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viernes, 14 de agosto de 2009

CAPÍTULO 10: ALL HALLOW'S EVE (3ª parte)

Vera durmió aquella noche plácidamente a pesar de los ronquidos que emitía Akane mientras soñaba que perseguía a Ismael O’Kanne con un bastón de mando de majorette. Bridget se escapó de la habitación sin la necesidad de esconderse de sus compañeras para reunirse con Harry y Nadine soñó con Edward.

A la mañana siguiente Nadine madrugó, como de costumbre, para pasear por el bosque. Al llegar al vestíbulo del castillo vio que Edward se encontraba allí. Se sorprendió porque hacía mucho tiempo que no lo había visto salir por las mañanas. En cuanto la vio Edward alzó la mano y movió el dedo índice para indicarle que se acercara. Nadine se acercó insegura y se quedó a cuatro pasos de él.

- Hola – saludó Nadine con desconfianza.

- Hola – contestó él - ¿Qué haces ahí parada? ¿Hoy no sales?

- Sí…sí claro, ¿y tú?

- No sé. Está lloviendo y no me apetece.

Nadine se encogió de hombros y decidió salir. Disfrutaba chapoteando bajo la lluvia, pero al oír pasos detrás de ella se dio la vuelta y resbaló cayendo al suelo.

- Pero ¿no decías que no venías? – preguntó irritada.

- No. Dije que no sabía – contestó entre risas mientras le ofrecía una mano para levantarse.

Contrario a su costumbre, hablaba en calma y con voz pausada. Nadine frunció el ceño y bajó la vista para reordenar sus ideas, la amabilidad por parte de Edward la dejaba confusa. Se levantó y dándole la espalda siguió andando.

- Espera - gritó.

Nadine siguió andando, chapoteando bajo la lluvia, pero Edward se puso rápido a su altura y mantuvo su paso con facilidad.

- Lo siento. He sido un grosero – dijo mientras caminaba.

- ¿Por qué no me dejas sola?

- Quería pedirte algo – rió nerviosamente.

- ¿Eres bipolar?- le preguntó Nadine con acritud.

- No me distraigas.

Nadine apretó el paso totalmente enojada.

- Perdona, he vuelto a hacerlo – se disculpó mientras caminaba a su lado.

Nadine se dio la vuelta, Edward estaba empapado. En sus ojos había una perversa diversión.

- ¿Qué quieres Edward? – inquirió Nadine juntando las manos y entrelazando los dedos.

- Me preguntaba si querrías venir a la fiesta de Halloween conmigo.

- De verdad, Edward, no te sigo. Creía que pensabas que era estúpida.

- No seas absurda – murmuró con suavidad.

Nadine asintió. Era incapaz de articular ninguna palabra.

- Será mejor que entremos - sugirió Edward -. Llueve demasiado.

Nadine le hizo caso y entró de nuevo en el castillo.

viernes, 7 de agosto de 2009

CAPÍTULO 9: TÚNELES Y SOMBRAS (10ª parte)

La confesión de Bridget dejó a sus compañeras pasmadas, les costaba concentrarse y, cada vez que veían a Harry rehuían su mirada.

Vera tuvo un entrenamiento movido. Mike y Tom jugaban a pasarse bludgers y Vera se metió en medio totalmente distraída, de modo que la derribaron y cayó al suelo. Ni siquiera se quejó.

- ¿Estás bien Vera? – preguntó Oliver desde lo alto.

- Sí – contestó mientras se ponía en pie.

- Pues entonces ¡levanta el culo hasta aquí y concéntrate en lo que haces!

- Si señor – murmuró avergonzada.

Akane tragó algo de agua en los entrenamientos en el lago. Ismael O’Kanne aprovechaba los despistes para meterse debajo del agua y enredarle algas en los pies. Alan, que estaba cerca, la ayudaba a desenredarse.

- ¿Se puede saber qué te pasa hoy? – la riñó el entrenador -. ¡Estate atenta!

Akane salió furiosa del lago. Cuando el entrenador se alejó cogió al enano de O’Kanne por los pelos y lo estampó contra un árbol, después cogió unas ramas y lo ató de pies y manos.

Edmunda y Nadine tuvieron también tuvieron un mal día, una por su lesión y la otra por falta de concentración. Eva Roderick aprovechó la distracción de la segunda y deshinchó las ruedas de su bicicleta, de modo que se cayó de al pasar por terreno pedregoso.

- Aww!! – se quejó mientras se levantaba ayudada por Sam Morlot.

- Deberías vigilar más las ruedas – dijo mientras miraba a Eva.

Nadine abandonó el entrenamiento. Edward, que se encontraba observando los entrenamientos se alegró de que los abandonara, si no lo hubiese hecho se habría inventado alguna excusa para arrastrarla al castillo.

