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viernes, 12 de febrero de 2010

CAPITULO 18: Vigila y recluta (7ª parte)

“¿Por qué está todo a oscuras?” pensó Akane, “un momento…” una idea que pasó por su mente hizo que casi se le salieran los ojos de las órbitas. ¿Estaba muerta?

- No… no es posible. Ambros me matará.

Oyó un ruido y dirigió su mirada ciega en dirección a él. Se encontró con el brillo de unos ojos que la observaban a distancia. Dejó de respirar con brusquedad, no estaba sola, además, aquella mirada destilaba maldad. No se quedó quieta y avanzó lentamente en dirección contraria a la mirada y, poco a poco, el paisaje fue cambiando.

Seguía estando oscuro, era de noche y la luna daba un poco de luz, pero todo estaba quieto, muy quieto.

- Pero… ¿dónde estoy?

Delante de ella había un sendero y decidió seguirlo. Se le secaba la garganta de respirar tanto y tan rápido y paró para mirar a su alrededor. Comenzó a vislumbrar árboles con ramas desnudas y retorcidas.

El silencio se rompió y comenzó a correr por el sendero, no iba a quedarse quieta a esperar que el ruido sonara más cerca de ella. Las piernas le ardían del esfuerzo, por lo que decidió que no estaba muerta, estaría bajo algún hechizo. Seguía viva, pero la soledad la engullía. El miedo, cuando una está sola, multiplica su tamaño.

No parecía que hubiese horizontes. Vagaba por el camino sin convicción ninguna, pero al cabo de un rato, el camino se introdujo en un bosque. Oyó voces que procedían de algún lugar. ¡No se encontraba sola! No se paró a pensar en el peligro que corría y entró en el bosque.

Mientras tanto, en la enfermería de Faldon.

- ¿Qué habrá ocurrido? – se preguntó Esme Pattinson.

- Está de viaje – sentenció Claris Pattinson después de examinarla.

- ¿Qué dices? – preguntó Xera Finch.

- Está en otra dimensión – aclaró – y sólo ella se puede sacar de allí.

miércoles, 10 de febrero de 2010

CAPITULO 18: Vigila y recluta (6ª parte)

Bridget intentaba reanimar a Akane mientras Vera, impotente y sin saber qué hacer, salió del cuarto a buscar ayuda. En la sala común se topó con Mary, la delegada de Nidelty. A Vera le extrañó que estuviese levantada, no era hora de hacer guardia, pero no lo pensó demasiado.

- ¡Akane se ha desmayado! – gritó Vera.

- ¿Qué le ha pasado? – dijo Mary asustada.

- Vete a mi cuarto – pidió Vera -, Nadine y Bridget están intentando despertarla, yo iré en busca de ayuda.

Habían pasado dos horas desde medianoche, por lo que Vera supuso que los profesores estarían en sus habitaciones. Vera llegó rápidamente al dormitorio de los Pattinson, ¿qué mejor que el médico del colegio para ayudarla, pensó.

- Profesor, profesor – decía mientras golpeaba fuertemente la puerta - profesor Pattinson, abra la puerta, es urgente – pedía a gritos.

- Ya voy… un momento – se oía desde dentro.

Claris Pattinson abrió la puerta. Llevaba una bata para tapar su pijama y parpadeaba intentando despejarse.

- ¿Vera? ¿qué ocurre?

- Profesor es urgente. Akane se ha… se ha desmayado… no sé…, está inconsciente y no podemos despertarla. ¡Corra! ¡Rápido!

Claris avisó a su esposa y los tres salieron corriendo hacía la habitación de Vera, donde casi todos los alumnos se arremolinaban después de haberse despertado por los gritos que daban Bridget para despertar a Akane.

Una vez en el cuarto, Claris y Esme examinaron a Akane, que seguía inconsciente y sin realizar movimientos voluntarios. Llegaron la profesora Cope y Xera Finch, alarmados por el barullo.

- ¿Qué ocurre, por qué hay tanto jaleo aquí? – preguntó la Sra. Cope - ¡Volved inmediatamente a vuestros dormitorios! ¡Ahora!

Los alumnos comenzaron a dispersarse pero lentamente para ver si lograban enterarse de algo.

- ¿Qué es lo que pasa? – inquirió asombrado Xera Finch.

