viernes, 17 de abril de 2009

CAPÍTULO 5: CACHIMBA Y MACARENA (3ª parte)

Cuando terminó la cena todo el mundo fue a los dormitorios, la fiesta era secreta, pero las Beedles de Weed se habían encargado de decírselo a medio colegio, por lo que se habían asegurado que hubiese más invitados de los esperados. Abbie estaba en su dormitorio con Sam mientras sus compañeras esperaban en la sala común.

- Habrá tanto ruido – le decía Abbie a Sam mientras le mordisqueaba la oreja izquierda – que si no se entera el Sr Pattinson vendrán o Charlie o Billy.

- ¿Ah sí? – le contestó Sam mientras bajaba las manos por la espalda de Abbie.

- Sí – murmuró contra la garganta de Sam.

Sam sujetaba a Abbie de unos de sus mechones rubios y tiraba de él a cada beso, forzándola a pegarse más y más a él, insaciable. Era todo totalmente físico. Mientras se besaban ella examinaba cada milímetro de su cuerpo en el espejo admirando la instantánea tan sexy que proyectaban. Después lo empujó encima de la cama y se despatarró encima de Sam demostrando las ventajas de ser animadora y el por qué los chicos las tenían en tan alta estima.

Mientras tanto en la sala común de Cleaverly, Amel Azziz, el Erasmus de Marruecos, tenía dificultades para esconder la cachimba que llevaba a la fiesta. No era una cachimba grande pero no podía disimularla entre sus ropas y no estaba seguro de poder sobornar a los delegados de su casa para que hiciesen la vista gorda.

En Wallace, Giancarlo Tortellini estaba terminando de escoger la música que iba a pinchar. No estaba seguro de las mezclas que iba a hacer y si les gustarían a los asistentes, por lo que pidió ayuda a Tamara Robinson. Le gustaba aquella chica. Estuvieron ensayando en la habitación de Giancarlo, escogiendo discos, riendo y pinchando la música para comprobar cómo quedaba. Lo pasaban de miedo escogiendo temas anticuados de una selección de vinilos que tenía Giancarlo, que luego mezclaban con lo que tenía almacenado Tamara en su Ipod para los ensayos de las animadoras.

En Nidelty los nervios se apoderaban de sus ocupantes, Oliver y James llevaban toda la tarde intentando dar esquinazo a Percy. Mary no suponía ningún problema, James sólo tenía que mirarla fijamente a los ojos para hacer con ella lo que quisiera, pero intentar sacar del escondite las bebidas no era fácil con el delegado pululando alrededor.

- Si no le hubieses quemado el pelo el año pasado no te perseguiría – le soltó Oliver a James tras esconderse detrás de una columna.

- Claro – protestó James – seguro que no tiene nada que ver el que te guste despejar las quaffles hacia su cara en los partidos.

Oliver sonrió mientras se asomaba.

- Ahí está otra vez – se quejó Oliver.

- ¿Y si le invitamos a la fiesta? – sugirió James.

- Ni loco – le dijo Oliver dirigiéndole una mirada con fiereza.

- Calma Oliver, mira ya se va.

Oliver se giró hacia donde estaba Percy y vio que había desaparecido. Salieron del escondite corriendo hacia su dormitorio con las últimas bebidas.

6 comentarios:

Jon Nieve dijo...

Bien, empieza a animarse esto...y eso que solo son adolescentes...
un besazo

Nadine dijo...

Otro para ti Jon
Los adolescentes de ahora somos así y mucho más!

Giancarlo dijo...

Tamara, tuo sai quello che voglio e quello che cerco

Tamara dijo...

Speak to me in Christian, per favore

bridget morgan dijo...

FIESTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

Ahola dijo...

Seguro que esto acaba en desastre¡¡¡!!!!