aposentaba en sus ojos.

- Pareces cansado – murmuró.

- Lo sient…

Nadine apoyó con suavidad los dedos en los labios de Edward para hacerle callar.

- No necesito que te disculpes.

Al instante Edward colocó una mano detrás de la cabeza de ella y sus labios se unieron suavemente. La besó lánguidamente antes de inclinarse para levantar su cuerpo menudo y apoyarlo contra el suyo. Edward la sentó dulcemente en el sofá. En ese momento escuchó un ruido proveniente de los dormitorios de las chicas y se levantó.

- Quédate, por favor. No te vayas.

lunes, 13 de julio de 2009

CAPÍTULO 8: DE ESTA NO TE ESCAPAS (9ª parte)

El campo estaba claramente dividido en dos mitades, en una dominaba el color azul de Nidelty, y en la otra, el verde de Cleaverly. En el sorteo le tocó a Nidelty el lado izquierdo del campo, y tras colocarse en sus posiciones, el profesor Butler, que actuaba de árbitro, hizo sonar el silbato para dar comienzo el partido.

Mya y Edna salieron disparadas a por la snitch dorada y James le pasaba la quaffle a Roger y Vera para que Noah Cathain y Ullysse Weins, los golpeadores de Cleaverly, lo tuviesen más difícil, pero cuando Vera tenía la pelota en las manos sintió cómo una bludger le golpeaba la espalda y la quaffle se le cayó de las manos. Roger se acercó inmediatamente y después de comprobar que solo estaba malhumorada se elevó para cortarle el paso a los cazadores de Cleaverly. Logró quitarles la quaffle y se la lanzó a James, que estaba más adelantado, de modo que éste marcó gol.

No les dio tiempo a celebrar el primer gol porque se habían percatado que Mya se había lanzado a gran velocidad a la derecha del campo. Todos sabían que cuando hacía eso era porque había visto la snitch, y Oliver respiró aliviado. El partido continuó, era muy reñido y la pelota pasaba de unos a otros sin que nadie lograra marcar ningún gol.

De repente, el profesor Butler pitó, eso sólo podía significar que alguna de las buscadoras había encontrado la snitch. Mya alzaba la mano derecha con la snitch en ella.

- ¡Genial Mya! – gritaba Oliver mientras se dirigía a su compañera.

- ¡Viva Mya! – gritó James acompañado de Roger y Vera.

- ¡Impresionante! ¡eres la mejor! – alardeaban Mike y Tom.

El color azul se apoderó de todas las banderas del capo de Quidditch en señal de su victoria. Ya en los vestuarios, la euforia se desató.

- ¡Chicos sois grandes! – gritaba un Oliver emocionado abrazándolos a todos por la emoción de la victoria.

- ¡Mya, Mya! – coreaba todo el equipo mientras Mya se ponía colorada.

- ¡Te quiero Mya! – le gritó Roger mientras esquivaba un golpe que le dirigía ésta a su oreja izquierda – por cierto Vera, ¿qué tal tu espalda?

- Mejor – pero se movió algo dolorida – pero aún duele.

James se acercó a ella y la abrazó.

- Ahora ya eres toda una jugadora hermanita, no hay jugador que se precie que no haya sido golpeado por una bludger – y salieron de los vestuarios dispuestos a celebrarlo a lo grande.

lunes, 6 de julio de 2009

CAPÍTULO 8: DE ESTA NO TE ESCAPAS (6ª parte)

A la mañana siguiente todo eran rumores, pero como no habían encontrado a nadie la mayoría de los alumnos se concentraron en las competiciones de triatlón entre Wallace y Weed y entre Nidelty y Cleaverly. Nadine y su compañera de equipo, Edmunda Dantes, confiaban en ganar a Thomas Rohan y a Sam Morlot, y Boromir Tirith y Stephen Law sabían que ganarían a Eva Roderick y Logan Warker, Logan siempre había sido muy lento. Estaba lloviendo desde el amanecer y el circuito por el que tendrían que correr a pie y con bicicleta estaba completamente embarrado, por lo que redujeron la distancia de las carreras a 1800 metros de natación, 30km de ciclismo y 12km de carrera a pie.

