CAPITULO 14: PACTOS
10:00 | Author: Faldon Rest
El ataque por sorpresa de Hachan en el Potro Trotador no fue casualidad. Los Guardianes del Concilio sospechaban desde hacia tiempo que Saumort tenia espías muy cercanos en Faldon.

Desde la última reunión se habían estado moviendo para buscar aliados. El Jefe de los centauros, Nemis, visitó la colonia Pensante del Desierto Blanco junto con algunos miembros de su manada. La colonia Pensante siempre había destacado por mantenerse neutral en todas las guerras pasadas pero ésta vez no podían quedarse al margen. Hachan La Vey no respetaba nada ni a nadie, conseguiría el anillo a toda costa incluso si tenia que aniquilar poblados diplomáticos como éste.

Nemis ofreció protección a los más de mil hobbits que habitaban la colonia a cambio de armarse y unirse a las filas de Faldon para combatir la ambición oscura. Después de varios días, Freddy Rocafria, el líder aceptó el trato.

Por otro lado, Bill Danag había conseguido con esfuerzo que su clan accediera a combatir. Los Tremere aunque muy organizados era un clan vampirico muy arrogante y leales a los Antiguos que nunca hubieran aprobado ninguna ayuda a otras razas. Pero los tiempos habían cambiado, ellos sobrevivirían al resto de la humanidad hasta la eternidad pero bien es cierto que la raza de los hombres el último siglo había sido parte importante cuando decidieron salir del ataúd y convivir con humanos en pacto permanente. Así que finalmente accedieron con algunas condiciones que expondrían en la próxima reunión de Aliados.

Por su parte los Volundir de Trenzor aceptaron sin dudarlo el pacto, los lazos de sangre que les unía con Xera Finch eran fuertes y leales.

Parecía que las filas de Faldon iban creciendo con nuevos aliados pero aun quedaba por ver si los hombres de Elbow estaban dispuestos a dejar sus tierras y arados para formar parte del nuevo ejército en ciernes de Summerfalls.

Apenas quedaba tiempo, mas allá de las rocosas Borgoren, Hachan recibía nuevas instrucciones de su amo y señor…
- ¿De qué quieres hablar? – preguntó Vera reticente.

- Pues… esto yo…

Vera se impacientaba.

- Si vas a decirme que Julian se queda en el equipo no tengo nada en contra – Vera no podía creer que una mentira como esa saliese de su boca.

- No es eso – contestó Oliver -. No soporto a Julian.

- ¿Entonces?

- Yo… quería pedirte perdón por ponerme hecho una furia cuando me enteré que te castigaron. – no pudo evitar mirarse los pies al terminar la frase.

Vera se quedó muda, no esperaba una excusa por parte de Oliver, pero finalmente habló.

- La verdad es que te comportaste como un idiota.

Oliver suspiró. Sabía que había hablado como un energúmeno y no había pensado bien en lo que había sucedido.

- ¿Por qué me echaste en cara lo que pasó? – preguntó Vera dolida - ¿en qué se distingue de tus enfrentamientos con los de Weed?

- En nada – admitió avergonzado -. No pude evitarlo.

- Pues deberías.

- Lo sé – hizo una pausa para coger aire -. Te he echado de menos.

Vera volvía a sorprenderse.

- No es lo que esperabas ¿no? – preguntó Oliver.

Vera seguía callada.

- ¿No estarás buscando una excusa para salir corriendo verdad?

- ¿Yo? ¿por qué?

Cuando Oliver estuvo seguro de que Vera no saldría huyendo se acercó a ella.

- Perdóname.

Vera se sentía abrumada. Oliver la agarró y deslizó una de sus manos por la espalda de Vera.

- Perdóname, por favor – su voz estaba llena de algo que sonaba a temor.

- No sé – susurró Vera.

Oliver la ciñó más contra él y el pulso de Vera se aceleró más cuando vio que la cabeza de Oliver se inclinaba y sintió sus labios rastreándole el cuello.

- Por favor – suplicó de nuevo Oliver.

Vera sintió que su corazón se detenía mientras él besaba delicadamente la piel de su cuello.