- Rápido Xera coge a Akane - pidió el Sr. Pattinson - está sin conocimiento y no responde. Tenemos que llevarla urgentemente a la enfermería.

viernes, 5 de febrero de 2010

CAPITULO 18: Vigila y recluta (4ª parte)

- Estamos en la enfermería – dijo Edward. Debió ver a Nadine confusa -. La próxima vez que vayas a desmayarte avisa antes de caer, te podía haber cogido.

Nadine sonrió. Su voz salió lenta y perezosa.

- Atrapaste a Eeeeevaaa.

- Estás drogada ¿lo notas? – y rió -. La han expulsado y se la han llevado sus padres.

- Padres – susurró Nadine. Le tomó un tiempo darse cuenta. ¿Y mi padre? – y trató de levantar la cabeza – Ouch, duele.

- Se asustó mucho pero mis padres lo han tranquilizado, están con él fuera.

- No fue un accidente ¿verdad?

- De ninguna manera. Quería hacerte daño. Por eso la han expulsado.

Nadine notó las manos de Edward en su pelo, unos segundos de dulce y amable presión.

- Descansa. Estaré aquí cuando despiertes.

Nadine asintió adormilada y todo tuvo un color amarillento. Como si estuviera tumbada al sol.

Levantarse no fue tan divertido. Era como tener una antorcha encendida en su espalda. Las medicinas habían dejado de tener efecto. Estaba tratando de incorporarse cuando Esme Pattinson se acercó corriendo para ayudarla.

- No te incorpores todavía. Lo estás haciendo muy bien ¿sabes? Esa quemadura te va a doler, pero si la mantienes limpia, en una semana estarás bien. Tienes suerte de que Elaine estuviera allí para neutralizar la reacción del ajenjo.

Nadine asintió, sin estar segura de ser capaz de hablar sin llorar. Uno de sus lados se sentía caliente y dolorido.

- No puedes irte ya – dijo la sra Pattinson – te quedarás aquí esta noche.

Estaba terminando de acostarse cuando por la puerta aparecieron su padre, Edward y el sr. Pattinson.

Cuando vio la cara de su padre Nadine no pudo evitar hacerle una pregunta.

- ¿Tan mala pinta tengo?

- Increíblemente mal – dijo su padre.

- No hagas caso de tu padre – exclamó el sr Pattinson -. No está tan mal. Ocupa la cuarta parte de tu espalda pero Elaine hizo un buen trabajo.

- Eva tenía más ajenjo escondido – explicó Edward.

- Por eso la han expulsado. No te preocupes hija, no creo que vuelva por aquí.

miércoles, 3 de febrero de 2010

CAPITULO 18: Vigila y recluta (3ª parte)

La siguiente clase fue en el invernadero con la profesora Swatch. Edward entró justo cuando la profesora comenzaba a hablar y se situó al lado de Nadine. Ella pensó que él la distraía. Olía muy bien, oscuro y picante, como aquella mañana. Edward le dirigió una sonrisa torcida y una mirada que probablemente mataría a todas las chicas en un radio de cien metros. Se golpeó la mano cuando alcanzaba raíz de heliotropo y se concentró en los detalles del experimento que les proponía la profesora.

Se concentraron tanto en la práctica que ni Nadine ni Edward escucharon pisadas detrás de ellos. Lo primero que Nadine notó fue una quemazón en la parte baja de su espalda. Soltó el polvo de fresno y comenzó a gritar. Edward se giró y sujetó del cuello a una chica que se estaba marchando.

Eva Roderick. Gritó y golpeó a Edward, pero no la soltó y comenzó a levantarla en el aire. Nadine gemía de dolor, tratando de girarse para ver qué pasaba en su espalda y pudo ver que Edward estaba tratando de contenerse. La profesora Swatch llegó corriendo y el resto de los alumnos miraban lo sucedido.

- ¡Oh dios mío! – exclamó la profesora. Cogió un poco de galega que llevaba siempre consigo -. Siéntate en un taburete Nadine. Tú – exclamó señalando a Neville Livingstone – avisa al profesor Pattinson y a su mujer.

