viernes, 19 de marzo de 2010

CAPITULO1 19: Clandestino ( 7ª parte)

Bill Danag consiguió convencer a Bridget de que lo más coherente era volver al colegio, centrarse en las clases y, al menos, esa noche, no volver a la taberna. La echaría de menos, sin duda, pero sabía que tenía que descansar, recuperar sueño perdido y disfrutar del cariño del resto de sus compañeros.



Horas mas tarde, al anochecer, en la frontera del condado de Summerfalls, continuaba la sangrienta apropiación de tierras por parte de Hachan la Vey y sus esbirros. Ante la impotencia de no poder acceder al colegio Faldon, de momento, el Capitán de las tropas de Morgoth asaltaba los últimos poblados, apropiándose de sus bienes y aniquilando cualquier resquicio de vida que hubiera sobrevivido al primer ataque armado. Solo eran poblados de agricultores y pastores que durante las últimas semanas estaban pagando la incompetencia y las ansias de poder del Señor Oscuro por recuperar el anillo y con él, el dominio absoluto de la Tierra Conocida.

Esa noche el negro destino arrasó la Aldea de Nantir. Los gritos desgarraban la noche, mientras el resplandor de las llamas iluminaba tenuemente el cuerpo del jinete que observaba desde la colina. Impasible, contemplaba la masacre que estaba teniendo lugar unos metros más abajo. Ya nada inmutaba al solitario jinete. Había visto demasiadas veces la misma escena, la muerte se cobraba su botín. Uno a uno, los aldeanos sucumbían bajo las espadas de los jinetes pálidos. Sin clemencia, sin perdón.

Jareth, escondido debajo de un carro de paja, contemplaba horrorizado como sus vecinos iban dejando este mundo entre gritos de dolor y desesperación. El corazón le iba a estallar, no podía moverse aunque su mente alocada le conminara a huir hacia el bosque, donde quizás, los árboles y la noche le proporcionarían la salvación. Sus ojos se movían de un cuerpo a otro, observando en todos la misma expresión de terror y angustia, hasta que súbitamente, se quedaron clavados en unas cuencas vacías, que lo atravesaban sin ver.

El jinete pálido, dando un alarido, soltó el cuerpo de su víctima y se dirigió lentamente hacia aquel muchacho que lo miraba aterrorizado. Jareth no pudo más. Recobrando las fuerzas perdidas salió a terreno descubierto y comenzó a correr como alma que lleva el diablo hacia los árboles.

Sin dejar de correr, sentía como le dolía el pecho cada vez más por el esfuerzo. Se estaba quedando sin aire, las piernas le empezaban a fallar, pero resolutivo, siguió avanzando hacia los árboles. Miró atrás, con la vana esperanza de que el jinete pálido hubiese desistido de su presa, y comprobó con desesperación que éste le seguía lentamente, sin prisa, saboreando su miedo ante una muerte segura. Volvió la cara hacia adelante justo a tiempo para ver como los cascos de un enorme caballo se elevaban a escasos centímetros de su rostro. Espantado por aquella aparición, freno en seco y cayó de bruces al suelo mientras el relincho del animal retumbaba en sus tímpanos. Levanto la mirada y contempló resignado al imponente jinete que le acababa de cortar el paso.
Hachan la Vey se bajo del caballo lentamente y se acerco al muchacho.

– ¡Cómo osas!- le increpó mientras apretaba suavemente el cuello de aquel joven.
– ¡Quiero vivir! ¡Por favor! ¡Por favor! ¡No me matéis!- imploraba Jareth entre lagrimas.
– ¿Conoces Faldon Rest?- respondió Hachan mientras apretaba nuevamente el cuello de Jareth. Éste, sorprendido por la pregunta no pudo más que asentir afirmativamente incapaz de articular palabra. Por su mente corrían alocadamente las imágenes de Faldon cada vez que, una vez a la semana, acompañaba a su padre a proveer de grano al colegio.

Hachan no necesitó “ver” mas. Sujetando suavemente la cabeza del muchacho, le introdujo la cachimba en la boca susurrándole al oído “¡tu alma me pertenece!”

Jareth, aprendiz de panadero, hijo de Joreth, había dejado de existir como tal. Un nuevo guerrero había pasado a engrosar las filas, del cada vez más numeroso ejercito de Saumort. Sonriendo despiadadamente, Hachan le entrego un paquete a Jareth:

–Quiero que hagas algo por tu señor……..

2 comentarios:

kenshin dijo...

mmm... interesante... jeje

Ahola dijo...

Pero es que no hay un ejercito que pueda hacer algo???¿¿¿¿