Nadine se encontraba en forma, pero Edmunda tenía dolorida la rodilla izquierda y no estaba segura de aguantar el ritmo hasta el final. Thomas y Sam sabían que Edmunda tenía molestias y no pensaban emplearse a fondo en la competición de natación para darlo todo en ciclismo y el minimaraton, pero no contaban con la afinidad de Nadine con la naturaleza y su velocidad.

Edmunda no abandonó la competición y llegó detrás de Sam y por delante de Thomas, pero al terminar cayó al suelo totalmente agotada. Nadine se tumbó junto a ella riendo por la victoria y se quedaron allí para ver quién ganaba entre Wallace y Weed. Boromir llegaba a la meta fresco como una rosa seguido por Stephen. Eva tardó bastante en aparecer tenía enredadas en las piernas varias raíces.

- Tendrían que sancionarla – les dijo Boromir una vez recuperado el aliento -Le lanzó a Stephen una red de raíces de roble para hacerlo caer, me alegro que le saliera mal.

- Sí – afirmó Stephen – se ha metido un trompazo impresionante. Creo que se ha roto un diente.

- ¿Qué me decís de Logan? – preguntó Edmunda levantándose del suelo.

- Ese abandonó a la mitad del lago – rió Stephen-. Yo no sé qué hace compitiendo.

- Así que la semana que viene nos toca a nosotros ¿no? – le dijo Nadine a Boromir.

- Os vais a enterar de lo que es bueno señoritas – contestó Boromir sonriendo.

- Sí claro – continuó Edmunda – eso será si me superas a mí bonito.

Boromir le dio un empujón amistoso y volvieron al castillo rodeados por sus compañeros de casa y recibiendo las felicitaciones del profesor Butler. Rupert abrazó a su hija y ésta se encontraba feliz hasta que vio a Edward y sus hermanos con Sam y Thomas. Sintió un dolor repentino de estómago cuando comprendió la actitud grosera de Edward con ella, debió haber notado que no le quitaba ojo de encima, que estaba obsesionada con él, y como no quería darle esperanzas se comportaba como un impertinente. Estaba claro que él no estaba interesado en ella “pues claro que no Nadine, él es interesante y tú no, él es misterioso y tú un libro abierto que cualquiera puede leer”. Caminaba cabizbaja cuando se le acercaron Vera, Bridget y Akane.

- ¿Qué te pasa? – le preguntó Akane.

- Nada – contestó Nadine – reorganizando ideas.

- Estuviste increíble – la felicitó Vera.

- Gracias, no fue fácil. Lo malo viene ahora, Boromir y Stephen parecen invencibles, pero prefiero no pensar en ello hasta mañana.

- Yo no estaría tan segura – dijo Bridget.

- ¿Por qué lo dices? – preguntó Nadine con curiosidad.

- Has impresionado a Boromir, no esperaba que tuvieses buenos tiempos – rió Bridget – creo que verte correr le ha asustado.

- ¡Bobadas! – exclamó Nadine sonrojada -. Bueno Vera. Tú eres la próxima. ¿Nerviosa por tu primer partido? Yo estaba hecha un flan antes de competir.

lunes, 15 de junio de 2009

CAPÍTULO 7: LOS TUTORES PERSONALES (8ª parte)

Nadine llegó corriendo a la sala común de Nidelty para no llegar tarde a su clase particular con Bridget ya que, por el camino, se había encontrado con Boromir y la entretuvo contándole que el lunes por la tarde tendría lugar la primera carrera clasificatoria para formar el equipo de triatlón de Faldon para los intercolegiales y había visto como Eva Roderick perseguía al profesor Butler halagándolo continuamente para que le confesara cuál sería el recorrido y tener, de ese modo, ventaja sobre el resto de los alumnos.