- Por favor Vera – volvió a pedir.

La petición de Oliver pasó como una droga por las venas de Vera, entonces los labios calientes de él se posaron sobre los de ella y la cubrió con un beso mientras sus brazos la presionaban contra él. La tensión de Vera desapareció y sus manos se desplazaron de la cintura de Oliver hacia su espalda como si no estuviese segura de por qué estaba respondiendo de esa manera. Oliver dejó caer la cabeza para acercar su boca al oído de Vera y seguir pidiéndole perdón.

- Perdóname – pidió de nuevo.

Se oía ruido lejano de gente que se acercaba al vestuario pero Oliver no la soltaba.

- De acuerdo – asintió finalmente Vera, y antes de que entrase nadie en los vestuarios se separaron.
Bridget seguía dormida cuando llegó la hora de levantarse, así que se quedó en la cama mientras Nadine se levantaba a entrenarse y Vera y Akane bajaban a desayunar.

- ¿Me pasas el azúcar? – pidió Vera.

- Toma. ¿Volverás a jugar?

- Sí. No quiero que el engreído de Julian se quede con mi puesto.

- Pero si sólo jugará un partido – exclamó Akane.

- Lo sé, pero no me fío de él.

- Ya – contestó Akane -. Tú lo que quieres es estar con Oliver, admítelo.

Vera no contestó, tenía la mirada perdida.

- Yo creo que terminaré sacándole a Alan el otro ojo.

Vera seguía sin hablar.

- Y probablemente me raparé las pestañas en señal de duelo..

Vera continuaba sin hablar.

- Y me tire de la Torre de Astronomía.

- Ajá – contestó Vera.

- ¡Despierta! – gritó.

Vera dio un salto.

- ¿Cómo?

- Estás ida – afirmó Akane -, me voy que hoy no estás para nadie.

- ¿Estás ocupada? – la voz venía de Oliver.

- Sí, para ti toda – dijo Akane mientras se levantaba – pero ten cuidado, creo que hoy no es su día.

Oliver se sentó preguntándose qué le pasaría a Vera.

- Vera, tenemos que hablar –comenzó Oliver.

- Sí, claro – contestó Vera nerviosamente.

- Pero no aquí. Hay demasiada gente. Esta tarde, en los vestuarios, antes de los entrenamientos ¿de acuerdo?

Vera asintió y Oliver se marchó.

La mañana transcurrió entre tranquilamente, Bridget estaba ausente porque no dejaba de pensar en la noche anterior, Vera no dejaba de pensar en la conversación que iba a tener con Oliver.

- ¿Qué quería Oliver esta mañana? – preguntó Akane.

- No lo sé, hablar supongo.

- ¿Qué le vas a decir? – inquirió Nadine.

- No lo sé, improvisaré, creo, no sé, dejadme en paz.

- No le dejes que lleve el mando – dijo Bridget.

- Hombre, ya era hora – espetó Akane - ¿se puede saber qué te pasa?

- Nada. Lleva tú el mando Vera. No le dejes que te diga lo que debes hacer . la aconsejó y se levantó – os dejo, tengo que hablar con Harry.

- Yo también me voy – dijo Vera.

En los vestuarios sólo estaba Oliver.

- Gracias por venir.
CAPITULO 13: PROTECCION Y DEFENSA (9ª parte)
10:00 | Author: Faldon Rest
Bill fue embestido de tal manera que su cara chocó contra un muro mientras le retorcían un brazo. Bridget sintió su dolor y temió por un momento que se lo rompieran. No vio lo sucedido después porque oyó una especie de rugido lleno de furia y luego sintió una oleada de poder que flotaba en el aire y que colisionaba con ella envolviéndola y protegiéndola. Harry había invocado un hechizo de custodia.

- No te metas – le aconsejó entre gritos.

Uno de los pálidos se acercaba peligrosamente a Bridget y, cuando estaba a punto de traspasar el escudo protector que la envolvía, ésta cayó al suelo de rodillas jadeando por culpa del miedo.

- Así no – murmuró para sí misma.

