miércoles, 18 de noviembre de 2009

CAPITULO 13: PROTECCION Y DEFENSA (11ª parte)

- ¿De qué quieres hablar? – preguntó Vera reticente.

- Pues… esto yo…

Vera se impacientaba.

- Si vas a decirme que Julian se queda en el equipo no tengo nada en contra – Vera no podía creer que una mentira como esa saliese de su boca.

- No es eso – contestó Oliver -. No soporto a Julian.

- ¿Entonces?

- Yo… quería pedirte perdón por ponerme hecho una furia cuando me enteré que te castigaron. – no pudo evitar mirarse los pies al terminar la frase.

Vera se quedó muda, no esperaba una excusa por parte de Oliver, pero finalmente habló.

- La verdad es que te comportaste como un idiota.

Oliver suspiró. Sabía que había hablado como un energúmeno y no había pensado bien en lo que había sucedido.

- ¿Por qué me echaste en cara lo que pasó? – preguntó Vera dolida - ¿en qué se distingue de tus enfrentamientos con los de Weed?

- En nada – admitió avergonzado -. No pude evitarlo.

- Pues deberías.

- Lo sé – hizo una pausa para coger aire -. Te he echado de menos.

Vera volvía a sorprenderse.

- No es lo que esperabas ¿no? – preguntó Oliver.

Vera seguía callada.

- ¿No estarás buscando una excusa para salir corriendo verdad?

- ¿Yo? ¿por qué?

Cuando Oliver estuvo seguro de que Vera no saldría huyendo se acercó a ella.

- Perdóname.

Vera se sentía abrumada. Oliver la agarró y deslizó una de sus manos por la espalda de Vera.

- Perdóname, por favor – su voz estaba llena de algo que sonaba a temor.

- No sé – susurró Vera.

Oliver la ciñó más contra él y el pulso de Vera se aceleró más cuando vio que la cabeza de Oliver se inclinaba y sintió sus labios rastreándole el cuello.

- Por favor – suplicó de nuevo Oliver.

Vera sintió que su corazón se detenía mientras él besaba delicadamente la piel de su cuello.

- Por favor Vera – volvió a pedir.

La petición de Oliver pasó como una droga por las venas de Vera, entonces los labios calientes de él se posaron sobre los de ella y la cubrió con un beso mientras sus brazos la presionaban contra él. La tensión de Vera desapareció y sus manos se desplazaron de la cintura de Oliver hacia su espalda como si no estuviese segura de por qué estaba respondiendo de esa manera. Oliver dejó caer la cabeza para acercar su boca al oído de Vera y seguir pidiéndole perdón.

- Perdóname – pidió de nuevo.

Se oía ruido lejano de gente que se acercaba al vestuario pero Oliver no la soltaba.

- De acuerdo – asintió finalmente Vera, y antes de que entrase nadie en los vestuarios se separaron.

1 comentario:

Ahola dijo...

Asi me gusta que se haga perdonar...