lunes, 11 de mayo de 2009

CAPÍTULO 6: UN DÍA MÁS (4ª parte)

No habían terminado de desayunar y Vera y Bridget comenzaron a sudar. La primera clase que les tocaba era la de “Tarot y Numerología” con Angela Cooper y, teniendo en cuenta las collejas que les había dado, no auguraban una clase tranquila para poder soportarla con una resaca de grado quince. Las magdalenas que Joe Morgan había enviado para sus hijos no aliviaron la ansiedad de Bridget y las masticaba con desasosiego. Intentó tranquilizarse cuando se dio cuenta que había contagiado su estado a los alumnos que estaban sentados con ella.

Nanuk estaba abatido, Oliver se levantó completamente estresado, James movía nerviosamente con una cuchara unos cereales ablandados en exceso por culpa de la leche, Neville Livingstone movía con inquietud la pierna derecha, Akane intentó que parase pero se dio cuenta que ella también movía nerviosamente la pierna derecha. David Morgan se acercó a su hermana y le puso una mano en el hombro.

- Haz el favor de calmarte o lograrás que se arranquen el pelo de cuajo.

Bridget asintió y decidió que lo mejor era levantarse y salir de allí. Acto seguido todos se calmaron y cuando terminaron de desayunar se dirigieron a las clases. Nadine entró en Tarot acompañada de Neville. Lo primero que hizo fue buscar con la mirada a Edward Pattinson, pero no estaba allí, se sintió patética porque se dio cuenta de que en apenas tres días se había acostumbrado demasiado a su presencia. Mientras se sentaba se reconoció a sí misma que él era físicamente atractivo, tentador aunque inalcanzable, y se animó a olvidarlo, pero no tuvo mucho tiempo para poder hacerlo porque Angela Cooper entró en el aula pisando fuerte. Dejó un libro encima de la mesa y empezó a hablar.

- Echar las cartas del Tarot se tiene que basar en las sensaciones, por eso cuando las echéis debéis aseguraros que la persona a la cual se las estáis leyendo escoja una baraja con la que se encuentre a gusto ¿entendido?

Algunos asintieron y otros se limitaron a mantener sus ojos en el libro de texto.

- Veamos, ¿algún voluntario para que le lea las cartas?

La profesora Cooper no se molestó en mirar las manos levantadas, escogió a su primera víctima, Neville Livingstone, que tragó saliva ruidosamente. Se acercó a la mesa de la profesora despacio. La profesora tenía tres barajas distintas. La primera tenía el dorso de un intenso granate con las esquinas doradas. La segunda lo tenía blanco con una filigrana azul, y la tercera era verde con adornos plateados.

- Escoja una señor Livingstone.

Neville no se decidía.

- Los he visto más rápidos señor Livingstone – apremió la profesora Cooper.

Neville escogió la granate.

- ¿Por qué ha escogido esa?

Neville se encogió de hombros y no articuló palabra alguna. Angela Cooper le dirigió una mirada que le provocó escalofríos y bajó la mirada al suelo.

- Bien – suspiró ruidosamente la Sra Cooper -. Las barajas constan de setenta y ocho cartas, que se dividen en arcanos mayores y arcanos menores. ¿Sabe qué significa arcano señor Livingstone?

Neville negó con la cabeza.

- ¿Sabe hablar señor Livingstone? –dijo despectivamente.

- Sí señora.

- Bien – suspiró mientras le daba la espalda y se dirigía al resto de la clase – arcano significa secreto. Los arcanos mayores son cartas que solo figuran en estas barajas. Cada una tiene una imagen alegórica con significados delimitados. Las cincuenta y seis cartas restantes se llaman arcanos menores. ¿Lo ha entendido señor Livinsgtone? – preguntó desdeñosamente.

- Sí señora – asintió Neville.

- Pues entonces siéntese.

La profesora Cooper siguió con su explicación sobre las diferentes barajas y les encargó un trabajo para la semana siguiente sobre las diferentes barajas y sus diferencias. Algunos alumnos protestaron porque les pareció poco tiempo y la profesora les dirigió una mirada tan gélida que cerraron la boca de inmediato. Neville salía totalmente abatido por haber quedado en ridículo mientras Akane y Nadine intentaban consolarlo. Bridget y Vera suspiraron aliviadas al comprobar que ellas se habían librado pero no sin sospechar que había sido extraño que no las ridiculizara en clase. La profesora Cooper era una enemiga declarada de Nidelty y no se limitaba a dejar en ridículo solamente a un alumno.

2 comentarios:

Ahola dijo...

Ehhh¡¡¡!!!! Yo quiera que me echen las cartas. Alguna voluntaria???¿¿¿¿

Anónimo dijo...

Llama a la Cooper