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viernes, 28 de agosto de 2009

CAPÍTULO 10: ALL HALLOW'S EVE (9ª parte)

Los alumnos apagaron la iluminación de la torre para no ser vistos desde el bosque y la gran mayoría abandonaron la fiesta a toda prisa para refugiarse en sus dormitorios. En la torre solo se quedó un pequeño grupo que tenía puestos los cinco sentidos en el bosque.

Thomas Rohan seguía mirando por el telescopio. El grupo de jinetes se dispersó y no se oyó nada más.

- Se han ido – confirmó Thomas.

- Deberíamos avisar a los profesores – sugirió Chester.

- Será mejor que lo hagamos cuanto antes – afirmó Jasper -. Id a los dormitorios, será mejor que vean aquí al menor número posible de alumnos.

Oliver y James obligaron a Vera a salir de la torre y ésta obedeció. A Alan le costó trabajo hacer que Akane se fuera, finalmente tuvo que irse con ella ante el temor de que montara un escándalo. Neville cogió a Samantha de la mano para acompañarla y Claire se encargó de sacar de allí a los alumnos que quedaban de Cleaverly. Edward rodeó a Nadine con el brazo en ademán protector y, en cuanto salieron de la torre, la condujo rápidamente a los dormitorios de Nidelty.

- No vayas al bosque ahora – rogó Nadine.

- Mi padre no me dejaría – contestó Edward intentando tranquilizarla.

- Vamos Edward – le instó Alan.

- Sí – contestó -.Ya voy.

Edward alzó una mano inconscientemente y acarició delicadamente la cara de Nadine. Ésta se acaloró con el tacto, si no hubiese tantos testigos delante le habría besado. Edward lo comprendió y le dedicó una traviesa sonrisa.

- ¡Dejadlo ya tortolitos! – sugirió James con tono de burla.

Edward suspiró y se dio la vuelta dejando a una Nadine pasmada en el quicio de la puerta de su dormitorio. No quería dejarla allí sola.

- Deja de pensar en ella un rato – le dijo Emmett al oído.

- Esto no se apaga así como así Em.

- No quiero parecer un idiota insensible, pero deberías hacerlo.

- No puedo evitarlo, estoy preocupado.

- Ella está a salvo en su habitación así que déjalo ya.

Cuando llegaron al salón de la fiesta se encontraron s Brian Manson con su banda apurando las últimas bebidas.

- ¿Se puede saber qué ocurre aquí? – preguntó Brian.

Los alumnos explicaron lo ocurrido. El profesor Manson dejó la bebida y se dirigió corriendo a la torre de astronomía. Cuando llegó se encontró allí con el director Kingsley, con Rupert Hardis, Orzo Strawberry y Madeline Cope discutiendo sobre las medidas a tomar.

- Avisaré a los Guardianes del Concilio – dijo Madeline mientras salía de la torre.

- Yo iré al bosque – declaró un Orzo Strawberry totalmente despejado.

- Y yo – se sumó Brian -. Tengo ganas de encontrarme con Hachan y tener unas palabras con él.

- ¿Por qué? – preguntó Orzo.

- No es asunto tuyo.

viernes, 24 de julio de 2009

CAPÍTULO 9: TÚNELES Y SOMBRAS (4ª parte)

Neville había soñado que el túnel que llevaba a Broke Hills era mayor y se alargaba hasta extremos infinitos. Corría hacia el castillo y no llegaba nunca, una voz suave como un susurro le decía que aquél no era aún sitio para él.

Akane no corría en dirección al castillo porque resbalaba continuamente, había llovido torrencialmente y el túnel estaba encharcado. Las aguas eran frías y sentía calados hasta los huesos.

Bridget llegaba a la salida del túnel y comprobaba que la vegetación había crecido hasta el punto de no dejar abrir las verjas. Su instinto le recomendaba salir de allí cuanto antes pero no podía.

Vera caminaba lentamente, hacía rato que se encontraba perdida y eso que sabía que el túnel tenía una única dirección. Boqueó porque comenzaba a faltarle el aire y cayó de rodillas en medio de la oscuridad.