Mientras Nadine trataba de respirar, la profesora rompió lo que quedaba de la camisa del uniforme y le frotó la espalda con la galega. Nadine trató de no llorar. La quemazón iba disminuyendo mientras la galega iba haciendo su trabajo. Miró hacia arriba y vio cómo Edward aún sujetaba a Eva, pero los estaban separando el resto de los alumnos.

- ¡Ha sido un accidente! – gritó la chica -. Me he tropezado yo no quería…

- ¡Hoy no trabajamos con ajenjo! – gritó secamente -. No tenías razón alguna para andar por ahí con él. ¿Te duele mucho Nadine?

- Eh… estoy bien – dijo Nadine, aunque en realidad no lo estaba. Se sentía mareada, enferma y comenzaba a tener frío, por lo que trató de taparse.

- No, no podemos dejar que nada te toque la espalda. La quemadura ha afectado a la piel.

La profesora se giró hacia Eva Roderick y levantó un dedo hacia ella.

- Tú vas a hablar ahora mismo con el director. No toleraré este ataque en mi clase. Haré lo posible para que te expulsen. No me importa quienes sean tus padres.

Nadine vio como Edward le susurraba algo a Eva al oído, demasiado bajo para que Nadine pudiera escucharlo, pero no debía ser bueno por la cara que había puesto la chica.

- ¿Profesora? – preguntó Nadine – me mareo… - y se desmayó.

Cuando Nadine despertó, estaba de lado, y notó una ola de calor. Medio dormida. Había alguien sentado a su lado, un chico. Parpadeó varias veces hasta que se dio cuenta de que era Edward. “¿Edward en mi habitación? No, espera, esto no es mi habitación, es otro sitio”

viernes, 2 de octubre de 2009

CAPITULO 11: ALARMA (13ª Parte)

Todas comenzaron a gritar mientras intentaban explicar lo ocurrido. Aquello era igual que un gallinero.

- ¡Basta ya! ¡Emma y Vera id al despacho del director ahora mismo! – ordenó la Sra Cope - os acompañaré a vuestra siguiente clase para decirle a vuestros profesores que estás dos alumnas no podrán asistir hoy a clase y con vosotras ya hablaremos – siguió diciendo la profesora -. Sr Hardis, acompañe a estas dos delincuentes al despacho del director, por favor.
- Sí, no se preocupe, ahora mismo iremos aunque antes pasaremos por la enfermería – dijo el Sr Hardis, observando las heridas de las alumnas.
- De acuerdo, nos vemos en el despacho, buscaré al director – contestó la profesora

Las dos alumnas caminaron en silencio en dirección a la enfermería. Al llegar, Esme Pattinson estaba colocando unas cajas y, al ver a las chicas se asustó.

- ¿Qué ha pasado? – exclamó.
- Una pelea callejera en los pasillos del colegio – relató el Sr Hardis.

Esme miró las magulladuras y heridas de las dos chicas y sé quedo más tranquila al comprobar que no eran más que rasguños.

- Emma, ven conmigo, voy a darte una bolsa con hielos – dijo Esme.

Las dos salieron del cuarto dejando al profesor y a Vera solos.

- Bueno “my friendo”, te encuentro nuevamente en un altercado – comenzó a hablar el Sr Rupert mientras Vera agarraba un pañuelo y lo apretaba contra su labio.
- No fue culpa mía, ya se lo dijeron, vinieron a molestarnos y ella me golpeó primero, yo sólo me defendí … – dijo Vera.
- Shhh a mi no me tienes que contar lo ocurrido, ahora lo escucharé mientras se lo contáis al director – la cortó el Sr Hardis
- Le contaré lo mismo que a usted – dijo Vera de mal genio.

Llegaron Esme y Emma que sostenía una bolsa de hielo pegada a su pómulo.

- Bien Emma, ya está, te dolerá un poco hasta que baje la hinchazón – explicó -. A ver Vera, déjame ver tu labio.

Vera sé quito el pañuelo, tenía el labio también hinchado y un pequeño corte.

- ¿Pero qué os habéis hecho? – preguntó Esme -, te voy a dar unos puntos para cerrarte el corte, te dolerá un poco pero se te pasará enseguida.