- Menos mal que no lo ha conseguido –dijo Boromir -, pero seguro que esa arpía tiene planeado algo, estate atenta.

Bridget esperaba a Nadine y, cuando ésta llegó a la sala, la condujo inmediatamente a la planta baja para después bajar un tramo muy empinado de escaleras y, finalmente, atravesar un pasillo muy oscuro que las llevó directamente a las mazmorras. Nadine abrió los ojos con sorpresa.

- ¿No estaba prohibido el acceso a las mazmorras? – preguntó con curiosidad.

- Sí – contestó Bridget -, pero no están muy vigiladas y son perfectas para practicar magia.

Se pararon frente a una de las mazmorras más pequeñas. Tenía una inscripción en el marco interior de la puerta que Nadine no lograba descifrar. Bridget, que percibió su confusión le explicó que se trataba de una criptolengua muy antigua y que estaba en desuso llamada “quendarin”. Una especie de hechizo protector contra el mal. “Esto debió ser un escondite” pensó Nadine mientras desplegaba en una mesa que había en el centro sus utensilios para preparar pociones.

Después de media hora de cortar hojas de galega, y semillas negras de hamamelis y mezclarlas con líquen de Islandia, Bridget le preguntó a Nadine qué faltaba.

- ¿Mirra? – preguntó tímidamente

- Para eso ya está el líquen de Islandia que protege de las malas intenciones de los demás. Piensa, las hojas de galega protege de la energía negativa del odio, las semillas de hamamelis potencian esa protección.

- Mucha protección.

- Demasiada, contrarréstala con algo, sino corres el riesgo de que no se te acerque nadie.

- ¿Marrubio? – se atrevió a insinuar.

- Bien, pero es mejor jugo de clemenules, si no, no habrá quién se la trague.

- Sí claro – asintió – podría usarla el lunes para que Eva Roderick no me mate a zancadillas o algo por el estilo.

- Pídele a Ana Saints que te eche las cartas y así lo sabrás, es muy buena con el tarot.

- ¿Sí? – curioseó -. Me vendrá bien para recuperarme del suspenso de Tarot – resopló.

- No te preocupes, Ana es buena, muy buena. Su abuela es una de las brujas con mayor dominio de la simbología hermética – comentó mientras recogía – Leonie Candau. Vino una vez a visitarla y …simplemente fue asombroso. Creo que estudió con el director Kingsley.

Nadine no esperó y salió de las mazmorras en busca de Ana Saints, la encontró en la sala común de Cleaverly y aceptó ayudarla de inmediato.

miércoles, 20 de mayo de 2009

CAPÍTULO 6: UN DÍA MÁS (8ª parte)

Los entrenamientos de los diferentes deportes comenzaron por la tarde y los alumnos estaban excitados ante la idea. Nadine esperaba que el profesor Butler no fuese demasiado duro, empezaban por la natación en el lago y de las tres modalidades que tocaba el triatlón era la que menos le entusiasmaba. Vera dividía la agitación que sentía entre pasar media hora a solas con Oliver y entrenar con el equipo de Nidelty por primera vez. Bridget se encontraba relajada pues había estado practicando unos ejercicios de concentración que le había recomendado Harry todo el verano y sabía que su puntería sería estupenda. Akane escondía algo porque estaba muy callada y no se burló de Vera.

Cuando Nadine llegó al lago había bastante alboroto. Se habían juntado los equipos de triatlón de las cuatro casas y también los de natación. Todos llevaban un albornoz, unas chanclas y gafas. Eva Roderick, que formaba parte del equipo de Triatlón de Weed, estaba deseando que Boromir Tirith se quitase el albornoz y lo miraba obsesivamente, el rubio de Wallace ni siquiera la miraba a pesar de saber que era el objetivo de sus sucios pensamientos. A Nadine le sorprendió ver allí a Akane.