Nadine temblaba como una hoja. En el túnel, a lo lejos, había aparecido una criatura con el tamaño de un caballo. Una voz delicada con acento extranjero llegó desde detrás de aquella bestia. “Este no es sitio para niñas. Mantén tus pies lejos de aquí… o alimenta el túnel con tu vida”.

Cuando se juntaron en el desayuno decidieron no utilizar de nuevo el pasadizo que los llevara a Broke Hills. Por lo menos en una buena temporada.

Las pesadillas habían conseguido que los cinco tuvieran unas ojeras que delataran su cansancio.

- Edward te está mirando otra vez – le dijo Vera a Nadine.

- Pues no le mires – contestó Nadine apoyando la cabeza en su brazo derecho – yo no pienso hacerlo – y al ver que Vera no apartaba la mirada de la mesa de Cleaverly ,Nadine alzó la cabeza para asegurarse que Vera le hacía caso.

“Parece cansada” pensó Edward y volvió la mirada hacia su desayuno. Sentía cómo los ojos de sus hermanos le observaban y levantó la vista para enfrentarse a sus burlas, la noche anterior se habían ensañado con él y había logrado enfurecerlo hasta el punto de abandonar el dormitorio e ir a descansar a la enfermería.

- Vamos Edward – le riñó Emmett - no trates de resistirte, lo único que logras es parecer un idiota.

- Cállate Em –le dijo a Rosalie mientras le clavaba un codo en las costillas.

- Aw! – se quejó Emmett – eso ha dolido.

- Dejad en paz a Edward – pidió Alice – ya tuvo bastante anoche.

Edward gruño entre los dientes. Emmett no era una persona muy delicada y había logrado que Robert y Jasper colaboraran con él para poder atormentarle, por lo que se levantó de la mesa sin esperarlos para ir a clases. Cuando llegó al aula de Historia vio que Nadine ya estaba allí sentada. Miraba distraídamente el libro y no levantaba la cabeza ante el ruido provocado por los alumnos “sí, estará cansada” pensó de nuevo.

Movió su silla hacia atrás con innecesaria aspereza solo para llamar la atención de Nadine y lo consiguió. Ella no giró la cabeza pero vio como sus manos se movieron nerviosamente. “¿Por qué no se gira? Seguro que la he molestado. Tendré que pedirle disculpas”. Se inclinó hacia delante para hablar con ella pero Robert y Jasper llegaron en ese momento y decidió dejarlo para cuando no hubiese espectadores.

viernes, 26 de junio de 2009

CAPÍTULO 8: DE ESTA NO TE ESCAPAS (2ª parte)

Nadine no podía creer que Edward hubiese ido al bosque. Entró decidida a encontrarlo y enfrentarse a él, por su culpa llevaba todo el fin de semana encerrada en el castillo, y él sin embargo era libre de hacer lo que quisiera. “¿Cómo se atreve?”. Cuando entró en el bosque todo estaba en calma, no vio movimiento extraño. De repente apareció una pequeña gacela que se sobresaltó ante la presencia de un centauro. Los pájaros que había en los árboles también salieron volando batiendo las alas ruidosamente. Nadine recordó el sueño que había tenido hacía más de una semana. Una necesidad de salir del bosque se apoderó de ella, pero, en lugar de ello, levantó la mano derecha y sin decir ninguna palabra los árboles comenzaron a agitarse, el centauro habló:

- Vuelve al castillo niña, tus poderes con los árboles no te ayudarán.

Nadine bajó la mano y los árboles dejaron de agitarse. Decidió dar media vuelta, ya conseguiría hablar con Edward en el castillo. Una vez que se había alejado lo suficiente, Edward y Jasper aparecieron a ambos lados del centauro.

- No me habíais dicho que había una bruja de bosques – comentó el centauro.

- ¡Claro! ¡era eso! – exclamó Edward.

- Va a ser difícil mantenerla alejada del bosque – afirmó Jasper.

- Ya me ocuparé yo – contestó Edward-. Volvamos dentro Euren, dudo que hoy se vuelva a acercar.

Nadine se cruzó con Akane y con Alan en el vestíbulo del castillo.