Tras curar a Vera las dos alumnas salieron con el profesor Hardis y fueron al despacho del director. Harrison. Kingsley las estaba esperando con la Sra Cope y los dos jefes de las casas, tanto de Nidelty, Claris Pattinson, como Angela Cooper, de Weed

- Sentaos – ordenó el director - Me parece bochornoso lo que ha ocurrido hoy en los pasillos del colegio. ¡Dos alumnas pegándose! No sé cual puede ser el motivo para llegar a las manos – las amonestaba el director -. Vera ¿dígame qué ocurrió?
- Habíamos salido de clase y yo estaba con Akane y Nadine hablando cuando vino Emma a increparme por el próximo partido de Quidditch – explicó Vera.
- ¿Quieres decirme que todo esto ha sido por un partido de Quidditch?, Emma, ¿Es eso cierto? – le preguntó mirándola fíjamente a los ojos.

Emma, no levantó la mirada del suelo y solamente susurró un “sí”.

- Muy bien señoritas, como veo que todo esto es por una disputa deportiva, sólo me cabe deciros que no vais a jugar el próximo partido, estáis sancionadas.
- ¡No, Por favor! – pidió Vera completamente atónita.
- ¡No, director! – rogó Emma.
- Callaos y no respondáis al director – las riñó la Sra Cope.
- ¿Estáis de acuerdo, Claris y Angela, con que vuestras dos alumnas no jueguen en el próximo partido? – preguntó el director
- Si, yo estoy de acuerdo – confirmó Claris.
- Si, yo también estoy de acuerdo – dijo Angela.
- Muy bien ahora iros a vuestras casas, ya no iréis a última clase – terminó el director

Emma marchó con Angela Cooper y Vera acompañada de Claris.

- Lo siento profesor, pero me insultó y sólo me defendí, nada más – se disculpó Vera con Claris.
- Vera, lo que has hecho está mal, por mucho que te molesten debes guardar las formas, aunque tú no hayas comenzado la pelea no debes seguirle el juego – aconsejó Claris.
- Sí, tiene toda la razón – reconoció Vera.
- Aún así, creo que dejarte sin jugar el partido de Quidditch contra Weed es un buen castigo y sé que recapacitarás sobre lo ocurrido, vete a mi aula de Salud ambiental, ire a buscar a Oliver Wood para que le cuentes lo ocurrido y para que sepa que no podrás jugar contra Weed.

“¡Mierda Oliver!” pensó Vera al escuchar las palabras del profesor

- De acuerdo, allí estaré – dijo Vera y salió hacia el aula.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

CAPÍTULO 11: ALARMA (6ª parte)

- Akane, espera! – gritó Vera.

Pero Akane fue más rápida y llegó antes de que Vera la cogiera por el brazo. Cuando vio a Edward frenó en seco al verlo allí.

- ¡Uy! … Hola Edward – saludó Akane con una timidez insólita en ella.

- ¡Hola! – contestó Edward mostrando su mejor sonrisa.

Detrás de Akane bajaban a toda prisa Vera y Bridget, ésta última ya había regresado de su “permiso familiar”.

- ¡Hola Chicos! - dijeron al unísono.

- Akane te dije que esperases que no estaba sola – riñó Vera a Akane en susurros.

- Si me hubieses dicho que era Edward no habría bajado idiota – contestó en el mismo tono.

- Callaos ya – ordenó Bridget - ¿Nadine, cómo te encuentras?

- Mejor – contestó haciendo una mueca - sólo tengo que reposar un poco, estoy algo mareada pero bien – cuando sus compañeras la miraron incrédulamente lo repitió - la madre de Edward me ha dicho que estoy bien.

- Deberías de subir a tu dormitorio para descansar – le aconsejó Edward con dulzura.

- Pero estoy bien aquí – protestó Nadine. Sabía que en cuanto subiese al cuarto Edward se marcharía.

- Nadine… no seas cabezota, sube a descasar – al ver que Nadine negaba con la cabeza lo intentó de otro modo – Chicas por favor ayudadla, yo no puedo subir. Ya nos veremos mañana ¿de acuerdo? – le dijo Edward.

- Si, será lo mejor, Nadine tienes que descansar – Vera

Edward se despidió con un beso dulce en la mejilla de Nadine pidiéndole que no hiciera más locuras y le recordó que estaría vigilándola. Las chicas la ayudaron a subir a la habitación y, tras ayudarla a cambiarse, la metieron en la cama para que pudiera descansar, pero Nadine quería saber si Benji estaba bien por lo que le pidió a Vera que aguzara el oído para escucharle.

