lunes, 22 de junio de 2009

CAPÍTULO 7: LOS TUTORES PERSONALES (11ª parte)

Vera estaba demasiado cansada a la hora de cenar. Había estado toda la tarde repartiendo el tiempo entre el Quidditch y la biblioteca, y estaba tan exhausta que pensaba pedirle a Percy que dejaran la clase para el día siguiente. No era capaz de concentrarse con los cubiertos. Una miga de pan aterrizó en su plato y levantó la cabeza.

- ¿Qué tal tus clases con tu hermano y… Oliver? – dijo sacándole la lengua.

- Muy bien – dijo con tono fatigado -, me ayudaron mucho. ¿A vosotras qué tal os ha ido?

- Con Bridget bien – contestó Nadine -, me resultó más fácil que con el sr. Manson.

- ¿Qué tal le habrá ido a Akane? – preguntó Vera - ¿por qué no habrá bajado a cenar?

- Vera se acerca Percy – la avisó Nadine.

- Oh no – suspiró – con lo poco que me apetece.

- ¿Empezamos Vera? – dijo Percy animadamente.

- ¿No podemos dejarlo para mañana? – pidió Vera.

- Yo mañana no puedo- contestó Percy lastimosamente.

- Bueno, haré un esfuerzo. ¿Dónde quieres ir?

- La sala común es el mejor sitio.

Cuando llegaron a la sala Percy lo tenía todo preparado en una mesa.

- Siento lo de antes Percy – dijo Vera al ver la mesa -. Es que estoy muy cansada.

- No pasa nada, a ti te lo perdono – sonrió -. Bien – continuó una vez que estuvieron sentados – comencemos. Haré una tirada simple y veremosqué interpretas.

- Lo que mande usted señor profesor.

El resto de los alumnos de Nidelty iban apareciendo en la sala poco a poco después de la cena. James y Oliver entraron hablando pero se quedaron callados al ver la escena.

- No entiendo qué le ve para pedirle ayuda – comentó James.

- Yo tampoco – apostilló Oliver -. Se lo podía haber pedido a cualquiera.

- Ya lo sé – contestó James -. Déjalos ¿vale? Subamos a descansar. Te has pasado bastante esta tarde con el entrenamiento ¿sabes? Me duele tanto el hombro que no sé si podré quitarme la ropa. ¿Por qué estas enfadado esta vez?

Oliver no respondió y comenzó a subir las escaleras hacia su dormitorio no sin antes lanzar una mirada a Vera y ver cómo se reía con Percy. “¿Por qué se ríe tanto? Todo el mundo sabe que ese tonto tiene el sentido del humor de un erizo enano. ¡Para ya Oliver!” se ordenó. “Pero si se acuesta tarde mañana no estará descansada para el entrenamiento. Seguro que ese idiota consigue agotarla. Debería decirle algo”

- ¿En qué piensas? – le preguntó James.

- En nada – mintió y se dijo a sí mismo que si en una hora Vera no estaba en su dormitorio, se encargaría de llevarla aunque fuese a rastras.

Cuando James se quedó dormido y Nanuk y Roger hablaban distraídamente de las alumnas que estaban de Erasmus, Oliver se escabulló del dormitorio para espiar en la sala común. Vera y Percy continuaban en la sala y Oliver estaba tan irritado que le habría salido humo de las orejas si fuese posible, pero lo que no sabía distinguir era qué le molestaba más, si que Vera no descansase lo suficiente para el día siguiente o que se llevara bien con Percy. Cuando vio que ella se levantaba para ir a su habitación corrió rápidamente para no ser visto.

1 comentario:

Ahola dijo...

Ah, ah, ah¡¡!!!! Vamos no seas tan cobardica y dile algo....