- ¿Dónde vais? – preguntó Nadine.

- Al lago a chapotear – dijo Alan, y antes de que Akane dijera algo la agarró del brazo izquierdo y la arrastró fuera -. No protestes, date prisa que va a llover.

- ¿Y qué más te da si vas a estar mojado? – preguntó Akane.

- No soporto caminar por barrizales.

- Igualito a mi tutor.

Alan la miró pero no le dijo nada.

- ¡Bola va! – gritó James y Alan se agachó a tiempo para que la pelota no le diera en la cabeza -. Perdona tío – se disculpó James aterrizando con su escoba – no sé qué le pasa a Oliver, cuando está enfadado no calcula sus golpes.

- No pasa nada – contestó Alan y cogió la quaffle para dársela a James.

James voló hacia el campo de Quidditch.

- Oliver tío, contrólate, casi le arrancas la cabeza a alguien.

- ¡Déjame en paz! – gritó Oliver.

- ¿Pero se puede saber qué te pasa? – preguntaron Tom y Roger.

- Nada – gritó – seguid jugando.

El entrenamiento fue muy duro y cuando Vera caminaba hacia Nidelty escuchó una especie de cántico en una lengua que no conocía. Frenó y siguió escuchando, pero Bridget apareció por detrás e hizo que perdiese la concentración.

- ¿Qué haces aquí parada? – preguntó Bridget.

- Escuchar – contestó Vera.

- ¿El qué? Yo no oigo nada.

- Es que yo… digamos que yo…en resumen, tengo un oído muy fino – contó Vera.

- ¿Cómo de fino? – Bridget sabía que había algo especial detrás.

- Pues… digamos que puedo escuchar a un kilómetro y medio de distancia.

A Bridget se la abrieron los ojos como platos, pero no por el poder de Vera, sino por el temor de que la hubiese escuchado en alguno de sus encuentros con Él.

lunes, 6 de abril de 2009

CAPÍTULO 4: LAS CLASES (8ª parte)

El profesor Finch no estaba en el aula cuando los alumnos llegaron. Todos se sentaron y sacaron el libro de “Protección de 3º” poniéndolo encima de la mesa. “Cada año engorda más” pensó Nadine “al paso que vamos el año que viene tendremos que llevarlo en un carro en lugar de en una mochila”. Oyó el ruido de las sillas del pupitre de detrás e inconscientemente se volvió para mirar quién se sentaba esperando que fuera alguien conocido con quien hablar ya que nadie se había sentado con ella.

Edward y Robert se sentaron detrás de Nadine y ésta vez los dos la miraban fijamente. Sus otros dos hermanos de su misma edad, Jasper y Alice, se sentaron en el pupitre que estaba a la izquierda de Nadine y también la miraban. Jasper se veía tenso y en los ojos de Alice había un pícaro interés, pero en los gemelos Nadine no veía la misma curiosidad. Nadine buscó a Bridget con los ojos para pedirle auxilio cuando el profesor Finch entró en el aula con Akane y Neville.

- Piensas demasiado en las plantas cuando conjuras las bolas Neville – decía el profesor – por eso te han salido albóndigas vegetarianas.

Neville se sentó con Nadine y ésta respiró aliviada porque ya no se sentía tan sola y desamparada ante las miradas de los Pattinson.

- Buenos días chicos. He visto las bolas que han estado lanzando Akane y Neville y creo que pueden servir para comenzar la clase de hoy.

Neville levantó la cabeza preocupado y murmuró a Nadine:

- Como me pida repetirlo seguro que me salen más albóndigas.

Nadine le sonrió para tranquilizarlo.

- Pues las guardamos para bombardear a McFlurry cuando lo veamos – y consiguió que Neville riera.

- Lo más importante para conjurar, hechizar o hacer sortilegios – comenzó el profesor Finch – es la concentración. Hasta las palabras más sencillas requieren de una gran fuerza mental para que se consiga el objetivo. Por eso, para protegernos contra la magia oscura debéis ser muy rápidos en concentración o vuestro adversario hará lo que quiera con vosotros.