- Tranquila Nadine, Benji está bien, no debes preocuparte, ahora lo que tienes que hacer es que descansar, no debiste bajar al bosque – la amonestó Vera.

- Déjala descansar pesada – dijo Akane.

- ¿Bridget como te fue en México? – preguntó Nadine amodorrada.

- Muy bien pero ahora lo importante es que descanses, ya te contaré – contestó Bridget de modo cariñoso

Cuando salieron del cuarto se dirigieron a la sala común.

- ¡VIVA MÉXICO! – gritó de repente Vera.

- ¡VIVA! – coreó Akane.

- Cuenta ¿qué tal por aquellos lugares? – preguntó Vera.

- Me lo he pasado muy bien, la verdad es que me ha dado mucha pena regresar. Harry quería que nos fugásemos, pero no puedo. Estos días con él han sido maravillosos, imagináoslo… - contó Bridget entre suspiros.

- Menos mal que has estado fuera estos días, porque ha sido horrible estar aquí – se quejó Vera.

- Todo el día encerradas y sin salir – continuó Akane.

En ese momento Oliver y James entraron en la sala.

- ¿Qué tal está Nadine? Ya nos hemos enterado de lo que ha pasado, no se habla de otra cosa en el castillo – preguntó James.

- Está bien – comentó Bridget – ahora está en el dormitorio descansando.

- ¡Menos mal! – exclamó James -. Bueno, yo os dejo que hoy todavía no me he duchado.

- ¡Guarro! – exclamó Akane.

- Vera ¿podemos hablar a solas? – preguntó Oliver.

- Sí claro, nos vemos después chicas.

Vera y Oliver salieron a los jardines para estar solos.

lunes, 14 de septiembre de 2009

CAPÍTULO 11: ALARMA (5ª parte)

Cuando Edward entró con Nadine en el castillo se encontró con el profesor Finch, que se disponía a salir en aquel momento.

- ¿Qué ha ocurrido? ¿está herida?

- Nos atacaron en el bosque.

- Llévala a la enfermería cuanto antes, es mejor que no os vea nadie – le ordenó el profesor Finch al mismo tiempo que salía del castillo.

Finch llevaba a la espalda el Arco de la Victoria, y, a medida que se acercaba al bosque comenzó a entonar una letanía guerrera y se introdujo con pies livianos en el bosque. A lo lejos vio cómo varios centauros galopaban con un furor demente, como si corriera fuego por sus venas y recordó su última batalla y sus sonidos.

- Xera.

El elfo se dio la vuelta y vio llegar a Sean Butler acompañado de Seeley Abott y los saludó con un movimiento de cabeza, después les hizo señas en dirección al lugar al que se dirigían los centauros y se dirigieron allí.

Mientras tanto, en la enfermería del castillo, Nadine abrió los ojos y se encontró con la señora Pattinson.

- Hola – saludó la enfermera – has sufrido un leve desmayo. Tu brazo está magullado, pero no te preocupes, no es nada.

Nadine intentó incorporarse pero la señora Pattinson no la dejó.

- Quédate tendida un minutito cielo.

- ¿Y Edward? – preguntó preocupada.

- Mi hijo está bien, y muchas gracias. Siempre le ha gustado hacerse el héroe.

En ese momento entró el padre de Nadine. Estaba tan enfadado que Nadine sopesó la idea de desmayarse de nuevo.

- Estoy bien papá.

- Está bien Rupert – confirmó la señora Pattinson -. Sólo necesita descansar.

Nadine se levantó de la cama y Rupert le rodeó la espalda con un brazo mientras la conducía a la puerta de la enfermería. Caminaron en silencio, Nadine iba ensimismada pensando en Edward, y Rupert intentando calmarse y dejar de mirar a su hija con preocupación. Finalmente la dejó en la puerta de Nidelty. Nadine entró en la sala común y se encontró a Edward. Llegó a su altura, paró y lo miró a la cara. Un profundo pesar se aposentaba en sus ojos.

- Pareces cansado – murmuró.

- Lo sient…

Nadine apoyó con suavidad los dedos en los labios de Edward para hacerle callar.

- No necesito que te disculpes.