- ¿Era esto lo que nos ocultabas en el dormitorio?- le preguntó.

- Yo… yo no oculto nada – se defendió Akane -. Es que…decidí que ya era hora de perderle el miedo al agua.

Alan Knightley la miraba subrepticiamente con el único ojo que le quedaba. Su compañero Ismael no paraba de hablar y lo estaba cansando así que se apartó de su lado y miró primero al lago, cuyas aguas se movían mansamente y después a las montañas neblinosas que lo rodeaban. Cuando volvió a mirar a Akane comprobó que continuaba hablando con Nadine.

- Mis padres murieron ahogados.

- Lo siento – se apresuró a contestar Nadine -. ¿Estás segura que ésta es la mejor manera?

- Sí… creo… no sé… a lo mejor debería irme.

En ese momento aparecieron Sean Butler y Seeley Abott, los entrenadores de Triatlón y Natación respectivamente y dividieron los grupos, supieron en ese momento que los entrenamientos de natación y triatlon en lago serían conjuntos.

- ¿Sabíais que Sean Butler fue Ironman dos años seguidos? – murmuró Boromir mientras huía de Eva Roderick.

A Nadine casi le dio un vahído al escucharlo y otro al ver el cuerpo de Boromir al quitarse el albornoz. Eva la vio y le deseó los doce dolores al ver que Boromir sonreía pagado de sí mismo por la admiración que despertaba.

Akane no tenía ganas de mojarse y se daba media vuelta para salir de allí cuando el entrenador Abott la cogió del brazo derecho y sin ningún miramiento la lanzó al agua. Akane comenzó a bracear desesperada y cuando empezó a hundirse alguien la sacó del lago, era el entrenador Abott.

- ¿Sabes nadar? – le preguntó, y al ver que ella no respondía se dirigió al resto de los nadadores - ¿quién la ayuda?

Alan se dirigió rápidamente a la orilla, si se quedaba más tiempo al lado de Ismael O’Kanne terminaría ahogándolo, aquel niñato no se callaba ni debajo del agua. Akane no le miró con buenos ojos cuando vio que el voluntario para ayudarla era el tuerto que la había mandado callar en la clase del profesor Finch.

- No necesito tu ayuda.

- ¿Ah no? – contestó Alan – juraría que te han tenido que sacar del agua porque te ahogabas.

Akane estuvo a punto de lanzarle unos cuantos improperios, pero se lo pensó mejor y quitándose el albornoz se lanzó de nuevo al agua. Después le dirigió una mirada asesina y le gritó:

- ¿A qué esperas cíclope? ¿a que te salga un ojo nuevo?

Alan sonrió y se tiró al agua dispuesto a hacerle unas cuantas aguadillas. Mientras tanto, no muy lejos de allí comenzarían los entrenamientos de Quiddittch.

viernes, 13 de marzo de 2009

CAPÍTULO 3: LLEGADA A FALDON REST (6ª parte)

Tras un grito de asombro y miedo ahogado y entre el escándalo formado, apareció de repente Harrison Kingsley aun tosiendo y medio riéndose acertó a calmar el ambiente.

- Calmaos, calmaos mis queridos alumnos y sed, sinceramente, bienvenidos a Faldon Rest, vuestra escuela de magia y vuestra casa. Confío en que los alumnos de primero puedan dormir esta noche, ejem.

- Primero, permítanme presentarme, soy el Director Harrison Kingsley y también seré su profesor de Lógica Mágica. Bien, deseo que el viaje hasta aquí haya sido tranquilo y que todo el mundo realice el esfuerzo necesario para ser digno de su casa asignada. Antes de pasar a contarles las normas de esta escuela quisiera presentarles a los que serán sus profesores este año.

Y así con voz solemne y respetuosa, el director Kingsley comenzó mientras los profesores iban apareciendo en sus respectivos asientos en medio de una niebla fina y brillante.