Akane resopló porque las palabras del profesor le recordaron a Ambros y su insistencia para que fuese más rápida en todo. El resoplido hizo que un estudiante que estaba sentado un par de pupitres más adelante, se diera la vuelta y la mandara callar. Akane no sabía si abría los ojos como platos porque la había mandado callar o porque el chico llevaba un parche en el ojo derecho. “¿Cómo se atreve el tuerto este a mandarme callar?” pensó totalmente indignada mientras miraba nuevamente al profesor.

- Las palabras hay que decirlas de la manera apropiada, en el instante preciso con la fe y la convicción apropiadas. Recordad que cuando os enfrenteis al mal vuestro destino dependerá de lo que decís y lo que pensáis.

“Esto parece más Lógica Mágica que Protección contra la Magia Oscura” pensó Vera, y acto seguido levantó la mano.

- Díme Vera.

- ¿Qué hacemos si nos han lanzado un hechizo silenciador y no podemos hablar?

- Usa tu fuerza mental Vera, si no puedes pronunciar las palabras puedes pensarlas.

Vera hizo una mueca porque sabía que ese nivel de magia era muy difícil de alcanzar y la mayoría de la gente desistía al pasar los años y no conseguirlo.

La clase acabó después de una hora de debate acerca de las diferencias entre conjuros y hechizos y de la importancia de los elementos naturales en cualquiera de los dos. Los Pattinson apenas dieron su parecer y cuando lo hacían parecían sentenciar en lugar de dar su opinión. A Nadine se le erizaba el vello de la nuca cada vez que Edward hablaba.

Cuando salieron de las aulas muchos alumnos fueron rápidamente a sus respectivas casas a dejar los libros y cambiarse de ropa. Aquella tarde no habría más clases porque tendrían lugar las pruebas para crear los equipos de los diferentes deportes que formaban los juegos intercolegiales y en especial para formar los nuevos equipos de Quidditch. Todas las pruebas comenzarían poco después de la comida.

viernes, 3 de abril de 2009

CAPÍTULO 4: LAS CLASES (7ª parte)

Mientras iban a la siguiente clase Vera iba planeando la venganza contra McFlurry, Nadine iba a su lado avergonzada aún por el asunto de las orejas. Neville Linvingstone se acercó a ella y le contó las bromas que le habían gastado a él otros años para que no se sintiera peor. “Eres un buen chico, pero deberías aprender a cerrar la boca un poco” pensó Nadine mientras le dedicaba una mirada tierna y se tapaba media cara con una carpeta para que no la viese sonrojada.

- Neville, eres un pesado – le espetó Akane.

- Lo siento – contestó el muchacho mirando al suelo.

- No pidas perdón – le contestó Akane - ¿qué te dije el año pasado?¿es que no has practicado nada este verano?

- La verdad es que no - dijo Neville – mi abuela no me dejó.

- ¿Tu abuela? – exclamó Akane – pero ¿qué te he enseñado yo?

Y para la sorpresa de todos, incluido el propio Neville, Akane le palmeó el hombro amistosamente. En ese momento unos alumnos empezaron a rebuznar según pasaban al lado de Vera y Nadine. Las dos abrieron los ojos como platos.

- Pero ¿cómo se han enterado tan rápido? – preguntó Nadine.

- Seguro que ha sido Abbie Taylor – contestó Bridget mientras los seguía con la mirada.

- ¡Mala bruja! – afirmó Vera.

Mientras tanto Akane les estaba tirando a los alumnos que habían rebuznado unas bolas hechas de una plasta verde y maloliente que había hecho aparecer con un hechizo “viridis odor”. Neville intentaba ayudarla pero únicamente le salían unas especies de albóndigas vegetarianas que apestaban a ajo.

- ¡Qué más da Neville! ¡lánzaselas! – le gritó Vera que también estaba conjurando bolas.

Los chicos que rebuznaron huyeron despavoridos por el pasillo y Akane y Neville salieron corriendo detrás de ellos tirándoles más y más bolas verdes y gritando “no huyáis cobardes, a por ellos Neville!!”. Vera, Bridget y Nadine reían y volvieron a andar de camino al aula de Protección Contra la Magia Oscura. Cuando se acercaban al aula Nadine vio a los gemelos Pattinson y a otros de sus dos hermanos y bajó la cabeza para mirar al suelo “no tengo porqué sentirme cohibida”.