Al instante Edward colocó una mano detrás de la cabeza de ella y sus labios se unieron suavemente. La besó lánguidamente antes de inclinarse para levantar su cuerpo menudo y apoyarlo contra el suyo. Edward la sentó dulcemente en el sofá. En ese momento escuchó un ruido proveniente de los dormitorios de las chicas y se levantó.

- Quédate, por favor. No te vayas.

viernes, 24 de abril de 2009

CAPÍTULO 5: CACHIMBA Y MACARENA (6ª parte)

Oliver respiró tranquilo cuando el profesor Hardis salió de la casa acompañado por un sorprendido Claris. El riesgo había desaparecido, podrían hacer la fiesta y habían logrado irritar en un tiempo record a Weed, lo que le proporcionaba más ímpetu a la hora de enfrentarse a ellos en los partidos de Quidditch, no se cansaba de pincharlos, nunca era suficiente. Esperaba que los demás lo vieran del mismo modo ya que en ocasiones se dejaba llevar por su carácter.

De repente sonó la puerta. Era Lupita. Venía huyendo de Amy Petterson, que en un ataque de furia había decidido quemar las cortinas de su habitación con las botellas de tequila que había traído de México. Roger le pasó un brazo por los hombros y la hizo entrar. Oliver se sintió culpable y salió de la habitación sin decir adónde iba. Nanuk miró a James porque estaba confuso y James se limitó a encogerse de hombros.

- Será mejor que vayamos subiendo a la torre – dijo James -. No hagáis mucho ruido, no quiero que Claris se entere de nada.

Mientras, en la habitación de Akane, Bridget, Nadine y Vera se mascaba tensión. Vera no sabía si Oliver le prestaría atención y si lograría hablarle de algo que no fuese Quidditch. Bridget se preguntaba si sería capaz de escaparse, sin que nadie la viera, para estar con Él y hacer una visita a las mazmorras. Nadine se preguntaba si Edward Pattinson iría y la intimidaría como había hecho a lo largo del día con sus miradas, si lo hacía se iría corriendo de la torre a esconderse debajo de las sábanas de su cama. Akane disfrutaba viendo a sus compañeras presas de los nervios, esto es mejor que “Corazón Salvaje”.

En la casa de los Wallace estaban celebrando la pelea que habían tenido con los Weed cuando apareció Oliver. Les explicó que se celebraba una fiesta en la torre Norte y que estaban todos invitados. Boromir y Chester no lo miraron con buena cara y Oliver temió por un momento que le atizaran un puñetazo, pero no lo hicieron. Se disculpó por haberlos engañado y prometió compensarlos. Finalmente aceptaron las disculpas y prometieron no faltar.

En cuanto salió de Wallace chocó con Lucas Router que se dirigía a la enfermería a por tiritas para tapar los cortes que le habían hecho entre Charlie Rivers y Ben Foolish con los posters de la habitación de Amy. Lo invitó a la fiesta en la torre.

- Gracias Oliver, pero la próxima vez avisa que quieres tenderles una trampa a Weed, si colaboramos todos saldrá mejor y no tendremos que pedirle a la Sra Pattinson que nos cure las heridas.

Oliver se disculpó nuevamente y corrió hacia la torre. Cuando llegó ya estaban allí todos los Erasmus. A Rocío se le había pasado el susto rápidamente gracias al medio litro de rebujito que se había bebido según subía las escaleras. Lupita seguía nerviosa y abrazada a Roger. Nanuk estaba terminando de colocar unos sillones que había subido. Sudaba porque pesaban y se atusó el pelo, el movimiento que hizo distrajo a Rocío de pegar otro chupito de rebujito.

- Ozú, ¡qué pelo más bonito tienes pisha!

Nanuk sonrió.

- Viene de parte de padre.

Amel encendía la cachimba bajo la atenta mirada de Sima Quian que había subido a la torre ataviada con una diadema con antenas y con un ramo de rosas para repartir entre los asistentes a la fiesta. Cuando Amel terminó de encender la cachimba le dio una calada y expulsó el humo con sensación de alivio.

Giancarlo ya estaba pinchando la música con Tamara Robinson. No paraba de decirle cosas en italiano y Tamara reía contestándole en galés.

- ¡Menuda panda de empalagosos! –dijo Akane.