- Veamos…. – comenzó a carraspear para seguir – les presento a la Subdirectora Madeline Cope, profesora de Metamorfosis Corporal y Jefa de la Casa Wallace y… a la que debo dar las gracias por su perfecto hechizo de bienvenida que ya por mi edad no he sabido soportar… Gracias Sra. Cope.


Se escucharon aplausos y silbidos de admiración…

- Por favores chicos, presten atención…ejem, sigamos. El Sr. Sean Butler será su profesor de Educación de Juegos Mágicos. La Sra. Elaine Swatch, profesora de Botánica. Lola Rappelson, profesora de Adivinación. La Sra. Angela Cooper, profesora de Numerología y Tarot y Jefa de la Casa de los Weed. El Sr. Orzo Strawberry, profesor de Vuelo.

Orzo apareció de la nada sobrevolando las cabezas de los alumnos montado en una Limbus Sabbath 2009, de ultima generación.

- Es increíblemente bonita la nueva Limbus, estoy deseando montarme en ella pero…. Esta parece, mmm... no sé, ¡distinta, tiene forma de guitarra!, jajaja – dijo entusiasmado James Gram dando un codazo a Oliver.

- Ya sabes como es el Profesor Strawberry, es un friki del tunning de escobas desde que tuvo un affaire con la mujer del mecánico del taller del pueblo, Debra Wheels, jajajá – le contesto Oliver riéndose.

Mientras, seguían apareciendo profesores tras escuchar sus nombres.

- El Sr. Claris Pattinson, profesor de Salud Ambiental, vuestro medico y Jefe de la Casa Nidelty. El Sr. Xera Finch, profesor Contra la Magia Oscura y Jefe de la Casa Cleaverly. El Sr. Rupert Hardis, nueva incorporación de este año que será profesor de Historia Mágica. El Sr. Seely Aboot, profesor de natación. Y por ultimo, el Sr. Brian Manson, profesor de Química Pocimal.

De repente se quedó todo en silencio, la aparición del Sr. Manson siempre era inquietante hasta para los nuevos.

- Y por ultimo, no quiero demorar mas la cena… debo de advertirles y recordarles las normas de Faldon:

- Las clases comienzan puntualmente a las 08:00. No esta permitido salir del colegio a partir de las 8 de la tarde y de las Casas a partir de las 10 de la noche. Esta prohibido entrar en el bosque sin la compañía de un profesor y menos por la noche así como bajar a las mazmorras.

“Las normas se hicieron para romperlas” pensaba Bridget Morgan mirando hacia la mesa de los Weed.

viernes, 27 de febrero de 2009

CAPÍTULO 2: EL TREN (4ª parte)

Ante el bullicio del reencuentro de los alumnos los profesores se reunían, como todos los años, en el vagón restaurante, incluidos los profesores nuevos. Era una regla tácita que todos seguían.

El primero en aparecer por allí fue Brian Manson, profesor de Química Pocimal, parecía siniestro y malvado, el pelo largo y liso y de un color negro profundo acentuaba la palidez de su piel. La poca claridad que tenía su mirada hacía dudar de sus intenciones. Se sentó en una mesa situada en una esquina del vagón y pidió un whisky doble sin agua y sin hielo "no debería beber tan pronto" pensó. Mientras daba el primer trago apareció el profesor nuevo, Brian no se molestó en disimular que estaba bebiendo.

Rupert Hardis entró en el restaurante con cara compungida, había pasado un año muy duro, había perdido a su mujer y cambiar de ambiente era necesario por lo que solicitó una plaza en Faldon Rest donde fue rápidamente aceptado gracias a su perfecto expediente académico. Era un buen profesor, al menos era lo que le gustaba pensar, y dejaba un agradable recuerdo por donde pasaba. Era un excelente profesor de Historia de la Magia, lo sabía prácticamente todo de la magia, pero no de adolescentes, su hija Nadine se lo estaba poniendo muy difícil, no aceptaba el cambio y era reacia a cambiar de colegio y de amigos. No tenía ánimos para hablar con nadie pero cuanto antes empezara a conocer a sus compañeros mejor, por eso fue al vagón restaurante. Cuando vio al profesor Manson con el whisky en la mano se dio cuenta de que tenía sed y pidió otro antes de presentarse.