- Nadine ¿qué te pasa? – preguntó Vera.

“Yo sé qué le pasa” pensó Bridget “lo que no entiendo es por qué tiene tanta vergüenza”

- Nada – le contestó Nadine a Vera.

- No te preocupes Nadine – le susurró Bridget – sólo siente curiosidad por ti.

- ¿Por mí?

- Sí – contestó Bridget -. Lo que no te puedo decir es lo que provoca esa curiosidad, a tanto no llego.

- ¿Cómo sabes eso? – preguntó Nadine.

- Es que Bridget es empática - intermedió Vera.

- Sí, lo sientoooo tooooodo – contestó Bridget entre risas.

viernes, 20 de febrero de 2009

CAPÍTULO 2: EL TREN (1ª parte)

Después de una breve conversación Akane quiso ir al restaurante a comer algo y Nadine decidió acompañarla para no volver a quedarse sola.

“La chica nueva no habla demasiado”, pensó Akane, “mejor, así no tengo que esforzarme en ser agradable con ella, no me apetece”.

Según caminaban juntas algunos estudiantes las miraban con descaro. Nadine sabía que tendría que soportar esas miradas y algunos comentarios insidiosos durante un tiempo y no le gustaba. Akane estaba acostumbrada a las miradas desde la muerte de sus padres y las ignoraba pero en el fondo no dejaban de fastidiarla.

-¡Eh tú cretino! ¿qué estás mirando?- le espetó a un muchacho mientras le hacía un gesto grosero -. Niñato!.

-¿Eres siempre así? – le preguntó Nadine.

Akane no contestó y Nadine decidió no preguntar más, estaba claro que el tacto no era la mejor característica de esa chica. Decidió seguir andando a su lado mirando de reojo los compartimentos y deseando que se le pegase un poco del descaro de su compañera para no tener que apartar la mirada cada vez que las cabezas se giraban para verla.

Entonces pasó al lado del compartimento en el que estaban el chico pálido con el que chocó, su gemelo y los otros chicos que habían subido con ellos al tren. Sí, definitivamente eran todos muy guapos. El que parecía mayor era alto y fuerte y reía mientras la chica que tenía enfrente lo miraba embobada. Otro de los chicos era rubio y estaba muy serio y cogía de la mano a la otra chica. Y después estaban los dos gemelos. Uno era más pálido que el otro. Los gemelos miraron a Nadine y Akane pero no lo hicieron como borregos embobados al igual que el resto de los pasajeros del tren, el pálido se volvió hacia sus hermanos y murmuró algo mientras reía. Nadine miró hacia abajo sintiendo que la sangre le subía a las mejillas, ”seguro que se ríe de nuestro choque” pensó. Akane vio la cara de Nadine y le dijo:

- Son los Pattinson, los hijos de un profesor y la enfermera de Faldon. En realidad no son sus hijos, son adoptados. El mayor es Emmett y la chica que tiene enfrente se llama Rosalie, es su novia, el rubio es Jasper y la chica morena a la que coge la mano es Alice también son novios y los gemelos son Robert y Edward, Edward es el más blanco, y no me preguntes más que no tengo ganas de seguir hablando.

Nadine no iba a seguir preguntando, la vergüenza de recordar el choque con Edward se juntó con la provocada por la risa de éste al estar contándoles la anécdota con la torpe chica nueva que no sabe ni por dónde anda. Se limitó a volver la cabeza hacia la ventana y sonrió al ver a Benji corriendo al lado del tren.

- Pero, ¿de dónde ha salido ese bicho? – preguntó Akane.

- Es mío – contestó Nadine.

- Ah- ¡qué rara es esta tía! ¡un lince de mascota!, y encima lo mata a correr hasta que lleguemos a Faldon Rest, a lo mejor es una psicópata obsesionada con correr, ¡ay mi madre!¿por qué se me tienen que juntar siempre los más raros?.