Oliver se dio la vuelta y sonrió. Vera iba la última. Estaba emocionada, ansiaba disfrutarla, y si era al lado de Oliver mejor. Cuando llegó a la torre y lo vio se quedó parada disfrutando de la visión durante unos segundos y después fue a beber algo.

lunes, 2 de marzo de 2009

CAPÍTULO 3: LLEGADA A FALDON REST (1ª parte)

El tren finalmente paró. Afuera ya era de noche y no se veía muy bien pero se adivinaba que había mucha vegetación. Se notaba cómo los nervios causaban estragos en muchos alumnos, sobre todo en los más pequeños que no sabían qué hacer con el equipaje. Había muchas voces, pero destacaban dos por encima de todas.

- ¡Dejad el equipaje en el andén, ya os lo llevarán al colegio! – gritó un hombre alto y corpulento que cojeaba y se ayudaba de un bastón para andar - ¡Los de 1º y 2º que vengan conmigo! ¡Me llamo Billy Watters pero vosotros podéis llamarme señor Watters! ¿entendido?

Los pequeños andaban algo atemorizados por Billy y porque estaba muy oscuro. El niño que se estampó contra la columna al intentar pasar al andén 7 y ¼ resbaló y cayó al suelo. Esme Pattinson se acercó corriendo para ayudarlo a levantarse y para comprobar si se había herido.

- ¡El resto seguidme a mí! – gritó la segunda voz.

- Hola Charlie – saludó el profesor Finch -. Espero que hayas tenido un verano tranquilo.

- Eh… esto… sí profesor Finch, muy tranquilo.

Nadine buscó a su padre con la mirada hasta que lo encontró con el resto de los profesores. Rupert también la buscaba. Ella le regaló una sonrisa antes de girar la cabeza en busca de Benji, se preguntaba si habría llegado bien. No tenía miedo de que hubiese caído en una trampa sabía que Benji era listo pero era un tragón y seguro que se había entretenido cazando ratones por el camino.

Akane estaba de peor humor por momentos. El hecho de acercarse al castillo le recordaba que este año debía compartir habitación y no dejaba de bufar. “Por lo menos no pertenezco a Weed, esos estúpidos siempre preocupados de sí mismos intrigando contra los demás” pensó mientras pasaban delante de ella las Beedles “en mi vida he visto a chicas tan presumidas como estas”.

- ¿Qué pasa McGregor? – preguntó Eddy Mc Flurry - ¿pensando en cómo decorar tu habitación?, pero ¡qué digo! Si este año no tienes habitación para ti sola – se rió con Foolish y Rivers.

Akane dio un paso al frente dispuesta a darle un buen mamporro a McFlurry, Ambros le había enseñado ese verano a pegar puñetazos en el vientre guardando el pulgar dentro del puño para no romperse la mano. En ese momento Nadine se puso a su lado para ayudarla si fuese necesario, no entendía por qué pero lo hizo.

- ¿Y tú qué novata? ¿también vas a estar con los flojos de Nidelty? – preguntó McFlurry.

Eddy no los vio acercarse pero de pronto Nadine y Akane estaban rodeadas del equipo de Quidditch de Nidelty.

- ¿A quién llamas flojo McFlurry? – preguntó Wood flanqueado por James y por Roger.

viernes, 27 de febrero de 2009

CAPÍTULO 2: EL TREN (4ª parte)

Ante el bullicio del reencuentro de los alumnos los profesores se reunían, como todos los años, en el vagón restaurante, incluidos los profesores nuevos. Era una regla tácita que todos seguían.

El primero en aparecer por allí fue Brian Manson, profesor de Química Pocimal, parecía siniestro y malvado, el pelo largo y liso y de un color negro profundo acentuaba la palidez de su piel. La poca claridad que tenía su mirada hacía dudar de sus intenciones. Se sentó en una mesa situada en una esquina del vagón y pidió un whisky doble sin agua y sin hielo "no debería beber tan pronto" pensó. Mientras daba el primer trago apareció el profesor nuevo, Brian no se molestó en disimular que estaba bebiendo.