Estaba a punto de cerrar los ojos cuando vio cómo el pálido se tambaleaba y comenzaba a chillar como si estuviese siendo desgarrado, literalmente. Le llevó unos pocos segundos darse cuenta de lo que ocurría. La sensación caliente que la protegía estaba quemando al pálido. “Asombroso” pensó “¡qué poder!”.

- No la tocarás – gritó entre dientes Harry, y lanzó un hechizo que logró que unas líneas doradas cubrieran el pecho del pálido lanzando chispas y estallando, friendo la carne entre ellas y el hueso.

Bridget no podía articular palabra de la sorpresa. Estaba impresionada. Nunca había visto un hechizo como ese. Los escudos eran tan poderosos como las personas que los creaban y no entendía cómo teniendo ese poder Harry solo trabajaba de conserje en un colegio. Bridget comenzó a lagrimear por el hedor de la carne del pálido y tuvo naúseas.

Bill había logrado zafarse del pálido que lo estampó contra la pared y Harry estaba lanzando bolas de energía a otros dos. Comenzaban a dominar la situación y Bridget comenzó a retroceder hacia la puerta para intentar abrirla y pedir ayuda. Estaba en ello cuando oyó un estropicio y gritos detrás de ella. Miró por encima de su hombro esperando ver más asesinos. A su cerebro aterrorizado le llevó unos segundos darse cuenta que no era así.

- ¡Te dije que te ayudaría Harry! – gritó un hombre que se acercaba con la cara brillando de la excitación por la pelea.

- Llegas tarde Malcolm – respondió Harry.

- Hacía mucho que no te veía amigo – dijo el hombre.

A Bridget le pareció un hombre amable, pero antes de poder decirle algo, uno de los pálidos se zafó de Bill y lo agarró de la garganta. Medio segundo después un relámpago arrancó el brazo del pálido por el codo.

- ¿Por qué has tardado tanto? – preguntó Malcolm.

- Estaba hablando con William – contestó una mujer -, me dijo que una alumna se había volatilizado – entonces vio a Bridget - ¡Estás aquí! – la cogió por la muñeca y de una patada logró tumbó a uno de los pálidos.

La mujer logró abrir la puerta de otra patada. Bridget podía oír el ruido del local y le sonó al paraíso. Quería perderse en la aglomeración, abrirse paso y correr como alma que lleva al diablo. Entonces se desmayó. Cuando abrió los ojos se encontraba en su cama, y sus compañeras dormían tranquilamente. Se miró las manos, tenían sangre, y por un momento temió que fuese suya, pero no podía ver a herida. Estaba viva. No podía creerlo.
CAPITULO 13: PROTECCION Y DEFENSA (8ª parte)
10:00 | Author: Faldon Rest

- Hola Harry – saludó Bridget alegremente.

Harry se apartó cuando ella se acercó para besarlo. Lo miró confusa, pues por regla general nunca se había retirado.

- ¿Por qué no vamos fuera? – sugirió mientras le ponía la mano bajo el mentón para que le mirase a los ojos.

- ¿Dónde? – preguntó aún confusa.

- Orbitemos fuera del colegio.

- No puedo alejarme de aquí.

- Vayamos a Broke Hills, al Potro.

- De acuerdo – contestó – pero volvamos pronto.

Cuando se aparecieron en Broke Hills a Bridget no se le había quitado el nerviosismo, sabía que hacer acto de presencia en el Potro no era muy buena idea, pero como nadie los había seguido desde el colegio decidió tranquilizarse.

El Potro Trotador era grande, pero esa noche, había suficientes personas para hacerlo claustrofóbico y Bridget no pudo evitar sentirse satisfecha porque entre tanta gente sería difícil reconocerla. Harry pasaba trabajosamente a través de un mar de cuerpos. “Se te ve comestible” pensó Bridget de Harry “como siempre”.

Bill Danag había decidido hacía unos años que Broke Hills necesitaba un tugurio alternativo para beber, una especie de sueño gótico. Algunos lugareños se habían quejado, pero en general, la gente lo adoraba. Bill parecía que había sido diseñado para el lugar, y eso aportaba mucho al negocio, sobre todo en cuestión de visitas femeninas.