Los siguientes en entrar fueron Xera Finch y Sean Butler, se notaba la camaradería creada por la afición de ambos por el deporte. El primero era entrenador de Tiro con Arco, aparte de ser el profesor de "Protección contra la Magia Oscura". El segundo era el entrenador del equipo de Triatlon y profesor de "Educación de Juegos Mágicos". Mientras el primero tenía un aire elegante y distinguido el segundo era puro físico y tenía una presencia que imponía. Xera siempre estaba alerta y Sean tenía unos reflejos muy rápidos, por eso cuando Xera se ponía nervioso porque ocurría algo extraño Sean estaba preparado para cualquier cosa que fuese a ocurrir. A Sean no le gustaba Brian Manson y cuando lo vio en el vagon no pudo evitar hacer una mueca de disgusto, Xera Finch no le recriminó su actitud porque sabía que no era posible hacerle cambiar de opinión pero se acercó a saludarlo y a conocer al nuevo profesor.

Claris y Esme Pattinson se dirigían al vagón restaurante cogidos de la mano. Los dos eran igual de pálidos y hermosos que sus hijos adoptivos. Eran dos personas tranquilas que se preocupaban siempre por los demás, no en vano Claris era el médico de la escuela, aparte de profesor de salud ambiental, y Esme la enfermera. Era imposible sentirse incómodo cerca de ellos. Cuando entraron en el vagón Esme se disgustó con Sean porque no se había sentado con los demás, miró a Claris y éste asintió como si le hubiese leído el pensamiento, ella se soltó y fue a saludar a Sean mientras Claris saludaba a Xera y Brian y se presentaba a Rupert. Esme se unió a la mesa con Sean cogido del brazo, su capacidad para conciliar era insuperable.

Faltaba poco para llegar a Faldon, se notaba en el ambiente, los alumnos de primer año empezaban a estar nerviosos y los veteranos deseando llegar para acomodarse, conocer a los compañeros de cuarto y disfrutar de la cena de bienvenida a Faldon, ¡la mejor de todas!. Bridget Morgan apuró los ultimos minutos antes de llegar para preparar el equipaje y hacer una escapada al baño. Su incontinencia era bastante conocida asi que a nadie le extrañó verla correr hacia el baño cuando ya casi estaban llegando. Bridget se reia mientras corria hacia el baño, sus ojos brillaban de manera especial, le encantaban esos encuentros inesperados, ajenos a los demas, secretos… Y este era el primero desde que acabó el ultimo curso. Él se las ingeniaba para aparecer donde y cuando quisiera, con el tiempo habia perfeccionado el Hagakure, hechizo por el que permanecia invisible al resto, oculto entre las sombras, las hojas del bosque, los muebles, entre las personas y ahora, en el antiguo y reducido baño del tren. El hechizo no era permanente apenas duraba unos minutos, suficientes para llegar al lugar exacto.
Aun no habia cerrado la puerta del baño cuando ya notaba sus brazos rodeandola, estrechandola contra su pecho, como si nunca más la volviera a dejar escapar.

- “Te he echado muchisimo de menos…ni te lo imaginas”- Al tiempo que su delicioso aliento susurraba estas palabras Bridget se giraba, deshaciendose de placer. Sus cuerpos, sus miradas, sus labios se volvieron a reencontrar despues de tres meses sin contacto alguno, reconociendose poco a poco, piel con piel hasta que…el silbato del tren les devolvió a la realidad, bien distinta a ese pequeño y espontaneo momento magico.

Bridget salió corriendo en busca de sus hermanos, preparados ya para bajar del tren.