Rupert Hardis entró en el restaurante con cara compungida, había pasado un año muy duro, había perdido a su mujer y cambiar de ambiente era necesario por lo que solicitó una plaza en Faldon Rest donde fue rápidamente aceptado gracias a su perfecto expediente académico. Era un buen profesor, al menos era lo que le gustaba pensar, y dejaba un agradable recuerdo por donde pasaba. Era un excelente profesor de Historia de la Magia, lo sabía prácticamente todo de la magia, pero no de adolescentes, su hija Nadine se lo estaba poniendo muy difícil, no aceptaba el cambio y era reacia a cambiar de colegio y de amigos. No tenía ánimos para hablar con nadie pero cuanto antes empezara a conocer a sus compañeros mejor, por eso fue al vagón restaurante. Cuando vio al profesor Manson con el whisky en la mano se dio cuenta de que tenía sed y pidió otro antes de presentarse.

Los siguientes en entrar fueron Xera Finch y Sean Butler, se notaba la camaradería creada por la afición de ambos por el deporte. El primero era entrenador de Tiro con Arco, aparte de ser el profesor de "Protección contra la Magia Oscura". El segundo era el entrenador del equipo de Triatlon y profesor de "Educación de Juegos Mágicos". Mientras el primero tenía un aire elegante y distinguido el segundo era puro físico y tenía una presencia que imponía. Xera siempre estaba alerta y Sean tenía unos reflejos muy rápidos, por eso cuando Xera se ponía nervioso porque ocurría algo extraño Sean estaba preparado para cualquier cosa que fuese a ocurrir. A Sean no le gustaba Brian Manson y cuando lo vio en el vagon no pudo evitar hacer una mueca de disgusto, Xera Finch no le recriminó su actitud porque sabía que no era posible hacerle cambiar de opinión pero se acercó a saludarlo y a conocer al nuevo profesor.

Claris y Esme Pattinson se dirigían al vagón restaurante cogidos de la mano. Los dos eran igual de pálidos y hermosos que sus hijos adoptivos. Eran dos personas tranquilas que se preocupaban siempre por los demás, no en vano Claris era el médico de la escuela, aparte de profesor de salud ambiental, y Esme la enfermera. Era imposible sentirse incómodo cerca de ellos. Cuando entraron en el vagón Esme se disgustó con Sean porque no se había sentado con los demás, miró a Claris y éste asintió como si le hubiese leído el pensamiento, ella se soltó y fue a saludar a Sean mientras Claris saludaba a Xera y Brian y se presentaba a Rupert. Esme se unió a la mesa con Sean cogido del brazo, su capacidad para conciliar era insuperable.

Faltaba poco para llegar a Faldon, se notaba en el ambiente, los alumnos de primer año empezaban a estar nerviosos y los veteranos deseando llegar para acomodarse, conocer a los compañeros de cuarto y disfrutar de la cena de bienvenida a Faldon, ¡la mejor de todas!. Bridget Morgan apuró los ultimos minutos antes de llegar para preparar el equipaje y hacer una escapada al baño. Su incontinencia era bastante conocida asi que a nadie le extrañó verla correr hacia el baño cuando ya casi estaban llegando. Bridget se reia mientras corria hacia el baño, sus ojos brillaban de manera especial, le encantaban esos encuentros inesperados, ajenos a los demas, secretos… Y este era el primero desde que acabó el ultimo curso. Él se las ingeniaba para aparecer donde y cuando quisiera, con el tiempo habia perfeccionado el Hagakure, hechizo por el que permanecia invisible al resto, oculto entre las sombras, las hojas del bosque, los muebles, entre las personas y ahora, en el antiguo y reducido baño del tren. El hechizo no era permanente apenas duraba unos minutos, suficientes para llegar al lugar exacto.
Aun no habia cerrado la puerta del baño cuando ya notaba sus brazos rodeandola, estrechandola contra su pecho, como si nunca más la volviera a dejar escapar.

- “Te he echado muchisimo de menos…ni te lo imaginas”- Al tiempo que su delicioso aliento susurraba estas palabras Bridget se giraba, deshaciendose de placer. Sus cuerpos, sus miradas, sus labios se volvieron a reencontrar despues de tres meses sin contacto alguno, reconociendose poco a poco, piel con piel hasta que…el silbato del tren les devolvió a la realidad, bien distinta a ese pequeño y espontaneo momento magico.

Bridget salió corriendo en busca de sus hermanos, preparados ya para bajar del tren.