- Seguro que Bill tiene muchas proposiciones para no pasar las noches solo – le dijo Bridget a Harry.

- No le faltan – le contestó algo molesto -, pero nunca le he visto irse con ninguna. Bill – lo llamó - ¿tienes un minuto?.

Bridget no creyó que Bill oyese a Harry, pero asintió con la cabeza. Se abrió paso a la fuerza entre la multitud y se ganó la mirada maliciosa de un brujo con rastas jamaicanas. Se abrieron paso hasta la trastienda porque allí se estaba mas tranquilo.

- ¿Qué hacéis aquí? – preguntó Bill mirando a Bridget inquisitivamente. Bridget dio un paso atrás.

- Eso no importa, tengo que decirte algo importante. Hay algunas cosas serias que van a ocurrir pronto. Han venido unos amigos de México a ayudarnos.

- Ya los he visto – asintió Bill sin dejar de mirar a Bridget.

- He quedado con ellos aquí ¿te importa?

- No.

De repente, una mano cogió fuertemente a Bridget. Antes de que pudiese averiguar quién la agarraba tuvo una sensación poco familiar pero inoportuna avanzando lentamente. El bochornoso aire nocturno fue repentinamente reemplazado por algo más frío, más oscuro y mucho menos amistoso que Bill Danag. Sintió un temblor que le recorría la columna vertebral.

- ¡Maldición! – gritó Bill al tiempo que arrastraba a Bridget detrás de él.

Bridget se dio cuenta que aquello no ayudaría mucho. Si Hachan había enviado a sus esbirros necesitarían mucha protección.

- Estos no van a entrar en el Potro - gritó Bill y al mismo tiempo se giró para comprobar si Bridget estaba bien -. No debiste haberla traído.

De repente aparecieron varios seres que se movían rápidamente, tanto que parecía que se deshacían con el viento. Cuando Bridget intentó entrar de nuevo en el Potro vio como el cerrojo de la puerta se cerraba y era completamente imposible abrirlo, entonces, cinco enormes pálidos se precipitaron sobre ellos.

Por un momento todos clavaron los ojos los unos en los otros. El tamaño era irrelevante en el mundo mágico, pero Hachan creía que si eran grandes intimidarían más. Surtió efecto en Bridget porque se sentía intimidada, se preguntó si viviría el tiempo suficiente para tener pesadillas con aquella noche.
CAPITULO 13: PROTECCIONY DEFENSA (7ª parte)
10:00 | Author: Faldon Rest
Una hora mas tarde la profesora Cope acompañaba al nuevo estudiante, William Cortez a las puertas de la Casa Nidelty donde le esperaba con una correcta sonrisa el delegado.

- Hola William, mi nombre es Percy y soy tu Delegado, bienvenido.
- Hola Percy, muchas gracias.
- Estoy seguro que en Nidelty te sentirás como en casa, no creo que tengas problemas para adaptarte al ritmo del curso. Te ayudaremos.
- Genial, estoy un poco nervioso, no entraba en mis planes ingresar a mitad de curso en Faldon pero así es la vida…. – suspiro pensativo.
- Bueno, no te preocupes – dijo restándole importancia a los motivos de su ingreso – ven, te acompañare a tu cuarto para que conozcas a tus compañeros.
- Perfecto.

Una vez instalado, William bajó a la sala común, inspeccionando su nuevo hogar con curiosidad. Allí se encontró con Nadine y Bridget, sentadas en el sofá, hablando animadamente hasta que se percataron de él.