Cuando las cuatro chicas se reunieron en el dormitorio, se relataron su mal día, se enseñaron los moretones compitiendo para ver cuál era el mayor y ganó Akane. Ismael había logrado dejarle todas las piernas marcadas.

- Lo siento – se disculpó Bridget.

- Bueno – comenzó Akane – no pasa nada, lo dejé inconsciente.

- Yo no le hice nada a la mala bruja de Eva – se lamentó Nadine.

- Tenemos tiempo de devolvérsela - aventuró Vera.

- ¿Cómo lo harías? – preguntó intrigada Nadine.

- No lo sé – continuó Vera –, me duele demasiado todo el cuerpo, pero esa terminará besando el suelo.

miércoles, 20 de mayo de 2009

CAPÍTULO 6: UN DÍA MÁS (8ª parte)

Los entrenamientos de los diferentes deportes comenzaron por la tarde y los alumnos estaban excitados ante la idea. Nadine esperaba que el profesor Butler no fuese demasiado duro, empezaban por la natación en el lago y de las tres modalidades que tocaba el triatlón era la que menos le entusiasmaba. Vera dividía la agitación que sentía entre pasar media hora a solas con Oliver y entrenar con el equipo de Nidelty por primera vez. Bridget se encontraba relajada pues había estado practicando unos ejercicios de concentración que le había recomendado Harry todo el verano y sabía que su puntería sería estupenda. Akane escondía algo porque estaba muy callada y no se burló de Vera.

Cuando Nadine llegó al lago había bastante alboroto. Se habían juntado los equipos de triatlón de las cuatro casas y también los de natación. Todos llevaban un albornoz, unas chanclas y gafas. Eva Roderick, que formaba parte del equipo de Triatlón de Weed, estaba deseando que Boromir Tirith se quitase el albornoz y lo miraba obsesivamente, el rubio de Wallace ni siquiera la miraba a pesar de saber que era el objetivo de sus sucios pensamientos. A Nadine le sorprendió ver allí a Akane.

- ¿Era esto lo que nos ocultabas en el dormitorio?- le preguntó.

- Yo… yo no oculto nada – se defendió Akane -. Es que…decidí que ya era hora de perderle el miedo al agua.

Alan Knightley la miraba subrepticiamente con el único ojo que le quedaba. Su compañero Ismael no paraba de hablar y lo estaba cansando así que se apartó de su lado y miró primero al lago, cuyas aguas se movían mansamente y después a las montañas neblinosas que lo rodeaban. Cuando volvió a mirar a Akane comprobó que continuaba hablando con Nadine.

- Mis padres murieron ahogados.

- Lo siento – se apresuró a contestar Nadine -. ¿Estás segura que ésta es la mejor manera?

- Sí… creo… no sé… a lo mejor debería irme.

En ese momento aparecieron Sean Butler y Seeley Abott, los entrenadores de Triatlón y Natación respectivamente y dividieron los grupos, supieron en ese momento que los entrenamientos de natación y triatlon en lago serían conjuntos.

- ¿Sabíais que Sean Butler fue Ironman dos años seguidos? – murmuró Boromir mientras huía de Eva Roderick.

A Nadine casi le dio un vahído al escucharlo y otro al ver el cuerpo de Boromir al quitarse el albornoz. Eva la vio y le deseó los doce dolores al ver que Boromir sonreía pagado de sí mismo por la admiración que despertaba.

Akane no tenía ganas de mojarse y se daba media vuelta para salir de allí cuando el entrenador Abott la cogió del brazo derecho y sin ningún miramiento la lanzó al agua. Akane comenzó a bracear desesperada y cuando empezó a hundirse alguien la sacó del lago, era el entrenador Abott.

- ¿Sabes nadar? – le preguntó, y al ver que ella no respondía se dirigió al resto de los nadadores - ¿quién la ayuda?

Alan se dirigió rápidamente a la orilla, si se quedaba más tiempo al lado de Ismael O’Kanne terminaría ahogándolo, aquel niñato no se callaba ni debajo del agua. Akane no le miró con buenos ojos cuando vio que el voluntario para ayudarla era el tuerto que la había mandado callar en la clase del profesor Finch.

- No necesito tu ayuda.

- ¿Ah no? – contestó Alan – juraría que te han tenido que sacar del agua porque te ahogabas.

Akane estuvo a punto de lanzarle unos cuantos improperios, pero se lo pensó mejor y quitándose el albornoz se lanzó de nuevo al agua. Después le dirigió una mirada asesina y le gritó:

- ¿A qué esperas cíclope? ¿a que te salga un ojo nuevo?

Alan sonrió y se tiró al agua dispuesto a hacerle unas cuantas aguadillas. Mientras tanto, no muy lejos de allí comenzarían los entrenamientos de Quiddittch.