lunes, 15 de junio de 2009

CAPÍTULO 7: LOS TUTORES PERSONALES (8ª parte)

Nadine llegó corriendo a la sala común de Nidelty para no llegar tarde a su clase particular con Bridget ya que, por el camino, se había encontrado con Boromir y la entretuvo contándole que el lunes por la tarde tendría lugar la primera carrera clasificatoria para formar el equipo de triatlón de Faldon para los intercolegiales y había visto como Eva Roderick perseguía al profesor Butler halagándolo continuamente para que le confesara cuál sería el recorrido y tener, de ese modo, ventaja sobre el resto de los alumnos.

- Menos mal que no lo ha conseguido –dijo Boromir -, pero seguro que esa arpía tiene planeado algo, estate atenta.

Bridget esperaba a Nadine y, cuando ésta llegó a la sala, la condujo inmediatamente a la planta baja para después bajar un tramo muy empinado de escaleras y, finalmente, atravesar un pasillo muy oscuro que las llevó directamente a las mazmorras. Nadine abrió los ojos con sorpresa.

- ¿No estaba prohibido el acceso a las mazmorras? – preguntó con curiosidad.

- Sí – contestó Bridget -, pero no están muy vigiladas y son perfectas para practicar magia.

Se pararon frente a una de las mazmorras más pequeñas. Tenía una inscripción en el marco interior de la puerta que Nadine no lograba descifrar. Bridget, que percibió su confusión le explicó que se trataba de una criptolengua muy antigua y que estaba en desuso llamada “quendarin”. Una especie de hechizo protector contra el mal. “Esto debió ser un escondite” pensó Nadine mientras desplegaba en una mesa que había en el centro sus utensilios para preparar pociones.

Después de media hora de cortar hojas de galega, y semillas negras de hamamelis y mezclarlas con líquen de Islandia, Bridget le preguntó a Nadine qué faltaba.

- ¿Mirra? – preguntó tímidamente

- Para eso ya está el líquen de Islandia que protege de las malas intenciones de los demás. Piensa, las hojas de galega protege de la energía negativa del odio, las semillas de hamamelis potencian esa protección.

- Mucha protección.

- Demasiada, contrarréstala con algo, sino corres el riesgo de que no se te acerque nadie.

- ¿Marrubio? – se atrevió a insinuar.

- Bien, pero es mejor jugo de clemenules, si no, no habrá quién se la trague.

- Sí claro – asintió – podría usarla el lunes para que Eva Roderick no me mate a zancadillas o algo por el estilo.

- Pídele a Ana Saints que te eche las cartas y así lo sabrás, es muy buena con el tarot.

- ¿Sí? – curioseó -. Me vendrá bien para recuperarme del suspenso de Tarot – resopló.

- No te preocupes, Ana es buena, muy buena. Su abuela es una de las brujas con mayor dominio de la simbología hermética – comentó mientras recogía – Leonie Candau. Vino una vez a visitarla y …simplemente fue asombroso. Creo que estudió con el director Kingsley.

Nadine no esperó y salió de las mazmorras en busca de Ana Saints, la encontró en la sala común de Cleaverly y aceptó ayudarla de inmediato.

3 comentarios:

Ahola dijo...

Ehhh¡¡¡!!!! Yo tambien quiero que alguien me eche las cartas... Alguna voluntaria entre el publico??¿¿¿

SueEllenRV dijo...

Fíjate quién te lo dice Ahola, pero la verdad, no sé de dónde sacais las ganas de que os digan que vuestro destino está escrito.
Yo nunca dejé que nadie me las echara,y no lo haré nunca.

Ahola dijo...

Pues yo es de decir que es algo que me fascina... Me las han echado varias veces y lo encuentro interesante¡¡!!! ya que todavia no me ha ocurrido nada que lo que me han dicho...