- Oh!, Hola… - saludo sorprendida Nadine – y, y, y…tu…tu… - comenzó a tartamudear.
- ¿Y tú quien eres? – terminó Bridget, tan sorprendida como su amiga pero mas controlada.
- Eh, hola, ¿que tal?, soy William Cortez, el nuevo…. – se presento ruborizado mientras se atusaba el pelo hacia atrás.
- Anda, pues yo…creí... eh... ¿como? y… - Nadine se callo impotente mirando a Bridget.
- Vaya, no es común que a mitad de curso se incorporen alumnos, supongo que será tan incomodo para ti como extraño para nosotros, ¿verdad?
- Si, tienes toda la razón – comenzó a sonreír.
- No te preocupes, sé bienvenido. Tienes suerte de pertenecer a Nidelty, veras… - Bridget se puso seria - Somos gente tranquila, abierta, quizás demasiado juerguistas pero muy competitivos.
- Si, es cierto… - hablo de repente Nadine, con una amplia sonrisa mientras miraba fijamente al nuevo.
- Quedan unos minutos para la comida, si te apetece podemos hacerte de guías para que vayas conociendo mejor el Colegio.
- Eso suena genial, después de ustedes señoritas.


Las chicas guiaron a William por todos los rincones de Faldon mientras le contaban anécdotas divertidas, los motes que tenían los profesores y aprovechaban para ponerle al día de las competiciones deportivas.

Como era su primer día pasaron por alto los ataques de Hachan La Vey y la ambición de Saumort por atacar el Castillo y encontrar el anillo de poder. Nadine y Bridget le presentaron al resto de chicas y chicos de Nidelty que se juntaban con ellas a la hora de cenar y así llego el toque de queda para irse a dormir.

Bridget se escapó en cuanto cerraron puertas y bajó sigilosa hasta las mazmorras. Harry se había dedicado los últimos días en hacer expediciones mas allá del bosque de Faldon por todo el condado en busca de asentamientos de soldados de Saumort o algún tipo de indicio de movilización. Si algo había encontrado, no se lo diría a Bridget, por su seguridad. Sabía que era lo suficientemente impulsiva como para salir a investigar por su cuenta.

Akane cruzaba el vestíbulo del castillo camino de su dormitorio para seguir estudiando cuando se percató que un pelirrojo que no conocía de nada se encontraba esperando al lado de un baúl enorme.

- ¿Quién será éste? – dijo en un susurro.

Akane no pensó que la oiría, pero el chico giró la cabeza y le dirigió una mirada maliciosa.

- ¿Qué miras? – preguntó Akane mientras seguía andando.

- Tu camiseta es horrible.

- Gracias – contestó acompañándolo de un gesto grosero.

El pelirrojo comenzó a andar en su dirección y Akane aceleró un poco el paso. Chocó con algo, concretamente con alguien, Alan Kinghtley.

- ¡Ten más cuidado! – le espetó Alan.

- No haberte puesto en medio – contestó Akane.

- Para caminar es conveniente mirar hacia delante – dijo el muchacho pelirrojo.

- ¿Tú quién eres? –preguntó Alan adelantándose a Akane.

El pelirrojo paró en seco y se presentó.

- Soy William Cortez, un alumno nuevo – y tendió la mano.

Alan miró la mano y, después de unos segundos, se la estrechó.

- Yo me llamo Alan, y la de la camiseta ridícula es Akane.

- Ehh!!- protestó Akane - ¿Acaso he dicho yo algo de tu pésimo gusto con los zapatos?

Los dos chicos miraron los pies de Alan.

- Es cierto – comentó William – son algo peculiares.

- ¿Tienes alguna especie de filtro entre tu cabeza y tu boca? - preguntó Akane.

- Solo por las noches.

- ¿William? – se oyó al fondo.

Akane y los chicos giraron las cabezas hacia el lugar del cual provenía la voz y vieron a Madeline Cope que se acercaba a ellos.

- Veo que ya conoces a dos de nuestros alumnos – dijo cuando llego a la altura del chico.

- Sí señora. Estábamos hablando de zapatos y camisetas.

La profesora Cope miró los zapatos de todos.

- Ya veo. Acompáñame, te alojarás en mi casa.

- Hasta luego – se despidió William.

Alan se quedó mirando a William y a la profesora Cope hasta que desaparecieron de su vista y después se giró hacia Akane.

- ¿De verdad son ridículos mis zapatos? – preguntó.

- Un poco –contestó Akane -. Sólo conozco a una persona que sería capaz de ponérselos.